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Detective Conan: La"NIÑA" de la cicatriz y la melena roja — capítulo 21
Hola y… ¡Feliz Aniversario! (atrasado XD)
Este cap. Especial se trata de cómo Verona conoció a un viejo amigo, supongo que saben cuál es. De verdad estoy muy contenta y agradecida por haber cumplido un año con mi historia, tantos cambios, tantas altas y bajas, tantos favoritos y comentarios y BLA BLA BLA BLA BLA…
No espero comentarios de felicitación y dudo que merezca, estaré feliz con que lo lean y lo disfruten.
Saludo especial para mi amiga Ran711 y a WinnieH y claro no me olvido de todos los que pusieron esta "locura" de favorita.
SweeneyTodd
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Un pequeño chico con una gorra al revés caminaba por un parque jugando con un mazo de póker, moviendo hábilmente las cartas por entre sus dedos mientras el mundo pasaba a segundo plano. Hasta levantar la vista de su diversión.
Solo unos metros más adelante vio una niña golpeando una bolsa atada a una rama de un árbol justo a ella, su peculiar cabello rojo zanahoria bailaba entre golpes. Claro que al niño no le interesaba la fuerza de sus golpes, si no saber el color de ropa interior bajo el vestido de la chica.
-¡Hey!-grito la desconocida cuando dos chicos, uno delgado y otro corpulento habían robado la mochila junto al árbol, obviamente propiedad suya.
-¡Intenta atraparnos, zanahoria solitaria!-le replico el de contextura delgada y cara de rata.
-Esa no es forma de hablar con una dama- el observador se puso enfrente de ambos colocando la visera del gorro en frente.
-Mira quien nos dará clases de etiqueta, Hiro-se burlo nuevamente el chico rata-enséñale la primera lección amigo.
Asintió este con una sonrisa boba, acercándose al rival que no denotaba ningún temor, de la nada un puño surco el espacio entre los dos niños, pero no entre ellos, sino solamente para el grandulón, cayendo de bruces al pavimento.
-Su pelea es conmigo-la niña pelirroja se interpuso en la pelea con una mirara desafiante para el otro ladrón.
Genbu, el chico rata salió despavorido del lugar. Hiro al levantarse fue directo al niño castaño para noquearlo como quería, tomándolo de la camiseta, para su incredulidad no lo movió ni un milímetro de su posición.
-¿Qué cosa eres?-pregunto el musculoso temeroso.
-Solo un mago-respondió el otro con su imborrable sonrisa.
Aun en shock, el agresor recibió una patada en el estomago y un puñetazo en la mandíbula que seguro lo dejaría sin deseos de volverse a topar con esos muchachos.
-Oye, ni creas que te daré gracias por esto-bufo la pelirroja tomando su mochila del suelo.
-Entonces por esto-de su manga salió una pequeña nube negra que persiguió a los agresores de antes, provocando la risa de la niña.
-Ok, por esto si te daré gracias- dijo entre risas de ambos apuntando a los otros.
- ¡Soy Kuroba Kaito! , ¡Un placer conocerte!- le expendio gentilmente la mano para saludarla.
Esta le correspondería, pero de la mano de Kaito salió una rosa roja. Contemplo por unos segundos, suavemente impresionada el truco de magia, tomándola y coquetamente poniéndola en su cabeza.
-¡Soy Atribuko Iris, también es un placer!-se saludaron con un apretón de manos.
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-¿Y, que fue eso de zanahoria solitaria?-pregunto Kaito divertido a Iris.
-Porque en las dos semanas en que he estado en este colegio no me juntado con nadie, no creo tener la necesidad de hacerlo, odio que me digan zanahoria.
-Ese apoyo no es tan malo-repuso el chico.
-No, claro ese no es tan malo como otros pero aun así no lo soporto, menos mal que mañana nos vamos a otra ciudad.
-¡¿Qué?!-grito Kaito.
-Que pasa ¿acaso me vas a extrañar?-ante la pregunta el aprendiz de mago se sonrojo provocando otra carcajada de Iris-era solo una broma.
Kaito guardo silencio con expresión pensativa, mirando las hojas del árbol.
-Hello, tierra a Kaito responde Kaito-le hizo reaccionar la niña pasando su mano frente a él.
-Basta-le aparto-no te incumbe.
-Conozco bien esa cara, perdiste a alguien cierto-dijo Iris cambiando su tono alegre.
-Eso no te… bueno tu ganas, hace unas semanas mi padre murió-dijo algo enojado pero aceptando el hecho-quiero pensar que se fue haciendo lo que más quería.
-Bueno en parte tienes razón, obvio murió haciendo magia pero creo que lo que más quería era a ti. No me tomes como sentimental, pero entiendo por lo que pasas ya que hoy fue el funeral de mi abuela.
Kaito la miro extrañado mientras ella lo imito mirando el follaje de árbol.
-Deberías estar ahí ¿no crees?-pregunto aun confundido.
-A Teresa no le hubiera gustado ver tanta gente desconocida en su funeral si hubiera vuelto como fantasma-sonrió divertida.
-Ya no puede decidir quién va a ir si ya murió-replico Kaito.
-Tienes razón, pero cuando estaba viva me dijo que no le guardaran luto-por el vestido blanco que llevaba se notaba- claro que no hicieron caso, tampoco a que no lloraran y que sus cenizas se esparcieran en el mar, llegue a la conclusión que los funerales no son para los muertos-termino su improvisado soliloquio.
