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¿Annabeth Sally Jackson es una semidiosa y una bruja? — capítulo 3

Estaba insegura de que esa tetera los transportara a Inglaterra, pero según sus padres este era un objeto mágico que les había dado la diosa Hecate para que fueran mas rápido y sin complicaciones (ataques de monstruos).

La diosa los había visitado dos veces desde que Beth sabia sobre su don o como sea que le dijeran, le había explicado algunas cosas, pero la mas importante es que por ahora nadie debía saber su secreto, también le había advertido que tuviera cuidado en ese otro mundo y que se prepara si queria proteger a lo que quiere.

-Ojala nos hubiera dado una de estas cosas cuando viajamos a salvar sus traseros olímpicos por segunda vez -su papa bufo

-Percy ten cuidado con lo que dices -lo amenazo su mama, pero Beth sabia que su mama en el fondo estaba de acuerdo -¿estas lista?

-Ir a comprar todo lo de esta lista, por supuesto -le sonrio, sus papas asintieron y tomaron esa tetera.

-me dijo la diosa Hecate que tal vez el viaje nos pueda resultar agitado y…. -su papa no pudo terminar la frase porque todo se movio alrededor de ellos, parecían que estaban dando vueltas sin fin, solo se detuvieron hasta que cayeron en el suelo. -podiamos vomitar.

-La información nos la diste tarde Percy -su mama ya se había levantado y evaluaba todo con la mirada -¿estan bien?

-Si -dijeron al mismo tiempo.

-¿Beth traes tu lista? -ella saco un pergamino de su pantalón y se lo mostro a su mama, quien sonrio.

-¿saben a donde tenemos que ir? -pregunto

-Bueno creo que yo se -su mama sono un poco insegura -bueno tenemos que sujetar esa tetera cuando sean las cuatro de la tarde

-son las 9:00 en este lugar asi que tenemos todavía tiempo -las dos miraron a su papa fijamente -miren se que soy poco confiable, pero asi dice mi reloj

-haber sesos de alga -Beth sonrio al escuchar como le llamaba su madre, ese era un apodo que desde que tenia memoria había escuchado y según su papa esas fueron sus primeras palabras -tienes razón, hay que movernos rápido.

Los tres salieron del callejón y tras pedir unas cuantas indicaciones llegaron a lo que se suponía era el caldero chorreante, era un lugar en bastante mal estado, pero podía darce cuenta que los mortales pasaban como si no existiera.

-¿eso esta cubierto por la niebla? -pregunto Beth a sus padres

-Por hechizos, aunque no entiendo la diferencia entre los hechizos y la niebla -le respondio su madre -hay que entrar, por favor Percy no quiero que ataques a alguien con tu espada

-me ofendes -Beth se rio un poco al recordar cuando fueron a comer a un restaurante, esa fue sin dudas un momento familiar increíble.

Entraron al lugar y pudieron ver que había personas que vestían diferentes a ellos, tenían túnicas o una especia de vestidos, rápidamente se dirigieron a donde estaba el cantinero.

-Queremos ir al callejón Diagon -dijo su mama, el que atendia la miro por unos segundos

-¿muggles?

-No exactamente -respondio su papa -¿puede mostrarnos la entrada?

-¿estadounidense? -volvio a preguntar el tipo, tenia un asentó diferente, tal vez eso era porque era de Inglaterra

-los tres amigo -respondio ahora Beth -por favor puede ya llevarnos al dichoso callejón Diagon que me estoy desesperando

-Síganme -Beth no presto demasiada atención, no era porque no le interesara, si no simplemente estaba demasiado ansiosa por controlarse, a veces se ponía como el mar, nadie podía detenerla.

-Hija, ¿puedes moverte o tengo que cargarte? -su papa le sonreía divertido

-Perdon pero el TDH me esta haciendo efecto

-Beth calmate, has lo que te he enseñado y olvídate un poco que corre por tus venas sangre de tu padre -eso logro que Beth se riera y su papa hicera un puchero.

-Bueno vamos a cambiar un poco de nuestro dinero por dinero de magos -dijo su padre.

Las cosas que habían en ese callejón eran extrañas, sus papas parecían curiosos pero no tocaban nada, lo mas probable es que ellos en sus tantas misiones tuvieran mas de una experiencia extraña y ya estaban acostumbrados a eso, pero Annabeth no, miraba todo con gran curiosidad y sintió unas ganas de alejarce del banco pues le inspiraba  un poco de nerviosismo

-¿te sientes bien? -miro a su mama que parecía preocupada

-Solo un poco nerviosa

-Percy quédate con Beth, yo ire a cambiar el dinero -su mama sonrio -no quiero que te metas en problemas

-Me ofendes Annabeth -las dos dieron un pequeño suspiro, Beth había decidido que era mejor que la llamaran Beth para que su madre o ella no se confundieran.

-ire rápido, lo prometo -Beth se giro a mirar a su papa.

