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Historia 173215 — capítulo 42
Había pasado una semana desde que George y yo nos prometimos y debo decir que mi estado ha mejorado considerablemente.
Aun echo de menos a papa y sus chistes, sobre todo cuando entro a la habitación del árbol genealógico y veo su nombre con su rostro quemado.
George y yo fuimos a la madriguera con los demás Weasley, ya que bueno…todo me recordaba a papa y siempre estaba de mal humor debido a eso.
¿Qué estoy haciendo ahora?
Estoy sentada en la mesa de la cocina de los Weasleys viendo como las sartenes se friegan solas y la señora Weasley tararea una canción.
Giro su cabeza y me sonrió tristemente mientras yo miraba a la nada con una taza de Té.
Suspire pesadamente.
-Ya han pasado dos semanas desde que papa murió…-dije tristemente-ojala me hubiera podido despedir de él, si solo hubiera sabido que no volvería a verle…
-Entiendo lo que sientes Lyra, nunca estas preparado para que un ser querido muera, siempre querrás despedirte de ellos, pero nunca podrás, al menos hablasteis antes de que el muriera ¿no?-dijo amablemente la señora Weasley.
Le sonreí tristemente y asentí.
-Me dijo que no fuera, que era peligroso, pero yo insistí en ir diciendo que no le dejaría solo, ni a Harry, el me dio un beso en la cabeza y me dijo que tuviera cuidado mientras yo también le decía que se cuidara…-solté una lagrima y la limpie rápido con la mano mientras sorbía mi té y carraspeaba al mismo tiempo que los gemelos entraban ruidosamente y George besaba mi cabeza mientras me sonreía haciendo que sonriera con el mientras la angustia que momentos antes se había formado en mi pecho desaparecía como la oscuridad tras el amanecer.
-Buenos días-dijeron a la vez sentándose a mis lados y empezando a desayunar con entusiasmo y rapidez.
-Buenos días-dijimos la señora Weasley y yo sonriéndoles mientras reía suavemente cuando George se manchó el labio inferior con mantequilla y mermelada de melocotón.
-¿Quef?-pregunto con la boca llena.
Reí y le di un beso, limpiando los rastros de la mantequilla y la mermelada y haciendo que sonriera para terminar de desayunar.
Nos levantamos mientras los platos y vasos salían volando al fregador.
-Nos vamos a la tienda-dijimos para sonreírnos.
-Tengo que seguir con los inventos-dije con energías renovadas.
-Yo tengo que ir a comprar algo que encargue…-dijo George misterioso mientras se acariciaba el mentón pensativo.
-Hasta la noche-dijimos antes de desaparecernos y aparecer dentro de la tienda.
-Bueno chicos ya sabéis donde estoy si necesitáis ayuda para atender saldré en un momento, mandarme un patronus, si yo termino el nuevo producto os envió el mío.
-¿Seguro que podrás convocar el patronus? Ya sabes…momentos felices-dijo Fred triste mirándome con preocupación.
-Son momentos felices y yo tengo muchos con él-dije antes de hacer mi patronus y que de mi varita saliera un gran perro, dejando olvidado el gran dragón.
Sonreí con tristeza mirando el perro y lo deshice mientras me marchaba al laboratorio.
Era ya caída la mañana y el medio día estaba llegando cuando termine el nuevo invento y lo probé.
Consistía en un chicle que al masticarlo podías hacer globos de chicle multicolores y que al estallar sonaban sonidos variados y graciosos.
Salí del laboratorio entrando en la bulliciosa tienda llena de clientes y me metí un chicle en la boca, masticándolo y acercándome a los gemelos.
-Chicos, mirad el nuevo artículo para la tienda-dije haciendo un globo de chicle multicolor que al estallar hizo sonar un rugido de León que al final se volvía como un globo desinflado.
La gente alrededor empezó a reir y a preguntar cuando estaría a la venta.
-Dentro de dos días estará a la venta-dije sonriente mientras hacia otro globo y lo estallaba haciendo sonar un eructo.
Me saque el chicle y empecé a atender a chicos y chicas entusiastas que miraban las cosas con entusiasmo y curiosidad.
-Eso es amortensia-dije acercándome a la sección femenina donde en una fuente rosa que soltaba burbujas y olía a frambuesa con luces rosas y que estaba llena de botecitos rosas en forma de corazón-Yo misma la he hecho, con eso descubrí quien me gustaba-dije guiñándoles un ojo-Siempre es bueno probarlo pero con lo guapas que son seguro que no tendrán que usarlo.
