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Historia 172336 — capítulo 22
El humo que aquella bomba había dejado al explotar la pared, y el ruido estrepitoso, alcanzó para que Harry les avisara que corrieran. La sala de menesteres les volvio a ayudar, abriendo una puerta para dejarlos salir.
Todos se hecharon a correr, desesperados. — Vamonos... —Rowney había jalado a Harry, alcanzaron a salir del lugar, Harry rezaba para que todos se alcanzaran a refugiar, pero no en la sala común, era apenas las nueve menos diez. Fred había tomado a Rowney del brazo, al verla tan preocupada por ayudar a Harry, al doblar la esquina, se escucho un quejido. — ¡Tengo a Potter! —gritaba Malfoy, Fred detuvo a Rowney llevandosela cuando esta comenzó a devolverse. — ¡PROFESORA!! La profesora Umbridge apareció padrando por un extremo del pasillo, pero con una sonrisa de placer en los labios. —¡Es él! —exclamó con júbilo al ver a Harry en el suelo.— ¡Excelente Draco, excelente! ¡Muy bien! ¡Cincuenta puntos para Slytherin! Voy a sacarlo de aquí... ¡Levántate Potter! —Harry se puso en pie y los miro con odios a los dos, jamás había visto tan feliz a la cara de sapo, que lo agarró fuertemente por un brazo y se volvió, sonriendo de oreja a oreja, se volvió hacia Malfoy.— Corre a ver si atrapas a unos cuantos más, Draco — le ordenó—. Di a los itros que busquen en la biblioteca, a ver si encuentras a alguien que de haya quedado sin aliento. Mirad en los lavados, la señorita Parkinson puede encargarse del de las chicas. ¡Deprisa! Y tú —añadió adoptando un tono aún más amenenazador de lo habitual, mientras Malfoy se alejaba— , tú vas a venir conmigo al despacho del director, Potter. Al cabo de unos minutos estaban frente a la gárgola de piedra. A Harry le habría gustado saber a cuantos más habían atrapado. Penso en Rowney (la señora Weasley iba a matarla) y en cómo se sentiría Hermione si la expulsaban antes de pudiera hacer sus TIMOS. Y áquella había sido la primera reunión de Seamus... Y Neville... Estaba mejorando tanto... —¡Meigas Fritas! —entonó la cara de sapo: la gárgola de piedras se apartó de un brinco, Harry y la bruja subieron la escalera móvil de piedra. Enseguida llegaron a la brillante puerta con aldaba de forma de grifo, pero la profesora Umbridge no se tomó la molestia de llamar, sino que entró directamente en el despacho dando grandes zancadas y sin soltar a Harry. El despacho estaba lleno de gente. Dumbledore estaba sentado detrás de su mesa, con expresión serena y con las yemas de los largos dedos juntas. La profeso McGonagall estaba de pie, inmóvil, a su lafo, con un aspecto muy tenso. Cornelius Fudge, ministro de Magia, se balanceaba hacia adelante y hacia atrás sobre las puntas de los pies, junto al fuego, inmensamente complacido, al parecer, con la situación: Kingsley Shacklebolt y un mago de aspecto severo con pelo canoso, áspero y muy corto, al que Harry no reconoció, estaban siruados a ambos lados de la puerta, como dos guardianes, y Percy Weasley, pecoso y con gafas, como siempre, andaba nervioso de un lado a otro junto, con una pluma y pergamino, listo para tomar nota. En cuanto llego, Fudge intento abrumarlo con palabras; — Supongo que sabes porque estas aquí. Harry estaba convencido de responder con un orgulloso "Si", pero al mirar a Dumbledore, y como este negaba unos milimetros con su cabeza, respondió. — S... No. —¿Como dices? —pregunto confundido Fudge. — No, no sé porque estoy aquí —Confirmó Harry desafiante. Intentaron a toda costa de sacarle alguna verdad, pero como Harry desmentía todo, estaban exasperados. Tragerón hasta la informante, una chica amiga de Cho Chang, la cual estaba histerica, le había explotado la cara con grandes y asquerosos granos, "idea de Hermione". Después de algún rato, intentando presionar a la chica para que dijera, lo que había dicho, Kingsley, la hechizo, para que desmintiera lo que había dicha, la cara de sapo estaba al borde de la histeria. — Pero si yo misma he sacado de la sala de menesteres, ¡Esto!— Harry vió con horror como la Profesor Umbrige sacaba de su tunica, la lista de cada uno de los integrandes del ED. - — ¡Bien Dolores! —la felicitó el ministro tomando la lista.— ¡Rayos y truenos! ¿Has visto como se llaman? ¡El Ejercito de Dumbledore! Harry quedo petrificado, y miro al profesor Dumbledore horrizado al escucharlo decir, — Bien, se acabo el juego, ¿Quiere una declaración de mi parte? Dumbledore se hecho la culpa, y Fudge indico que lo llevarán a Azkavan, pero Dumbledore escapo. POR ORDEN DEL MINISTERIO DE MAGIA Dolores Jane Umbridge (Suma Inquisidora) sustituye a Albus Dumbledore como director del Colegio
Hogwarts de Magia y Hechicería.
Esta orden se ajusta al Decreto de Enseñanza n.°28. Firmado:
Cornelius Oswald Fudge ministro de Magia.
