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Detective Conan: La"NIÑA" de la cicatriz y la melena roja — capítulo 22

Iris

Quería practicar algo de defensa personal o continuar con mis lecciones de karate que había pospuesto desde hace unos meses. Me había enterado por Kudo que Ran era la capitana de su equipo en la escuela, y pensé "¿Por qué no?".

No me puse un traje ni nada, tampoco la chica que se notaba nerviosa por pelear con una niña. Estábamos en un gimnasio donde la amiga de Ran, Ai y Conan eran los espectadores, Sonoko dándole ánimos a mi contrincante, (y yo diciéndole mentalmente que también contaba) el otro par examinándolo todo fríamente y yo calentando un poco los músculos.

-¡QUE LA PELEA COMIENCE!-grito Sonoko.

Caminamos en círculos mirándonos desafiantes, la novia de Shin mantenía la guardia sin perder esa dulzura muchas veces insoportable. Di el primer ataque, lo esquivo ágil pero no pare, no estaba de humor para dejarla ganar, su mano derecha venia hacia mí en un puño que detuve a dos centímetros tomándola firmemente golpeando su estomago.

-No tengas suavidad conmigo Ran-neechan, dalo todo-dije frenando una patada.

-Si-asintió.

Admito que era una luchadora, pero no lo suficiente. No faltaba mucho para hacer el último ataque, teniendo  un plan B en caso de…

 Tome la oportunidad.

-¡Eh!-resople resbalándome en el suelo. ¡Me ganaran por algo tan trivial!

Caí al suelo chocando fuerte la cabeza. Mire a los chicos, sin mostrar sentimientos  como siempre, mientras Sonoko saltaba de alegría.

Ran tomo impulso y me volaría la mandíbula de un puñetazo.

HORA DEL PLAN B

Puse la expresión más tierna que pude. La castaña se detuvo a medio milímetro, Sonoko también y los chicos estuvieron primero sorprendidos…

Y luego aguantándose las risas (si, incluso Haibara)

Entre tanto, pase por un espacio entre las piernas de la chica, tomando un impulso con los brazos levantándome de un salto, la toque con el dedo y le di una patada justo en el pecho tomando impulso de esta, hice un mortal cayendo de pie.

Nadie hablo mientras hacia el baile de la victoria, la amiga de la perdedora le ayudaba a levantarse, esta se me acerco y me felicito revolviéndome el cabello.

-Así se hace Verona-chan-

Asentí correspondiéndole el cumplido.

-Nada mal, niña, nada mal-agrego Haibara.

-Pudiste ver algo de lo que soy capaz-le lance un puño sin tocarla.

Esperaba el comentario irónico de Conan, pero solo guardo silencio. Pero un silencio que se podía interpretar como orgullo.

-Bueno ¿Por qué no vamos por un helado?-propuso la derrotada.

-Ok, pero Sonoko paga-dije gritando, sumado a otro grito de la millonaria Suzuki, los demás aceptaron- bien adelántense tengo que buscar mi mochila.

Asintieron y siguieron el camino fuera del gimnasio de la escuela, mi mochila estaba en una butaca. Cuando un… esperen ¿eso fue un graznido? No estoy alucinando fue un graznido. Busque de donde provenía, lo escucho nuevamente y encuentro el lugar del sonido.

 En una ventana grande del recinto había un cuervo, los ojos de este me congelaron porque sabía perfectamente a quien pertenecían. El pájaro elevo sus alas burlesco y salió volando. Estaba a punto de correr cuando la cabeza me era atravesada por una jaqueca, que llegaba al nivel de la última vez. Grite a todo pulmón aprovechando que estaba sola. Eran imágenes de los hombres de la organización, cada uno entrecortados por la imagen del cuervo que me siguió hasta mi último trabajo. Me arrancaba los cabellos de desesperación y dolor. Caí al suelo cuando ya no me quedaba energía para mantenerme en pie.

Sentía viento, estaba cayendo en foso oscuro pero no tenía miedo, era cálido y el sonido de mi ropa flameando calmaba, vi una luz en el fondo con una silueta familiar, me tendía la mano, quería alcanzarla pero me cegó la luz del final.

-Verona ¿Cómo estás?-una voz algo ahogada pregunto hasta hacerse clara-¡Verona!

Era Ran mirándome angustiada y los otros chicos observándome como si fueran científicos viendo una rareza.

-Como Harry Potter en la enfermería de Hogwarts, ¡horrible!-bromee para calmarla.

Sonrió.

-Bueno, ya está bien, vamos por el helado-dijo Ai secamente.

La mire pensando "¿en serio?" mostrándole la lengua, me levante de la improvisada almohada hecha de mi chaqueta. Tomo por fin mi mochila y salimos.

-Esto te va a interesar Kudo- le informe sobre el cuervo-saben dónde estoy, me han encontrado.

-Puede ser como la llamada de Vermouth, algo para asustarte-propuso el detective con una mano en la barbilla.

