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Historia 172336 — capítulo 17

Porque tenia que sentir aquel torbellino de sensaciones en su pecho. A la mañana siguiente solo pudo despertar cerca de las 2 de la tarde, cuando el almuerzo estaba a punto de dar inicio, y todos, absolutamente todos estaban en la cocina de la madriguera, sus ojos azules se detuvieron rápidamente en Sirius, que le devolvio una sonrisa que ilumino aquellos ojos grises.  Porque la felicidad solo se dibujo en sus labios unos segundos cuando sus ojos se desviaron a su ex profesor de DCAO que estaba junto al animago, y apenas la veia por detrás del Profeta. Sus ojos se cruzaron y a Rowney se le subieron los colores a la cara. 

  • Buenos días... -Murmuro la Leona en voz baja para todos y para nadie al mismo tiempo, los aires andaban tensos. - ¿Ya vamos a San Mungos?  Bill la contemplo un momento, y luego asintió lentamente, Rowney se acerco a él y lo abrazo con suavidad, se sentía cansada, necesitaba un abrazo, y por un momento su hermano mayor no se lo nego, a pesar de estar nervioso y tenso. 
  • Quedamos en ir luego de almorzar... Ya que no podiamos dejarte sola... -Comento la Señora Weasley sin mirarla , aún estaba muy triste por lo sucedido de ayer.  Rowney que tenia la mejilla en el pecho de Bill, podia mirar a todos en la cocina, Fred no le devolvia la mirada, George la miraba de costado temeroso de que se enfadara porque le estaba mirando, Ginny tenia el rostro oculto por sus cabellos pelirrojos, Harry tenia la boca oculta por su vaso de jugo de calabaza, Hermione estaba sentada en la esquina mas alejada, Sirius la contemplaba con una sonrisa tristona, no deseaba verla tan triste, pero era la mirada de Remus que le helaba la sangre. Esa mirada le demostraba mucho, era de desconfianza, de angustia y de duda, ¿Podía él saber que estuvo a punto de entregarse por completo a él? No... Al mismo tiempo que el rostro de Remus, su cara se iba encendiendo, encondio su propio rostro en el pecho de Bill susurrando. 
  • ¿Adelantemonos...? Quiero hablar contigo... -Alzo levemente su mirada a su hermano mayor, necesitaba salir de allí rápido, sino se volveria loca. 
  • Si, si, si claro... ¿No quieres comer algo antes...? -Pregunto nervioso cuando la pelirroja se alejo para poder mirarle mejor la cara.
  • No... No tengo hambre...  Con muchas protestas de parte de la Señora Weasley, y otras por parte de Sirius, se pudieron ir al fin.  Cuando ya estuvieron solos, tanto Rowney como Bill eran un manojo de nervios. Una cosa era no poder contener esas ganas de estar cerca, otra cosa era verse a la cara y fingir que nada esta pasando. La culpa golpeaba el pecho de Bill, era su hermana y era un total pecado desearla de aquella manera, la contemplo un momento.  El viento invernal provocaba que los cabellos rojos de la Griffindor, se movieron con furia, Rowney suspiro metiendo sus manos dentro de su grueso abrigo, y al alzar su mirada se encuentra con él. ¿En que momento a podido comenzar a sentir algo más que cariño por su hermano mayor? ¿En que momento se volvio tan perversa? Eso debe de ser un efecto secundario de la poción de los gemelos, y una mala jugarreta de las hormonas. Su rostro estaba sereno, su rostro estaba palido como la nieve que comenzaba a caer desde el cielo gris, sus ojos eran un profundo mar y sus labios estaban entre abiertos tan rojos como la sangre carmesí.
  • ¿Es malo que... Nos.. Nos besemos? -Le pregunta ella descolocando al adulto frente a ella. Bill se rasca la nuca y toma la mano de Rowney mirando hacia cualquier otro lado. 
  • Sera mejor que vamos a algún lugar, porque hace mucho frio... -La mano de su hermano era tibia a su contacto, lo que le provocaba tranquilidad a Rowney.  Caminaron unos minutos, mientras los copos de nieve cubrian sus cabezas pelirrojas, entraron a una cafeteria algo oscura y poco iluminada, un chico de rostro desdreñado les llevo a una mesa, comodamente era en un comodo sofá rojo que rodeaba la mesa, les entrego la carta. -¿Quieres comer...? -Le pregunto Bill ojeando el menu. 
  • Am... Bueno... -comento cuando el chico se ubo ido, ¿Por qué se sentia tan sofocada sintiendo la cercania de su mano en su pierna. - Un... Eso... -Apunto a una foto de un plato cualquiera, su apetito habia cambiado mucho ultimamente.
