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Solo... ¿Amigos? — capítulo 48
ESPECIAL 2: Charlotte Dickens.
Dedicado a Martii & HozReliquia8931.
La primera por que lee la historia desde que comenzó y no la descartó cuando tarde demasiado en actualizar.
Y las segundas (porque tengo entendido que son 3) por haber leído la historia y contactarme por wattpad y decirme lo mucho que les gusta con el corazón.
Mil gracias.
(×××): Significa un salto de tiempo de años.
(…): Significa el cambio del cuento a la narración de Charlotte.
Favor de leer la descripción después del capítulo.
—Hey papá cuéntame un cuento —Le pidió la niña de cinco años a su padre.
Él la miro pensante, tratando de encontrar una buena idea para un cuento para su única hija.
—Había una vez una hermosa princesa con un cabello tan largo como el mar y una hermosura tan infinita como el círculo… pero la princesa no era feliz porque no tenía amor, luego encontró a un príncipe y vivieron felices para siempre. Fin.
La pequeña nena miro a su padre con sus penetrantes ojos grises inconforme, como siempre hacia cuando algo no le parecía, ladeaba el labio inferior y se cruzaba de brazos mientras fruncía el ceño.
—Ese no es un cuento papi —Se quejó achicando los ojos a hacia su padre.
—Entonces Charlotte, cuéntame un cuento…
(…)
Siempre odie a los hombres, la razón podría ser por las cosas malas que me habían hecho a lo largo de mi corta vida.
Quizá porque mi padre no había sido el mejor del mundo, tal vez porque el chico muggle que conocí me trataba de rara y me molestaba todos los días hasta hacerme llorar o podría contribuir cuando Byron Wells se me declaró y cuando lo rechacé mis panties quedaron expuestas a todo el mundo.
Recuerdo haber visto y escuchado a mi madre llorar día y noche la vez que mi padre nos abandonó. Yo sólo tenía la edad de siete años y no lo comprendía bien, yo solo quería ver a mi padre pero no podía preguntar por él pues mamá lloraba mucho, y no se podía establecer una conversación con ella. Entonces un día cuando los sollozos cesaron todo se volvió silencio.
Mi madre trabajaba de astrónoma así que se enfocaba todo el tiempo en leer las estrellas, las lunas y los planetas, salía de viaje para hablar con expertos en el tema dejándome con una de sus amigas más cercanas, ella tenía una hija de mi edad que por cambiar el color de su cabello constantemente, su nombre era Adeleine, metamorfomaga.
Hay muchas historias sobre lo mal que los hombres me han tratado, perdí la cuenta después de que un chico a mis diez años me jalo por mis trenzas y las metió a el barro y luego las pisoteo; cuando le preguntaron porque lo hizo respondió con una simple "Porque quise"
(…)
—Hace mucho… mucho tiempo había un dragón rojo como el fuego, tan rojo como el atardecer… —Comenzó—El dragón iba por allí haciendo de las suyas, molestando niños, mujeres y hombres todo el tiempo.
—Charlotte… lamento decirte cariño que, el atardecer es anaranjado. —La niña miro a su padre levantando las cejas mientras con su boca hacia un piquito mostrando su molestia al ser interrumpida.
—Papá ¿Quién cuenta la historia aquí? —Preguntó expectante.
—Tu —Respondió su padre divertido.
—Entonces déjame seguir papi.
(…)
A mis nueve años yo apenas había festejado un cumpleaños, nunca había sido felicitada por hacer algo bien y nada me interesaba lo suficiente para emocionarme (aunque la astronomía más tarde fue un algo) por eso, había desarrollado el don de la inexpresividad y el control hacia otras personas, si a eso le puedo llamar don.
Los niños de mi vecindario me molestaban por no sonreír y por no tener papá, aunque a mí eso no me importaba, me había ganado el apodo de: "La niña rara" según todos los niños a mi edad yo no tenía cara.
En ese momento decidí hacerme fuerte, no físicamente. No podría decir tampoco mental por las palabras que siempre me guardé resonaban en mi cabeza acosándome, me permití cambiar esas palabras dos años más tarde cuando vi mis panties en todos lados.
