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Solo... ¿Amigos? — capítulo 47
Disclaimer: Algunos de los personajes nombrados aquí son obra de J.K. Rowling el uso de dichos personajes no tienen el propósito de herir u ofender a nadie.
ESPECIAL:
—Hey mamá —Megan se acercó a la cama de su madre dando pequeños brinquitos— los elfos me ayudaron a cocinar ¡Mira!
La pequeña niña de cabello castaño y piel morena sonreía ampliamente mientras mostraba un pastel de chocolate enorme.
—Ya veo —le dijo su madre levantándose un poco de la cama para tomar el pastelillo. Lo probó y le envió una sonrisa cálida— Es delicioso Meg —Megan soltó una risita mientras aplaudía.
—Al principio se pusieron raros y no me dejaban cocinar con ellos —murmuró sentándose al lado de su madre, ella comenzó a comer el pastel de poco a poco, cuando termino se quedó en silencio mientras escuchaba a los pájaros cantar de tarde, dio una leve sonrisa por la ventana.
—Al final les dije que les iba a dar la prenda si no me enseñaban a cocinar, ellos accedieron rápidamente… —Megan lanzo una risita maliciosa y su madre negó con la cabeza mientras dejaba el plato en la mesa de un lado.
—No debes hacer eso —le llamo la atención con tono suave, ella hizo un puchero y dijo:
—Pero… lo hice para darte algo madre —se quejó cruzándose de brazos mientras sus ojos se aguaban.
—Y eso está bien pero —hizo énfasis en la última palabra— no debes ir por ahí haciendo cosas malas para llegar a tus metas, lo que quieras hacer puede hacerse por el lado bueno, claro quizá sea más difícil pero al final veras los resultados.
—Bien —dijo la pequeña haciendo un intento de sonrisa.
En ese momento Michael y Theodore entraron, el niño estaba en los brazos de su padre lo dejo al lado de su madre sin subirlo a la cama donde estaba ella.
—Megan —la llamo su padre—baja de ahí, mamá tiene que descansar —dijo su padre con tono autoritario. Megan bajo casi al instante, miro a su padre con ceño mientras se acomodaba al lado de su hermano gemelo.
—Me voy —dijo Theodore con firmeza— tengo que viajar a otro continente, vendré en unas semanas—El padre de los gemelos miro a su esposa unos minutos y suspiró, ella le mando un sonrisa y Megan pudo ver como en los ojos de su madre se desprecia un brillo muy peculiar.
—Yo cuidare de mamá —dijo Michael con seguridad, su padre reprimió una sonrisa así que solo asintió apretando los labios.
—Yo igual —dijo la pequeña juntando las manos de su madre con las suyas— y si los elfos no me ayudan les daré la prenda…
-Espera ¿Qué? —pregunto Theodore desconcertado.
—Nada —dijo Megan mirando hacia otro lado nerviosa.
Theodore volvió a mirar a su esposa con una mueca luego miro a sus hijos, así alternadamente hasta que se decidió a hablar,
—Bien, ya me voy, vendré dentro de una semana —Se levantó y salió de la habitación. Megan vio como su padre se acercaba a su madre y le decía algo al oído para luego darle un corto beso en los labios provocando las quejas de los menores.
Megan miro a su padre hasta que salió por la puerta con su hermano detrás de él, una pregunta se formuló en la mente de la chica con un rayo ¿Por qué su madre había elegido a su padre? Él era frio, y nunca demostraba lo que sentía ¿Cómo se relacionaron?
—Mamá —la llamo Megan— ¿Por qué elegiste a papá? —Su madre la miro unos segundos con una sonrisa hermosa en los labios.
—Es una buena pregunta… —Respondió pensativa— Tu padre antes era una amargado…
— ¿Antes o Ahora? —La interrumpió la niña, su madre rio suavemente.
—Antes —Dijo— A pesar de eso, yo nunca pensé casarme con tu padre, ¿Sabes Meg? Pero un día de repente nos conocimos, él era serio, no hablaba y siempre parecía superior a los demás, pero por dentro era todo un Romeo.
— ¿Romeo? ¿Quién es Romeo? —preguntó Megan desconcertada.
—Es de una obra muggle muy famosa, algún día te la leeré Megan. —Le explicó su madre.
—Entonces, ¿papá es bueno?
—Sí, tu padre es bueno.
— ¿Me voy a casar con alguien como papá? —La niña ladeo la cabeza con ojos brillantes
—Esa es tu decisión Megan, no tiene que ser con alguien serio —le explicó a la niña—Tiene que ser con alguien que te haga sentir algo, que te haga feliz.
— ¿Tu eres feliz mamá? —La curiosidad de preguntar tal cosa le entro tanto que se acercó a la cara de su madre.
—Sí, soy feliz Megan.
—Pero mamá, tu estas enferma ¿Aun así eres feliz? No puedes hacer nada. Mamá va a morir. —Su madre dejó escapar una pequeña risa ronca que al menos para Megan no tenía gracia.
—Entonces es mejor aprovechar el poco tiempo que me queda ¿No crees? —Los ojos de Megan se aguaron al escuchar a su madre decir eso.
—Entonces ¿Si te vas a morir? —Su voz tembló un poco —Mamá ¿Te vas a ir como la abuela?
La madre de Megan miró a su hija con tristeza, era cierto, ella iba a morir pero ¿Quién no? Todos tenían que morir y sería una gran mentira decirle a su hija que estaría con ella siempre.