  • ¿Pizza? -Bill sonrie y llama al chico, pide una pizza para ambos, y dos refrescos. Vuelven a quedar solos, pero esta vez Rowney se acerca con suavidad hasta apoyarse en su hombro. 
  • ¿Cómo está papá? -Inquirio entre suspiros, cuando el olor del perfume de Bill le lleno por completo. 
  • El esta bien, mucho mejor... A pesar del veneno las heridas estan sanando.. Lentamente pero lo hacen - contesta Bill algo inquieto al sentir el calor de la pelirroja cerca de él. 
  • Bill... No quiero volver a la casa... -Susurro en un murmullo apenas audible.
  • ¿Qué? ¿Por qué? -Bajo su mirada para poder observarle.
  • No me siento bien allí... Quiero irme... Contigo.. A cualquier otro lado... -Le suplico acercando su rostro al de su hermano. 
  • Pero... Mamá no va a permitirlo... El cuartel general es seguro... -Tartamudeo dudando, mientras tragaba saliba totalmente distraido por los labios carmesí de Rowney.
  • Pero no quiero estar con los gemelos, ni con Ginny... -Se acerco un poco mas alzando su mano para acariciar su mejilla. 
  • Yo... Tengo mi departamento en el centro Muggle... Podriamos estar allí... Los dos solos.. -Era suficiente con aquello para que Rowney viera una buena posibilidad de tranquilidad. 
  • Seria una buena idea... -sus susurros eran totalmente seductores, no le desagradaba la idea. Estar a solas con Bill, le provocaba cierto cosquilleo prohibido.  Bill estaba totalmente seducido y provocado por las feromonas y el rico perfume de la leona, tomo su mano y la beso con suavidad. -Quiero estar a solas... Contigo... -Rowney miro su manos y luego acerco con suavidad su boca hacia él, roso su nariz con la nariz de él para que este despejara su boca de la mano de ella.  Ninguno de los dos podia evitar aquel deseo magnetico que le provocaba a ambos estar cerca, Bill era guapisimo y cualquier mujer desearia permanecer en sus brazos noches enteras. 
  • A mamá no va a gustarle... -Susurraba él mientras que su boca buscaba la de ella. Buscando cualquier escusa para no caer en la tentación. Guiada por sus susurros al fin su boca se encontro con la de él, el calor les sofocaba, sus bocas se movian con ancias sobre la otra. Hasta que al fin la lengua de Rowney pudo entrar en la de su hermano mayor, provocandole un desconocido placer, la mano de Bill viajo por bajo la mesa para poder acariciar la pierna de su hermana y así subir por más piel.  Si no ubiese sido por el chico que carraspeaba llevandoles la orden, aquel beso tan placentero y lleno de un deseo contenido ubiese terminando en tragedia.  Las mejillas de la pelirroja estaba encendidas, mientras miraba el plato que habia llegado hace unos momentos. 
  • ¿Qué es esto? 
  • Pizza... -Bill rio por lo bajo al ver la expresión de la pelirroja. - es deliciosa... Te va a encantar... -Bill tomo un trozo y la llevo a la boca de la leona.  El aroma era apetecible pero en cuando Rowney la provo, un nuevo mundo parecia explotar en su boca. 
  • Oh ¡Esta muy buena! -Sus ojos brillaban maravillados, pero el beso anterior le habia dejado un extraño sabor en la boca.  Luego de un momento en que ambos comieron en silencio, Rowney de aclaro la garganta y tragando saliva busco la mirada de su hermano mayor.
  • ¿Estas saliendo con Fleur verdad? -Su mirada se ensombrecio a medida que la pregunta afloraba de sus labios. Bill parecia un tanto sorprendido por su pregunta, e igual de rojo que un tomate le contesto.
  • Si... La estoy tratando...  Rowney tuvo que contener las ganas de hacer una rabieta al estilo Sirius, ¿Por qué se ponia rojo cuando le preguntaba? ¿Tanto le gustaba la francesita? 
  • ¿Y por qué me besas? Si estas tratandola... Se nota que te gusta y mucho... No entiendo porque juegas conmigo... -Arrugo un troso de servilleta de papel y lo dejo sobre el plato sin levantar la mirada. Se sentía engañada, y lo peor era su gran sinismo, ella misma le estaba haciendo lo mismo a Neville. 
  • No juego contigo... Rowney... -Se apresuro a decir mirando como ella apartaba su vista decepcionada de él.  Era una tremenda tortura para él, pensar que aquel cuerpo divino era su hermana y sobre todo pensando, todo lo que deseaba hacerle. 
