← Historia 173215 · de
Historia 173215 — capítulo 53
Me aparecí a las afueras de la madriguera y la mire conteniendo el aliento antes de expulsarlo y empezar a caminar hacia ella.
Los nervios crecían con cada paso que daba.
Puse la mano en el pomo de la puerta, incapaz de abrirla.
¿Y si se habían olvidado de mí?, pensé.
Trague saliva y cerré los ojos, abriendo la puerta y entrando para dar un paso dentro.
Unos pasos empezaron a oírse y de pronto la señora Weasley apareció con la varita en alto.
-¿Lyra?-pregunto sorprendida
La mire y asentí antes de romper a llorar.
Me abrazo con fuerza y me llevo hasta el cuarto de estar después de cerrar la puerta.
Me sentó en el sillón y me dio una taza de chocolate.
-Que mal aspecto tienes-dijo la señora Weasley preocupada-no podemos dejar que te vean en estas condiciones, no señor.
-¿A quién no podemos ver en esas condiciones?-dijeron Fred y George al mismo tiempo.
Gire mi cabeza y les mire con los ojos empañados en lágrimas para que la taza se me callera de las manos, rompiéndose a mis pies.
George abrió los ojos de par en par, mirándome con sorpresa.
Sus ojos estaban marcados con ojeras y sus ojos estaban un poco rojos.
Me levante con cuidado de no pisar el chocolate ni los trozos de la taza rota y empecé a caminar hacia el igual que él hacia mí.
-Lyra-susurro cuando estábamos a centímetros mientras alzaba su mano y acariciaba mi labio herido e hinchado y yo empezaba a llorar de nuevo.
George me abrazo con fuerza mientras nuestros labios chocaban en un apasionado beso de bienvenida.
-Cuando no volviste te busque por todos lados, pero no te encontramos por ningún lado, un mortifago, nos dijo que te tenían presa-dijo George apretándome con fuerza contra el-no pienso separarme de ti de nuevo-me susurro.
-¿Cómo has escapado?-pregunto Fred.
-Duddy-dije entre lágrimas-él nos salvó, pero…murió al salvarnos, lo hemos enterrado en la colina.
-¿Os salvo? ¿A quiénes aparte de a ti?-pregunto la señora Weasley.
-A Luna, a un Gnomo de Gringots, Al señor Olivanders, Y a Harry, Ron y Hermione, están a salvo, con Bill y Fleur-dije más tranquila.
-¿Has visto a Harry, a Ron y a Hermione?-pregunto Fred.
Asentí mientras George me daba un beso en la frente.
-Ven aquí querida que te cure esas heridas de la cara-dijo la señora Weasley que ya había arreglado la taza y había limpiado el suelo.
Avance hacia el sofá sin poder despegarme a George de encima, haciéndome soltar una pequeña risita.
-George, no me va a pasar nada por andar un metro sola dentro de la casa-le dije con dulzura mientras él me sonreía y me sentaba en su regazo mientras la señora Weasley me apuntaba con la varita y me curaba el labio y algún que otro golpe.
-Ya está-dijo satisfecha.
-No has visto lo que tengo en el brazo-dije tragando saliva de solo recordar como Bellatrix me había escrito con un cuchillo en el brazo traidora a la sangre, letra por letra.
Me levante la manga, dejando ver la piel hinchada y la herida reciente con la frase grabada en la piel en forma de herida.
La señora Weasley ahogo un grito mientras se tapaba la boca.
-Lyra… ¿Qué te han hecho?-pregunto George acariciándome.
-Esto solo fue el principio de todas las torturas…-susurre-al caer la noche ellos…me torturaban para sacarme información con la maldición Crucio-susurre tragando saliva con angustia.
Todos se quedaron callados mientras la señora Weasley hacia curar la herida y desaparecer la frase.
Me frote el brazo y lo volví a tapar murmurando un gracias para darle una pequeña sonrisa de agradecimiento antes de que ella se levantara y se marchara del lugar con Fred, dejándonos solos a George y a mí.
-Lyra-me susurro George mientras yo apoyaba mi cabeza en su pecho.
-Estoy cansada George, solo quiero ver a los niños y dormir, no he dormido desde que no estoy contigo, necesito que te quedes conmigo mientras duermo, tengo miedo-dije sollozando mientras George asentía y subíamos hasta nuestra habitación en el desván.
Abrí la puerta despacio y entre con pasos inseguros mientras George me abrazaba por los hombros.
Me asome la cuna y vi a los gemelos dormido uno mirando al otro, como si todo estuviera bien.
Habían crecido desde la última vez, y cada vez se parecían más a George.
Solté una lágrima y George me abrazo para cogerme en brazos y tumbarme en la cama, tumbándose a mi lado.
-Descansa-me dijo mientras me acurrucaba en su pecho mientras me abrazaba y caía en los sueños, lejos por fin de las pesadillas.