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Historia 173215 — capítulo 40

Llegamos a mi casa donde los Weasley se alojaban con nosotros por un tiempo.

Nos aparecimos en mi habitación y mi padre entro a la habitación apoyándose en el marco sonriente, como era típico en él.

-¡Papa! ¡Que ganas tenia de verte de nuevo!-dije contenta abrazándolo.

-Y yo a ti Lyra-dijo sonriendo y yo la imite.

Tan idénticas que parecían la misma.

Las próximas dos semanas estuvimos de allí para allá montando la tienda en el callejón Diagon en un local que hacia esquina.

Pintamos la fachada como las paredes de la habitación de Fred y George.

Suspire con cansancio y limpie el sudor de mi frente para mirar orgullosa la tienda, ya acabada y lista para abrir.

George pasó un brazo por mi cintura y sonrió mirando a la tienda mientras me atraía hacia él.

Lo mire y sonreí.

-Al fin…nuestro sueño se ha hecho realidad-dijo Fred emocionado.

-Bien… ¿Listos para cortar ese cordel?-dije sujetando unas tijeras gigantes que les tendí a los dos mientras ellos las cogían cada uno de un lado y yo sujetaba la tira roja para que la cortaran.

Nos miramos sonrientes.

-Preparados-dijeron al unísono y cortaron la tira.

Entramos a la tienda donde todo estaba colocado en su sitio y cosas volaban de allí para allá.

Un ruido me despertó.

Me levante de la cama y Salí al pasillo donde una sombra caminaba para abajo.

-¿Papa? ¿A dónde vas?-le pregunte.

-Oh…em…Harry esta…bueno…-dijo intentando no decirlo.

Fruncí el ceño y me cruce de brazos para luego sonreír y con un movimiento de varita cambiarme de ropa y ponerme una capa.

-Voy contigo-dije acercándome a él ya vestida.

-No Lyra tu quédate…es peligroso y…-empezó papa.

-No pienso dejarte solo, ni a ti ni a Harry así que iré contigo quieras o no.

El suspiro y sonrío.

-Está bien, ten cuidado-dijo antes de darme un beso en la frente y desaparecernos juntos.

Los mortifagos tenían acorralados al lado de un arco a Harry y los demás.

Cuando aparecimos liberamos cada uno a un chico de un mortifagos mientras yo me ponía junto a mi padre.

De un momento a otro empezamos a lanzarnos hechizos.

Nos ocultamos tras una roca para que Harry se quedara allí pero él se negó y delante del gran arco empezamos a pelear con nuestras varitas en mano.

Lucius y dos hombres más peleaban con nosotros, yo en el centro papa a la derecha y Harry a la izquierda.

Los demás o estaban desmayados u ocultados en las rocas de la izquierda mientras el arco a mi derecha tenía un ligero velo transparente.

Hechizo tras hechizo hacíamos retroceder a los mortifagos hasta que papa y yo hicimos un movimiento de mano y enviamos volando a Lucius y a los otros hombres.

Todo ocurrió rápido.

Mi prima la loca, Bellatrix me lanzo la maldición letal pero papa me empujo, recibiéndolo él y este quedo con una expresión de dolor y nos miró con pesar antes de atravesar el arco y ver como su cuerpo se volvía pálido, transparente y su rostro se volvía como el de un simple cadáver.

Harry Grito mientras Remus lo sujetaba.

¿Yo?

No reaccione.

Sentí como una angustia subía por mi garganta y se alojaba en la boca de ella mientras mis ojos me ardían y se emborronaban.

Es mi culpa, pensé angustiada.

Una lágrima descendió por mis pálidas mejillas sonrojadas por el cansancio a la vez que un sollozo se escapaba traicionero entre mis labios y caía de rodillas al suelo aun mirando por donde había visto irse a mi padre por última vez.

Otro sollozo escapo de mis labios y tras él muchos otros que no dejaban de salir en un desfile melancólico.

El destino me arrebato a mi madre y a mi padre cuando tenía  tres simples años, y ahora tras 14 años sin ellos, el destino nos había vuelto a juntar para arrebatármelo delante de mí, sin compasión ni miramientos.

Habiendo visto morir a mi única familia directa.

A mi padre.

Y todo por mi culpa…

Grite con agonía mientras las lágrimas morían en mis labios y mi saliva se espesaba y pegaba al paladar, sintiendo como me rompía al perder a mi padre.

Todo desapareció a mí alrededor, para solo quedar con mi sufrimiento.

¿Cómo podría haberme perdonado quedarme en casa hoy? ¿Cómo olvidare la mirada de pesar y dolor de mi padre mientras me miraba al morir y el grito de mi prima al matarlo?

¿Cómo olvidare el brillo verde que choco contra él?

¿Cómo olvidare este dolor que me recorre como fuego y veneno por mis venas que a su paso me matan?

¿Cómo podré vivir con esto?

Alguien me abrazo y en mis fosas nasales se introdujo el perfume de mi prima Dora que me acariciaba el cabello mientras yo lloraba expresando como me habían arrebatado uno de mis pocos tesoros.

Alguien me levanto y abrazo.

Me hablaban, pero no escuchaba.

Sus miradas de preocupación y tristeza se posaban en mí pero no había que preocuparse por nada, ya que no se podía solucionar y no podía arreglar o volver atrás en esto.

No podía salvar a mi padre y otra vez había sido una inútil.

Un fuerte sollozo oprimió mi pecho mientras me caía de rodillas de nuevo y agarraba mi pecho con la mano, sintiendo muy vivido ese pinchazo en el pecho.

Poco después todo fue oscuridad.

Pero no como la que sentí cuando estaba en Hogwarts, feliz, e ignorante de lo que se cernía sobre mí.

Era una oscuridad más profunda, donde mis miedos se escondían, una oscuridad húmeda y tenebrosa donde los males y pesares me envolvían como si del agua en medio de una lluvia se tratase.