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El último año en Hogwarts — capítulo 3
El último año en Hogwarts
3La profecía
El primer día de clases había llegado, James, Sirius, Remus y Peter se encontraban reunidos en la sala común, hablando sobre todo lo que tenían que hacer ese día.
-Hey, Moony, que clase tenemos primero?- le preguntó Sirius y Remus sacó un pequeño pergamino de su bolsillo.
-Eh... Defensa contra las artes oscuras con los de Ravenclaw- respondió este con una sonrisa cosa que fue muy distinta al gesto de desagrado de James.
-Oh, no- se lamentó Sirius –Allí esta... – las palabras de Mel daban miles vueltas en su cabeza –La... la... go... no... bueno... ella... la... –
-La gorda de Ravenclaw con la que anduviste el año pasado!- exclamó Remus impaciente.
-Shhh, bueno, tampoco es para que lo grites así, Moony por favor, muy pocos saben lo mío con... eh... no importa, y la segunda clase de que es?-
-Eh... Historia de la magia con los de Hufflepuff- respondió el mirándolo de mala manera porque ya había guardado su horario y tuvo que sacarlo otra vez.
-Pero... no- murmuró Sirius y todos sus amigos se lo quedaron mirando –Si, ya se, y bueno, en algún momento de mi vida, tenía que enfrentarme a ella-
-Conste que ella si era bonita- agregó Peter –Y no como la gor... lo siento-
Los cuatro se quedaron callados hasta que Sirius volvió a preguntar:
-Y cual es la tercer clase, Moony?-
-Por que diablos no sacas tu horario y lo lees tu mismo?-
-Bueno, esta bien, esta bien- Sirius sacó su horario del bolsillo derecho de su túnica y se lo quedó observando en silencio.
-Con quien te vas a encontrar ahora, Padfoot?- le preguntó James sonriendo.
-Mmmm... no, con nadie muy reciente, tenemos Pociones con los latosos de Slytherin-
James abrió los ojos como una lechuza, odiaba la clase de Pociones porque Lily era una de las preferidas del profesor Slughorn y detestaba que el siempre estuviera tan pendiente de ella.
-Que pasa Prongs?- le preguntó Remus al ver su expresión.
-Saben lo que pienso de ese profesor de pociones- contestó el –Esta enamorado de Lily, de “mi” Lily-
-El profesor no esta enamorado de Lily- afirmó Remus negando con la cabeza.
-Y Lily no es tuya- agregó Sirius riendo.
James se limitó a mirarlo con rabia y luego se marcharon hacia la primer clase del día, Defensa contra las artes oscuras con el profesor Wiblin.
James y Sirius se sentaron en el segundos en la fila del medio del aula mientras que Remus tuvo que ubicarse solo, ya que Peter había olvidado su pluma, en el primer banco.
Los demás alumnos llegaron y entre ellos, Lily y Mel, que ocuparon sus lugares justo detrás de Potter y Black.
-Donde esta Andy?- le preguntó a Lily una alumna de Ravenclaw, que solía sentarse con ella el año anterior.
-Todavía esta en la sala común- respondió la pelirroja.
Para cuando Andy llegó, los asientos ya estaban todos ocupados así que se dirigió hacia sus amigas.
-Tráete una silla y te sientas con nosotras- le dijo Mel mirando para todos lados, fijándose si encontraba algún lugar libre.
Remus, que había escuchado la conversación, se puso de pie en un instante para poder hablar con Andy.
-Si quieres, puedes sentarte conmigo- se ofreció el estirando su brazo en dirección al lugar en donde el estaba sentado antes.
Andy miro a Remus de arriba abajo y luego a sus amigas que negaban disimuladamente con la cabeza y con el dedo, ninguna de ellas podía permitirse acercarse demasiado a un merodeador.
-Eh.. bueno- respondió ella –Supongo que prefiero sentarme contigo antes de quedarme parada... pero y Peter?-
-Se sentó en el fondo con su nueva amiga- contestó rápidamente Sirius.
Andy asintió y se sentó, demostrando no tener ganas de hacerlo, junto a Remus Lupin.