Los carteles habían aparecido en el colegio durante la noche, pero eso mo explicaba como era posible que todo el mundo, sin exceptuar a nadie en el castillo, supiera que Dumbledore había burlado dos aurores, a la Suma Inquisidora, al ministro de Magia y su asistente júnior, y había escapado. Fuera a donde fuese, Harry comprobaba que el unico tema de conversación era la huida de Dumbledore. Hermione iba insultando a insulto limpio a la Profesor Unbridge, cuando apareció Draco, y les resto puntos a Griffindor, burlandose del trió dorado. — Nos veremos pronto... Weasley... —Se acerco a Rowney pasando a su lado y empujandola ligeramente con su hombro, Rowney tragó saliva gruesa mientras aferraba la mano de Hermione, la castaña la abrazo con su brazo mientras le temblaba el labio inferior de la rabia. Siguieron caminando, cuando se toparon con los gemelos. — Mornget también intento quitarnos puntos — Comentó Fred. — ¿Cómo que ha intentado? —Pregunto rápidamente Hermione. — Bueno, no lo dejamos pronunciar todas las palabras —explico George.— Lo hemos metido de cabeza al armario evanescente del primer piso. Hermione estaba horrizada. — Ahora si, se han metido en un gran problema. — Solo hasta que él aparezca y para eso pueden pasar semanas, y hemos decidido, que ya no nos preocupa meternos en lios —comentó Fred impacible. — ¿Y antes les importaba? —Preguntó Rowney alzando una de sus finas cejas de forma elegante. — Claro que si —dijo George.— nunca nos han expulsado, ¿No? — Siempre hemos sabido, cuando debíamos parar —Añadió Fred mirando disimuladamente la falda corta de Rowney, sonrió de lado. — A veces nos hemos pasado un pelín, pero... —confesó su gemelo. —...Pero siempre nos hemos detenido antes de causar un verdadero caos.— Le siguió otra vez Fred. —¿Y ahora? — inquierió Rowney desconfiada. — Pues ahora... —empezó George. —... Que no está Dumbledore... —Siguió Fred. —.. Creemos que un poco de caos...—continuó George. —... es precisamente lo que necesita nuestra querida nueva directora —Continuó Fred. —¡No lo hagáis! —Susurro Hermione—. ¡No lo hagáis de verdad! ¿No veis que le encantara tener un pretexto para expulsaros? — Veo que no lo has entendido Hermione —dijo Fred sonriente.— Eso es precisamente lo que deseamos, nos iriamos en este momento por nuestro propio pie, sino planearamos vengar a Dumbledore —miro su reloj.— la fase uno esta a punto de empezar. Yo que ustedes voy al gran comedor y así los profesores sabran que no han tenido nada que ver. —¿Nada que ver con que? —Preguntó Harry curioso y divertido por la travesura que iban a hacer los gemelos. — Ya lo verás —dijo George por toda respuesta— Y ahora, corran. Los gemelos se dieron la vuelta y se perdieron entre la multitud que descendía por la escalera hacia el comedor. —Mirad, creo que deberíamos largarnos de aquí —opinó Hermione con nerviosismo— Por si acaso... — Esta bien —admitió Ron, y los tres se encaminaron hacia las puertas del Gran Comedor, pero cuando Harry apenas había vislumbrado el techo de aquel día, por el que se deslizaban unas nubes blancas, alguien le dio unos golpecitos en el hombro, al girarse y ver a Filch, Harry se alejó un paso, era mejor verlo de lejos. —La directora solicita tu presencia Potter —Dijo con una sonrisa que asustaba. Harry miro a Rowney y a Hermione, que le devolvian una mirada de preocupación. Quizás que habían hecho los gemelos. Rowney se mordió la uña nerviosa, mientras miraba como Filch se llevaba a Harry. — Vamos a comer —Le dijo a Hermione, quien le rodeo los ojos murmurando un bajo "Nunca cambias". Se sentaron junto a Neville, que la resivió con una sonrisa amplia, una de las sonrisa, que Rowney tanto le gustaba, se inclino y beso detras de la oreja de Neville, que era en donde le gustaba hacerle mimos, ya que podía sentir su suave piel, y oler el exquisito olor de su perfume. Hermione simplemente la ignoró, ya podrían hablar más adelante de eso. ¿No se supone que se había peleado con su madre porque queria estar con Sirius? ¿Entonces que hacía aún con Neville? Es que no se le hacia nada de fácil a Rowney, terminar con el tierno de Neville, era un pastelito con pies, su rostro a veces tan timido, sus ojos que brillaban de ilusión cada vez que veía a la pelirroja en su perímetro, no era algo que deseara hacer, romperle el corazón. Quizás la chaparán de infiel, pero eso, ver la sonrisa de Neville, le compensaba todo al 100. Sirius... No tenía como enterarse, bien que se sentía mal, pero... Ojos que no ven, corazón que no siente. Además como podría controlar su cuerpo, cuando la volvia loca, las hormonas, los cambios se hacian presentes, aquel cambio de sexo, le había cambiado totalmente. Neville le sirvió jugo de calabaza, y se lo ofrecio. Por otro lado, la necesidad de Sirius, no le ayudaba mucho, extrañarle tanto deberia ser un delito, aunque por estar tan ocupada, y pensar demasiadas cosas, no le daba tiempo de deprimirse. Harry la necesitaba, más ahora. He inclusó se podría pensar, que lo hacía ha conciencia, sabía que estaba mal, sabía