Las chicas rieron y me agradecieron.
-¿Y funciona?-me pregunto una de las chicas.
-Por supuesto, todas las cosas de esta tienda funcionan, las probamos entre los tres, George se puso más pasteloso de lo que es de normal, no podía sacármelo de encima-dije riendo mientras alguien me cogía de la cintura y me besaba la cabeza riendo después de protestar.
Me gire y rodee su cuello con mis brazos y le sonreí.
-¿Qué tramas ahora, pelirrojo?-le dije sonriente mientras él me miraba con su típica mirada de estar a punto de hacer algo.
-Te tengo una sorpresa-dijo cogiéndome en brazos y desapareciéndonos para aparecer en el despacho compartido que teníamos los tres.
Tapo mis ojos con sus manos mientras colocaba algo sobre la mesa.
-shhhh, nos va a descubrir-dijo George a alguien.
-George, ¿Quién hay? ¿Es Dora? ¿Harry? ¿Fred no hagas tonterías si eres tu eh?-dije sonriendo tontamente mientras George reía y me quitaba las manos de mis ojos.
Parpadeé y enfoque mi mirada en un cuadro vacío.
-¿Con quién hablabas? Aquí no hay nadie-dije mirando para todos lados.
-Buh-dijo papa desde el cuadro haciendo que gritara del susto.
Cerré los ojos con fuerza y oí la maravillosa risa de mi padre.
Mis ojos se llenaron de lágrimas mientras los abría y miraba el cuadro sollozando.
-Papa…-dije empezando a hipar mientras la primera lágrima descendía por mi mejilla y me acercaba a acariciar el cuadro.
-Lyra…siento todo lo que ha pasado pequeña-dijo papa desde dentro del cuadro mientras yo acariciaba su dibujo y empezaba a llorar.
-Te hecho tanto de menos…no sabes cuándo te necesito sonriéndome cuando hago alguna travesura o cuando me has pillado haciendo algo-dije mientras George me abrazaba por detrás y otra lagrima descendía por mi mejilla y sorbía con la nariz.
-Bueno pues entonces no me iré, porque pienso quedarme en este cuadro recorriendo la casa.
-¿La casa?-pregunte mirando a George que me sonrió cómplice haciendo que sonriera.
-He colgado cuadros por toda la casa Black, así no miraras con nostalgia todo e intentaras ocultarme que lloras-dijo George mirándome con tristeza.
Le abrace con fuerza mientras él me rodeaba con sus brazos.
-Hey que sigo aquí ¡así que saca las manos de mi hija!-dijo papa señalándole con el dedo, amenazador.
Sonreí separándome de George mientras le acercaba mi mano mostrando la alianza.
Papa abrió y cerró la boca sorprendido mientras me miraba y luego miraba a George.
-¿¡Desde cuando me has robado a mi pequeña bebe?!-grito papa haciendo retroceder a George un paso por la reacción.
-Bueno…-dije yo-después de tu muerte me negué a salir de mi cuarto, a comer, y a dormir-dije mirándome las mano-Me pasaba las horas llorando y mirando a la nada, y cuando no lloraba me sentía fatal-levante mi mirada cruzándome con la de mi padre que me miraba triste-cada vez que me miraba al espejo te veía a ti, sonriendo como si no hubiera pasado nada y luego cuando me empujaste y recibiste la maldición y moriste…Remus me abrió los ojos, me hizo comprender que tu sacrificio habría sido en vano si me moría de pena en mi cuarto y dejaba escapar mi vida entre los dedos de mi mano, y…-dije mirando a George y apretando suavemente su mano-George me apoyo y ayudo a continuar, aunque nunca deje de sentirme triste porque ya no estabas siempre me sacaba una sonrisa, siempre hacia todo lo posible para que me sintiera mejor…y bueno…el día que hable con Remus…me pidió que no volviera a estar así y yo a el que no me dejara y bueno…-dije rascándome la cabeza-me pidió matrimonio y acepte-dije para sonreír mientras mi padre sonreía.
-Me alegra que seas tú quien este con mi niña, por lo menos no está con el búlgaro ese-dijo papa recordándolo y haciendo que negara con la cabeza.
-O con Wood, solo habla de Quidditch-dijo George apoyándole.
Suspire con cansancio.
-Es solo pasado, aparte Alrik no me gusto en ningún momento, ya me gustabas tú, pelirrojo-dije sonriéndole.
George Sonrió y beso mi cabeza.
-¡Lo sabía!-dijo papa como si hubiera descubierto el mejor invento del siglo mientras todos reíamos.