La clase fue tremendamente aburrida, ni los mas inteligentes de ambas casas, parecían estar interesados en el antiguo libro de las leyes de defensa propia.
Lily, por su parte, tenía el cabello despeinado de James delante de ella, y no hacía mas que mirarlo y mirarlo; Mel le pateaba la silla a Sirius para molestarlo, con el fin de que se enfadara y se diera vuelta para decirle algo pero no lo hizo, y Andy, miraba de reojo a Remus que también la miraba de reojo a ella.
El resto del día no fue mucho mas entretenido, en Historia de la magia, hablaron sobre el traumático nacimiento del antiguo director de Hogwarts; en Pociones, intentaron hacer una nueva poción para la memoria pero casi nadie lo logró, obviamente Lily si lo hizo, el profesor Slughorn la felicitó como diez veces y James explotaba de furia cada vez que lo hacia; la próxima clase fue la de Encantamientos y le siguió la última de la jornada, que fue Adivinación.
-Puedo sentir la energía de sus cuerpos... –decía la profesora Cassandra McGonagall mientras caminaba entre los estudiantes.
-Si quiere, yo puedo hacerle sentir toda mi energía- le susurró Sirius a James y ambos comenzaron a reír.
-Que fue lo que dijo señor Black?- le preguntó la profesora parándose delante de Sirius, que estaba sentado en un gran almohadón junto a James y Remus.
-Nada, profesora- respondió el con naturalidad.
Cassandra se limitó a echarle una mirada fulminante y se alejó de ellos que sonreían burlonamente, para poder seguir con la clase.
-Tomen nota- exclamó la profesora y todos sacaron sus plumas y pergaminos de las mochilas –En la antigüedad, la adivinación era utilizada para diferentes fines (además de su utilización habitual), entre ellas se destacan: partidos de quidditch, el torneo de los tres magos... –
-Profesora- Andy levantó la mano para hacer una pregunta –El torneo de los tres magos?-
-Si, señorita Wonder, el torneo de los tres magos, era muy común que los estudiantes contrataran o consultaran constantemente a expertas en la adivinación para poder resolver fácilmente las pruebas del torneo-
-Pero eso es ilegal- agregó Lily –Los participantes deben resolver las pruebas ellos solos, no es así?-
-En efecto... – contestó Cassandra pero se distrajo por ver a James hablar con Sirius y Remus –Le sucede algo, señor Potter?-
-La verdad es que si- respondió el haciéndose el ofendido -Me sucede algo, es injusto que no podamos participar del torneo, yo quiero hacerlo-
Los ojos de la profesora cambiaron de color totalmente, de su tinte celeste claro pasaron a ser azules oscuros como la noche, los alumnos comenzaron a levantarse y acercarse para ver lo que le sucedía ya que se había quedado con la vista perdida y callada por un par de minutos hasta que por fin rompió el silencio con una voz totalmente distinta a la normal...
-Potter, el hijo de ambos participará en el torneo y no debe hacerlo-
Sin saber muy bien porque, o si simplemente fue por instinto, James se volteó para mirar a Lily que estaba observando estupefacta la situación.
Ninguno de los presentes sabia que hacer, Cassandra McGonagall seguía como congelada y nuevamente se quedó callada.
-Llamemos a su hermana- sugirió Mel casi entrando en un ataque de pánico ya que la cara de la profesora iba empeorando cada vez mas –Ella va a saber que... –
Un ruido hizo callar a Mel, Cassandra acababa de caer al piso totalmente inconsciente.
-Se murió- murmuró James y se arrodilló junto al cuerpo –No, no, esta viva-
-Que haces?- le preguntó Lily arrodillándose junto a James –Quieres hacerle respiración boca a boca que te le acercas tanto?-
-No... –respondió el sonriendo, eso era un signo de que la pelirroja estaba un poco, pero celosa al fin –Estaba fijándome si respira, pero si quieres puedo hacerte a ti respiración boca a boca-
-Ni lo sueñes-
-Si, si lo sueño-
-Ya puedes dejar de hacerlo-
-No, no puedo-
-Si, si puedes, Potter-
-Hey!! Ustedes dos... –Remus interrumpió la discusión –Dejen de pelar y córranse, McGonagall mayor y el director vienen en camino-
Dumbledore y Minerva McGonagall llegaron a el aula de Adivinación, era curioso, todos estaban aterrados, pero ellos dos parecían estar mas tranquilos que nunca.