  • Si lo haces... -Susurro muy bajito alzando su mirada azulina hacia él, ojos azules que penetraban el alma de la victima que asechaba. Un reproche en ellos y un puchero carmesí la volvian irresistible. 
  • Ay Rowney... -Termino suspirando y tomando su mejilla para poder tomar nuevamente aquellos labios carmesí.  Sus ojos se cerraron, y ya no se podia describir aquel cosquilleo placentero que le revolvia la sangre por estar en un lugar desconocido, dejando que la gente les viera besarse y aún así no saber su secreto.  Los labios de la leona se movian con suavidad sobre los finos labios de él, mientras que a su vez el aroma a lirios y jazmín se mesclaban.  Rowney se atrevio a morder con suavidad el labio inferior de él, provocando que Bill, soltara pequeños jadeos y la tomara de las piernas para subirlas a él. 
  • Me tienes embrujado... -Murmuro con la voz ronca sobre sus labios.  Rowney sonrío al escucharlo, se sentía complacida al escuchar eso. Rodeo con sus brazos al fin el cuello de él y acallo su respiracion agitada con un profundo beso. 
  • Vamos a conocer tu departamento.... -Susurro muy bajito sobre sus labios. 
  • Mmmm... Pero tenemos que ir a ver a papá... -Se rio Bill mientras posaba sus manos en los gluteos de ella y la apricionaba contra él. 
  • Ya iremos después... -Se acerco a morder el lobulo de su oreja rosando su respiracion en su cuello y haciendolo estremecer.  No tuvo que decir nada más, y pago la cuenta rápidamente y se llevo a Rowney de la mano, a uno de los callejones cerca de allí, la subio a sus caderas de un salto y la beso, no le importaba nada más que al fin tocar su piel y poseerla por fin. Desaparecieron y aparecieron en lo que parecia ser un lugar tranquilo y algo oscuro por la luz gris que entraba de las ventanas. Él miedo ya no cabia en el lugar, Rowney estaba totalmente deseosa de sentir... De explotar de placer...  La apoyo con algo de fuerza contra la primera pared que encontro, provocando que Rowney arqueara la espalda y se lamentara. 
  • Esta frío... - Alzo sus manos y le solto la cola de caballo que tenia Bill en su cabello, se veía tan guapo. Ya podia imaginarse su cuerpo bañado de sudor.  Volvio al ataque intentando quitarle la chaqueta y dejandola caer en el centro de la sala del departamento, entre gemidos y suave provocaciones al fin Bill pudo recostarla en la cama.  La contemplo un momento mientras se quitaba él mismo, su camisa y dejaba al descubierto su cuerpo fornido y marcado por los ejercicios de la Orden. Rowney abrio sus piernas mordiendo sus labios y posando una de sus manos en su entrepierna para provocarlo. El calor emanaba de sus cuerpo y la locura los cegaba, con mano temblorosa comenzo a quitarle el abrigo y así poco a poco desnudar su cuerpo, cuando solamente la dejo en ropa interior se subio con suavidad sobre ella  y comenzo a besar su hombro, con sus dedos bajo lentamente las tiritas de su bracier. La incomodida en su pantalón crecia rapidamente, estaba totalmente excitado. Y Rowney no estaba mejor, le temblaban las piernas y ya habia olvidado el numero de veces que llevaba estremeciendose.  -Eres hermosa... -Susurraba con voz ronca a medida que sus manos iban descubriendo lentamente su piel tan jovial.  Justo en el momento que Rowney deside comenzar a bajarle el pantalón.  Un patronus entra por la ventana provocando que ambos se asustaran , es el patronus de su madre, el cual explota y sale una voz tan familiar arrastrandolos completamente a la realidad.  "¿Dónde se han metido? Ya estamos todos en San Mungos"  Ambos se miran un momento plagados de verguenza, una torturosa verguenza. No podia ser que el destino les estuviera gritando en la cara, lo asqueroso que eran por estar haciendo aquello. -Esto... Esto esta mal... -Al fin rompe el silencio Bill. 
  • ¿Y ahora vienes a decirlo? -Pregunta Rowney irritada por su comentario, lo empuja hacia un lado y comienza a vestirse.  Bill se acomoda su cabello mirandola con un semblante triste.
  • Lo... Lo siento... 
  • Callate -Le corta de forma tajante la Leona, ¿eso era una disculpa por su error? ¿Eso queria decir que se arrepentia? - Vamonos.  Se calza sus botines sin siquiera mirarle y sale de su habitación hacia la sala del diminuto departamento. 
