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Historia 172336 — capítulo 19
Se podrán imaginar el escandalo que se armo, Bill tomo a Rowney con brusquedad haciendola reaccionar, Rowney lo miro pasmada de miedo, había sido muy estupida al decir aquello, al ser un adolescente impulsiba y caprichosa. Luego miro el desconcierto en la cara de su mejor amigo, sus otros hermanos no estaban mejor. —Mamá no puede llevarme... Bill... Por favor —Le suplico a su hermano mayor, aunque sabía de ante mano cual iba a ser su respuesta. —¿Estás loca? —La volvio a samarrear con brusquedad Bill, clavando sus manos en los brazos de ella. —Nos vamos —Dijo con firmeza la Señora Weasley, alzando su varita y enviandole un patronus a Dumbledore. Bill la bajo subiendosela facilmente al hombro, Rowney pataleaba y gritaba mirando a Sirius inconciente, esto iba mal, no debía ser así, le esperaba una cruda realidad a Sirius cuando se despertara, y solo porque ella era una estupida impulsiba. —¿Qué está pasando? —Pregunto Charlie que estaba abajo. —Que mamá te cuente, dile que me llevo a Rowney a mi departamento, que cuando este mas calmada la llevare a la madriguera, que pueden esperarnos allí, a tomar desayuno... —Sin esperar otra respuesta desaparecieron, Rowney gritaba para que la soltara y no se la llevara, podía ser letal ver a Bill enojado. Sintio su estomago apretarse y luego le falto el aire, pero en cosas de segundos todo se habia desvanecido y aparecia frente a ella una sombria habitación. —¿Así que amas a Black? —antes de que Rowney pudiera reaccionar, Bill la habia cacheteado y tirado a su propia cama como si fuera un miserable trapo. Rowney no se permitio llorar, estaba demasiado sorprendida por el golpe. —¿Cómo te atreves a tocarme? —Dijo aferrando su mano contra la mejilla golpeada, alzo su mirada brillante de dolor hacia su hermano mayor—. ¿Acaso tu no tienes a Fleur? ¿Quieres que le cuente a mamá lo que estuvo a punto de pasar aquí hace unos días? Estoy segura de que no le va a gustar la idea. Cerro los ojos con fuerza escondiendo su rostro cuando Bill la volvio a tomar con fuerza de los brazos. —¿Eso fue una amenaza golfita? —la jalo del cabello dejando expuesto su rostro a él, su mejilla estaba roja por el golpe, pero le miraba desafiante, nisiquiera había sido un golpe demasiado fuerte, pero la había sorprendido mucho. También tenia miedo... No reconocia a su hermano mayor... Donde estaba aquel cariño de hermandad. Rowney estaba más preocupada por lo que le podían hacer a Sirius. —¿Qué no te das cuenta de que El que no debe ser nombrado volvio y hay cosas mucho más importante de que preocuparse? Bill, soy yo, Ron tu hermano... No me trates así... Me estas lastimando... —Trago saliba temerosa, Bill ya había acomodado sus brazos rodeandola y aprisionandola contra él. —Si, lo sé y es por eso que voy a olvidar lo que has dicho... Como bien sabes... No nos conviene que se sepa lo que a pasado entre nosotros... Si amas a ese bastardo esta bien, pero ahora ya no me quedare con las ganas... —La solto suavemente empujandola a la cama, se desabrocho el pantalón rápidamente y ahora si Rowney se aterro de verdad. —No Bill... ¿Qué vas a hacer? —Intento escapar, pero Bill la habia tomado de los tobillos y la acercaba con facilidad hacia él. —En dos días volveras a Hogwarts... No voy a quedarme con las ganas hermanita... —Dijo con burla, se notaba que las copas se le habían subido a la cabeza. —Estas borracho... No hagas algo que mañana de seguro, te arrepentiras... —Le suplico apartando su rostro de los traviesos labios de su hermano que intentaba atrapar los suyos. Como era de esperarse no le hizo caso, y le arrebato el abrigo con brusquedad, el rompio con facilidad el pantalon que llevaba puesto y rasgo sus bragas de un tirón. —Bill... Espera... —Le suplico dando manotasos, pero Bill la habia atado con magia a la cama, la ropa había desaparecido, sin piedad Bill había introducido dos de sus dedos en la entrepierna de