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Historia 172336 — capítulo 18

Los ojos de Sirius parecian no querer creer lo que estaba viendo, su pelirroja... Estaba siendo besada por otro que no era él, pudo notar por las manos en el pecho de Fred que ella había intentando forsejear para liberarse... Ese malnacido... 

  • Te voy  a matar -Susurro mirandolo fijamente, Sirius se lanzo sobre Fred y tomandolo del cuello de su camisa lo quito de encima de ella. Rowney chilló del susto, solo vio una sola vez esa mirada desquisiada en los ojos grises del merodeador, y fue cuando estuvo a punto de matar  a Peter, pero reaccionaba lento, para cuando se levanto, Sirius se había agarrado a golpes con Fred, quien resibia e intentaba defenderse de aquellos violentos puños. 
  • ¡Sirius no! -Grito Rowney asustada, su grito parecio despertar a Remus que se encontraba en estado de shock. 
  • Canuto dejalo -Le ordeno, intentando separarlos. 
  • En tu perra vida la vuelves a tocar maldito -Ladró Sirius las amenazas, mientras le daba un puñetazo tan fuerte en la nariz, que un rio de sangre baño su puño, Fred gimoteo agarrandose la nariz y Remus al fin pudo separarlos, Rowney se interpuso entre Sirius y Fred. 
  • Sirius calmate por favor... -Le suplicó con los ojos vidriosos, Fred se lamentaba sin poder decir nada. 
  • Calmate Canuto o vendrá Molly -Le advirtio Remus intentando contenerlo, ya que este queria soltarse a toda costa. 
  • ¡No me voy a calmar! ¡LO VOY A MATAR! -forsejeo como un verdadero loco, Fred estaba casi aturdido, ¿Por qué Sirius reaccionaba así? Se preguntaba entre lamentos. Los primeros en llegar a ver el escandalo, fueron Harry y George. 
  • ¿Qué esta pasando? -Pregunto Harry confundido, George se acerco a prisa hacia Fred que intentaba contener la hemorragia nazal. 
  • Nada... -tartamudeo Rowney totalmente colorada, miro asustada a su madre llegar y ver la escena, Rowney miro suplicante  a Sirius y a Remus. 
  • ¿Qué demonios está pasando? -Pregunto mientras se secaba las manos en su delantal, chilló al ver la sangre en la cara de Fred. - ¿Qué es todo esto?  Volvio a preguntar, pero Rowney estaba despavorida, miro con el terror palpable a Remus y a Sirius, comenzo a balbucear entre tartamudeos. 
  • Fred... Fred vino... Vino a molestarme... Y cuando... Cuando lo heche... Se choco con la puerta... -¿No podia haber dicho algo más estupido? Por la cara de desaprovación de la señora Weasley, supo que no le creía demasiado, aunque tratandose de Fred.  Rowney se apreto los brazos mirando como Sirius intentaba asesinar con los ojos a Fred, Remus lo soltó apretando con su mano el hombro del animago para contenerlo. Rowney abrio sus ojos apretando el ceño hacendole señas a Sirius para que se calmara. 
  • ¿Es eso verdad George? ¿Fred? -Pregunto ella mirando con desaprovación a los gemelos.

George miro a Fred, y en sus ojos llorosos por el golpe, pudo notar el terror ante la situación, miro a Sirius y noto la sangre en su puño cerrado, entonces pudo adivinar lo que pudo haber pasado. 

  • Si... no pensamos que se golpearia con la ¿Puerta? -George miro con decepción a Fred y a la vez enojo. Le había advertido que no la volviera a molestar o él mismo lo acusaria con su Madre, pero al fin de cuentas, la verdad era demasiado... Traumante para su madre. Y así crecía aquella pequeña mentira, como una vola de nieve bajando por una colina. Harry no dijo nada, no entendía mucho, pero de algo estaba seguro, algo raro estaba pasando allí. Remus preferia omitir todo comentario, era... Una situación delicada, incesto era una palabra demasiado... Delicada. Sin embargo cuando vio la escena no podia creerlo, Rowney con... ¿Fred? ¿Abría ella consentido aquel acto? Le gustaba su hermano... No podia ser ¿Y por qué se sentía tan molesto ante la situación? A Sirius simplemente no le convenia que se enteraran de tanto detalle, ella amaba a su pelirroja, y por eso era capás de perder la cabeza, no iba a perderla a ella otra vez, cada día se convencia más de que era ella a quien amo toda su vida, desde hace muchos años atrás, y la soledad parecia no querer abandonarlo. Fred simplemente... Deseaba con todas sus fuerzas no ser descubierto, había actuado sin razonamiento, pero... En el fondo muy en el fondo, sabía lo que habia echo y que estaba muy mal. George lo cubrio, y la Señora Weasley a pesar de no creerles nada, no siguio preguntando y se llevo a Fred para curarle la nariz. 

Esa misma tarde llego Hermione, los aires parecian no calmarse, Rowney había intentado por todos los medios hablar con Sirius, pero esté parecia evitarla, llego la noche y Rowney lo espero en su habitación, se sentía nerviosa, le transpiraban las manos, ¿A que se debía todo aquel conportamiento? Era Ron Weasley, no podia ponerse así porque su hermano le habia besado y no queria que Sirius pensara que ella había permitido aquel acto. Hizo una mueca de desagrado, se levanto de la cama dispuesta a irse, pero en cuanto dio dos pasos hacia la puerta, esta se abrio, Sirius no parecia sorprendido de verla, de echo cerro la puerta tras de él, mirandola directamente a los ojos. 