  • Row... No te enojes por favor... -Le suplica él cansado, mientras se ponia la ramera, quizás la habia ofendido, pero ahora mas que nunca, no le convenia que estuviera enojada. 
  • ¿Ya terminaste? -Alzo una de sus finas cejas, de forma fría o lo mas fría que podía, le molestaba que el destino se empeñara en arrebatarle cada oportunida de al fin perder su... Inocencia... Cada vez que se queria entregar, algo pasaba y ya no podia, se quedaba con las ganas. Bill se inclino para tomar su chaqueta y atar su cabello nuevamente. 
  • Rowney... Por favor... No estes enojada... -La abrazo por detras con suavidad volteandola para si mismo.  Rowney le miraba con reproche, y sus labios en forma de corazón escondian y leve puchero.  Él sonrio al ver lo consentida que se habia vuelto la pelirroja, se acerco con suavidad para poder besarla, pero Rowney le corrio el rostro hacia un lado. 
  • Si quieres un beso... Se lo pides a la rubia desabrida esa. -Bill resoplo divertido al escucharla, la obligo a que volteara su cara y él pudiera besarle.
  • te ves preciosa cuando te enojas.
  • Gracias hermano... -intento apartarse, pero termino sediendo ante los besos del pelirrojo mayor. - Tenemos que irnos... -Susurro casi sin aliento luego de un rato, en el cual el beso se habia animado rapidamente.
  • No quisiera soltarte... -Susurraba él en voz baja, deseando que así todo permaneciera como estaba.
  • Pero debes... Si alguien se entera... Merlín no quiero imaginarlo... -Rowney miro hacia la ventana horrorizada. 
  • Lo sé y es mejor que... Lo mantengamos en secreto... 
  • ¿A sí? No se me había ocurrido -Rió con sarcasmo la pelirroja, y luego le saco la lengua juguetona. 
  • Mmm no me provoques... -La apego a él divertido. Bastante les costo poder salir de aquel lugar e ir a San Mungos. Para cuando aparecieron a una cuadra de allí, ambos caminaban distraidamente, Rowney alzo su mirada y entrecerro sus ojos al ver un caminar familiar. 
  • ¡Neville! - Grito con entusiasmo, soltando la mano de un sorprendido Bill, comenzo a correr a la busquedad de su novio. Neville doblaba hacia la entrada de San Mungos, con un ramo de flores violeta en la mano y acompañado de su abuela. - ¡Neville!  Volvio a llamarlo mientras corria, a unos cuantos metros el aludido se volteo sorprendido cuando un par de brazos lo rodearon.
  • Hola... -Tartamudeo nervioso.
  • Hola mi amor -ronroneo la leona demasiado feliz para darse cuenta de la cara de la abuela de Neville. 
  • Con que esta es tu novia... Vaya, por un momento pense que era mentira -dijo con un aire despectivo, contemplo a la pelirroja de pies a cabeza con una canosa ceja alzada. 
  • Si abuela... E-Ella es Rowney, Rowney Weasley -Tartamudeo el pobre Neville mientras su rostro se teñia de negro. 
  • Una Weasley... -Murmuro la abuela de Neville con el desagrado en la voz.
  • Mucho gusto señora -Rowney dibujo una calida sonrisa para poder agradar a la Señora a pesar de que le desagradaba su forma de referirse a Neville y a ella misma. - Dejeme felicitarla, a criado a un nieto maravilloso... -Rowney se volteo a Neville mientras le observaba con un amor palpable, Neville le devolvio la sonrisa timidamente.  Unos metros mas allá Bill observaba con enojo y celos la escena. Le ardia la sangre de ver la mano del adorable Neville en la cintura alta de SU hermana. 
  • Muchas gracias, debo decir que no a sido nada fácil -Su rostro hóstil se relajo lentamente devolviendo una sonrisa de superioridad. 
  • Le agradesco mucho que cuide tan bien de mi Neville -Murmuro sinceramente agradecida, se acerco y roso con suavidad su nariz fina con la gordita de Neville que sonreía avergonzado y totalmente feliz.  Rowney sabia lo bueno que era Neville, lo mucho que a sufrido y lo poco que merecia que ella le engañase. 
  • Debo admitir que eres una muchachita agradable y sensata -Dijo con un tono amable la abuela, aferrando su bolso rojo y acomodandose su sombrero de ave. 
  • Yo quiero mucho a su nieto -Volvio a repetir esta vez mirando fijamente los ojos de la abuela. 
  • Y yo la quiero a ella abuela -La voz de Neville sonaba algo débil pero decidida. 