la leona, que intentaba cerra sus piernas, le habia hecho daño. Pero Bill, mucho más astuto que ella, se había inclinado a lamer su sexo, en pocos minutos Rowney se encontraba jadeando mientras la lengua de Bill jugueteaba en su clítoris, sus dedos no se movian de su interior, pero hacia preción en su punto g, volviendola loca, se aferro de las cuerdas arqueando su espalda cuando comenzaba a sentir ganas de hacer pipi. Ya no se resistia, sabía que no tenia caso, y si oponía resistencia, podia ser doloroso, Bill subio sus besos hasta su pelvis, donde hizo varios chupetones, dejando morada su piel de inmediato. Jadeos y gemidos era lo unico que cortaba la noche, y los vidrios se iban empañando. Levanto las caderas de ella y se introdujo con fuerza haciendola gemir. —Sueltame las manos... —Le pidio cuando se detuvo totalmente dentro de ella, al ver que no se resistia y su rostro estaba tan acalorado como el de él, la solto y Rowney se levanto afirmandose de su cuello, sus caderas comenzaron a moverse buscando aún más su miembro, Bill la tomo del trasero moviendola hacia él, se quejaba de placer mientras mordia el cuello de la leona, Rowney lo volteo dejandolo a él abajo, y comenzo a mover sus caderas en circulos, un movimiento bastante sensual y placentero para Bill que la nalgeo con fuerza, haciendola gemir. —Protegeté... —Le gimio inclinandose sobre él y posando sus pechos desnudo y erectos en el suyo. Bill tanteo con su mano la varita y apunto a su entrepierna, un simple hechizo y ya no había de que preocuparse.
Bill preparo sus piernas flexionandolas sobre la cama, y alzando levemente a Rowney de sus gluteos, comenzo a penetrarla con fuerza, sus cuerpos sudados y humedos chocaban con fuerza, y los gemidos de ambos se mesclaban con cada penetración, su vientre era un nido de mariposas, y no tardaron en llegar a la gloria, se vinieron sin ataduras. Pero de forma inmediata luego de que el placer se fuera, Rowney se sentía peor que antes, había engañado de la peor forma a Sirius... Por Merlín y con su hermano... Se salio de arriba de él y se cubrio con las sabanas dandole la espalda, Bill jadeaba aún agitado, pero supo leer su indiferencia, también la culpabilidad lo embargaba, se levanto de la cama dejandola sola, lo que la hizo sentir peor... Usada... Como una... Prostituta... Se durmio solo cuando el llanto y las lágrimas limpiaron todo pensamiento.
En la mañana aquel mal sabor de la noche anterior no se fue, se levanto y vio su ropa remendada a los pies, junto a una tohalla, se levanto y de forma automata fue a ducharse. Al salir encontro a Bill sentado en la cama, que jugaba con su varita. —Row... Sobre lo de anoche... Yo... —Callate... —Le corto enojada, ni siquiera lo miro, tomo su ropa y comenzo a vestirse, sin importarle que la estuviera mirando, Bill suspiro con pesar al ver en sus caderas las marcas de sus fuertes besos y chupones, se sentía tan.. Miserable por haberle hecho eso—. Que te quede claro... Tu ya no eres mi hermano... Sus palabras fueron ácidos para sus oidos, su forma indiferente le era letal, como habia llegado tan lejos... No hablo en toda la mañana, cuando Rowney ya estuvo lista, se acerco a él y poso su mano en su hombro, el intento tomarla, pero Rowney alejo sus manos de un manotazo. —Ni se te ocurra volver a tocarme... —Bill suspiro triste, no dijo, desaparecieron y aparecieron en las afueras de la madriguera, a medida que abanzaban, Rowney se iba sintiendo cada vez más nerviosa. Al entrar, no solo estaban todos reunidos desayunando, si no que Harry y Hermione le miraban con reproche, podía leer sus pensamientos y no le gustaba nada. Era una situación embarazosa, la Señora Weasley en cuanto la vio aparecer se levanto de su asiento. —¿Aún crees que Black es el amor de tu vida? -dijo con dureza, Rowney la miro con dolor y no le respondio, subio las escaleras dispuesta a encerrarse en su cuarto, en donde solo el llanto podía aliviar todo el dolor que sentía, no se sentía tan