-Lo de la otra vez, Minerva, nada de que preocuparse- dijo el director –Pero será mejor que la llevemos a la enfermería lo mas rápido posible-
McGonagall asintió, la tranquilidad en sus ojos desapareció en un instante cuando vio que James se acercaba a ella con intenciones de preguntarle algo.
-Profesora... –comenzó el pero ella lo interrumpió rápidamente.
-Si, ya lo se Potter, quieren saber que fue lo que pasó-
-Si, estaba hablando conmigo y de pronto fue como que se paralizó y... –
-Sus ojos cambiaron de aspecto y su voz se volvió mucho mas grave-
-Así es, luego dijo algo...pero me nombro a mi y a alguien mas, ella dijo “el hijo de ambos” y se desmayó- James contaba los hechos con mucho entusiasmo porque el se sentía el protagonista.
-Me temo, Potter, que presenciaron una de las profecías de mi hermana, y lamentablemente, estos son los síntomas que ella sufre cada vez que realiza una, esta es la segunda vez en toda su vida-
El reloj ya había tocado la medianoche, las chicas se encontraban las tres juntas en la cama de Lily, hablando sobre lo ocurrido con la profesora de Adivinación.
-“El hijo de ambos participará en el torneo y no debe hacerlo”- repitió Andy –Que extraño-
-De quien estaría hablando además de Potter?- preguntó Mel mirándola a Lily para poder ver su reacción –“El hijo de ambos”, ambos, son dos personas-
-Ya sabemos eso, Mel- la interrumpió la pelirroja –El punto es que, el hijo de Potter participará en el torneo de los tres magos, se lo imaginan? Su ego tendrá el tamaño de un mamut cuando eso pase... si es que pasa-
-Tengo una idea- exclamó Andy –Recuerdan que McGonagall mayor dijo que esa fue la segunda profecía de su hermana?-
-Si- respondieron las otras.
-Y bueno, averiguamos bien cual fue la primera, y si es que ya se cumplió.. de esa manera, sabremos si es verdad o no-
-Lo haremos... –dijo Mel –Cambiando de tema, escucharon lo que le dijo Sirius a Cassandra antes de que todo esto sucediera?-
-Si- contestó Andy sonriendo y recordando –Y a que se debe esa pregunta?-
-Nada... solo que creo que me gusta Sirius- las últimas palabras, Mel las dijo muy bajito y rápido como para que sus amigas no las escucharan, pero si lo hicieron y comenzaron a reírse.
-Yo lo sabía, siempre lo supe- le dijo Lily con una sonrisa de oreja a oreja –Podrías estar con el si quisieras-
-Saben... es verdad, podría estar con el, pero no de la manera que yo quiero- la voz de la rubia cada vez demostraba mas tristeza –Ya lo conocen, hasta quiere hacerle sentir toda su energía a Cassandra, y ella es bonita, nada que ver con su hermana, es joven, mayor que nosotros, con experiencia... –
-Amiga, tu eres mucho mas bonita que ella y el idiota de Sirius no va a hacerle sentir nada a la profesora- la tranquilizó Andy abrazándola –Eso si, por favor, no te dejes llevar por el poder de tu amor y de las hormonas de el, porque terminaría así como... un poco mal-
Siguieron hablando un rato mas y luego se fueron a dormir cada una a su cama, Lily apoyó su cabeza en la almohada y no pudo dejar de pensar en que James se casaría con alguien y tendría una hijo, no entendía como eso podría ser posible en el futuro si el estaba tan enamorado de ella como decía estar, dio vueltas y vueltas hasta que decidió dejar de preocuparse por Potter y dormir.