que no debió tener relaciones con Neville, lo hizo, si ahora no podía terminar con él, ¿Cuando podría hacerlo? Todas aquellas preguntantas y pensamientos, asaltaban su mente mientras comía un poco de pollo frito. De pronto un ¡PUM! Hizó que todo el gran comedor guardara silencio, Rowney y Hermione se miraron al instante. Otro ¡PUM! Y las puertas del Gran comedor se abrieron, dejando ver un sin fin de fuegos artificiales que explotaban hacia el cielo gris, ánimandolo a brillar. Rowney se apretó el vientre contrariada, no, no... No. Fue un día bastante agitado para la profesora Umbridge como primer día de Directora, ningún profesor parecia dispuesto a ayudarle, en la ultima clase, si entraba a la sala una de los muchisimos explosivos, los profesores llamaban a la directora, para que solucionara el problema. A todos le alegro mucho, cuando en la cena, llego la directora, con los cabellos parados y llena de ollín negro. En la sala común había fiesta, y Fred y George, eran los heroes. Hasta Hermione se acercó a felicitarlos. — Esos fuegos artificiales eran maravillosos. — De nada, de nada —Decian con modestia los gemelos, ahora todos estaban haciendo sus pedidos de Mortiferos Salvajes fuegos artificiales. Rowney y Harry, mirando sus mochilas, esperando a que salieran sus deberes y comenzarán a hacerse solos, Hermione les había dado un horario, para hacer cada deber, y la castaña, era muy persuasiva cuando se trata de deberes. — ¿Y si nos tomamos la noche libre? —Le pregunto ánimada Hermione. Rowney y Harry se miraron extrañados y desconfiados. — ¿Te sucede algo Hermione? —Preguntó Rowney. — No, que no hagamos los deberes un día, no pasa nada al fin y al cabo el viernes es Pascua y podremos hacerlos, a celebrar con los demas —La sonrisa que Rowney le regalo a Hermione, era tan grande, que la castaña se sintió un poco cohibida, aquella sonrisa era tan Ron. — ¡Gracias Hermione! —canturreo Rowney alegre, mientras se levantaba y llenaba de besos la mejilla de la sonrojada Hermione. — Ya, ya... Ya Ro... Rowney Rowney la soltó y fue aplaudiendo hasta los gemelos. Fue una noche bastante agradable, a pesar de ser día de semana, todos estaban que rebosaban de energía, ver a la cara de sapo sufrir, era lo que los llenaba de fuerza. En la sala común, aún había explosivos animandoles, se veía todo tan brillante. — Tengo hambre... —Se quejó Rowney luego de un rato, mientras se sobaba la pansa. Al escucharla Fred sonrió de lado, la tomo de la muñeca acercandola a él. —¿Te llevo a las cocinas? — Pero, y si nos ven los gilipollas de la Brigada inquisidora. — Pues aún mejor, así les gastamos una bromillas —Algunos a sus costados le aplaudieron, Neville se encogió de hombros mirandola, dandole pase para que hiciera lo que deseara. Salieron por el retrato de la señora gorda, riendo divertidos, sabian que los gilipollas de Slytherin, que participaban de la Brigada, estarian haciendo guardias, era incluso más divertido. — Oye Rowney... —Comenzó a hablar Fred, luego de que bajaran las escaleras móviles hasta la entrada del gran comedor. — ¿Mmm? —Inquirió Rowney caminando a su par, sus pasos eran los únicos que resonaban en el lugar, a pesar de que a lo lejos, se podían aún escuchar algunas explosiones. — Hay algo, que he querido preguntarte hace un tiempo —Fred miraba al frente, entrecerrando sus ojos e intentando ver entre los oscuros pasillos. — ¿Que es? — Tú... ¿Quieres volver a ser Ron? Aquella pregunta tomo por sorpresa a Rowney, la cual se detuvo abruptamente, Fred se volteo para mirarla, la luz de las antorchas y la poca luz de la luna que se colaba por las grandes ventanas, era lo unicos que les alumbraba. — La verdad... Ya no lo sé... Volver a ser.. Eh... Ron, es como... Si de nuevo me quitaran mi identidad... Yo... Ya no... Ya no lo sé... —La mirada de Rowney había bajado hasta el suelo, pensativa, cuestionandose exactamente lo que él le preguntaba. La mano calida de Fred tomo su mejilla, y la alzó para que lo observará. — Oye, no, tranquila, si te confieso, yo tampoco quiero que vuelvas a ser como antes, me gustas más ahora, puedes odiarnos por haberte hecho eso... Pero no me arrepiento —Le confesó Fred, los ojos azules de Rowney brillaban con la luz calida de las antorchas, una calida sonrisa baño los labios de la Leona mientras miraba a su hermano mayor. — Bueno, creo que... También ha sido una buena idea, bueno... Supongó... —dijó ella encogiendose de hombros y ladeando ligeramente su pecoso rostro. — Rowney, puede sonarte extraño, pero me gustas, desde que te ví, no lo puedo ocultar, me interesas... Y quiero ser franco, porque no aguanto callarlos más —Dijo Fred apretando ligeramente sus labios mientras acercaba ligeramente su cuerpo al de Rowney, la cual le miro sorprendida. — Fred, somos hermanos... Fred... Espera un momento —Rowney totalmente nerviosa se alejó unos cm. — ¡Ya lo sé joder! ¡Ya se que eres mi hermana! ¿Y que quieres que le haga si me tienes loco? ¡He! —La presionó, mientras la tomaba al fin de la cintura y de un golpe, algo suave, la acercaba por completo a él, el calor que sentía al hacer eso, no demoraba en provocar que su amigo se pusiera duro. — Pero, pero... Pero Fred... Yo, yo no puedo... S-Sirius... —Intentaba explicarse entre balbuceos, pero no podía esconder su propio calor corporal a través de su rostro caliente. — ¿Y entonces porque no te importa con Neville? —Increpó otra vez, acorralandola totalmente contra una pared, Rowney tragó saliva al sentir la presión de la entrepierna de Fred en ella, y como este se inclinaba apretandola por completo con aquella sona.