  • ¿Por qué?  Rowney trago saliba aún más nerviosa que antes. 
  • ¿Porque, qué?  Sirius se acerco a ella tomandola por los brazos. 
  • ¿Por qué no puedo sacarte de mi alma? ¿Por qué desapareces cuando más te necesito? ¿Por qué la vida a sido tan miserable conmigo...? - Su voz se quebro a medida que hablaba mirando los ojos brillantes de Rowney, sin notar que los suyos se iban anegando de lágrimas. 
  • Sirius... -Susurro Rowney a punto de llorar al verlo así, aquellos ojos tocaban cada vibra de cuerpo haciendola estremecer, le dolia el alma... No podia verlo así, ese no era su Sirius...  Tomo con suavidad sus mejillas y las acaricio mirandolo a los ojos. Su labio inferior temblaba.
  • Nadie ni nada podra hacerme desaparecer... Porque... Aquí estoy... Para ti, sintiendome cobarde por no poder enfrentar todos los sentimientos que golpean mi pecho cuando te veo, te nombro, te escucho o te siento... Porque... Eres... Todo lo que puedo necesitar... Y me asusta...  A medida que hablaba su voz temblaba y se iba encendiedo una hogera dentro de su pecho. 
  • ¿Entonces porque...? ¿Por qué...? -Preguntaba entre lamentos contenidos. 
  • Sirius... No es nada simple... Mi vida cambio, cambio y todo parecia carecer de sentido, luego apareciste para darme una pequeña luz de esperanza, pero te encargaste de que cambiara de opinión ante la vida... Y cuando pienso en mi pasado, parece ser un mal sueño... Yo siendo Ron, solo parece algo muy lejano...  Tomo aire ya que había dicho todo sin respirar y atropelladamente, Sirius la miraba como cachorro bajo el agua y entonces Rowney se dio cuenta de que la vida de él, se había detenido hace 14 años, cuando su mejor amigo murio y lo encarcelaron en Azkavan.  Y lo amo, su corazón vibraba su nombre, toda confución se aclaro en su pecho llenando su alma de necesidad, necesidad de ver la sonrisa palmeada en sus labios. 
  • No será nada fácil... Pero te eligo a ti... Te escogo para ser parte de mi vida... Te escogo para afrontar la vida, te escogo en las buenas y en las malas... Te escogo a ti... Para toda la vida... -A medida que hablaba se iba poniendo en puntitas de pies y abrazando el cuello del animago, que parecia no poder respirar de la emoción de escuchar aquella confección tan importante para su vida, confirmando que sus sospechas eran ciertas, no solo era su pelirroja sino que también la vida le estaba dando otra oportunidad.  La tomo con suavidad de la cintura subiendola a sus pies, y solo así con esa ternura contenida, con ese amor profundo que le guardaba la beso, la beso para sellar con amor todo suficimiento antiguo o cicatriz del pasado. No solo Rowney correspondio a su beso, si no que al hacer contacto, sintio algo tan maravilloso que no podia expresar con palabras, era... Como ver un nuevo amanecer, como si estallaran miles de fuegos artificiales en su pecho... Como si miles de duendesillos le hormigueran el cuerpo.  Sus bocas se encontraban con tanta necesidad que pensaron llorar, sus bocas se besaban con tanto amor que el mundo se desplomo a su alrededor, sus bocas se enfrentaban como una guerra de quien podia resistir más tiempo sin tomar aire antes de volver a separarse.  Pasaban los minutos y a ellos le parecian segundos, a medida que pasaba el tiempo el beso iba subiendo de tono e intensidad, y para unos 20 minutos, Rowney se habia subido a sus caderas como si su vida dependiera de aquello, Sirius la sostuvo de sus gluteos y camino lentamente a su cama, con un simple hechizo sello la puerta, y conjuro el silenciador, nada ni nadie podria evitar que esa noche se amaran en cuerpo y alma. La deposito con suavidad en la cama y sonriendo con nostalgía acaricio con las yemas de sus dedos la mejilla suave y sonrojada de su pelirroja. 
  • Te amo Row... -Ella sonrió con ilusión y tomando la mano que sobre su mejilla estaba, beso sus dedos cerrando sus ojos. 
  • Hazme el amor Sirius... -Le pidio en un pequeño y casi timido susurro.  Sirius sabía que nada le haría más feliz, pero dudaba por un momento. Toda duda fue callada cuando Rowney rodeo con sus piernas sus caderas y lo apego a ella, sintiendo como su miembro se endurecio en un par de segundos.  Azul y gris se conectaron y no fueron necesarias las palabras, la chaqueta de la leona cayó junto a la cama, y la tunica del merodeador fue a caer junto a una negra comoda de aspecto siniestro.  Cuando al fin, su piel estuvo al descubierto y solo le cubria una tanga celeste y un bra a juego, Sirius sonrió contemplandola y haciendola sonrojar, solo él podia lograr que a ella le avergonzara cada celula de su cuerpo al estar desnuda, pero Sirius estaba más consentrado en quitarse los pantalones y liberarse. Rowney lo tomo del cuello y lo acerco a ella, mordio su labio inferior con algo de rudesa mientras lo acercaba para besarlo con pasión, le hormigueaba la piel que era tocada por las calidas manos del merodeador.  Sus bragitas estaban totalmente humedas y para cuando Sirius se inclino para quitarlas, gruño excitado, beso su pelvis plana justo al inicio de los huesos de la cadera, y Rowney se estremecio soltando un par de jadeos.  