  • Lo sé, puedo verlo y no me opongo a su noviasgo, eres muy guapa y estoy segura que haz de tener, uno que otro pretendiente, y si hás escogido a mi Neville, es por algo -Podia escucharse el orgullo que aquello le provocaba.  Justo cuando Rowney iba a responder, Bill se poso junto a la abuela de Neville para presentarse. 
  • Hola mucho gusto, soy Bill, él hermano mayor de Rowney -Alzo su mano hacia la abuela y le dio una leve reverencia en respeto, pero al tomar la mano de Neville, por la mueca del palido Neville, Rowney pudo adivinar lo fuerte que le habia apretado. 
  • Bill... -Casi se le cae el mundo a los pies al darse cuenta de que habia estado mirando hace un buen rato la escena. - Él es Neville... Mi novio... Ella es la abuelita de Neville...  Los presento mientras su frente comenzaba a sudar, cualquier movimiento en falso y la abuela de Neville la odiaria, sabia lo "bruja" que podia llegar a ser. 
  • Un gusto joven -Dijo la Señora volviendo a su hóstil apariencia. 
  • Neville te veo en un ratito... Él tío Arthur está en el hospital y hemos venido a verle... -se volteo a Bill algo incomoda y nerviosa. - ¿Por qué no te adelantas?  Si las miradas mataran, Rowney tendría un hermoso funeral, de una forma muy grosera y sin responderle a la Abuela de Neville, se adentro en el hospital. 
  • Por favor disculpelo... -murmuro la Leona acariciando la mano roja de Neville. 
  • Bueno, al menos a ti si te han educado bien... -Su gesto desaprovatorio se parecia bastante al de la profesora McGonagall. 
  • En realidad él no es mi hermano, es mi promo... Yo, yo vengo de intercambio de otra escuela... Eh... Vera, son bastante sobreprotectores los hijos de tía Molly. - Se apresuro a decir. 
  • Ah, entonces él es hermano de Ron, por cierto ¿Como sigue? - Pregunto con voz suave Neville. 
  • Bueno, yo los dejo un momento, iré a hablar con los medimagos. -Se disculpo la educada señora.  Rowney suspiro aliviada, y resoplo suavemente su cabello, luego de un momento en que ambos esperaron a que la abuela estuviera totalmente adentro, Rowney salto al cuello de Neville llenando su rostro de besos. 
  • Mi amor... No sabes como te e extrañado... -él noble corazón de Neville vibraba de felicidad mientras la abrazaba.  
  • Yo también... No sabía como contactarte porque todas las cartas que te envie a la Madriguera, me las traía de vuelta Grimmins. 
  • Oh... Si, es que no nos estamos quedando allí... -Bajo notoriamente la voz al entrar en aquel tema tan delicado.  Para que no siguiera preguntando Rowney roso con suavidad sus labios con los de Neville, tomandolo por sorpresa.  Un beso dulce surgio en el momento, Neville se entregaba en cuerpo y alma, y eso Rowney lo sabia y lo sentia. 
  • Te quiero mucho... -Murmuro él luego de que la emoción por tenerla cerca y aquel beso tan dulce, le quitaba el aliento.- Yo también... -Sonrío con tristeza la pelirroja, no queria engañarle, pero... Lo echo, echo estaba, tomo la mano regordeta de Neville y lo llevo a una banquilla dentro del jardín de San Mungos. 
  • Hoy... Hoy es el cumpleaños de Mamá... -Comento Neville en voz baja, con una melodia cargada de tristeza y melancolía. 
  • Oh... Ya vea... -comentó ella bajando igualmente la voz, no deseaba preguntar nada, no queria incomodarlo o hacerlo sentir mal. - Mi amor... Me gustaria que vinieras a pasar unos días con nosotros...  Sabía que el tema de la Orden era ultra mega secreto, que su madre no se lo iba a permitir, pero que podia llegar a persuadirla si le decia que preferia irse a la Madriguera. 
  • ¿Dónde? -Pregunto dudoso el muchacho, sabía que seria dificil que la abuela le diera el permiso. 
  • Mmm... Es un secreto... -Susurro acariciando las manos de su novio. ¿Por qué no podía enamorarse de él bueno de Neville? ¿Por qué sentía la necesidad de escapar del gran amor que sentía por Sirius? ¿Por qué le era tan dificil sacarlo de su mente? Era incorrecto... Era incorrecto amarle tanto y a la vez querer evitarlo, ¿Por qué? Por unos increibles deseos de placer, de sentirse deseada por todos. Quizás era esa su nueva necesidad estaba tan confundida.  Supo él día de ayer que ya no podia seguir amando a Sirius, sus rabietas de adolescete la descolocaban.  Rowney suspiro y se acerco para rosar los labios de Neville. 