 -Escucha ese pajarraco me ha seguido desde que estuve con esos idiotas, lo sé, tenemos que hallar la manera de que no encuentren a los demás, y en tu caso proteger a Ran.

Lo entendió todo con su expresión seria, dejo de mirarme y sonrió de forma desafiante.

-Vaya, pensé que podría disfrutar el helado-

Ya me había acostumbrado a esa expresión arrogante e intimidante, solo cuando se hablaban de ellos la ponía, supe que sería un problema en algún momento. No tuve opción más que responder con la misma sonrisa.

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Pase con Agasa para ver a Bruma un rato, mi linda cachorrita debía extrañarme después de tanto tiempo en esa reserva para animales donde el profesor la llevaba la mayor parte de la semana.

-Sabes lo que pasa ¿verdad?-le pregunte acariciando su cabeza en mi regazo.

Afirmo con un gemido.

-Eres alguien que me conecta con el pasado que trataron de quitarme-pensé en voz alta, sonreí al darme cuenta-Wow creo que soné muy cursi…

Otro gemido de "si".

-¡Hey!-exclame riendo.

Me miraba suplicante con esos ojos azul glaciar que a otros de seguro del asustarían pero a mí me encantaban, aunque, era una mirada que no quería ver en la Liga.

-Lo voy a hacer…por ellos-decidí.

Bruma se levanto, me gruño mostrando los dientes y encarnando los ojos con desaprobación.

-¡¿Qué?!-resople-también lo hare por ti.

Busque comida para la loba, no le daría de perro así que le robe al refrigerador un pedazo de carne, que no duro ni dos segundos en fauces de Bruma.

Había decidido que los defendería, a todo aquel que quería y si pensaba eso tenía que mantenerme en esa idea, tenía que recuperar mi yo de antes, entonces serian más bromas, más sonrisas y lo mejor de todo

Más fastidio y revanchas para Conan Edogawa.

Y hablando de él, estaba en su antigua casa por unos libros de SH que tenía que buscar, Bruma se había quedado dormida y no tenía nada mejor que hacer, pensé, luego fui.

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Conan 

Verona me atrapo justo cuando me había caído de la escalera para alcanzar los libros, no me ayudo a levantarme, típico, pero puso su atención en el cuarto contiguo, había un piano viejo ahí pero bien cuidado. La chica paso su mano delicada por el borde del instrumento, tumbándose en el taburete de justo.

-No he visto un de estos en años-dijo algo emocionada. Había un pequeño brillo de nostalgia  en sus ojos, su mano se acercaba a las teclas para tocarlas pero la retrajo algo tímida.

¡Así es tímida!

-Ese piano parece una bestia vieja pero no muerde-me burle, me senté también y me dio un puño en el brazo.

-Estoy viendo una "bestia vieja"-hizo comillas con las manos-y no es el piano, me recuerdas a Benjamín Bottom cuando era un anciano en el cuerpo de un niño.

-No soy un anciano-respondí.

-Pero a veces te comportas como uno-suspiro terminando de hablar por un tiempo-me acuerdo de una canción pero necesita a dos personas ¿me quieres…?

-Espera un segundo ¿La temeraria Amareto, está pidiendo ayuda para una canción? ¡esto es algo memorable!-grite con todo mi sarcasmo.

-1. La burla no era necesaria y te falta práctica para hacerlo bien. 2. Es solo si quieres-Verona gruño entrecerrando los ojos de enojo, había resultado.

-No le veo el problema-concluí.

Me dijo que pieza tocar, al comenzar a tocarla tuve la sensación de haberla escuchado antes, comenzaba muy triste, lo que me hizo pensar que no sería lo mejor para este momento, quiero decir para Iris, pero por algo me la había pedido así que calle.

En una parte la pelirroja se introdujo con una nota más alta, no tome atención creyendo que era broma, después de la ultima parte que había en la partitura del teléfono de ella, toco una especie de escala que creí que no podía hacerlo a menos que sea profesional.

-Vamos, no te detengas-me dijo-se pone más interesante.

Sucesivamente llegamos a encontrarnos en un dueto, donde la chica hacia un ritmo rápido y yo lento concluyendo con una escala.

-Ah-suspiro largamente.

-¿A qué viene ese "ah"?-pregunte.

-Corpse Bride Duet- pronuncio en ingles, lo entendí-a mi madre le encantaba la música de Danny Elfman en las películas de Tim Burton, y además fue la primera pieza que me enseño.

-Dime que tu mamá no era una emo de niña-quise ironizar o algo pero no pareció hacerla reír.

-¿Te gusto?-pregunto algo ansiosa.

-Fue algo nada fuera de lo ordinario-dije sin ánimos.

-¡Vaya! ¡Tú le matas la magia a todo!-se rio fuerte.

-Si quieres te hago un spoiler del libro que lees-le amenázate poniendo cara de malvado.