«Voy a pretender ser fuerte, aunque por dentro este derrumbada, por fuera los privare de darles la satisfacción de verme mal» Y bien que funcionó todo.
(…)
El dragón no era feliz por eso molestaba personas, para ver su sufrimiento y así no sentirse tan mal por ser el único que no sabía que era la felicidad. Un día los aldeanos consiguieron capturarlo y meterlo a una gran jaula mágica anti-dragones.
(…)
Con la ausencia de ambos padres la mayor parte del tiempo me la pasaba leyendo libros que había en mi casa, fortaleciendo mi mente, podía traer cosas pequeñas de estantes sin necesidad de varita; libros, juguetes, o cosas demasiado altas para mi corta estatura. Yo solo era alguien con una vida monótona y solitaria.
Aun puedo recordar al chico rubio que se ofreció a ayudarme; la primer persona que se había ofrecido a ayudarme más bien, con el nombre de una constelación y unos ojos tan grises como los míos. No fue eso lo que me llamo la atención, si no lo los fríos que podían que podían llegar a ser sus ojos, también.
Scorpius me abrió un mundo encontrando a gente similar a mí, se hizo mi amigo y confidente cuando no había confiado en nadie más que en él, Scorpius fue mi primer amigo.
Después de Scorpius vinieron más: Rose, Michael, Claver, Kate e incluso Megan que tenía una actitud obstinada en todo momento.
Agradezco al chico con nombre de constelación haberme ayudado a cargar esos libros y enseñarme el gran valor de la amistad. Por haberme enseñado a no caer en la rutina y sacarme de mi mundo gris. Por haber compartido conmigo el don de controlar personas. Por haberme introducido al mundo.
Siempre estaré agradecida contigo Scorpius.
(…)
Luego de un tiempo de estar encerrado en esa gran jaula, solo y triste un día una joven hermosa se sentó al lado de la jaula lo miró y le dio una sonrisa radiante.
—Soy la princesa del Reino de Jade —Se presentó haciendo una reverencia elegante—Me han contado de ti, dragón, dueño del sol, has sido privado de tu libertad y ahora yo vengo a contarte mi historia.
Ella le contó su historia, lo mal que su padre la había tratado, le contó que la querían casar con alguien que no amaba y que no podía ser feliz de esa forma, pero, el egoísmo y la avaricia de su padre era más que la felicidad de ella dejándola desolada a tan corta edad.
Juntos, el dragón y la princesa compartían sobre su vida, anécdotas tristes, claro porque ¿Cómo dos personas solas pueden hablar de recuerdos felices?
Con el tiempo el día de la boda de la hermosa princesa se acercaba y ella cada vez entraba más en desesperación.
Un día antes de la boda el dragón comprendió que la desesperación era el peor enemigo del hombre, la desesperación los hacia actuar irracionalmente pues, su hermosa princesa se había suicidado por la desesperación que la había invadido, la desesperación y la tristeza actuaron juntas hasta carcomerse la poca vida y libertad que tenía la hermosa chica.
—Hasta nunca, ma belle princesse —Pronunció el dragón el francés, el francés que ella le había enseñado.*
(×××)
—Vete de aquí Dickens —Me dijo el pelirrojo mientras caminaba todo dar por el pasillo.
—Dime que te pasa y me iré —Exigí encarándolo.
Va, la diferencia de estatura era enorme así que no servía de mucho mi acto.
—Dickens, no tengo ganas de hablar contigo, ni con nadie, lárgate de aquí —Me espetó, abrí la boca estupefacta y molesta.
Hugo y Rose se habían ido por una semana entera del castillo y no tenía ni idea de que pasaba con ellos, Scorpius incluso estaba desesperado por lo que pasaba, si Rose no hablaba, Hugo tenía que hacerlo. El pelirrojo tenía un aspecto desaliñado, ojeras y ojos hinchados como si llorara mucho tiempo.
—Weasley…
— ¡Te digo que me dejes en paz! —Grito haciendo eco en las paredes del castillo, me sentí sobrecogida al verlo tan fuera de control, Hugo Weasley siempre había sido tranquilo.