—Quizá no lo entiendas hoy, pero en un futuro si —Explicó con lentitud —Todos morimos Megan, es un proceso natural en el humano, es dolorosa… —Paró para tomar algo de aire— tan dolorosa y hermosa. Digo hermosa porque significa el fin de una vida vivida, una vida llena de felicidad, tristeza, melancolía… significa el fin de un luchador, Megan, no espero que lo comprendas hoy.
Pero a Megan la muerte no se le hacía hermosa, ni bella; para Megan la muerte era dolorosa y solo eso, ¿Cómo podía ser algo hermoso si dejaba un gran vacío por dentro? Para Megan la muerte era repugnante, la muerte era egoísta, se llevaba a sus seres queridos sin avisar solo para tenerlos a su lado, aunque para una niña de ocho años era normal pensar así.
(×××)
«La muerte es algo natural en el humano, tan dolorosamente hermosa, creo… »
Al salir de su habitación después de haber hablado con Rose, Megan se pegó a la puerta unos segundos tratando de calmar su respiración, sentía su corazón latir, cada latido rebotaba en las paredes de su cabeza. Apretó los dientes y salió de ahí hacia algún lugar solitario en donde poder aclararse.
—Mamá, he ayudado a alguien ¿cierto? Mamá, por favor no te alejes de mi lado —Susurró haciéndose pequeña en algún rincón del castillo solitario. Los sollozos resonaron débilmente en las paredes —. Por favor, no volveré a ser mala.
Sintió su corazón acelerarse de una manera extraña, el aire de sus pulmones se vacío repentinamente dificultándole su respiración, su cabeza daba vueltas haciendo que todo su mundo se moviera.
«Aquí no, por favor, aquí no, déjame llegar a un lugar con gente» pensó dando un paso pequeño mientras se tambaleaba; cada vez el aire le faltaba más y más y cuando por fin no pudo más, cuando su corazón latió de manera más incontrolable, se desmayó.
Cinco años después de Hogwarts.
Hey mamá,
Hoy en día comprendo tus palabras de una mejor manera. Gracias por no mentirme diciendo que estarías conmigo toda la vida, sería una mentira muy cruel para una niña como yo ¿Cierto?
No sé nada sobre Michael, después de tu partida dejó una carta diciendo que viajaría por el mundo ¿Puedes creerlo? Al final se decidió por ser historiador de magia, así que viaja para aprender más sobre el mundo mágico y esas cosas. Es un tonto, al menos se hubiera despedido formalmente de nosotras, ya sabes, Claver lloró semanas por él, nunca responde nuestras cartas, así que realmente no sé dónde se encuentra.
Me hubiera gustado que estuvieras aquí para hablarte sobre mi prometido y esas cosas, me vendría bien escuchar algunos de tus concejos mamá, aunque Claver ayuda un poco…
Madre, pronto me casare. Lyssander me ha pedido matrimonio hace poco ¿Qué loco no? Es cierto, para casarte necesitas a alguien que te haga sentir algo todos los días y ser feliz, gracias por enseñarme eso mamá. Al principio dude en decir que sí, yo no quiero que nadie este cuidando una enferma que no tiene remedio y luego darle el mismo destino a otra persona; pero una vez más como dijiste: es mejor aprovechar el tiempo que nos queda.
Mi enfermedad va bien, digo no ha dado ningún problema desde la última vez. Rose es mi sanadora, me cuida y me da medicamentos junto con tratamientos especiales para llevar esta enfermedad y vivir una vida más normal ¿Quién lo diría? Aprendimos a ser amigas.
Gracias por haber sido tan buena madre, por haber compartido esa gran sabiduría conmigo, llevare tus palabras siempre dentro de mi,
Te ama y te extraña:
Megan Nott.
Pd: He tomado Romeo y Julieta de tu biblioteca, (¿No hay problema?) es cierto, es un libro hermoso, es el favorito de Rose también.
Megan dejo la carta junto con un gran ramo de rosas blanca en la tumba de su madre, se quedó en silencio un buen tiempo tratando de encontrar la calidez que su madre trasmitía, pero solo sentía frio, y no era especialmente por que estuviera nevando.
—Cuanto tiempo sin verte Meg —Escuchó una voz detrás de ella sin voltearse supo quién era.
—Tengo problemas para recibirte con amabilidad, Michael —La morena dijo sonriendo de oreja a oreja.
— ¿Crees que si voy y le digo que la amo aun así me golpee? —pregunto agachándose al lado de su hermana gemela, Megan rio negando.
—Creo que eres lo suficientemente listo para saber la respuesta —le respondió abrazando sus rodillas con la barbilla sobre estas y mirándolo.
—Entonces estoy preparado mentalmente para el daño físico —Murmuró en broma aunque no daba mucha gracia, al menos no para él.
—Bienvenido de vuelta Michi —Susurró por lo bajo.
—Gracias Meg —Respondió Michael ayudando a su hermana a levantarse del frio suelo.
Ambos miraron la tumba de su madre en silencio, adornada con flores blanca; espolvoreada con nieve encima pues estaba nevando un poco.
—Feliz cumpleaños mamá —Dijeron ambos antes de retirarse.
N/A: Sin palabras.
Bueno si unas.
Tengo.Mucho.Sueño.
¿Ya vieron la portada? Bueno lo hice en la noche :v
Adiós, me iré a dormir.
Atte: Paulina.