-¡LA LA LA LA LA LA LA!-grito negando con la cabeza, riendo entremedio.

Cuando callo su onomatopeya graciosa, nos reímos mas fuerte que unas llenas, creo que los vecinos están asustados.

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N. Omnisciente

Escuchando las risas de ambos ex-adolescentes, estaba Ai semi escondida tras la puerta del cuarto, su expresión característicamente seria y calmada cambio a una de desconfianza para la pelirroja.

Iris salió del cuarto seguida de Conan, quien antes recordó que había olvidados los libros:-te espero afuera, luego carrera hasta la casa de Ran ¿vale?-propuso la chica después.

-Claro-

Volvió a la biblioteca.

-Pensé que te gustaba más el violín Sherlock-Kudo oyó la seria voz de Ai.

-¿Desde cuándo nos espías?-pregunto.

-Eso no es relevante-respondió Haibara, sin cambiar de tono.

-¿De veras?, ok solo dio lo que tienes que decir y ya-añadió el chico.

-Iris Atribuko…cuídate de ella es peligrosa-termino cruzando los brazos.

Ambos quedaron en silencio, si alguien los estuviera viendo, creería que juegan ajedrez a través de una conexión mental.

Se interrumpió el silencio con la risa ahogada de Conan, dándole espalda a la castaña para irse.

-Mmj, miren quien habla.

-Tengo un mal presentimiento de ella, desde el primer día-Ai le detuvo.

-Yo también tuve un mal presentimiento cuando conocí a una niña que no era capaz de sentir emociones humanas-escupió Shinichi poco amable, clásico de esa relación.

Solo logro enfadarla más, conteniéndose en silencio.

-Pienso que supones eso solo porque te puso una pistola en la cabeza, yo no le he dicho a nadie lo que tú has dicho por hacer lo de la pistola con las rosas-agrego ya algo irritado.

-Cuando allá un momento en que  tenga que elegir a la organización por su hermano o a ti ¿Qué crees que elegirá?-se le acerco privándolo del espacio vital.

Sherry esperaba ganar con algo como "me volara los sesos por la organización" pero:-Y tú si tuvieras que elegir entre ver a tu hermana de nuevo, con la condición de volver con ello y quedarte conmigo ¿Qué elegirías?

Quiso responder,  y a falta de dicha respuesta bajo la mirada resentida, alzándola para ver una sonrisa  de victoria del mini-detective, quien hizo lo contrario aun conservando la mirada calculadora, retirándose  del lugar sin llevarse los libros.

-Mierda-suspiro cansada la castaña pasando una mano por su cabello.

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Iris

Lo espere afuera, pensando para llevar este aburrimiento en la pelea, o en  el piano. Admito que fue divertido. Me pasaba la mano por el cabello hasta la cicatriz, no dolía y había sanado pero me había quedado una línea oscura y algo sobresaliente.

Lindo regalo me dejaste Ginpensé  sonriendo con sarna.

La puerta se cerró detrás de mí, Shinichi por fin había salido pero con una expresión de "me aprieta el zapato", me levante de un salto poniéndole una mano en el hombro despabilándolo.

-Mmm… ¿sigue en pie la carrera?-cuestione con una sonrisa torcida.

Se quedo en silencio sin responderme, tenía la mirada baja pensativo. Pregunte de nuevo, levanto la cabeza sin cambiar la mirada y dijo: -Olvide los libros.

-Por amor de…-me golpee la cabeza, tomándolo de la manga para volver a entrar-…ok te voy a acompañar para que no se te olvide. Quiero mirar como quedas atrás de mí en la carrera.

Fui por segunda y el por tercera vez a la biblioteca, esperaba a que tomara los libros que le faltaban apoyada en uno de esos estantes. Entre tanto pasaba mi dedo índice por los libros de los demás estantes, leyendo fugazmente los títulos y autores. Me detuve en la puerta que conectaba con la habitación del piano.

Lo que vi…me pareció increíble.

-¡Pss! Conan. Ven acá y mira esto-susurre divertida.

Este llego asomando también la cabeza por la puerta. Haibara estaba con Bruma (la había traido para después dar un paseo), acariciándole la cabeza, sonriendo como nunca la había visto hacer, sinceramente, como un ser humano. La loba se le abalanzo enzima lamiéndole la cara, haciendo que la ex -científica no contuviera su alegría por medio de risas.

No evite esbozar una sonrisa.

Me gire ladeando la cabeza viendo a Kudo, con su típica expresión de "¿Qué demon…?", volví a mirar a mi amiga salvaje…

Y también a la loba.

-A veces las personas necesitan a alguien más que a otro sr humano para abrirse completamente-.reflexione en voz alta, pero lo suficiente para que Ai no me oyera.

Nos quedamos unos segundos más, lo tome por la manga de la chaqueta tomando los libros y comenzando la carrera.

No dejare que Shinichi Kudo me gane.

No dejare que nadie me gane.