valiente como anoche, y no pudo preguntarle como estaba Sirius, a eso de las 4 de la tarde, Ginny toco a la puerta. —Row... ¿puedo pasar? —su silencio parecia afirmativo, Ginny entro a la habitación cerrando detrás de ella, se acerco con cautela, Rowney tenía escondido el rostro entre las almohadas, Ginny le dejo una bandeja de comida sobre el buru viejo y roñoso junto a la cama y se sento acariciandole la espalda. En cuanto Rowney sintió la mano de Ginny rompio a llorar y se levanto colgandose de su cuello, a Ginny le rompia el alma verla así. —Tranquila... —Palmeo con suavidad su espalda, incapaz de controlar sus propias lágrimas. —¿Cómo está Sirius? —sollozo destrosada, se sentía tan mal. Ginny guardo silencio, indecisa de contarle o no. —Am... mamá casi lo manda a San... Mungos... Rowney la miro asustada, se levanto de la cama dispuesta a ir a enfrentar nuevamente a su madre, pero Ginny la detuvo. —No vayas ahora... Puede ser peor, mamá... Aún esta delicada con el tema... Si quieres que lo acepte... Debes demostrarle que has crecido... Que no es un capricho... Si lo amas de verdad... Entonces que ella lo entienda... Demuestraselo... Rowney miro a Ginny con verdadero respeto, era el mejor consejo que le pudieron haber dado en la vida. —Ahora limpiate la cara y bajemos a almorzar... Tienes que enfrentar las cosas de una forma diferente... -limpio las lágrimas de su hermana y luego la abrazo, Rowney la abrazo con fuerza, sintiendo como de corazón la perdonaba por lo que había hecho antes. Bajaron las escaleras y en cuanto entraron a la cocina, todos las miraron, Rowney alzo la cabeza y se sento frente a los gemelos, que no le quitaban la mirada de encima. El señor Weasley estaba atento a sus movimientos y a su rostro, que estaba palido como de costumbre pero en sus ojos, dos par de ojeras enmarcaban sus rojos zafiros azules. Todos comenzaron a comer, Harry y Hermione comenzaron a hablar sobre necesitar ir al Callejón Diagon para comprar un par de cosas que le servirian para el comienzo del nuevo semestre en Hogwarts, Rowney era una chica inteligente y astuta, por lo que dijo; —Yo también voy... —Se limpio los labios con una elegancia desconocida aún para los que le rodeaban. —No, tu no irás, aún hay un par de cosas que quiero que me aclares —Rowney le dedico una miraba bastante controlada y fría. —No madre, la vida sigue y yo, no tengo nada que decirte —Alzo su vaso de jugo de calabaza y apenas mojo sus labios. —No me vengas con esa idiotez —Rowney abrió ligeramente los ojos al escucharla, pero volvio a su mueca anterior de indiferencia. —Respeta mi silencio por favor madre. Nadie hablaba, sabían que en cualquier momento las cosas se iban a acalorar mucho más. —¿Crees que el descaro es la mejor salida para evitar que hablemos? ¿No crees que es bastante malo que te hayas enamorado de un profugo de la justicia? —Las mejillas de la señora Weasley permanecian encendidas. —No es algo que desee discutir delante de todos, y es algo que me mantiene sin cuidado, hay cosas mucho más importantes por las cuales interesarse —La señora Weasley se encendía cada vez más como una chimenea y alzaba casa vez más la voz. —¿Qué otra cosa te interesa más que tu capricho? —Voy a pedirte un favor madre, no me alces la voz, porque no vas a conseguir nada —Miro su plato y pincho un par de vegetales. Todos estaban espectantes por aquella nueva actitud de la Leona, y como reaccionaria la Señora Weasley. Que para sorpresa de todos, se lanzo a llorar, estaba muy sensible aún, porque Percy le había devuelto el sueter que había tejido para ellos, y la noticia tampoco le caía de maravilla. Rowney apenas parecia esmutarse, ni siquiera la miro. —No sé que es peor... Que te guste ese desalmado o que eres hombre y te gusten los hombres —Eso desarmo totalmente a Rowney que se descoloro como la cal. —Mamá... —Rowney se levanto de la mesa mirandola fijamente, le temblaba parte de la ceja y tambien la mano que sostenia su tenedor—. Yo soy