  • No estás solo... Yo estoy aquí para ti... Te quiero más que nadie en este mundo... Y voy a protegerte... Nadie te volvera a humillar... Lo prometo... -En cuanto ella dijo esas palabras, los ojos de Neville se anegaban de lágrimas.  Él se abrazo a ella escondiendo su rostro, y en suave sollozos se dejo fluir, Rowney le abrazaba con fuerza, y poco a poco aquellos lamentos le llegaron a su propia garganta. 
  • No sé que hice para merecerte... Eres tan buena... -Sollozaba él derrumbado en lágrimas.  Un fuerte nudo se aferro a la garganta de Rowney, busco su rostro y beso entre sollozos cada un de las dulces lágrimas de Neville. 
  • No digas eso... Neville tu eres bueno, eres amable y sobre todo valiente... Por eso te escogí y si un día te falló... Perdoname... -Su voz se quebro en lamentaciones.  Neville la abrazo con fuerza, una fuerza que nunca sintio de su parte. 

Cuando al fin ambos adolescentes lograron calmarse, desidieron volver al Hospital, ambos con el rostro enrojecido y los ojos vidriosos, entre abrazos y caricias dulces.

  • ¿Qué... qué haces Rowney?  Pregunto la Señora Weasley confundida al mirar la escena. 
  • Mamá... Digo, tía Molly... -Rowney se volteo sorprendida, bueno, era de esperar que alguien les viera. - Tía... Él es Neville, mi novio... 
  • ¿Por qué estabas llorando? ¿te hizo algo? -Pregunto a la defensiva mirando de forma severa al nervioso Neville.
  • ¡No! -Se apresuro a decir, agitando ambas manos. 
  • Señora... yo quiero mucho a su sobrina, nunca le haría algo para lastimarla... Molly reconocio enseguida aquella mirada enamorada, la había visto tantas veces en los ojos de Frank Lombotong, esa forma de mirar a Alice era la misma y con el mismo amor que contemplaba a su hija.  Lo que no la tranquilizo para nada, porque al mirar los ojos de Rowney, no detectaba lo mismo. 
  • Te has tardado bastante en ir a ver a tu padre, bueno a tu tío Arthur -La regaño, mientras la pelirroja abrazaba el brazo de Neville. 
  • Perdón, es que me encontre con Neville... Y no podia evitar saludarlo... 
  • Bill esta muy enojado, ¿Qué a pasado? -Pregunto recelosa, todo era demasiado extraño y podia ver la mentira en la cara de su hija. 
  • Neville ya se tiene que ir... -Contesto nerviosa, besando la mejilla de Neville para que fuera a ver sus padres. Aún que le ubiese encantado ir con él para apoyarlo, sabia cuan dificil era. Neville se despidio timidamente de la señora Weasley que se llevo del brazo a la pelirroja. 
  • ¡Mamá no te portes así con Neville! -exclamo la pelirroja antes de que llegaran a la entrada de la gran sala donde estaba su padre y los demas pacientes. 
  • No vamos a discutir eso en este momento, el horario de visita está por acabar y tu padre no deja de preguntar por ti. - Insistió la Señora Weasley de forma maternal, maternalmente peligrosa.  Los labios y los ojos de Rowney se abrieron con sorpresa y tristeza, se adentro en la sala con urgencia, buscando con la mirada, las cabezas pelirrojas, a medida que avanzaba, sentia como el aire se le escapaba de los pulmones.  Allí estaba su padre, demasiado herido y enfermo para los frágiles ojos de sus hijos, y gemido de asombro y susto se le escapo a la leona mientras se acercaba lo suficiente para que todos le vieran. 
  • Papá... -Gimoteo con los ojos anegados de lágrimas, estaba totalmente impactada por la gravedad del asusto.  Ella jugando a los enamorados y su padre pudo a ver muerto. 
  • Rowney, cariño... -La mirada de su padre se ilumino al ver a su hija. Rowney se acerco lo suficiente para ponerse a su lado, todos sus hermanos le miraban, unos mas distantes que otros, otros deseando abrazarla para que deje de temblar. 
