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Historia 173215 — capítulo 41

Bueno aquí esta el capitulo numero 41.¿He dicho ya que es la historia que he echo mas larga?Bueno, en los comentarios del capitulo de ayer, ratondebiblioteca, me pregunto si iba a matar a Fred Weasley al final en la batalla en Hogwarts.Respondí el mensaje pero voy a responderlo para todas ya que es una buena pregunta y seguro que mas de una persona quisiera saberlo.En principio si, porque no quiero cambiar la historia mas de lo posible, pero ciertamente me daría mucha pena matarlo ya que es uno de mis personajes favoritos, aunque creo que todos mis favoritos mueren...Si hubiera sido por mi a Sirius no lo habría matado, pero sin la muerte de Sirius Harry no habríaido tras Bellatrix y Dumbledore no se habría enfrentado a Voldemort y no habrían confirmado que había regresado.Igual que si no muere Fred George no decide seguir con la tienda por el, ni tendría un hijo con su nombre, aunque es la muerte menos necesaria, aun no se que hacer porque no quiero que muera.Aunque seguramente no lo mate jajajaja se me a ocurrido algo mientras escribía esto.Bien pues sigamos con la historia y siento que este capitulo sea un poco mas corto, ya que ocupaba dos hojas del word en vez de tres o cuatro, o incluso cinco como de normal.Espero que les guste y gracias por sus comentarios y lecturas de mi historia.----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Me mata verla así…-dijo George apoyado en el marco de la puerta de mi habitación como noches atrás había hecho mi padre, como siempre hizo.

Mire a la nada y un sollozo salió de mis labios débilmente.

Hacia días que no me levantaba de la cama, días en que no dejaba de llorar y cuando dejaba de hacerlo la sensación de malestar me ahogaba.

Alguien puso su mano en mi hombro y a mi lado el colchón de mi cama se hundió.

-Lyra-dijo Remus con pesar-Siento lo de sirius pero a él no le habría gustado que la niña de sus ojos se apagara poco a poco y dejara escapar su vida porque él hubiera muerto.

Fruncí los labios, reprimiendo un sollozo que escapo mientras una lagrima descendía por mis mejillas mientras parpadeaba.

Remus limpio la lagrima con el pulgar.

-A mi también me ha dolido, también vi morir a mis padres delante de mí, sé que yo al menos pude conocerlo más tiempo que tu pero él no te ha abandonado, sigue contigo-dijo mientras yo negaba con la cabeza llorando de nuevo.

Mis tormentosos ojos grises que se resaltaban con las marcadas ojeras miraron con dolor a Remus.

-No puedo ver mi reflejo sin verle a él, sin ver su mirada de pesar y dolor mientras moría-dije sollozando con dolor para tapar mi rostro con las manos, llorando con fuerza e intentando respirar por la nariz, ya que el llanto la había taponada.

-Por eso no puedes estar así, al verte le veras a él, porque eres el, eres su viva imagen, porque el vivirá en ti por el resto de tus días, cuidándote y protegiéndote.

-Pero ya no lo veré apoyado en el marco sonriéndome, solo…solo el vacío…el silencio-dije para sollozar, intentando reprimir el llanto que salía de mi interior, agotándome.

-Pero si veras a George ¿O piensas dejarle escapar para morirte de pena tu sola? No sabes cuánto sufre por ti-dijo Remus mientras alzaba mi mirada que se cruzó con la preocupada mirada de George que estaba en el pasillo sin quitarme el ojo y con unas ojeras como las mías.

-¿Por qué tiene ojeras?-pregunte mirándole mientras dejaba de llorar e hipaba.

-¿Por qué las tienes tú?-pregunto y yo le mire con asombro para soltar una solitaria lagrima por mi mejilla-Levántate y mírate en el espejo, mira lo que ha dejado tu padre antes de marchar.

Me levante frotando mi ojo y me acerque con pesadez y cansancio hasta el espejo de cuerpo entero de mi habitación.

Mire mi reflejo y otra vez las imágenes agolpaban mi cabeza haciendo que soltara un sollozo y tocara el espejo con anhelo.

Remus apareció a mi lado y puso su mano en mi hombro.

-Tu eres lo que ha dejado, una joven y hermosa mujer, responsable, inteligente y bromista, como él, con su sonrisa, su cabello y sus ojos ¿Quieres que tu padre se allá ido dejando eso o lo que ves en el espejo? Una chica destrozada y moribunda-dijo Remus mientras lloraba mirando mi reflejo.

-¿Cómo puedo hacer como si no hubiera muerto cuando la realidad me agolpa la cabeza cada cinco minutos?-pregunte temblorosa y débil mirando mi reflejo.

-Viviendo tu vida sin olvidarle, recordando los buenos momentos con él, aunque sean pocos-dijo cogiéndome de los hombros por detrás-tienes una vida entera que te espera, inventando bromas, sonriendo y siendo feliz y también le tienes a él-dijo girándome para mirar a George que seguía sin quitarme el ojo de encima y sin pestañear-No has podido elegir a un mejor chico con el que estar, ahora ve con él y vive feliz.

Me dio un leve empujón y lentamente ande hacia George que me miraba entre confuso, alegre, triste y preocupado.

Llegue hasta quedar a centímetros de él y levante mi mirada para mirarle a los ojos.

Una lagrima se deslizo por mi mejilla mientras alzaba los brazos hacia el cuello de George y el limpiaba la lagrima con su pulgar y acariciaba su recorrido con cariño.

Poco a poco nos acercamos, nuestras respiraciones chocaron entrecortadas y melancólicas mientras nuestros labios se rozaban y una corriente recorría con fuerza mi cuerpo haciéndome sentir renovada.

Nuestros labios chocaron y danzaron al compás uno sobre el otro.

Pasó sus brazos por mi cintura y me cogió en peso, elevándome del suelo y apretándome contra él mientras yo abrazaba su cuello con mis brazos.

Una última lágrima descendió por mi mejilla muriendo en nuestros labios, tornando el beso salado.

Lo apreté mas contra mí al igual que él me apretaba contra sí mismo.

Me deposito suavemente en el suelo y junto su frente con la mía.

-No vuelvas a estar así, no sabes cómo me dolía verte así de destrozada y no poder hacer nada-susurro George sobre mis labios aun con los ojos cerrados.

-No lo are si tú no te alejas de mi-susurre contra sus labios.

-Cásate conmigo-dijo de repente despegando nuestras frentes y arrodillándose delante de mí.

Abrí y cerré la boca sin saber qué decir de la sorpresa mientras mis piernas temblaban.

De su bolsillo saco una alianza de color plateado.

Me lleve las manos a la boca y empecé a llorar de nuevo.

Sin decir nada asentí con la cabeza y sonreí entre sollozo y sollozo mientras él sonreía y me colocaba la alianza para acto seguido tirarme sobre él y besarle con pasión en el suelo.

Nos sentamos en el suelo yo aún sobre él, nos miramos y aun con los ojos rojos de tanto llorar y lágrimas recorriendo mis mejillas empezamos a reírnos.