Entré como si nada a las Sala Común de Gryffindor siguiéndolo hasta su habitación llamando la atención de muchos en el lugar. Sus compañeros de habitación estaban presentes así que de una mirada los saque de ahí, dejaría la culpabilidad de lado por ahora.
—Hugo, no te dejaré solo hasta que…
— ¿¡Tanto quieres saberlo!? —Me gritó abriendo los brazos exasperado por mi actitud insistente.
— ¡Mi abuela murió! —Tragué seco al escuchar como su voz se cortaba y aun así seguía hablando.
—Fuimos a verla en sus últimos momentos de vida tu… tú no sabes lo que se siente ir y que ni siquiera pueda reconócete; mi familia está destrozada, mi madre e incluso mi padre ¡Rose! —Grito tan fuerte el nombre de su hermana que me hizo sobre saltar. Tenía la voz temblorosa reprimiendo todo lo que sentía.
— ¡Todo ustedes la ven normal! ¡Pero ella no sabe cómo reaccionar, tengo miedo de que cometa cualquier estupidez! Estoy preocupado por ella…
—Hugo, ¿Cómo te sientes tú? —Me atreví a preguntarle.
Su labio inferior tembló y sus ojos se aguaron; pronto las lágrimas cayeron por sus mejillas y comenzó a sollozar mientras se inclinaba y quedaba en cuclillas sobre el piso. Me acerqué cautelosamente y me incline hacia él, levanto la vista y nunca me había sentido tan pequeña en mi vida, sus ojos azul celeste me hacían temblar; los ojos de Hugo Weasley no eran de ese azul eléctrico que tenía Rose quien era energética sino más bien de un celeste cielo que trasmitía tranquilidad y suavidad, concentrada en mis pensamientos no me había dado cuenta que se había lanzado sobre mí para abrazarme.
La diferencia de tamaño corporal era enorme, yo era demasiado pequeña para mi edad y el demasiado alto para sus catorce años. Lo único que escuché de él después de abrazarme fueron sollozos. Sentía como uno de sus brazos rodeaba mi cintura y el otro mi espalda fuertemente casi dejándome sin aire.
(…)
Años después el dragón quedó completamente solo, viendo como las personas morían y él se quedaba ahí en una jaula viéndolas entrando en desesperación, cayendo en tristeza y siendo víctimas del tiempo.
Un día mientras miraba el cielo con melancolía, el cielo en cual una vez surco con sus hermosas alas rojas, alguien se acercó a él.
Una chica con capa negra que no dejaba ver su cara, él dragón la miro expectante esperando a que hablara. Vio una sonrisa asomarse por debajo de la capa.
La chica extendió su mano hacia el dragón y toco su hocico con suavidad, una suavidad que nunca había sentido, calidez hermosa que sus llamas no podían darle; la mujer extraña quitó su capucha y dejó ver sus enormes ojos grises mirándolo con felicidad, su cabello negro cayendo por su espalda y sus mejillas sonrosadas por el frio, una joven más hermosa que su princesa.
El dragón se sintió conmovido por tanta hermosura y calidez emanando de la muchacha que sintió su cuerpo cambiar; cambio a un cuerpo más pequeño… un cuerpo humano.
Las lágrimas cayeron por las ahora mejillas de antes dragón, que había sido sacado de la maldición en la que siendo humano cayó, la maldición de la tan nombrada, desesperación.
La hermosa joven lo abrazó tomando toda su tristeza. La jaula que antes lo aprisionaba había desaparecido desde que se volvió humano mostrando su nueva libertad.
El ahora humano con cabellos rojos como el fuego, y ojos celestes como el cielo en el cual deseo alguna vez surcar de nuevo, era feliz por primera vez en su vida.
La hermosa mujer frente al hizo una reverencia parecida a la de su princesa hace años.
—Soy la princesa del Reino Jade, me han contado tu historia dragón del cielo y ahora he venido a liberarte para enseñarte lo hermoso que es el mundo… lo hermosa que es la libertad.
—Y juntos, viajaron por el mundo viendo los diferentes paisajes de que la felicidad y libertad les brindaba, viviendo felices para siempre —Terminó la historia Charlotte con un gran bostezo. — ¿Qué te pareció papá? —le preguntó a su padre que yacía dormido al pie de la cama.