Acariciando sus muslos con suavidad abrio sus piernas, y con un rio de besos desde su rodilla llego hasta su entrepierna, Rowney podia sentir su respiración rosandola, y su espalda se arqueaba sin siquiera ser tocada, su cuerpo temblaba de pies a cabeza,  Sin tocarla se subio con suavidad sobre su cuerpo, afirmando con sus ante brazos su peso, y rodo en la cama sin dejar de besar sus labios, se sentía dichoso de tenerla una vez más en sus brazos, pero no sabia que si era merecedor de llevarse su inocencia y convertirla en toda una mujer. Rowney se sento en sus caderas sintiendo en su entrepierna el miembro duro de Sirius querer hacerle compañia. Se deciso de su bracier dejando sus pechos desnudos a la vista del animago, que parecio tragar saliva maravillado. Se sentia volver a su primera vez hace muchos años atrás, habían pasado tantos años desde que tuvo su ultima relación sexual, que penso olvidarlo todo... Se acerco a besar su cuello y pasando su lengua por su pecho llego hasta uno de sus pezones, Rowney reaccionaba como resorte, dando brinquitos de exaltación y excitación, lo deseaba tanto que dolia no tenerlo enterrado entre sus piernas. 
  • Sirius... -Jadeo lamiendose los labios, la lengua de Sirius se movia con vivez sobre su pezón rosado e inchado, se sentía tan bien, su aliento de Whisky la volvia loca y la extasiaba, no entendia como pudo pasar su vida entera sin este hombre, sin amarlo, sin poder... Sin poder hacerle el amor. Su entrepierna estaba mucho más humeda que de costumbre, y no paraba de dolerle, era una necesidad que le superaba, bajo una de sus manos y libero al fin su miembro, el cual roso su entrepierna haciendola jadear. 
  • Sirius por favor... hazlo ya... -Le suplico enterrando sus uñas en la espalda del merodeador.  Entonces todas esa sensaciones familiares le hicieron retroceder el tiempo, sentirse adolescente otra vez, y como esa vez le hizo el amor en una cama de rosas. Susurro un hechizo entre dientes y rosando su glande inchado roso su entrada, atrapo su boca para tragarse todos sus gemidos, y la penetro, la penetro con suavidad y sin dolor, la penetro sintiendola tan apretada pero tan humeda, su miembro palpitaba dentro de ella, Rowney abria cerrado sus ojos imaginandose un dolor insoportable, pero estaba tan lubricada que su miembro entro con solo un poco de esfuerza, eso la alento para seguir moviendo sus caderas y buscando aún más su calor, y es que el dolor de no tenerlo era más grande que el de tenerlo.  No demoro en persibir sus señales y comenzar a penetrarla con más ritmo, se le paraban los bellos de la nuca al sentir tanto placer comprimido, un rio de gemidos les contectaba queriendo jamás separarse. 
  • Mi amor... -Gemia él, y ella simplemente no podia ni articular palabra, su cuerpo le desconocia embriagandola con una necesidad de querer más, sus cuerpos se bañaban de sudor rapidamente, y ese amor se concretaba en un hormigueo electrizante, a Rowney se le iba la respiración jadeando cortito y sintiendo como aquella costacciones en su entrepierna la iban a llevar a la locura.  En un rapido movimiento Rowney lo volteo dejandola arriba, Sirius parecio sorprendido tomando con sus manos sus gluteos, Rowney comenzo a mover adelante y atrás sin salirse un solo cm de él, parecia ser el movimiento de la muerta, porque el rostro de Sirius parecia todo un poema, se cortocionaba mordiendose los labios, y Rowney lo disfrutaba más que nunca, hasta que nuevamente comenzo a sentir aquella contracciones invadirle, se hirgio tomando impulso, de rodillas en la cama comenzo a saltar sobre él. 
  • Espera... -Le pidio él sufriendo a cada embestida, su miembro iba a explotar, la volteo a ella y subio sus piernas por sobre sus hombros, se inclino comenzo a embestirla con fuerza, Rowney gritaba y a él encantaba escucharla gritar su nombre, sonriendo al ver su rostro desfigurarse de placer se aferro a las sabanas mientras sus pequeños y perfectos senos saltaba a cada embestida brutal, arqueo su espalda sintiendo como el pene de Sirius le rosaba hasta la cordura. Su boca se abrio inclinando su cabeza hacia atrás su cuerpo estallo en el más violento de los orgasmos, y Sirius la baño con su semen, poniendose tenso pero moviendose con aún más fuerzas, el orgasmo de Rowney se prolongo, haciendola gritar cosas, que su madre no estaria orgullosa. 
  • Aaahhh... Aaaaah más.. No dejes de ah... ¡muevete! -Le grito alzando su mano y tirandolo de sus risados cabellos hacia ella, sus piernas tambien bajaron haciendola exponerse aún más y cuando llego a la cuspide del orgasmo, se sintio mareada mientras su cuerpo temblaba y Sirius se desplomaba. El vaso de Whisky de Sirius exploto y luego lo hizo la botella, Rowney salto del susto. ¿Eso lo había provocado ella?  Su boca estaba abierta intentando encontrar la respiración faltante y Sirius no estaba mejor a su lado, la cama había azotado tantas veces la pared que pensaron desarmarla.  Rowney lo miro y sonrió, eso había sido lo más excitante de toda su vida, Sirius le devolvio la mirada acalorado, y rió abrazandola. 
  • Estas loca... -Murmuro entre gruñidos aún, hace mucho no se liberaba así, solo con ella podría hacerlo. Rowney callo sus labios con un feroz beso, había provado la droga más peligrosa de todas, el sexo... 
  • Me encantas... -Le susurro subiendose a su espalda y depositando sus senos en su espalda, esa espalda marcada aún por las huellas de azkavan. 
  • Te amo Row... -Murmuro un Sirius totalmente desconocido, ni comparado a aquel adolescete rebelde que juro jamás enamorarse, ahora estaba perdido, perdido en los ojos azules de la mejor amiga de su ahijado...  Estaba aún demasiado humeda sus piernas chorreaban sus fluidos mesclados con la esencia de Sirius. Y queria más, mucho más...