  • Papito... -Solloza al fin inclinandose para besar la frente de su padre algo amoratada. Rowney siente una enorme necesidad de amar, de amar a su familia, de pedir perdón por todos sus errores y crueldades, siente la necesidad de sentirse pura y limpia.  Fue un momento épico, en cuanto la mano temblorosa del señor Weasley de acerca a la mano de su hija, esta se echa a llorar como si tuviera nuevamente 5 años.  Todos se emocionan bajando sus miradas, escucharla llorar es un lamento que les llena el alma de un mal sentir, como una molestia.  La Señora Weasley abraza a su hija entre lágrimas para darle consuelo. 
  • Papá esta bien... Tranquila mi pequeña... -Nunca en su vida Rowney se sintio tan cerca de su madre y tan amada.  Luego de unos momentos en calma, Bill la contempla intranquilo, era su hermana, no entendia en que momento dejo que sus deseos le cegaran y lo llevaran a desearla a ella y a querer hacerle el amor. 
  • ¿Cómo te sientes papá? -Pregunta ella con un nudo en la garganta. 
  • Bien, con las pociones de los medimagos, el dolor ya se a ido... Solo falta que las heridas sanen... Rowney suspiro, alzo su cabeza y contemplo a los gemelos, sus ojos se desviaron hacia Ginny que se mordia las uñas.  Tenia tantas ganas de decirle que los perdonaba, pero las palabras no salian, se le atoraban en la garganta. 
  • Me alegro papá... 

El horario de visita se acabo pronto, y una medibruja, saco a todos los Weasley del lugar, tuvieron que quedarse en los pasillos. Bill llama con la mano a Rowney, y esta mira a su madre que le acariciaba el cabello a Ginny quien no paraba de llorar, luego miro a los gemelos y estos hablaban entre cuchicheos. Para no levantar sospechas se acerco lentamente, estaban lo suficientemente lejos para que no pudieran escucharlos. 

  • Row... Yo lo lamento, no debi portarme así... Eres mi hermana... Yo... No debi ponerme celoso.. -Murmura bajando su voz gradualmente, y sin poder evitarlo sus cabezas se han acercado.
  • Bill... Si fueras feliz con Fleur esto jamás abría pasado, ella no te complace ni lo hará -Sus susurros suenan casi prohibidos, ¿De donde a sacado eso? No se supone que deseaba estar limpia y pura, ¿Por qué demonios no puede dejar pasar una sola oportunidad y dejar que todo sea normal?  Es que no es normal, desde el día en que los gemelos le dieron esa poción dejo de ser normal.  
  • No me digas eso... Me estas confundiendo -Le interrumpe él, mientras sus ojos hacen contacto, Rowney sabia que estaba mal, pero porque sentia un insesante hormigue en su vientre cada vez que ve el deseo en los ojos de un hombre hacia ella. 
  • Solo digo la verdad -Murmuro volteando su mirada para verificar que nadie les estuviera viendo. - Esta mal, lo sé, pero nadie te obligo en un principio a besarme... Ocurrio por... Por... Por accidente, y si ocurrio así y ya no hay vuelta atrás, lo siento yo por ti... 
  • Me provocas, todo tu... Tus labios carnosos... Tus piernas largas... -Ese fuego insesante volvio a prenderse con tanta rapidez, que Rowney se sorprende, Bill toma su mano y la apreta con suavidad, imaginando que lo que apreta es otra cosa, la necesita cerca. 
  • Bill... Tranquilo... Alguien puede mirarnos... -Comentó con nerviosismo la leona mirando por el corredor, pero luego volvio a mirar en lo alto los ojos azules de su hermano mayor, tan guapo como siempre.- Si tu no eres feliz con la rubia... No me obligues a mi a dejar a Neville, es mi novio... Y tu eres mi hermano... -Solto con suavidad su mano de su agarre. 
  • Deja de provocarme ¿Quieres? -Esta vez era el quien miraba a su madre intentando esconder su enojo.  Rowney se volteo también para ver a su madre, y se le congelo la sangre al ver a Remus observarles mientras hablaba con su madre.  De puro reflejo alejo su cabeza de Bill. 
  • No te estoy provocando... Ya luego hablaremos... -Murmuro nerviosa a medida que su madre y Remus se acercaba a ellos. 
  • Remus dice que ya es hora de irsé, no es seguro que todos estemos aquí. 
  • Pero... -Protesta entre balbuceos la pelirroja, habia quedado de verse con Neville. - Yo, yo iba a... Yo...  No podia referirse a Neville delante de Remus, tenia miedo de que no le interesara más ahora que tenia novio...  ¿En que demonios estaba pensando? Remus es su... Profesor... Él jamás la podria ver como algo más. ¿Por qué tenia que tener las hormonas a mil y pensar en los hombres como si fueran un troso de carne? Cuando se irian esas insensate sensaciones. 
  • ¿Donde? 