-¿Ya habían estado en un lugar como este? -le pregunto

-Es la primera vez, pero creo que ya estoy acostumbrado a los hechos extraños…

-Despues de viajar en tantas misiones es lo minimo

-Hubiera preferido no ir a ninguna -la cara de su papa se volvió un poco tormentosa, el podía ser solo un hijo del dios Poseidon pero en verdad cuando se enojaba daba mucho miedo. Su hija sonrio y ambos esperaron en la puerta, su madre salio un poco después mirando de forma extraña dinero que tenia en las manos

-Estas monedas son extrañas -susurro -bueno lo primero son las túnicas, asi que me dijeron que siguiéramos por esa calle.

Se la pasaron comprando, algunos les preguntaban si eran de EUA, lo mas probable es que fuera por el asentó, unas cuantas mas los miraron mal, Beth con mucho gusto hubiera sacado su espada y les daría un buen susto, pero sus padres la castigarían de por vida y no quería eso. Le encanto la hermosa lechuza gris que le compraron, su mama no dudo en regalarce, su papa fue el que mas se resistio, antes había tenido unos pequeños accidentes con esos animales, Beth se tenia que pensar un nombre para su nueva mascota. Cuando se detuvieron en frente de una gran tienda que parecía vieja, supo que pasaría algo interesante en aquella.

-¿aquí es donde compraremos la varita? -pregunto curiosa

-Si -respondio su papa con una sonrisa y entraron, lo que vieron fue a un hombre bastante mayor que se acerco apresuradamente y sonrio con alocadamente, tenia los ojos grises pero parecían perdidos y en otro mundo.

-Oh una nueva persona que viene por una varita -el hombre se acerco a ellos -Mucho gusto soy Ollivander

-¿es aquí donde tenemos que comprar la varita? -Beth quiso reir por la expresión de su papa.

-por supuesto que si señor -Ollivander tomo su varita y una cinta métrica de su túnica, y esta comenzó a abrirse por si sola -por favor señorita, ¿es zurda o diestra?

-Soy diestra -respondio Beth algo confundida

-Alce su mano por favor -Ollivander estaba tomando medidas con la cinta, sus padres miraban los estantes con curiosidad -creo que ya se la que necesita.

-es un hombre raro -Aunque su madre la miro reprobatoriamente sabia que en el fondo estaba de acuerdo con ella, en unos minutos el hombre aparecio con unas cajas que coloco en la mesa y le hiso señas para que se acercara.

-Bien tome esta por favor -Beth hiso lo que le indico, pero tan rápidamente como eso paso Ollivander se la quito de las manos -esta no es la correcta, es demasiado inflexible y no va contigo el pelo de unicornio.

-¿Qué? -preguntaron su papa y Beth al mismo tiempo, pero el señor Ollivander parecio no escucharlos.

-Nucleo de pluma de fénix, hecha de roble, 28 cm y considerablemente flexible -el hombre parecía ansioso, Beth lo podía aprecia pero no entendia porque, asi que tomo la varita y un pequeño toque de electricidad paso por su brazo y de la varita salio una luz dorada y roja, ambas combinadas.

-Es es la indicada -sonrio el señor Ollivander -espero que pronto encuentras a su gemela -se lo susurro y Beth fruncio levemente el seño -seran 7 galeones

-Muchas gracias por todo -dijo su mama, pero también estaba confundida -aquí esta.

-Solo por favor Annabeth Jackson cuida de esta varita y de su gemela, ambas están destinadas a encontrarse -Beth abrió los ojos y sus papas también, pero el señor Ollivander se adentro de nuevo entre los estantes.

-Creo que es hora de irnos -murmuro su madre en voz baja, luego se aclaro la garganta -tenemos muchos libros que llevar y todas estas cosas pesan -levanto sus manos que estaban repletas de material escolar

-Bien hay que irnos -sonrio su papa -ademas estos libros que compraste de historia mágica Annabeth pesan demasiado.

-quiero informarme -eso basto para que Beth saliera de su trance y mirara a sus papas divertida, le encantaban sus peleas, técnicamente no eran peleas, era ,as bien una manera de hablar y divertirla, lo sabia y aunque sus papas no se dieran cuenta Beth podía ver todo el amor que sentían el uno por el otro.

-Venga ya -les dijo Beth -no me avergüencen

-Somos tus padres -Beth enarco una ceja divertida en dirección a su papa

-Bueno pues no se están comportando como tal, ahora hay que ir a casa, ya tengo hambre y pronto serán las cuatro.

-Como ordenes jefe -dijeron sus papas y ambos caminaron en dirección al Londres muggle.

Se seguía preguntado a que se referia con que tenia que encontrar la varita gemela y cuidar de ella, había algo que le decía que estaba cerca y que no podía dejar que se fuera asi como asi, pero en el fondo tenia miedo, miedo de lo que pudiera pasar y de lo que le esperase en el futuro.