La nena se encogió de hombros y se acurruco al lado de su padre para quedarse también dormida.
(…)
Cada vez que recuerdo lo mucho que odie a los hombres me obligo a recordar lo siguiente:
Recuerdo, las lágrimas del chico cayendo por sus mejillas dejando ver en cada una pieza rota de lo que fueron sus sentimientos.
Recuerdo, sus celestes ojos suplicantes transmitiéndome su dolor y desesperación, pidiéndome ayuda a gritos silenciosos que lo ayudara.
Recuerdo que, a pesar de lo fuerte que me apretaba hacia él, aun así me tomaba con delicadeza como si fuera un objeto a punto de romperse cuando el único roto de los dos era él.
Recuerdo su voz temblorosa después de llorar diciéndome "No me dejes solo" haciéndolo ver tan roto que hacía que mi corazón se rompiera también.
Recuerdo sus suaves palabras diciéndome "Me gustas" con miedo y cautela mientras sus ojos me miraban expectantes.
Pero lo que más recuerdo es que antes de quedarse dormido sobre mis rodillas; el suave roce de nuestros labios uniéndose en un beso, porque, aunque sólo nuestros labios se hayan separado tan rápido como se juntaron había causado millones de reacciones en mí.
El simple hecho de recordar a Hugo Weasley me hacía olvidar el odio que sentía por los hombres en aquel entonces.
Dándome cuenta que no solo las mujeres lloraban y sentían, porque yo creía que ellos eran insensibles y brutos; pero me equivoque, ellos eran vulnerables, siendo "Fuertes" ante todo y todos para no ser juzgados.
(×××)
Terminé de leer el cuento que me había llegado al cumplir 17 años, fruncí el ceño sin comprender mientras ladeaba el labio inferior desconcertada.
Dejé el gran libro infantil de encuadernado rojo con en mi cama y observé las letras doradas que citaba en francés "La belle princesse et le soleil de dragon" agradecía a mi madre que le hubiera enseñado francés; y abajo con letras más pequeñas "Charlotte Dickens" lo cual me extrañó en la portada mostraba un dragón rojo con la cabeza baja inclinándose a una persona encapuchada a la que no se le alcanzaba a ver el rostro, suponía que era la princesa de la que leyó. El libro me había encantado, estaba lleno de ilustraciones muy bonitas y coloridas, también tenía un tema bastante hermoso, aunque de alguna forma me parecía haberlo escuchado antes.
Tomé el paquete que la lechuza me había traído hace menos de treinta minutos y los estruje de arriba hacia abajo para encontrar algo; una carta salió de él.
Ma belle Princesse:
Charlotte, no tengo mucho que decirte, cariño, nada más que lo siento.
Lo siento por no haber estado allí cuando usaste magia inconscientemente.
Lo siento por no haber estado allí para felicitarte por todos los cumpleaños que has tenido hasta ahora.
Lo siento por no haberte acompañado a la estación para tu primer día en Hogwarts.
Lo siento por no haberte dicho que cualquier casa estaba bien mientras tú estuvieras cómoda.
Lo siento por no haberte felicitado por quedar en Ravenclaw, porque yo sabía que entrarías ahí a pesar de todo.
Lo siento por no haberte advertido sobre los chicos nunca y decirte que la mayoría una idiota para comportarme como el padre celoso que normalmente todas las chicas de tu edad tienen.
Dudo que lo recuerdes, mi pequeña, pero tú, hiciste esta historia a la corta edad de cinco años, obvio que con un lenguaje más para una niña de tu edad.
Me di la tarea de enmarcarlo y poner tu nombre en la portada e incluso ponerle un título a la historia, es un pequeño regalo para ti mi rayo de sol.
Sé que con esto no es suficiente para que me perdones, pero no quiero que lo hagas, tampoco espero que lo entiendas Charlotte. Yo te amo a ti y a tu madre más que a nada ni nadie en este mundo, pero, no voy a volver, no puedo volver. No me busques ni respondas esta carta Charlotte, te lo ruego.
Han pasado 10 largos años y no hay día en que no piense en ti, en lo grande que debes haber crecido y lo hermosa que ahora debes de ser, en los triunfos que ahora debes de tener y lo lista que eres.