  • Neville está aquí con su abuela... Yo queria despedirme... -los ojos dorados de Remus la ponian nerviosa, ella sabia que ahora él también sabia de su insidente. 
  • Esta bien, nosotros nos iremos primero, Remus se quedara a esperarte, pero solo sera un momento ¿correcto?  Sus ojos azules de cruzaron con los dorados, y una corriente electrica le recorrio la espalda.  Todo mal, todo mal.  Su madre de fue y Bill mirandola con seriedad también lo hizo.  Tenia miedo de quedarse sola con Remus y que aquello volviera a pasar, mientras abanzaban por el hospital, las manos le sudaban. 
  • Oye Rowney... -Empezó Remus intentando parecer descuidado. 
  • ¿Si? 
  • No nada... -Sus mejillas estaban tan rojas como las de ella.  Dicen por allí que el que se arrepiente se salva, esta no era la ocación. 
  • ¿Como se encuentra de su estado?  Ding, ding, ding. Justo en el clavo.
  • ah, da... -Comenzo a tartamudear cual adolescente, por lo que carraspeo tomando firmeza. - bien, las noches son algo... Peligrosas antes de la luna llena, puedo llegar a hacer cosas que... No deberia por instinto...  Rowney comenzó a toser tan rapido como sus mejillas tomaban color. 

Era demasiada información para una sola tarde, la abuela de Neville estuvo totalmente en desacuerdo con que Neville fuera a quedarse unos dias con ella, Remus escucho por lo visto y luego la regaño. La abuela estaba enfadad de que Rowney fuera amiga de un hombre lobo, y termino por llevarse a Neville indignada.  Cuando llegaron al cuartel general, y Tonks se le subio al cuello a Remus, chillando lo contenta que estaba de verle, a Rowney se le subio toda la adrenalina al cuerpo, y en mal momento llega Sirius. En un arrebato de algo llamado celos, Rowney rodeo a Sirius por el cuello y lo besa...  Lo besa delante de Remus, lo beso delante de Tonks, y lo que es peor, que el beso fue totalmente correspondido. 

  • ¡Sueltala Canuto! -Se exálto Remus tan enojado que no cabia en si, Tonks los miraba de forma picara mientras se reía tontamente. 
  • Nadie se resiste al gran Sirius Black.
  • Lunático, ya habiamos hablado de esto -Comentó Sirius quien no dejaba de sonreir por el sorpresivo beso de su pelirroja.  Rowney guardo silencio tan sorprendida por lo que hizo, como Remus. 
  • ¡Que la sueltes! -Insistio Remus quitando las manos de Sirius de la cintura de la Leona. - Y tu señorita, a tu habitación antes de que le diga a tu madre lo que has echo.  Sirius miro enfadado a Remus, pero sabiendo que es capáz de delatarla, dejo que la pelirroja se fuera a su habitación custodiada por Tonks. 
  • No sabía que te gustaban los mayores -comento risueña la metamorfomaga. 
  • Tonks, prometeme que no le vas a decir a nadie lo que dije... -le urgio. 
  • ¿por qué? Que hay de malo. 
  • Mi madre me mata y te deja sin tío.  Tonks suelta una estrepitosa carcajada. 
  • Me ire a descansar... Dile a mamá que no me llame para la cena... No tengo hambre...  Y así la pelirroja se libra de la energizante chica, que por cierto la tenia atravesada, se le notaba a leguas que queria con Remus.  ¿Por qué tenia que estar tan confundida?  Resoplo quitandose el abrigo y dejandose caer en la cama. 
  • ¿demasiado cansada?  Rowney se sobresalto al escuchar a Fred en la habitación. 
  • ¿Qué haces aquí? 
  • Te estaba esperando...  Oh no, no otra vez esa mirada, Rowney se incorpora levemente en la cama mientras Fred la acorrala contra la misma. 
  • Fred... ya basta...  Pero él hace caso omiso a sus suplicas, la tomo con fuerza de la cintura y la contrajo contra él para poder atrapar al fin sus besos.  Esos labios que lo llevaban delirando por varios dias, que no le dejaban dormir y lo volvian loco.  Rowney intento apartarlo, pero ningun poder sobre la tierra lo ubiera echo. Con rápidez Fred metio sus manos fría por la espalda de ella haciendola jadear en su boca, un beso humeante que lograba hacerla temblar.  Ninguno de los dos escuchaba que Remus y Sirius se acercaba a la habitación de Rowney para preguntarle directamente porque lo habia besado.  En cuanto abrieron la puerta y vieron aquella escena se quedaron todos de piedra.