Rowney... Y soy una mujer... No ubo necesidad de gritar para que a los oidos de la Señora Weasley sonara como el peor de los gritos, Rowney estaba tan enojada que su rostro se enrojecio como un tomate en un segundo, segundo que todas las copas estallaron, las luces parpadearon y el tenedor de su mano se doblo por la mitad. Todos se alarmaron y la miraron asustados. Se retiro controlando aquel arrebato de furia, sus cosas estaban hechas al pie de su habitación, mas bien su bahúl, la tomo y bajo las escaleras con dificultad, se abrocho el abrigo. —¿Donde vas? —Pregunto casi con ataque de histeria la Señora Weasley. —Me voy —Ladro como una Leona. —No te vas —La atajo la Señora Weasley, pero Rowney la miro directamente a los ojos y susurro muy bajito, cosa que era peor que un grito. —Sueltame... No voy a aguantar que quieras manipular mi vida... No más... —se solto de un tirón, la Señora Weasley se hecho a llorar mientras Rowney salia de la Madriguera. Caminaba con dificultad por la colina, todo le quedaba extremadamente lejos, no sabía a donde podría ir... Pero recordo que la casa de Luna estaba en la colina proxima, o eso le había comentado la rubia. Luego de una hora y media forsejando para que el baúl se moviera y abanzara, al fin diviso una casa, alargada y de colores vivos y llamativos. Unos globos anarajandos adornaban la entrada, trago saliva y dejo el baúl al pie de las escaleras y con los nudillos cansados, llamo a la puerta. Nadie acudio a la puerta, giro su rostro vio un cable alargado, lo jalo y una musiquita baño sus oidos. En unos segundos un hombre alto y de cabellera rubia, le abrio la puerta. —Hola... —Saludo Rowney al hombre de rostro amistoso que la contemplo con curiosidad. —Hola amiguita, ¿Viene a comprar nuestros ejemplares del Quisquilloso? —No, no... Yo, estoy... Estoy buscando a Luna... —Dijo Rowney tartamudeando. —¡Oh amiga de mi pequeña Luna! —dijo el hombre maravillado, le abrio mucho más la puerta para que pasara. Rowney bajo las escaleras intentando subir su bahúl. El hombre le ayudo de inmediato subiedolo con su varita. —Muchas gracias... —dijo apenada Rowney, por causar tantas molestias. —Desea una taza de té mientras espera a mi Luna —Le dijo con energía feliz de resibir visitas. —¿Luna no está? —Pregunto incomoda, se rasco el brazo y prosiguio—. No quisiera darle molestías... —el hombre le sonrio con los mismo ojos azules que Luna. Era bastante guapo el hombre a pesar de ya ser un poco mucho más mayor que ella, por lo que cohibia a nuestra pelirroja. —Esta en el arroyo buscando piedras de sol, pero llegará en un momento —ignorando lo de las molestia, le sirvio una humeante taza de té, y le ofrecio asiento en un comodo sofá. Tomo la taza, pero al probarla casi escupio, ¿Qué mierda era? Se obligo a tragarlo. —Es té de ranas pieretas, hace muy bien para la vista —Rowney casi vomito, y dejo con educación la taza a un lado—. Y dime, ¿Hay algo en que podamos ayudarte? Veo muchos Narcless rondando su cabeza. —¿Nar que cosa? —pregunto Rowney sin entender a lo que se referia. Prefirio no haber preguntado, por lo que se apresuro a decir -. En realidad si... Me e ido de casa... Y queria saber... Si usted... Podría... Podría... Podría... Podría hacer una aparicion conmigo en la Cuidad de Londres... —dijo lo ultimo casi atropeyadamente, la mirada azulina del papá de Luna, la hacia ponerse nerviosa. Él la miro un momento, y fruncio el ceño. —¿Por qué has escapado de casa? —Am... Es que... Mamá no entiende... Que... Estoy enamorada de un hombre mayor... —su rostro se tiño de rojo, no entendía porque le estaba diciendo eso al padre de Luna. —Oh ya veo, ¿Y que tanto mayor es? —tanto como.. Usted, digo, no es que usted sea una persona muy mayor, digo... Hay... Usted me entiende... —Dijo Rowney undiendose en el sofá, mientras él se reía despreocupadamente. —¿Y tienes donde quedarte? ¿o vas a ir a quedarte con tu novio? —pregunto bebiendo su taza de té. —Am... Creo que no... En realidad lo había