Fue una noche larga, y solo se detuvieron totalmente exausto y extasiados cuando los primeros rayos de sol bañaron su cuerpos sudados. 

  • ¿Donde esta Rowney? -Pregunto la señora Weasley en el almuerzo, ya habían vuelto de ver al Señor Weasley, y aún no aparecia, subio las escaleras justo después de que Rowney envuelta en las sabanas de Sirius se escabullera por el pasillo hasta su habitación para ducharse, cerro la puerta y al escuchar a su madre venir por el pasillo se apresuro para meterse en el baño chillando de dolor al chocarse con su bahúl. 
  • Rowney ¿Hija estas bien? -Pregunto la señora Weasley algo preocupada golpeando la puerta antes de entrar, por suerte Rowney ya se había encerrado en el baño. 
  • Estoy bien mamá, solo me pegue... -Solto ella alarmada largando el agua de la bañera. - Bajo en unos minutos... 

Cuando Rowney bajo las escaleras y entro en la cocina, ya estaban todos sentados comenzando a comer, su mirada brillante se detuvo en cierto animago que le sonreía coqueto mientra bebia de una cerveza de mantequilla.  Rowney se veía radiante, más hermosa que de costumbre, ese brillo nuevo en sus ojos la hacia parecer... Nueva, renovada y hermosa.

  • Buenos días -Comento caminando y más bien desfilando hasta la mesa con todas las miradas en sus costados y sobre ella, nuevamente esa playera que dejaba ver sus costados y el inicio de sus pechos, robaba miradas, más de las que a Sirius le gustaria por cierto. Miro de forma asesina a Fred que se mordisqueo el labio mirandole el trasero. 
  • ¿Buenos días? ¿has visto la hora? -Le pregunto Bill a su lado, sus ojos relampaguearon al ver sus ojos azules brillar como nunca. 
  • Bueno, no pero no importa -Comento inconcientemente coqueta, Sirius la miro sonriendo de mala gana, no le gustaba como los demás la veían, su miembro se endurecio al ver que no llevaba bracier y sus pezones duros se veía a traves de la ramera blanca. 
  • Estas diferente mi amor... -Le comento la señora Weasley agena a todo lo que estaba pasando, le sirvio su plato de guizado con pollo.  Ese brillo... Oh no... 
  • Rowney... ¿estás... Estas enamorada? -Pregunto atonita la señora Weasley, y para la sorpresa de todos, incluyendose a ella misma, Rowney sonrió aún más. 
  • Si mamá... Estoy locamente enamorada... -Tomo un sorbo de jugo mientras sus ojos se cruzaban con Sirius que le sonrio radiante de feliz de vuelta. 
  • No, no sabía que ese chico Neville te gustara tanto -Comento la señora Weasley aún sorprendida, intentando sonar normal, Rowney abrio la boca para decir algo, pero al ver la mirada de Sirius tan serio como días antes, volvio a cerrarla.  Todos los ojos de la mesa estaban puestos en ella, Remus al otro lado de ella intentaba contener la ira, mientras fulminaba a Sirius con la mirada, podia olerlos a kilometros, ese olor a sexo y feromonas, lo iba a matar... Lo iba a...  Ma...  Los ojos dorados del castaño se detuvieron en su piel tersa y blanca, sintiendo una irresistibles ganas de pasar su mano por allí, sus ojos se oscurecieron levemente, pero cuando aún no se apagaba su Remus humano, nego levantandose de la mesa, y saliendo sin decir nada, Tonks le miro extrañada al igual que Rowney.  Hermione que estaba junto a Remus se movio un asiento para quedar al lado de su amiga, comenzando a hablar animadamente de cualquier cosa, aunque Rowney no podia consentrarse con la mirada gris encima.  "Demasiado coqueta... No la miren... Ni le respiren cerca... Maldito Fred, ¿Qué Molly no se da cuenta de como la mira? Lo golpeare de nuevo"  Pensaba Sirius apretando el tenedor en su mano y deformandolo. Harry fruncio el ceño al ver la dirección de su mirada, no podía ser lo que estaba pensando. A su padrino... A su padrino... Le gustaba Rowney... 
  • Mamá, no nos mandes a limpiar hoy día... Por favor... -Le suplico Rowney, estaba cansada. 
  • No se puede hija, ya va a ser navidad y tu padre esta mejorando.... Puede que pasemos la navidad aquí y ojala tu padre salga antes del hospital -dijo la señora Weasley que como siempre, era la ultima en sentarse a comer.  Ginny estaba un poco apartada, junto a George y Tonks. Por primera ves Rowney se fijo en sus ojeras y esos ojos enrojecidos, lo lamento mucho, quizás si se le había pasado la mano.  Bill intento llamar su atencio rosando las yemas de sus dedos por los costados de ella, haciendola dar un respingo, se volteo a verlo. 
  • ¿Qué paso...?  Bill se inclino tapando con su mano y sus labios para susurrarle a la oreja, mientras que Rowney miraba directamente a Sirius mientras le susurraba. 
  • Te ves preciosa... -Rowney se iba enrojeciendo a medida que Bill acariciaba su pierna. La ponia nerviosa que Sirius no dejara de mirarla, como si pudiera ver debajo de la mesa. - Que tal si te salvo y nos vamos a pasear por allí...  El corazón de la leona palpitaba a mil por hora, podía escuchar como Sirius apretaba los dientes. Trago saliva a punto de protestar, cuando Bill miro a su madre. 
  • Ma' de todas formas Rowney no te podrá ayudar, la llevare a ver a Papá, estuvo preguntando mucho por ella hoy en la mañana.  Rowney le pedia a Merlín que su madre se negara, pero por esta maldita vez, acepto sin decir nada más.  Terminaron de almorzar y Rowney se levanto. 
  • Me iré a cambiar... - Le hizo disimuladamente señas a Sirius para que la siguiera, pero cuando subio las escalera Remus los detuvo. 
  • Se muy bien lo que esta pasando Canuto y no me hace ninguna gracia... bien sabes que podrías ser el padre de Rowney... -Comento enojado, bajando notoriamente la voz para que no les escucharan. 
  • Row ¿Ya estas lista? -Pregunto Bill bajo las escaleras. La señora Black comenzo a gritar nuevamente y Sirius parecia más irritado que nunca. 
  • Mira Lunatico, no tengo porque darte explicaciones de lo que hago o no, no te entrometas por favor -Lo aparto perdiendose en su habitación, Rowney necesitaba verlo, pero se encerro sin despedirse, suspiro mirando a Remus. 
  • Remus... No le molestes más por favor.. Él no me a obligado a nada... Igual que usted. -Sigio caminando para irse a cambiar. Dejando a Remus aún más avergonzado y molesto. Ni en su adolescencia le pasaban estás cosas y ahora... Que volvia aparecer aquella pelirroja que casi los mantuvo tan peleados como ahora, le ocurria cada vez más seguido, esas ganas de... Deborar a besos... De hacerle el amor tan brutalmente le hacian desconocerse a si mismo, se alejó, y nuevamente le dejaba el camino libre a su amigo, ¿Por qué? Porque era demasiado peligroso para ella... Porque era demasiado viejo... Y porque era pobre... Debía alejarse de ella...