— Solo dame una noche... Solo una... Rowney te lo pido... La respiración de la pelirroja había comenzado a fallarle cuando sintió aquella suplica en su cuello, Fred le respiraba en el, podía sentir su calido y humedo aliento comenzar a calentarla más de lo debido. Quizás... Solo... Solo un poco... Para... Probar... La boca de Fred al fin hizo contacto con la suya, cuando apenas se rosaban, ambos respiraban agitados, Fred estaba apoyado sobre sus brazos acorralandola, mientras que Rowney arqueaba su espalda en un intento de mirarlo. Se estremecio al sentir la mano de Fred, subir lentamente por uno de sus muslos, hasta colarse en sus bragitas de algodón. — Ah... Rowney... Estas mojada... —Jadeo Fred loco de excitación, sentía su pelvis hormiguearle y las piernas temblarles, Rowney se mordio el labio inferior incapaz aún de hablar, pero Fred no se detuvo allí, metio con suavidad las yemas de sus dedos por dentro de sus bragitas, y al fin pudo llegar a la fuente de humedas y su monte de venus. Podía sentir perfectamente entre sus labios aquel dulce pequeño que era su clitóris y lo humeda que estaba, comenzó a mover sus dedos con suavidad hacia abajo y arriba, Rowney jadeo debilmente apretando sus piernas para que Fred no siguiera bajando hasta su entrada, estaba nerviosa. Se sorprendió cuando su propia mano se aventuro temblando, a posarse sobre el miembro duro de él, y Fred gruño cuando la mano de Rowney apreto su miembro por sobre el pantalón, siempre había soñado con que ella lo tocará, que se extasiará de él. — Sacaló Rowney... Tocameló... —Le ordeno, mientras su dedo medio, hacia suaves circulos en su clitóris, Rowney sintió su entrepierna palpitar de lo bien que se sentía. No dudo un segúndo más en bajarle la cremayerá, desabrocharle el cinturón y luego el botón, con su dedo índice le bajo el boxer y dejo al fin el miembro de Fred salir, el cual parecia aliviado y más inchado de lo que recordaba Rowney, trago saliva gruesa cuando su mano rodeo el miembro del pelirrojo para apretarlo y jalarlo lentamente, Fred se estremecio tan fuerte, que la apretó aún más contra la pared. Sus bocas juntas y entreabiertas, se respiraban entrecortadamente el aliento, absorbiendose y disgustando del calor humedo. Entonces Fred bajo aún más sus dedos y toco la entrada de Rowney, apretó su mano hasta meter su dedo apenas un poco, Rowney gimió apretando sus labios. — ¿Lo sientes Rowney? ¿Lo sientes? —Preguntaba Fred morbosamente, mientras empujaba su pelvis en la mano de Rowney, y a su vez, precionaba lentamente su dedo en ella, Rowney subio una de sus piernas a los costados de él, dandole así libre axceso, ya no lo podía soportar más. — Vamos... Vamos Fred... Hazlo... Hazlo ahora, antes de que me arrepienta... Fue la luz verde que tanto necesitaba, los labios de Fred se entrelazaron al fin con los carnosos de ella, un beso euforico y desesperado, tan lleno de lujuria y caliente excitación. Sus respiraciones y el chupeteo de sus labios devolviendo feroces besos, era lo único que se escuchaba, Fred la tomo de un salto entre sus caderas para quedar mejor, ya que la pelirroja era muchisimo más baja que él, abanzó por el pasillo, toqueteando la pared hasta encontrar una puerta, el aula de Defensa Contra las Artes Oscuras era la más próxima. El lugar estaba en penumbras, apenas iluminado por la luna que llegaba directamente, Fred la deposito en el primer escritorio que encontro, y con sus manos firmes y rápidas, le bajo por completo las bragas, le abrió la piernas y se poso entre ellas, se inclino por sobre la mesa donde Rowney estaba recostada. Rowney sentía un pequeño calambre en su entrepierna, necesitaba que algo duro le hiciera daño, su nivel de excitación era alto. Abrio sus piernas rodeandolo, mientras que Fred tomaba su miembro y lo posaba en la entrada de ella, estaba tan deliciosamente humeda, aprovechando que la tunica que llevaba ella estaba abierta, le abrió de un tirón la camisa blanca, tirando todos los botones al suelo, sonaban al rebotar en el frió suelo, Rowney arqueaba la espalda cerrando sus ojos, estaba demasiado excitada. Tanto calor prohibido, la había hecho desear por un momento, seder ante cualquier estimulo sexual. ¿Y que con Sirius? Pues el de seguro, había tenido muchisimas mujeres en su juventud, ¿Por qué ella no podía hacer lo mismo? Fred se separó para mirar entre penumbras sus pechos tan perfectos, le subio el bracier blanco, hasta liberarlos, y su boca se interno en esos pechos calientes, disfrutando