pensado, pero... Creo que ella iria y me buscaria, para luego matarlo a él... —Suspiro inclinandose y apoyando sus codos sobre sus piernas para luego tomarse la cabeza. —Esta mal que te diga esto, pero, creo que si de verdad lo quieres, deberias defender a toda costa tu amor, tu madre entendera con el pasar del tiempo, si gustas puedes quedarte con nosotros mientras vuelven a Hogwarts, eso si, me gustaria hablar con tus padres y así calmarlos —. Rowney lo miro sin creer lo que decia. —Oh Señor... Eso sería mucha más amabilidad y hospitalidad de la que meresco... —en los labios de la pelirroja se dibujaba una candida sonrisa. —Soy Xenophilius Lovegood —Se presento con alegría, estirando su mano escamosa hacia ella, Rowney la tomo y asintió varias veces. —Amante de los extraños... —Murmuro para sus adentros, pues eso era lo que significaba el nombre de padre de Luna. —Por tu cabello, debes de ser familiar de los Weasley, Luna me hablo de ti, me comento que no entiende como pudiste cambiar tanto, de pasar a ser Ron a Rowney. La sonrisa de Rowney se congelo, ¿Acaso Luna se había dado cuenta de que era Ron? Justo al momento exacto la puerta se abrio, dejando ver a la rubia de ojos soñadores, que se toparon directamente con los azules de ella. —¡Rowney Weasley! Pero que sorpresa verte aquí —Se acerco a ellos con un frasco llenos de rana saltando en el poco espacio que habia, también dejo una bolsa llena de piedras del sol sobre la mesa. —Si... Resulta que... He tenido una pequeña discución con mamá... ¿Me permitirian usar una lechuza? —pregunto mordiendose la esquina del labio inferior. Le dieron un pergamino y pluma, la dejaron un momento a solas. "Querido Canuto Me fui de casa, yo creo que me irán a buscar a Grimmauld Place, aunque yo creo que no saben como llegaré, ahora que lo pienso es bastante ovbio que iba a pedirle ayuda a Luna, escucha... Nos veremos en dos horas... En... En el parque frente al cuartel... Porque puede ser peligroso... " No termino de escribir la carta, no podía escribir todo eso, si intersectaban la carta, seria un peligro para la Orden, no podía ser tan estupida. —¡Señor Xenophilius! —Lo llamo a gritos, el ruido del timbre llamo la atención de la Leona, se asomo con cuidado por una de las ventanas, era Bill y su madre. Se apresuro a correr y detener al Padre de Luna que iba a abrir la puerta—. Por favor... No abrá aún... Que Luna abrá... Llamo a su amiga con la mano, el timbre volvio a sonar. —Xenophilius soy Molly—grito la señora Weasley para que le abriera la puerta, las ruedas del baúl de Rowney se habían detenido allí. —Lleveme al centro Muggle... Y que Luna le diga que no esta... Por favor... —Le suplico tomando las manos del hombre, que titubeo dudoso. —Yo no creo que... —Señor, el hombre del cual estoy enamorada corre peligro... Por favor... —Sus ojos azules brillaban a causa de la verdadera urgencia, aunque no era del todo verdad, necesitaba saber como estaba Sirius. —Luna, ya sabes que decir... —Tomo a la pelirroja de las manos y desaparecieron en un segundo. Todo se volvio borroso y de pronto un callejón oscuro les daba la bienvenida. —Muchas gracias... —Murmuro mirandolo para luego comenzar a correr a toda velocidad, pasando por entre la gente, se hubico con facilidad, Grimmauld Place estaba a unas cuadras, se echo a correr con todas sus fuerzas. Llego agitada y se paro entre el número 11 y el número 13. Cerro sus ojos murmurando en su mente "Grimmauld Place 12" frente a sus ojos comenzo a desplazarse y aparecer el número 12 de Grimmauld Place, subio los escalones a prisa, y abrio la puerta sin mayor problema, escucho perfectamente por el pasillo que en la sala, estaba su madre interrogando atropelladamente a Remus y a Sirius, que parecia no querer responder a ninguna de sus preguntas. Al parecer había llegado antes de que ella pudiera correr tan fuerte como sus pies le podía permitir, claro, había aparecido justo afuera, cuando ella tuvo que correr cuadras enteras para