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¿Annabeth Sally Jackson es una semidiosa y una bruja? — capítulo 1
No podían creer que sostuvieran a la pequeña niña en sus brazos, ambos parecían temerosos de que no fuera verdad y esa felicidad se evaporada de la nada, después de todas sus aventuras querían un poco de descanso.
-Se parece mucho a ti -la mujer miro al hombre que tenia a lado de ella y le sonrio
-Tiene tus ojos -contesto el con una sonrisa torcida -¿estas segura que vendrá tu mama?
-Sesos de algas deja de tenerle miedo -le riño ella divertida, ambos estaban sentados en un sillón color crema -ademas tu papa también vendrá.
-No me quejo, pero espero que no destruyan la casa -el hombre hiso un mohín -me costo mucho conseguirla
-deja de ser inmaduro y carga a tu hija, tengo que ir por su mamila
-¿y si se me cae? -la rubia enarco una ceja considerablemente ironica
-¿te has enfrentado miles de veces a la muerte y te preocupas por si no sabes cargar a tu hija? -el se sonrojo levemente, pero asintió. La mujer suspiro y lo beso, luego coloco delicadamente en sus brazos la mata de cobijas, el intento parecer seguro
-No es tan malo como pensaba -murmuro y miro de nuevo a la pequeña bebe
-claro que no, solo es nuestra hija -la rubia se levanto.
El hombre miro a su esposa marcharse, después dirigió la vista de nuevo a su hija. Esa pequeña niña tenia unos ojos realmente grises tormenta y una pequeña mata de cabello negro azabache comenzaba a salirle; esa pequeña era su hija, la hija de el y de la mujer con la que habían pasado miles de cosas hasta llegar a ese momento.
-Es de verdad una niña muy hermosa -el tuvo las ganas de brincar, frunció el seño y miro a la diosa que tenia en frente
-¿Qué hace aquí? -pregunto bruscamente
-Ya la traigo…. -su esposa se quedo quieta y miro a la diosa y se tensó notablemente -¿a pasado algo? -dijo ahora la rubia con cuidado
-quería venir antes que todos para ver a su pequeña -la diosa tenia una mirada tranquila -he decidido hacerles un regalo
-¿Qué clase de regalo? -hablo el hombre, ahora estaba alerta, siempre había peleado del lado de los dioses pero si uno de ellos se atrevía a tocar a alguien que quería se olvidaría de todo eso.
-Cálmate Perseus Jackson -lo corto la diosa -tu hija esta destinada a grandes cosas como ustedes que son sus padres
-Eso…. -ahora la rubia parecía asustada -ella no puede tener los mismos riesgos que nosotros
-Para eso he venido -la diosa sonrió de lado -esta pequeña poseerá grandes poderes, es un legado muy poderoso pero eso no basta para lo que esta destinada, he querido hacerles este regalo
-¿la protegerá? -la pose del hombre era mas ansiosa
-Mas que eso -la diosa se acerco al igual que la mujer -le concederé un don, el don de la magia
-Eso es riesgoso, ¿el consejo lo autoriza?
-Yo estoy destinada a ponerlos a elegir Annabeth Chase -de repente una niebla se abrió y había dos imágenes -la de mi izquierda es su futuro si no aceptan mi regalo -en ella se veía un castillo destruido y varias especies de luces, pero lo que mas los asusto fue que ahí estaba una joven herida y lastimada, completamente al bordo de la desesperación y llorando cargando un cuerpo de un joven al cual no le vieron el rostro; de lo que estaban convencidos era que se trataba de su hija -la derecha es si lo aceptan -giraron la cabeza a mirar la otra imagen, en esta estaban en un bosque y veían a muchos luchando, pero no con espadas si no con otro tipo de cosas, vieron a su hija acompañada de un grupo de jóvenes y ambos parecían dirigir el combate, distinguieron a algunas personas que se les hacían conocidas y a otras diferentes.
-¿los dos son su futuro? -pregunto la mujer
-Ustedes deciden -respondio la diosa. Ellos se miraron y luego a la pequeña, suspiraron antes de asentir con la cabeza
-Bien -la diosa coloco una mano en la cabeza de la pequeña -Annabeth Sally Jackson Chase te concedo el don de la magia y seras mi representante cuando tengas la edad adecuada -un brillo dorado se extendió por la sala y se apago lentamente -es un hecho su hija tiene mi don
-espero que le sirva -susurro el hombre -¿tendrá que ir pronto al campamento?
-Ella ira a otro lugar -dijo la diosa -el campamento no hara que todas sus habilidades en magia se desarrollen
-entonces, ¿Dónde?
-Pronto vendré a verlos -el calor inundo la casa, la pareja cubrió a la niña y se giro hasta que el calor desapareció
-¿hicimos bien? Digo es nuestra hija y ahora ella tiene un don
-Percy creo que nuestra hija será mucho mejor que nosotros
-Annabeth tengo miedo por su vida -confeso el, su esposa le tomo la mano
-Yo también, pero tengo la entera confianza de que podrá manejar su destino perfectamente, además contara con sus padres
-y el sin fin de familia divina que tiene -intento aligerar el ambiente el hombre. El timbre comenzó a sonar
-son ellos -la mujer suspiro -por cierto, creo que nuestra hija ya tiene nombre
-Annabeth Sally, me gusta -al hombre le centellaron los ojos