tanto el tacto de ellos, eran tan suaves, tan calientes... De un solo movimiento entro en ella con fuerza, y Rowney grito golpeando las palmas de sus manos en el escritorio en un intento de permanecer quieta, su entrepierna vibraba entre mariposas asesinas. El escritorio comenzó a chirrear y sonar, amenazando con desarmarse ante cualquier otro movientro brusco, pero Fred parecia estar tan duro y excitado, que poco le importaba, se había afirmado del borde del escritorio para tomar mayor fuerza, los gemidos llenaron el aula de DCAO, gemidos ahogados que deseaban salir libremente, era sentir la gloria en persona. Rowney comenzaba a sentir como su cuerpo deseaba sucumbir, se aferro a Fred levantandose y posandose en la punta del escritorio, lo rodeo totalmente con sus piernas y se subio a donde Fred estaba. — Al suelo... —Le indicó totalmente excitada, Fred sin salirse de ella, y la verdad sin protestas, se recosto en el suelo, entonces Rowney se inclino sobre él moviendo sus caderas torturosamente hacia adelante y hacia atrás, cosa que le provocaba un doloroso olacer a Fred, que hacia muecas de placer, abria y cerraba la boca para soltar un suspiro, un gruñido y un jadeo leve, verlo así, a su merced la hacia sentir... Poderosa... Como si el mundo fuese suyo, como si pudiese hacer lo que quisiera con él... En un par de segundos sus caderas subian y bajaban con el miembro de Fred, el calor comenzó a bajar a su entrepierna que se apretaba, cuando vio en la cara de Fred que ya no podía aguantar un solo segundo, entonces con bruscos y salvajes movimientos sucumbió libremente corriendose en él, el semen de Fred la lleno por completo, ambos jadeaban y tiritaban del placer que los golpeaba, Fred hizo dos movimientos profundos hacia arriba entrando así por completo en Rowney. — Eres una Diosa —La alavó Fred cuando ya hubo recuperado algo de aliento, encontrarla sobre él, cuando ya podía tener algo más de conciencia, era algo... Que... Le daba placer de solo verla. Rowney movio su larga melena roja hacia un lado, incapaz de recuperar aún el aliento, su pecho desnudo subia y bajaba, arqueo su espalda sentandose totalmente sobre el miembro de Fred, se arreglo el brasier e intento hecharse aire al rostro con las manos. — Fred... No puedo creerlo... —murmuraba ella aún contrariada, intento cubrirse, pero su blusa estaba rota.— ¡Pero Fred! —Se quejó abriendo la boca y apuntando a su blusa. — Tranquila Leona, ya lo arreglo —Fred la miro sonriendo de lado, le divertia tanto verla así, al fin la había hecho suya. Fred saco la varita de su tunica abierta y apuntó hacia la blusa de Rowney, con un simple "Reparó" su blusa ya estaba como nueva. Rowney intento buscar su varita, resoplo alguno de sus mechones al comprobar que no la llevaba encima. — Se me quedo en la mochila... —Se mordisqueo el labio al sentir su entrepierna comenzar a chorrearle los muslos, de pronto se puso palida y se cubrió la boca.— ¡Fred! ¿Te has protegido? La humedad de sus sexos piel a piel, le indicaba una respuesta clara. Fred intento permanecer en calma, aunque él sabía mejor que Rowney lo que podía pasar en un descuido. — Tranquila, no pasará nada... —Fred llevo su varita hasta sus entrepiernas y los limpio, ahora estaban secos, Rowney se levanto lentamente de él, mientras se abrochaba botón a botón la blusa. — Eres tan... Idiota... Mejor ve inventando una poción que nos ayude... Solo por... Si acaso, papá me dio "la charla" cuando tenía 13 —Dijo Rowney frunciendo el ceño, Fred se rió divertido, mirando como ella se inclinaba y se comenzaba a poner las bragas. Fred la abrazo alzandola ligeramente del suelo. — Gruñoña hermosa... —La beso suavemente mientras era él quien terminaba de acomodarle las bragas en su lugar, le apreto los gluteos suavemente contra él. Rowney intento permanecer seria, pero no podía evitar sonreír al sentir el calor de Fred rodearla. Mordió su labio inferior cuando Fred paso sus dedos por entre sus gluteos metiendose por detras de su entrepierna. — Que rica Rowney... Si tuvieramos más tiempo... Te juro que te violaba otra vez —Gruño mientras miraba los labios de Rowney. — Ya Fred... Que no me se controlar... —Dijo Rowney con un hilo de voz y devolviendole la mirada al pelirrojo, era guapo... Su hermano mayor... Era guapo... Fred la beso sensualmente, casi un beso érotico, Rowney paso sus manos hacia adelante y ordeno el miembro de Fred dentro de su boxer, que otra vez estaba duro como roca, le ordeno los pantalones y dejo todo como estaba. Fred le mordió el labio con suavidad jalandolo hacia él hasta meterlo por completo en su boca. — Mmm... Da.. Ya.. Ya Fred vamos... Ya es tarde... —se separó Rowney cubriendo sus labios, Fred apretó libremente por ultima vez los gluteos de la Leona, y le arreglo la falda. — Sera mejor que te arregles un poco más... Así todos se van a dar cuenta —Se burló Fred con una sonrisa ladina. Rowney le saco la lengua mientras se metia dentro de la falda la blusa, movio su largo cabello pelirrojo hasta un lado, y lo ordeno con sus dedos.