llegar. A Sirius le había desconcertado que Rowney escapara de casa, y más que orgulloso por su manera de defender lo suyo, estaba preocupado. —"Es lo unico que vas a conseguir" —Le escucho decir a Sirius con una voz claramente fría—. "Que se aleje de ti" Se escucho el ruido de unos pasos cortar la habitación y un sonido digno de una buena abofetada. ¿Acaso no se iba a cansar de golpearlo? Rowney apreto la mandibula intentando contener sus impulsos, se escondio en lo mas alto de las escaleras, sin hacer ruido para no despertar, a la desquisiada vieja esa. La casa se escuchaba vacia y mucho más triste que lo normal. —Remus tu vas a decirme la verdad... ¿Rowney está aquí? —La escucho suplicar, quizás estaba siendo demasiado mesquina y egoista, no debia de ser nada buena para su madre enterarse de aquello. Pero por su culpa... Bill la había atacado y ahora tenia su cuerpo marcado a causa de él... En realidad no era la culpa de su madre.. Sino suya. Apreto su mano con fuerza en el barandal de madera de la escalera, el olor a polvo inundaba sus orificios nazales. —No Molly, ella no a venido al cuartel, pero si llegara a venir, te prometo que la llevare a la Madriguera, le guste o no le guste —Rowney fruncio el ceño al escucharlo, iba a delatarla. Sera mejor que se esconda. Cuando escucho nuevamente pasos avecinarse, se escondio en un oscuro rincón, donde la luz no llegaba. —Confio en ti Remus, eres el unico cuerdo de esta casa, yo seguire buscandola... No debí permitir que se saliera de la casa... —La voz de su madre se quebro, y sintió un nudo en el corazón por ser ella la causante de su angustia. —Yo también te ayudare a buscarla, no pudo ir muy lejos, es menor de edad y si hace magia el ministerio lo sabrá... —pero Rowney no era tan tonta como para delatarse. Escucho como ambos salian por el pasillo hacia el exterior, suspiro aliviada y bajo con lentitud las escaleras, por si se les ocurria volver. Se asomo a la sala, Sirius estaba apoyado en la chimenea, mirando con atención y preocupación el fuego, en su mano había un vaso de lo que parecia ser Whisky de fuego. Suspiro al verlo tan mal herido, su rostro era un arcoíris de colores, que pasaban del rojo, al azul, al verdoso, y luego al morado. Sirius estaba tan sumergido en sus pensamientos que no noto la presencia de ella hasta que Rowney le abrazo la espalda, sobresaltado se volteo a verla con asombro. —¡Rowney! ¿Cómo es... Como es que...? —La abrazo suspirando de alivia al comprovar que se encontraba bien. —¿Cómo estás? Te duele mucho... —Susurro con tristeza y se separo para contemplar su rostro—. No entiendo porque mamá te a golpeado tan duro... —Por lo que me dijeron... No solo fue tu madre la artista de esto... Pero no quiero hablar de eso, tu madre esta muy preocupada por ti. No vuelvas a escapar de casa nunca... —Intento regañarla, Rowney seguía mirando con preocupación su rostro roto y su nariz hinchada. —No sabes lo mal que la he pasado... Estaba desesperada por saber como estabas... Sirius, vamonos... Por favor... Escapemos de aquí... Solo por hoy, nadie va a notarlo... Vamonos... —Le suplico tomando sus manos, se acerco y beso el labio inferior de Sirius, que estaba partido y aún con rastros de sangre. —Pero Rowney... —intento retener el vienestar que sentía al escucharla insitarlo a lo peligroso, a lo prohibido y sobre todo, a salir al fin de ese maldito encierro—. ¿Cómo nos vamos a ir sin ser vistos? Yo no puedo aparecerme, porque sino el ministerio va a atraparme de nuevo. —Volando... ¿Tienes escobas? —Los ojos azules de ella brillaban con ilusión y excitación, amaba a su Canuto. —Creo que si... Ven, sigueme —La tomo de la mano y caminaron aprisa subiendo las escaleras, donde Sirius pateo a Kreacher — ¡Sal de aquí maldito elfo! Entonces las injurias de la Señora Black comenzaron, pero a ninguno les importo. Llegaron hasta la habitación de Sirius, donde este se acerco a un gigantesco armario y comenzo a desparramar cosas por doquier, hasta