Ambos se levantaron prometiendo no hablar de eso para no deprimirse, jugando toda la tarde, Kaito mostrando sus trucos de magia e Iris enseñándole algo de defensa personal. Cuando el padre de Atribuko apareció, el nuevo amigo se presento, el sonriente adulto lo saludo gentil y cinco segundos después saco su arma con una expresión tenebrosa.
-Mas te vale no ser el novio de mi hija y ser respetuoso con my little girl, sino- cargo el arma asustando de muerta la niño de 7 años.
-¡¡¡Papá!!!-Iris grito avergonzada- bueno nos veremos algún día.
Kaito no se despido de apretón de manos, lo hizo con una reverencia diciendo le de lejos "hasta el próximo show".
No vio a la pelirroja otra vez.
O eso creía.
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Años después
-Soy Atribuko Iris, una placer conocerlos-se presento ante su nueva clase.
Un joven desinteresado del curso hasta escuchar su voz. La examino por unos segundos hasta recordarla. Se levanto a toda prisa de su asiento hasta la chica sorprendida al tener alguien tan cerca.
-¿"Hasta el próximo show"?-se inclino esperando resultado.
-Eh-resoplo-¿Kaito, Kuroba? ¡POR DIOS, CHICO PERVERTIDO ERES TU!-se abalanzo sobre él en un enorme abrazo.
Mago y pelirroja daban vueltas felices en el abrazo, mientras los demás les gritaban que eran novios, lo que hacía que Aoko, otra amiga de la infancia de Kuroba, negara con la cara roja de vergüenza.
Los tres chicos se volvieron buenos amigos, no faltaban las peleas entre las chicas o por que Kaito les veía la ropa interior o por las actitudes opuestas de las adolecentes.
-Tu dije que no me gusta usar vestido-Iris le dijo a la castaña oscura por centésima ves.
- Tienes que venir con un para la fiesta en mi casa-replico Aoko.
-¿Y quien dice que quiero ir?-
-Eso es sigan peleando por mí-agrego Kaito complacido por la infantil pelea.
-Genial, nos viste cara de harem, le dio una psicosis de sultán-se burlo la pelirroja.
La discusión termino con que obligaron a ir a Iris, a su propia fiesta de cumpleaños.
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Iris
Cuando me pude escapar de Aoko me fui de su casa, tenía ganas de caminar y procesar lo que me había pasado en las últimas semanas, papá y mamá había caído en esa organización que investigaban y me quede sola con Edward. Kaito me ayudaba pero no le he dicho nada por su seguridad, porque pronto haría algo que pondría en peligro a todo aquel a quien conocía.
Tenía que alejarme para mantenerlos seguros.
-¡Hey, Atribuko! ¡Espera!- detrás de mi venia Kuroba corriendo.
-Porque saliste de la fiesta, aun había comida-le dije sarcástica.
-¿Cuánto falta para medianoche?-pregunto jadeante por la persecución.
-Media hora ¿por…?-
-Tenemos tiempo de sobra, ven sígueme-me tomo del brazo saliendo disparados de la calle.
Caminamos hasta un edificio enorme, mi acompañante abría las puertas con unos ganchos y nos cubría de las cámaras de vigilancia con unos espejos y otras cosas. Seguimos así todos los pisos hasta llegar a la azotea.
-¡¿ESTAS LOCO?!-susurre en caso de mas cámaras-si nos descubren, los guardias nos van a patear el trasero con todo el rigor de la ley.
-Pues cuando estemos en la cárcel te diré que todo valió la pena. ¡Anímate! Es tu cumpleaños, y aun no te he dado tu regalo.
-¿Y eso será en…?-me cruce de brazos con la mano derecha girando como reloj.
-En 5, 4, 3, 2,1- una luz de la Bell Tree salió de la base hasta el cielo convirtiéndose en un fuego artificial.
Segundos después más fuegos artificiales llenaban el cielo de color, rojo azul y otros más, pero los anteriores predominaban. Kaito me abrazo estando yo de espaldas, con sonrisa juguetona y contagiosa.
Un cartel se desprendió de la punta de la torre con letras brillantes y fluorescentes que decían: "¡FELIZ CUMPLE…NAH!
-Jajá muy gracioso-le dije sin mirarlo, entre pequeñas risas que se me escapaban.
-Quien mejor que tu mago pervertido para animarte en tu cumpleaños-me giro apretándome de la cintura, dos centímetros de distancia.
Sentía su respiración y él la mía, por primera vez en mi vida me había sentido tan nerviosa, el corazón me palpitaba frenético, una sensación de que explotaría y moriría en ese mismo momento.
-¿Qué te ha parecido la ilusión?-me ronroneo al oído.
-Increíble-dije en el último poco de aire que me quedaba
Los dos centímetros que nos separaban desaparecieron, entonces…
-Verona… ¡Verona!-sentí una voz familiar.
Abrí los ojos y era Conan. Todo había sido mi mente, estábamos en el auto de Agasa, Ai estaba leyendo y Kudo esperaba una respuesta de mi.
-¡Que quieres! Estoy bien-gruñí.
-Segura-volvió la mula al trigo.
-Sí solo, vinieron unos recuerdos.
-¿Tus padres, otra vez?-dijo preocupado.
Mire hacia la ventana y sonreí al ver los arboles, luego le devolví la mirada.
-No… esta vez… esta vez fue algo bueno-sonreí de oreja a oreja