— Vamos.
Luego de que Snape hechara de su despacho a Harry, por meterse a ver sus pasados en el pensaderos, una tarde luego de que Malfoy llegara para interrumpir la clase de Oclumancia y Snape tuviera que salir corriendo. Ya no le iba a dar más clases, se había puesto livido del enojó cuando sorprendió a Harry. Aunque Harry no le contó a sus amigas, lo que había visto o porque ya no tenia clases de Oclumancias. — Ya te lo he dicho —murmuró Harry a Hermione por décima vez.— Snape cree que ahora he aprendido los conceptos básicos y puedo seguir estudiando por mi cuenta. — ¿Quieres decir que ya no tienes sueños raro? —Inquirió Hermoone con escepticismo. — Bueno, casi nunca —respondió Harry sin mirar a su amiga. —¡Pues creo que Snape no debe interrumpir las clases hasta que los controles completamente! —Exclamó la chica indignada.— Deberías de ir a su despacho y preguntarle... —No —repuso Harry tajante— Déjalo, Hermione ¿Quieres? Era el primer día de vacaciones de Pascua, y Hermione, como de costumbre, había pasado gran parte del tiempo haciendo horarios de repaso para los tres amigos. Harry y Rowney no había puesto objeciones: eso era más fácil que discutir con ella. Rowney se llevo una sorpresa al ver que solo faltaban 6 semanas para los éxamenes. — ¿Cómo puede ser que eso te sorprenda? —le preguntó Hermione mientras tocaba cada cuadradito del horario de Rowney con su varita para que se pintara de un color diferente según la asignatura. — No lo sé... Han pasado muchas cosas -admitió Rowney asintió con la cabeza de forma peresosa. — Oye, ¿Y Neville? —preguntó Harry pretandole más atención a su varita que a lo que decia Hermione. — Tuvo que ir a ver a su abuela que enferma, aprovechando las pequeñas vacaciones —contesto Rowney sin mucho entusiasmo. — ¿Y tu porque no le has acompañado? Es tu novio, ¿No? —Con esa pregunta Harry se gaño una mirada severa de Hermione. — En ese caso hubiese ido a ver.. A Canuto, ya sabes que todo lo que entra y sale de Hogwarts tiene que ser antes visto por la cara de sapo. —Rowney hizo una mueca de desprecio. — Ya que hablas de eso Rowney... —Comenzó Hermione acercandose un poco a ella y bajando la voz.— ¿Cuando planeas dejar a Neville? ¿No estabas tan enamorada de... Sirius? Rowney miro directamente a Hermione y resopló como si fuese lo más obvio del mundo. — Hermione, ¿Crees que Neville se sienta bien cuando le diga que no quiero estar más con él, despues de que........? —entonces Rowney cerro los labios, y Harry la miro de inmediato. — ¿Después de que Rowney? —El enojó era evidente en los ojos verdes caramelo de su amigo. — Después de tanto tiempo —Mintió Rowney entre balbuceos.
Rowney tuvo que salir con la escusa de ir a la biblioteca por un libro que le ayudara más en pociones, que horrible era ser interrogado por Hermione. Lo peor... Iba doblando la esquina rumbo a la biblioteca, cuando vio caminando en dirección contraria a cierto rubio, que en cuanto la vio, apresuró el paso con sus dos gorilas de guardaespaldas. Rowney trago saliva, y busco su varita. La alzo justo a tiempo para ver a Draco solo a unos metros. — Ni se te ocurra acercarte.... —Lo amenazó entrecerrando sus ojos. — Vaya Weasley, estas agresiva hoy —Se burlo el rubio despreocupadamente.— No necesitas ponerte tan agresiva —Sus amigos gorilas se tronaron los dedos mientras miraba a Rowney como si esta fuera una persona inferior. — No confió en ti, así que, dejamé en paz —La varita de Rowney temblaba. — Uuuh ju... Lo que dices no es muy agradable Weasley —Comenzaba a decir Draco, mientras su delgado rostro se iba tornando serio y frió. —No me obliguen a hecharles un maleficio —Dijo Rowney con voz fuerte mirando a sus amigas que buscaban sus varitas. — ¡Bajen las varitas y dejenme solo con Weasley! —Dijo Draco cruzandose de brazos mientras alzaba una ceja de forma elegante. Sus tontos goritas basilaron un momento en dejarlo solos o no, pero ninguno se atrevio a contradecirlo. — Nadie va a atacarte Rowney, puedes bajar tu varita —Dijo Draco relajando evidentemente sus hombros, su rostro y hasta su voz, su mirada gris parecia no ser tan penetrante ahora. Rowney tragó saliva sin bajar aún su varita. — No confió en ti... —Murmuró Rowney tragando saliva, Draco hizo una mueca de decepción y luego le sonrió sacando su varita, se la extendió a ella acercandose lentamente. ¿Que clase de trampa era aquella? Rowney resivió su varita y le indicó con sus cejas que tomara distancia. — Bien, ahora cuentame, ¿A donde ibas en tu primer día de vacaciones? —Preguntó Draco con voz apacible, Ron jamás lo había visto actuar así, mucho menos Rowney. — Voy a la biblioteca —Rowney lo miraba aún desconfiada, pero se guardo ambas varitas en la parte trasera de su pantalón. — ¿Vas a estudiar? Vamos —Draco giró sobre sus tacones en dirección a la biblioteca. Rowney frunció el ceño aún extrañada. Madam Pincel los observó un segundo igual de desconfiada que Rowney al principio, Draco no dijo nada hasta estar lo suficientemente adentro en la biblioteca, se sentó sobre una de las mesas observando a Rowney. — ¿Y que vienes a estudiar? —Le preguntó. — Hermione nos ha hecho un calendario de lo que debes estudiar a mi y a Harry, pero... —Al la cara de asco de Draco, se dió cuenta de que no era una buena respuesta.