que saco una vieja escoba. —Pense que la había perdido... —Susurro para si mismo con añoranza, Rowney no entendio porque aquella escoba era tan especial, pero había sido la escoba que Sirius ocupaba para volar y volar acompañado de la pelirroja que tanto amo en el pasado. También saco un pequeño paquete, y se lo dio a Rowney—. Ayer ya no pude desearte una feliz navidad... Espero que te guste... Rowney lo miro sonriendo totalmente feliz, abrio el paquete y se maravillo con un vestido de marfil de ceda tan blanco y puro como un pequeño ser. —Es perfecto... —era precioso, largo hasta el suelo, con mangas de encaje, un corte en la espalda y ajustado a su cintura, se saco el abrigo y se metio al baño, para poder ponerselo. En cosa de segundos su esbelta figura era adornada por aquel magnifico vestido blanco, a Sirius parecia tener fuegos artificiales en los ojos, porque se le quedo viendo de aquella forma tan especial, ¡Canuto estaba enamorado! —Eres un ángel... —Murmuro tomando la mano de su doncella y besandola, le paso el abrigo por los hombros y tomando su mano bajaron la escalera para marcharse. El vestía comodamente de negro. Mirando a ambos lados salieron de Grimmauld Place, y corrieron velozmente hacia el parque solitario, que estaba justo al frente de la casa. Sirius se monto en la escoba y ayudo a que Rowney se pusiera frente a él. Se elevaron en el aire y procurando no ser vistos, se alejaron de la cuidado a campo abierto. El aire azotaba sus mejillas y parecian estar tan a gusto con el aire revolcar sus cabellos, sonrieron mirandose por un momento, todo parecia tan mágico, llevaban un buen rato volando, cuando a las afueras de Londres, un lago llamo su atención y comenzaron a desender. Era un lugar tan perfecto, rodeado de arboles verdes y una cascada maravillosa frente a sus ojos que los dejo por un momento, en una nube. —¿No crees que esto es perfecto...? —Murmuro ella con ojos soñadores, Sirius la abrazo por detrás contemplando la cascada que daba a aquel momento la armonía perfecta. —Estar contigo aquí... Tan tranquilamente es perfecto... Ojala jamás llegara el mañana para no dejar de vivir el hoy... Eres todo lo que me hace feliz... —Rowney se volteo al escuchar aquellas palabras tan hermosas, lo beso con cuidado rodeando su cuello. —Te amo Sirius Black... —Le respondió y él la tomo en sus brazos y se quito los zapatos, comenzo a caminar a la orilla del lago, cuando ya estuvo lo suficientemente adentro la dejo junto a él, el agua apenas les llegaba hasta la pantorrilla, se contemplaron un momento a los ojos y se arrodillado en el agua sin dejar de mirarse. —Frente a la naturaleza esta tarde quiero jurarte mi amor eterno, para que ella sea testigo de todo mi amor hacia ti... —Susurro Sirius, extendiendo las manos de la Leona y para que él tomara un poco de agua con sus manos juntas y la derramara en sus manos. —Frente a la naturaleza quiero hacer mi juramento de amarte... Aún cuando la muerte nos separe... Aún cuando el destino sea nuestro enemigo... Yo te amare... Y permanecere a tu lado... Pase lo que pase.. —La misma agua que Sirius habia derramado en sus manos juntas la acerco a sus labios y le dio un pequeño sorbo, Sirius acerco sus manos y bebio también de ellas... Como si en aquella señal... Sus almas quedaran entrelazadas para siempre, uniendose en cuerpo y alma frente a la naturaleza... Como lo hacian en las bodas... —Te amo Rowry.... —Susurro Sirius mirando sus ojos, Rowney le devolvia el llamado sin darse cuenta de como la había llamado. —Te amo Sirius... —Se acerco y beso sus labios, sellando con un beso de amor verdado, su amor por aquel hombre para el resto de sus días.
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Lamento la demora, últimamente he estado algo "muy" ocupada, prometo actualizar más seguido, ya que como a ustedes me encanta mucho esta historia, yo también amo a Rowney, nuestro Ron-Ron jajajaja Comente que les parecio. Muchos besos a mi amiga Afrodita18