Caminaban con la cuidad de Londre camuflandose perfectamente, dos pelirrojos sonreían mirando con diversión a los Muggles que parecian caminar sin ningún sentido, estaban lo bastante lejos de su mundo para no ser descubiertos, ni buscados por Voldemort... Aunque claramente no iba a exponerse, ese maldito... Estaba ensuciando el nombre de Sirius para librarse de las desapariciones muggle o de magos no "Impuros". Rowney le había pedido que mantuviera su varita lista, solo por cualquier cosa. El cielo estaba gris, pero no parecia ser frio, perfecto para un helado. 

  • Crees que... crees que la guerra... -Trago saliba sin poder pronunciar siquiera esa pregunta, que le aterraba el alma.  Bill la abrazo por detrás besando su mejilla. 
  • No pienses esas cosas... No ahora, la luz siempre va a brillar aún cuando la oscuridad gobierne el mundo -La abrigo con sus brazos comenzando a caminar así por las calles de Londres, la cuidad estaba atestada de turistas, y de diversión para los curiosos ojos de los dos Weasley.  Se detuvieron en una vitrina gigante, una mujer elegante llamo la atención de la Leona que lamia su helado, que delgada y alta era, casi tan alta como ella, se miro en el reflejo del gran vidrio, y se avergonzo un momento, comiendo helado la cerda, y como vestía, unos baqueros y un sueter de lana estilo mamá Molly, de pronto ya no tenía ganas de seguir comiendo su helado de pistacho, y de pronto aquella maniqui elegante la hacia sentir... Ridicula. Bill la contemplo un momento y suspiro al verla, antes de que se pusieran a andar adivino sus pensamientos. 
  • Estas hermosa... -La volteo con suavidad tomandola de rostro, beso sus labios con suavidad, sintiendo los labios de ella más carnosos y apetecibles, le gustaba sentirla cerca, a pesar de que luego se sentiria basura.  Rowney no hizo nada, simplemente cerro sus ojos y dejo que la besara, era ridiculo que lo detuviera en este momento, cuando días antes le había permitido mucho más que eso. Que equivocada podia estar la leona.

La navidad llego como un vaso de agua en pleno desierto, y para alegría de los Weasley, Arthur mejoraba día trás día tuvieron que retrasar el día festivo y abrir los regalos unos cuantos días, al fin Papá estaba con ellos.  El cuartel general estaba más alegre que de costumbre, iban a cenar y ya todo estaban allí.