— Pociones es lo que más que cuesta. Draco asintió alzando una de sus rubias cejas de forma altiva, se bajo de la mesa, y camino hacia los estantes, saco un viejo libro en especifico y volvio a la mesa para sentarse. — ¿Planeas quedarte allí Weasley? Agradecé que voy a ayudarte —En cuando dijo eso, Rowney frunció aún más el ceño, se sentó a unos de los costados de él, intentando tomar algo de espacio.— Weasley no te voy a comer... Aún, acercaté. Con fácilidad y con tan solo una mano, acerco la silla de Rowney hasta posarla totalmente a su lado. Rowney se quito las varitas del pantalón y las dejó sobre la mesa. — Ahora dime, ¿En que parte exactamente te has quedado? Le pregunto Draco, mientras se subia las mangas de su camisa blanca, Rowney lo observaba, jamás lo había visto así de relajado, desvió sus ojos a los labios del rubio que apretaba ligeramente, Rowney se sonrojo cuando él la observo mirandole. — Tranquila Weasley, no te sonrojes... Porque no respondo —Su forma arrogante provocaba que Rowney rodeara los ojos, aunque la verdad, comenzaba a... Agradarle ese Draco. — Me quede en la poción anti-verrugas. —Dijó ella, negando. — Bien, veamos —Carraspeo el rubio pasando las páginas del libro. Entonces de la forma más amable que podía, Draco le fue explicando a Rowney de forma más sensilla que podía, repitiendole hasta dos veces si es que no lo entendía. — ¡Aaah...! —Exclamó Rowney cuando al fin lo comprendió, Draco la miraba casi divertido. — Ya vez que no era tan díficil. Ahora el tema siguiente... Y así Draco estuvo toda la mañana explicandole a la pelirroja, los temas de Pociones, resultó que Draco era bastante bueno en la materia, Rowney estaba convencida de que sacaria un "Extraordinario" — Ya es hora de ir a almorzar —Dijo Rowney frotandosé ligeramente el vientre. — Si, y después de esto, espero que puedas hacerme un espacio en ese horario tan apretado que te dió Granger, para mi —Draco se levanto de su silla, cerrando el libro.— No creas que no he visto como te miras con Longbottom ultimamente, te pedí que terminaras con él, y no... Lo... Hiciste... Otra vez aquella voz tan fría e indiferente, mientras acorralaba a Rowney contra la mesa, apoyando las palmas de sus manos sobre la mesa alrededor de la pelirroja. — Malfoy... Yo... Yo, yo no... ¡No voy a terminar con Nevile! —Rowney se levantó como pudo para no sentirse tan inferior, aunque era muy díficil teniendo al rubio tan cerca. — ¡Lo vas a hacer! —Alzó la voz Malfoy, llamando la atención de algunos estudiantes que estaban en la biblioteca, aunque era solo algunos de quinto y septimo año. Draco la había tomado de la muñeca peligrosamente y la acercaba a él. — Sueltamé —Le pidió con voz calmada, Draco respiró varias veces de forma irregular y lo hizo. — Te lo adverti, te pedí que lo dejaras y no lo hiciste, ¡Luego soy yo quien se pasa de cruel! ¿Quien tiene la culpa? — Tú... Por creer que dejaré a Neville —Rowney se acarició la muñeca mirandote, se acerco a tomar su varita.— muchas gracias por ayudarme... Salió por piernas de la biblioteca, lo más rápido que pudo, se chocó contra Harry que iba a entrar a la biblioteca. — ¿Qué haces aquí? —Se preguntaron ambos al mismo tiempo, Rowney rió nerviosa. — Estaba estudiando. — Yo vine a buscarte, Hermione ha estado preguntando toda la mañana por ti, ¿De verdad estabas estudiando? —Harry se revolvio sus ya rebeldes cabellos desordenandolos aún más si es que fuese posible. —Si... Estaba estudiando pociones... —Balbuceo Rowney con cara de sustó. — Ya sabes como es Hermione, y como se entera que no estas siguiendo el horario... Se va a enojar —Harry le miró divertido, ambos se encaminaron hacia el gran comedor. — Ya sé, tengo hambre... — Extraño mucho a Ron —Dijo Harry antes de que entraran al gran comedor, Rowney lo miro inmediatamente, pero esté no le devolvio la mirada, se sentaron junto a los gemelos y la menor de los Weasley. — ¿Donde estabas Rowney? Hermione te ha estado buscando —Dijo Fred mirando directamente a la Leona. — Que obseción de Hermione, por Dios, ¡No soportó cuando se pone así! ¡Se va a quedar sin amigos! —Rowney no se callaba, a pesar de que los gemelos le a puntaban hacia atrás, Rowney se sobresalto al