Te amo Charlotte.
Feliz Cumpleaños…
Con amor: Tu padre.
Estrujé la carta en mi pecho mientras las lágrimas caían una por una.
Mi padre me había escrito.
Mi padre aun sabía que existo.
Mi padre me había felicitado por primera vez en mi vida.
Mi padre me amaba.
Pero yo no quería conformarme con una carta, yo lo quería a mi lado, quería que estuviera cerca de mí, que me dijera todo esto en la cara, pero aun así, él me había dicho que no le buscara, que no lo contactara, que no volvería nunca.
Yo quería a mi familia de vuelta.
Recuerdo haber llorado hasta quedarme dormida, y luego ser levantada por Hugo horas después.
Medio dormida lo mire, su cabello rojo como el fuego, lleno de pecas y ojos color cielo, descrito como el dragón de mi historia.
—Mon dragon soleil*—Susurré en francés.
Mordí mi labio inferior y comencé a llorar a mares, Hugo me miro sin saber qué hacer, pero al final, logre contenerme y sonreírle.
Me acerque a él y le di un beso como el que él me había dado un año atrás, sus mejillas se tiñeron de rojo por la vergüenza haciéndome reír.
"Hey papá, encontré el dragón de mi historia. Terminé siendo la princesa y él mi dragón"
"Cada vez que mires el cielo, la luna, las estrellas cualquier cosa que este en el recuérdame Charly, porque las dos estaremos conectadas, las dos miraremos el mismo cielo."
N/A:
Shora por que le arden los dedos de tanto escribir;-;
¿Los hice llorar con el especial de Megan? Porque esa era mi meta J
¿Los hice llorar con este especial? Porque también es mi meta.
Les explicó: Los que está en negrita e inclinado por todo el texto es el libro que le mandó el padre de Charlotte a ella, lo escribí así porque se conjuga con su historia. Si no, solo lean lo que no está en negrita primero y luego lean lo demás hasta antes de la carta.
ma belle princesse: Mi hermosa princesa.
La belle princesse et le soleil de dragón: La hermosa princesa y el Dragón del Sol.
Mon petit rayon de soleil: Mi pequeño rayo de Sol.
Mon dragon soleil: Mi Dragón del Sol.
Aclaraciones:
-Yo no sé francés, así que use el traductor y algunas referencias… así que si está mal, corríjanme hijos míos.
-Lo que está inclinado y esa en español significa que Charlotte está pensando en Francés esas palabras. Lo que está inclinado y está en francés significa solo que esta en francés.
-Sí, antes de que me preguntes, Charlotte habla francés porque su madre es francesa.
-La frase del último es de un fragmento de carta que su madre le envió en el primer año de Hogwarts junto con el sistema que se hacía grande con el hechizo Engordio ¿Lo recuerdan?
-La madre de Charlotte la llamaba Charly.
-Esa fue la última carta que le envió a Charlotte, pues salió de viaje y no ha enviado otra más, bueno, solo una que decía "Estoy bien"
-No se sabe dónde está el padre de Charlotte, e incluso se desconoce por qué se fue.
-El cuento lo inventé yo a mi corta edad de cinco años :v sólo que yo si lo recuerdo.
Ya que termine el especial de Charlotte le propongo lo siguiente: Estaba pensando mejor hacer un especial de preguntas y respuestas, ya saben, ustedes comentan las preguntas y yo las respondo en el siguiente capítulo como especial.
Obviamente ponen para quien es la pregunta, ya saben algo así.
Scorpius- ¿Cómo te llamas?
¿Les gusta la idea? Si se acumulan suficientes preguntas para los personajes lo hago si no sigo con la idea original.
Cada usuario solo puede hacer una pregunta por personaje. (También pueden hacerme a mi aunque creo que les vale un pepino mi life ;-: )
Cinco personas serán elegidas para dedicación, ósea las cinco que comenten en este especial.
Otra cosita, editare los capítulos para que tengan mejor ortografía y mejor descripción y esas cosas, no hay necesidad de leerla toda otra vez, ya que no agregare nada importante en las historias, solo corregiré. Los capítulos editados tendrán una "(E)"
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Los quiero muchoooo.
Atte: Paulina.