  • Un brindis por el Señor Harry Potter... Sin el cual, yo no estaría aquí... -Brindo él Señor Weasley. 
  • ¡Por Harry! -dijeron los demás sonriendo y alzando sus copas.  Comenzaron a abrir sus regalos, todos estaban animados, hasta Harry parecia haberse olvidado de lo que decia el profeta de Sirius, Dumbledore y él mismo. Desde aquella visita a Londres Muggle, Rowney se sentía cada vez más desconforme con su apariencia, algo faltaba... Y el regalo que le hizo su madre no le ayudo mucho.  Sirius la miraba sonriendo, y tuvo que forjar una sonrisa, pronto la casa luego de cenar, se lleno de Aurores y gente de la Orden. Hasta Charlie había llegado el cual no había visto hace meses. 
  • ¡Charlie! -Rowney corrio a abrazarlo por el largo pasillo de la entrada, él la tomo entre sus brazos riendo. 
  • Mira como has crecido pelirroja... -Dijo el dandole pequeñas vueltas sin soltarla. Él es curpulento, y su rostro se veía algo maltratado por las muchas practicas con Dragones. 
  • ¿Dónde te has metido? -dijo riendo mientras al fin tocaba suelo. 
  • En Rumania, solo e venido cuando Dumbledore me a necesitado... Rowney lo regaño por no aparecerse antes, y ambos fueron al bestibulo, donde los invitados, Rowney atraveso con la mirada a Sirius, que parecia entretenerse bastante con una Aurora bastante joven, sintio como cada tripa de su estomago se le retorsia, y la colera se le subio inmediatamente a la cara, tuvo un impulso de ir y tironearlo del cabello, pero se contuvo, observo sus posibilidades, allí estaban otros chicos, Aurores bastante jovenes, también estaba Fred, y Bill... Harry... Mmmm no, respiro profundamente soltando su cabello y quitandose el abrigo. Lo dejo por allí dejando al escubierto su escote y abdomen plano, camino con lentitud a dos aurores, y tomo antes de la mesa una cerveza de mantequilla. 
  • Hola... -Murmuro sonriendo de lado mientras hacia un suave moviento con su largo cabello, de forma inmediato los dos aurores se fijaron en su escote y en todo lo que respectaba su cuerpo, ambos sonrieron de inmediato.
  • Hola primor -Contecto el chico de cabello dorado y ojos miel, el otro le hizo una suave reverencia a su belleza sonriendo de costado. - Quien es esta bella joven.
  • Soy Rowney -Estiro con elegancia su mano hacia ellos, sintiendose algo tonta al hacerlo, el rubio tomo su mano y se inclino para besar el dorse de su mano, momento justo en que Sirius pasaba por allí sus ojos. Su postura relajada se convirtio en un mueca de enojo tensa, se quedo observando sin tomar atencion a lo que decia la chica, ¿Qué estaba haciendo? No lograba verle el rostro.  El otro chico de cabello negro azabache le imito, pero sus ojos lapislazuli se mantuvieron en los de Rowney haciendola entremeser al sentir sus labios rosar su piel. 
  • Yo soy Alex y él es James... -Presento el rubio mordiendose el labio al mirar con todos descaro los senos de la pelirroja. Sirius sintio que podia romper la copa de vino en cualquier momento y matar a ese estupido. 
  • Es un gusto conocer gente nueva... -Comento Rowney con ojos inocentes y coquetos, relamio sus labios mirando como la observaba James el chico de cabello castaño.
  • Y dinos, a que se dedica usted hermosa dama... -La voz de James la estremecio en los más profundo de su ser. 
  • Yo, tengo 15 años, como verán aún estoy en Hogwarts -sonrio de forma coqueta señalando su cuerpo.  Al parecer la sorpresa se asomo por sus ojos, pero de inmediato la intención de corromper su "inocencia" y meterse con una colegiala los invadio. 
  • Vaya, que sorpresa... Eres... Bastante guapa para tener 15 años... -Contesto Alex sonriendo de oreja a oreja con todo descaro, Sirius ya se iba acercando lentamente, le herbia la sangre.  Rowney se volteo a ver a Sirius, al parecer había picado el ansuelo, pero no era suficiente, él era suyo, y jamás podría ver ni mirar otra mujer, porque no se lo perdonaria. 
  • Hace calor... -Se volteo mirandolos mientras agitaba con suavidad su mano sobre su escote llamando nuevamente la atencio de sus miradas hacia allí.
  • Podríamos ir a tomar aire fresco... -Ideo Alex mientras le daba un sorbo a su cerveza son dejar de sonreir y casi deborarsela con la mirada. 
  • Aquí hay mucha gente -Comento James serio, su mirada azulina penetrante la hacia sentir algo inquieta. Era intensa y su rostro se acaloraba solo con mirarla. 
  • Si, vamos... -Se volteo dandole la espalda a Sirius y liderando la salida, Sirius se quedo atrás aún cuando intento seguirlos. Ya no estaban, parecia un volcan a punto de estallar, Remus se acerco a verlo, dejando un momento sola a Tonks. 
  • ¿Qué pasa tío te estan comiendo el mandado? -Sirius casi asesino con la mirada a su sobrina que se defendio riendo a causa del alcohol. 

El frío corrompio las mejillas de Rowney en cuanto salio, apasiguando un poco el malestar que había sentido al verlo hablando con otra chica y sonriendo. 

  • Y dino presiosura, ¿Qué te gustaría hacer en esta velada tan maravillosa? -Alex la tomo de la cintura y la apreto con suavidad contra él, cuando llegaron a un parque cerca de allí. 
  • Me gusta hacer muchas cosas... -Comento sonriendo por la diversión de verlo caer tan bajo ante la tentasión. Volteo a ver a James que la contemplaba pensativo y serio, la tomo del brazo y la alejo de él. 
  • Comportate Alex, es un dama... -Alex la fue soltando casi a regañadientes.  Comenzaron a hablar de todo un poco, cuidando obviamente lo que era la Orden, y lo que era el futuro, se consentraron en el presente.  La hora paso casi como relampago, y habían terminado por reirse de cualquier cosa, Rowney tiritaba levemente sabía que debía volver, que Sirius estaria echa una furia, que iban a terminar peleados eso lo sabía, entonces deberia de aprovechar. La varita de Alex jugueteaba en su cuello cuando se recostaron sobre el cesped, se le notaba en la mirada lo deseoso que estaba por quitarle algo más que un suspiro, eran guapos... Cualquiera estaria encantada... 
  • Creo que es hora de volver -Dijo James leyendo los pensamientos de la leona, que muy poco le podia mantener la mirada por más de unos segundos.
  • Si, creo que si, Rowney tiene frío... -la ayudo a levantarse y abrazando ambos brazos se encaminaron de nuevo al cuartel.  Antes de que entraran Alex se adelanto para abrir la puerta, entonces James se susurro por detrás, en un murmullo tan suave que la estremecio. 
  • Te volvere a ver... -Eso no fue una pregunta, y entonces cuando se iba a voltear ya no estaba, y Alex la hacia pasar con una leve reverencia, sus ojos se posaron en el animago que la esperaba al final del pasillo, se aterro enormente, pero comenzo a caminar cuando Alex la tomo de la cintura caminando junto a ella, el rostro de Rowney parecio ser de terror y estaba muy palido, porque al parecer los ojos furiosos de Sirius pasaron a decepción. 