escuchar un sollozó a sus espalda. Palida como el papel se dió cuenta de que Hermione aferraba con fuerza a su pecho un gigantesco libro de Pociones, Rowney se levanto de inmediato totalmente arrepentida. — Eres... Un... Idiota Ronald Weasley... —Sollozó la castaña mientras su rostro se bañana de lágrimas. — Hermione, no... —Rowney había palidecido a tal extremo, que parecia que su rostro se veía algo azul. Se acerco un poco a Hermione, pero lo unico que resivió, fue una gran abofetada de su parte, tan sorprendida como todos en el gran comedor, por el gran estruendo del golpe, los ojos azules de Rowney estaban totalmente abiertos del asombro, su mejilla ahora tenia los dedos marcados de Hermione, muy rojos. Todos estaban de piedra, nadie reaccionaba, estaban aturdidos, Rowney se llevo una de sus manos a la mejillas golpeada y hecho a correr detrás de Hermione, los oidos le latian con fuerza, y el corazón palpitaba a mil, la alcanzó a ver doblar la esquina, hacia las escaleras, sabía en donde iba a ir a esconderse, la torre de Astronomía. La cara de los Griffindor era todo un poema, de boca abierta se miraban unos contra otros, no daban credito a sus ojos de lo ocurrido. Draco que alcanzó a ver la escena sonreía. — ¡Eso sangre sucia! Rowney subio tan deprisa las escaleras que en varias ocaciones tropeso. — ¡Hermione espera! —gritaba intentando persuadirla de que se detuviera, pero era imposible. Al ver la puerta de la torre de astronomía trago saliva, se acerco con cautela, Hermione podría lanzarle cualquier maleficio con lo molesta que estaba. La escucho sollozar, ¿Cómo había podido ser tan idiota? Hermione... Su Hermione... Otra vez estaba sufriendo por su culpa... Agudizó el oido para verificar desde donde venian los sollozos, Hermione estaba parada al borde de la Torre, con los hombros undidos y la cabeza gacha, a Rowney le dio un vuelco el corazón. — Hermione... Perdoname por favor.... No lo dije enserió... —Comenzó a disculparse, pero Hermione no dijo nada, volvio a acercarse lentamente alzando sus brazos en forma de defenza. — Alejaté de aquí, Ronnald Weasley —Sollozaba con la voz entrecortada. — Hermione, por favor... Te lo súplico... Perdoname... —Se había acercado lo suficiente para posar su mano temblorosa sobre el hombro de Hermione. — ¡Dejame en paz! No te quiero volver a ver, desde ahora, dejo de ser tu amiga —Grito Hermione bolteandose rápidamente, su rostro rojo estaba y empapado de lágrimas, con aquella frágilidad que alguna vez, lo había enamorado. — No Hermione, escuchame... Soy un idiota... Lo admitó... Soy un gilipollas, inclusó lo peor que puede vivir en este mundo... Pero por favor, sin tí... Me moriría Hermione... No duraría un día... Rowney tragó saliva con los ojos rojos a causa de las lágrimas, no se podía imaginar una vida sin Hermione, no podía perderla. ¿Por qué se estaba refiriendo al ella misma como Ron y no como Rowney, sera posible que aún siendo ella, se encuentre perdidamente enamorado de la leona? — Queria que te fuera bien en tus TIMOS Ron... Queria que... Iba a ayudarte... Iba a explicarte todas las cosas que fuesen necesarias... Y me pagas pensando así... Sino te quisiera tanto... Tus palabras no me afectarian tanto... Las palabras de Hermione, se clavaban como estacan en la piel de Rowney, comenzó a sentirse mareada, livida, como si le arrancaran pedasos de su alma con aquellas palabras. — Hermione... Te lo suplicó... —Comenzó a llorar Rowney, se arrodilló ante ella, tomandole la mano, sabía que ella hablaba enserió, sabía que podría ser el mayor error de su vida. Haberla lastimado de aquella forma, se sentía tan vacía que preferia morir. Ese extremo de desesperación tenía, que al verla Hermione dejo de sollozar, nunca había visto a Rowney de aquella forma, sus ojos azules se apagaron por un momento, y eso la lleno de pánico. — Levantate... —Dijo la castaña derramando un par de silenciosas lágrimas. — Te lo suplico... —Sollozaba Rowney, levantandose solo para afirmarla de los brazos, Hermione la miro y un llantó arranco de sus labios tan desgarrador que le helo la sangre a Rowney. — Como quisiera que fueras como antes... Yo estoy enamorada... Enamorada de Ron... Rowney... Por tu culpa él ya no esta... Por tu culpa él se ha ido... ¡Y ahora tengo el corazón desecho! —Exclamó empujando otra vez a Rowney, las lágrimas le impedian ver, que al empujar a Rowney, su cuerpo choco contra la barandilla de la torre más alta, el peso de Hermione caía hacia atrás. La cara de horror de Rowney fue más rápida que sus reflejos, corrió en camara lenta intentando tomarla del brazo pero apenas alcanzó a rozarla. Veía con horror como Hermione caía y caía con la mano alzada hacia ella en un intento de aferrarse a la vida. — ¡HERMIONE!