Antes de que llegaran a su lado, se acerco la otra chica que habia estado hablando con él, y lo tomo de la mano jalandolo dentro de la habitación, el enojo ahora habia vuelto a actuar sobre Rowney y se detuvo cerca de la pata de Troll. 

  • Muchas gracias por traerme... -Se puso en puntitas de pies y beso su mejilla casi en un beso timido forjado. Eso era una despedida y el lo noto, porque sonriendo ante su beso giro sobre sus pies para irse.  Al entrar nuevamente a donde estaban todos, vio de inmediato a Sirius sentado en el sofá de cuero negro con la chica esa ofrecida, hablaban o intentaban hablar con Fred frente a ellos, Rowney se acerco y se sento en la pierna de Fred rodeandolo con sus brazos. 
  • Hola... ¿donde te habías metido Fred? -Ronroneo Rowney totalmente celosa, Sirius no estaba mejor, estaba furioso, realmente habia echo un esfuerzo por no hacer una locura antes, pero ahora no iba a permitirlo.  Fred sonrió de inmediato casi sorprendido por el actuar de ella, nadie tomaba atención de lo que hacian los demas, era una fiesta en la orden. 
  • Había subido un momento a la habitación -La abrazo de las caderas mirandola fijamente. 
  • ¿Ustedes son hermanos? -Pregunton la chica de forma amistosa. 
  • No -respondio Rowney con una sonrisa plastica en los labios, ni siquiera miraba a Sirius, estaba demasiado molesta. 
  • Ah lo siento, es que como son Pelirrojos, creí que...
  • No querida, somos primos -la tajo Rowney descortez, se acerco a la oreja de Fred y con su mano tapo sus labios su mano para que así Sirius no supiera lo que estaba diciendo. ¿Venganza? Pero de que se estaba vengando.  A Fred se le ilumino el rostro igual que un niño pequeño, y volteo a mirar a Rowney para confirmar que lo que decia era verdad. 
  • Si Fred... -Asintió sin dejar de abrazarlo, río al ver la alegría en los ojos de su hermano, quien se levantando abrazandola con energía y entusiasmo.  Sirius los miraba como perro, ¿Qué tanto le había dicho?  La navidad se había convertido en algo nada feliz. Y eso no podia ser así, la chica los miro sonriendo feliz por la "pareja" que parecia muy contenta, extraña a todos los insultos que pasaban por la mente del hombre que la tenia flechada, se guiro y acaricio la pierna del merodeador para llamar su atención, pero nada lo haria.  Sirius se levanto y abandono la habitación, sin poder contener todo lo que traía en su pecho. 
  • ¿Qué le sucedio? -Pregunto la chica decepcionada, porque nisiquiera se despidio.  Rowney la miro con una sonrisa triunfante.
  • El ya tiene quien lo ame, por eso no le interesa estar aquí, contigo... -Le respondió con la sonrisa más grande que pudo dar en toda la noche, el la amaba y no le importo que hiciera, no hizo dramas, estaba madurando... Su Sirius amado estaba madurando...  Fred la miro extrañado al escucharla hablar así, la chica se veía humillada y pisoteada, o así lo queria ver ella. 
  • Dile a Ginny lo que dije, y por favor Fred, no más jugarretas como la del otro día, si te perdono es para que todo quede atrás... -Lo solto dispuesta a salie corriendo en busca de su Canutin. 
  • Gracias Row... Ya era hora... -La abrazo por ultima vez antes de dejarla partir.  Rowney subio las escaleras casi dos escalones a la vez, golpeo con energia la puerta de Sirius, pero no le abrio.
  • Sirius, abreme... -le pidio girando con energía el pomulo, pero nada. - Mi amor... Por favor... -Le pidio susurrando a traves de la puerta.  Estuvo un buen rato tocando y tocando, pero no hubo poder sobre la tierra que lo hiciera abrir la puerta. 
  • Sirius, Sirius abreme... No me hagas esto... Mi amor... -Rowney ya estaba al borde del llanto, jamás la había ignorado así. Comenzo a golpear con más energía. -Sirius no me voy a ir... Sirius... Abreme por favor... -Le suplico pateando la puerta, le dolia la mano de tanto golpearla, pero aunque los nudillos le gotearan sangre, no dejaria de insistir.  Remus aparecio con Tonks, y Rowney se sintio peor, ¿Por qué andaban tan juntos? 
  • ¿Qué pasa? -Pregunto Remus al verla apoyada en la puerta golpeando casi sin fuerzas. 
  • Sirius no me quiere abrir... -Le acuso como niña pequeña como si solo por hacerlo, Sirius fuera a abrir la puerta. 
  • Pues después de que te fuiste con James y Alex, no creo que quiera verte -Comento Tonks sonriendo. 
  • Yo... Yo se que no debí, y no paso nada, pero estaba enferma de celos al ver a Sirius con esa estupida -Escupio con enojo y arrepentimiento hacia la puerta. 
  • Rowney... -Suspiro Remus triste por algún motivo. 
  • Sirius por favor... -Volvio a insistir golpeando la puerta, comenzo a sollozar golpeando con insistencia la puerta. 
  • ¿Qué pasa cariño? -Pregunto la señora Weasley que se acercaba por la escalera al ver a todos detenidos allí. Rowney trago saliva, llenandose de coraje dijo... 
  • Sirius mamá... Sirius que no me abré... Sirius que no quiere escuchar mi disculpa... Sirius mamá... Sirius que amo con toda mi alma... Sirius que se robo mi corazón y ahora esta molesto... Sirius mamá... Solo Sirius... Miro con valentía y miedo a su madre, el corazón le latía con fuerza, se lo había dicho, lo había dicho al fin, no había poder sobre la tierra que pudiera detener a tremendo temblor que se avecinaba.  Remus tuvo que contener a Molly. Rowney temblaba de pies a cabeza, la puerta se abrio, y Sirius la miraba sorprendido pero tan feliz, la guardo detrás de él, si ya lo había dicho, no había nada más que hacer. 
  • Maldito perro malnacido ¡Engatusaste a mi hija! ¡Asqueroso repugnante y ruín!
  • Molly yo también la amo -Dijo Sirius.
  • ¡Degenerado mal nacido! Te vas arrpentir en jugar con una niñita ingenua -Alzo su varita y ahora fue Rowney quien se puso delante de Sirius.
  • Si lo vas a lastimar mejor matame... Porque solo así dejaria que le hicieras daño... -Dijo desafiante, aun cuando le temblaban las piernas, y el corazón queria salirsele por la garganta. 
  • Tu no sabes nada de la vida -Grito alzando la voz, para ese entonces, ya todos comenzaban a escuchar los gritos, iba a quedar la grande. - No eres más que una chiquilla Rowney, apartate de él -Intento tomarla del brazo pero la esquivo retrocediendo y aferrandose a Sirius.
  • Molly, intenta calmarte -le pedía Remus preocupado por lo que podía llegar a pasar. 
  • ¡Tienes 15 años! Es una adolescente, no sabe lo que quiere y ¡Tu! Oooh, tu... Ella es menor de edad... Es mi hija, jamás le voy a permitir que se arruine la vida al lado de un hombre que es profugo... ¡Yo misma dare aviso a los dementores para que vengan si te vuelves a acerca a ella! -Molly casi mostraba los dientes rabiosa, tomo al Rowney con fuerza del brazo.
  • ¡Queee! No mamá, no mamá, no puedes hacer eso... Si lo haces acabarias con mi vida y con la de un hombre inocente... -Comenzo a sollozar Rowney desesperada por la idea de que Sirius volviera a Azkaban.  Sirius trago saliba, no le agradaba la idea.
  • Enfrentaría una y mil veces a todos esos dementores... Soportaria miles de cruccios por Rowney... Daría mi vida entera por verla feliz, quizás estoy siendo egoista al querer para mi... Un viejo... Un profugo... -La melancolía se reflejaba en sus ojos grises. - Pero creeme... Ni así podrás evitar que la ame... Ni así podrás evitar que diera mi vida con ella... Porque nadie la va a amar más que yo... Sabré esperar... Sabré ser paciente... No sere profugo por siempre.. Y ella tampoco sera menor de edad toda la vida...  La Señora Weasley parecia al borde de un ataque de nervios.
  • ¡Lo sabía! Lo sabia, vi como se miran, ¡Vi como mirabas a mi hija y no lo quise creer! Estuvieron viendole la cara, pero no más, Rowney se va conmigo en este momento, no puede estar viviendo en el mismo techo que tú. -La jaló hacia las escaleras, pero Rowney se solto con violencia, y corrio donde Sirius abrazandolo mientras de hechaba a llorar.
  • Mamá, no puedes alejarlo de mi, no puedes... -Comenzo a llorar con desesperación, sentía que le rasgaban el alma. 
  • Alejate de mi hija -Lanzo un hechizo a Sirius, el cual salio bolando asotandose contra la pared. Rowney intento socorrerlo, pero Molly la tomo del cabello y la jalo hacia las escaleras, donde ya estaban todos los que miraban con miedo la escena, nadie sabia lo que estaba pasando. Remus fue a ayudar a su amigo, no podia hacer nada... 
  • ¡ARTHUR! -Lo llamo la Señora Weasley llevandose a la pelirroja que lloraba y pataleaba en contra de su voluntad, le costaba bastante contenerla. Desde los ultimos el Señor Weasley subio las escalera espantado por el escandalo. 
  • Que esta... -Intento alejarlas, pues parecia que Molly estuviera maltratando a Rowney.
  • ¡Nos vamos! Dile a Bill y a Charlie que vengan, se van a llevar a su hermana a Rumanea.  Harry paso entre la multitud y fue a ver a su padrino inconciente. Todos los hermanos habian llegado a ver que estaba pasando. 
  • ¡Nooooo!! ¡papá! Dile que no me lleve!!! -Gritaba entre alaridos de dolor, intentaba zafarse, pero no queria lastimar a su madre, su padre aún lastimado palidecio aún más.
  • ¿Por qué la quieres llevar lejos, Molly que esta pasando? 
  • ¡Sirius! ¡Sirius manipulo a Rowney y esta niñita dice que lo ama! -Dijo enojada intentando contenerla, pero ya estaba demasiado cansada. Bill se acerco incredulo, no podia creer lo que sus oidos escuchaban.