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Aprendiendo a vivir — capítulo 18

Advertencia en este capitulo habrá leemon, no es muy grafico pero aun asi les digo,- perdón si quedo muy largo el capitulo, lo que pasa es que lo mas probable es que mañana no actualice, pero en mis ratos libres escribiré, espero les guste. Besos.

En una cabaña un hombre castaño, estaba parado en una puerta que estaba abierta, en sus brazos sostenía un bolso que estaba reducido, la luz filtraba encontrándose con una mujer, que abrazaba a un pequeño, el pequeño tenia el cabello negro ya que se veía realmente triste, la joven metamorfomaga abrazaba a su hijo, sabiendo en su ser que hacia lo correcto, ella en realidad nunca habia sido feliz, en su matrimonio su mente siempre estaba en otro lugar, o mas bien con otra persona, por su enojo acepto a Remus, con quien concibió un hijo que nunca sintió suyo, el pequeño lo único que tenia de ella, era su metamorfologia, ya que sus demás características era de su padre, el sin duda estaría mejor con el, ella lo veria ya que al final era su pequeño, pero sin duda no estaba en condiciones de atenderlo.

El hombre de mirada miel, los observaba el estaba molesto por la forma sencilla, en que la mujer que amo y pronto seria su ex mujer, le cedía a su hijo el fue un incrédulo al creer que la podría enamorar pero no, sencillamente eso no paso, ella seguía aferrada a un recuerdo eso lleno de amargura su matrimonio, aun recordaba el dia que la encontró en el cuartel llorando devastada completamente, el le ofreció un brazo para llorar, ella lo acepto. Momentos después terminaron en la cama. Eso provoco que el como un caballero le correspondiera no podía usar su cuerpo y después botarla. Su relación fue pronto y rápidamente ella estaba embarazada, ellos siguieron con su vida, creyendo que ella podía dejar el pasado.

Pensando que todo había quedado enterrado, paso un par de años, en los que todo fue paz, ahora desde hacia meses su relación fue fría, distante y como resultado, se estaban separando. El niño se acerco a su padre, el aun era muy pequeño, el licántropo lo cargo y lo llevo al punto donde podrían desaparecer.

Cuando llegaron a su destino se encontraban en el callejón diagon, vivirían en el caldero chorreante mientras encontraban un lugar para vivir, porque dejo su cabaña, sencillo no viviría en un lugar lleno de recuerdos, dejo la maleta en la cama mientras recostaba a Teddy, el tendría mucho que hacer, pero por ese dia se permitiría derrumbarse, se quedo observando la ventana mientras recordaba su tiempo con Dora, fueron felices o al menos el creyó eso, ahora con la cabeza mas fría sin duda se dio cuenta que todo había sido un espejismo al que el quiso que fuera per al final el pasado de ella gano haciendo a los dos totalmente infelices. Ahora el comenzaría un nueva vida solo con su hijo.

O0o0o0o0o0o0o0o0o0O

La rubia se aparecía por la chimenea de  la mansión, estaba verdaderamente molesta, ya que habia salido a una misión, con el equipo de Harry y Pansy, Tonks fue con ellos, la bruja estaba sumamente distraída y por su descuido habia recibido un ataque por suerte solo fue un rozon en la pierna, nada de cuidado solo que le dolia mucho sentía que no podía caminar, era una sensación que quemaba se curo ella misma pero con el enfado ya no pudo ir a curarse, ademas que esa noche era el baile en la mansión de su familia, fue a los licores de Severus y tomo una copa de whiskey nunca le habia gustado esa bebida pero en ese momento la necesitaba.

Tenia una semana que habia vuelto de la cabaña con su esposo, donde debía admitir las cosas cambiaron mucho, ella despues de relatarle todo su pasado se quito un peso de encima, el pocionista la trataba con mas delicadeza, seguía siendo el pero menos malo a como era en un inicio, la rubia recordaba sus charlas frente a ese hermoso lago que hicieron suyo con los dias siguientes a su estancia en aquel lugar, le daba mucho gusto haber conocido mas al pelinegro y ahora tenían una armoniosa relación, aunque sabia que el ocultaba algo, sonrio para sus adentros. Tenia 4 dias sin verlo ya que se habia ido a una misión de la cual regresaba en ese momento, era aun temprano asi que imagino que estaría dormido, salió del estudio y subió las escaleras ahogándose en dolor, reia por dentro ya que cuando llegaron al ministerio con los detenidos, Pansy saco su peor lado Slytherin mientras que ella se veía riéndose, sabiendo que su lado cruel se hacia presente.

Las puertas del departamento de aurores se abrieron, con un huracán llamado Pansy, las miradas de los demás aurores estaban puestos, en la metamorfomaga que entraba mientras la pelinegra la seguía de cerca, con un Harry ayudando a Hermione ya que ella no podía caminar bien por su herida en la pierna.

-Maldita Tonks,- grito Parkinson,- por tus estupideces lastimaron a Hermione,- le gritaba, hasta que llego frente a ella,- que tienes que decir a tu defensa o es que acaso tu intención era repetir lo de su examen final.

-Cállate niña que no sabes lo que dices,- reprocho la metamorfomaga.

-Yo no te temo si me gritas, lo hare mas fuerte y si me maldices ten por seguro que responderé, maldita, eso eres por cobarde,- hablo molesta.

-Que pasa aca,- el estruendo de la voz de Moody resonó,- Parkinson, Lupin que ocurre,- hablo dirigiéndose a las brujas.

-Nada Alastor,- hablo la metamorfomaga.

-Nada,- rodo los ojos la peliengra,- por culpa de esa,- señalo a Dora,- atacaron a Hermione ella debía proteger su espalda pero la muy,- se detuvo,- no hizo nada y le cortaron la pierna a Hermione,- la rubia estaba apoyándose en Harry.

-Snape es verdad,- la rubia asintió,- Lupin te quedaras en trabajo de oficina un mes, mientras tu Parkinson deja de armar lios, en cuanto a ti Snape,- se volteo hacia la bruja,- tienes una misión especial el Lunes te la informare,- la rubia asintió,- ahora largo los cuatro no quiero verlos hasta el Lunes,- los aurores salieron mientras Pansy se acercaba a Dora.

-Espero que aprendas a no meterte con Hermione,- ayudo con gentileza a la rubia a caminar.

-Calma Pans,- dijo lar  rubia.

-Lo se pero me enfada,- la rubia asintió,- pero su rostro de verdad esta tan mal o que,- la rubia sonrio.

En ese momento le causaba intriga del porque Tonks actuaba de esa forma, ella se veía, distraída pero si estaba molestaba su actitud, termino el trayecto de gran corredor, mientras aun sentía que su pierna se la quería arrancar, abrió la puerta con cuidado cuando llego a la cama esta era ocupada por Severus, ella se quito con magia la ropa, quedándose solamente con un pequeño vestido que usaba para dormir, dejaba al descubierto sus piernas por su herida le dolia que daba miedo, cuando despertara el pocionista le pediría algo ya que tendría que ir a la mansión con su madre o la mataría, al instante cerro los ojos, cayo en los brazos de morfeo, cuando soñaba en lugar de observar, el rostro sin vida de sus padres, veía el hermoso lago donde habia estado con Severus durante mucho tiempo, de pronto en su sueño sintió un dolor en su pierna derecha, cuando abrió los ojos, observo frente a ella, al pocionista que le estaba untando una crema en la pierna, en ese momento se sentía tan bien su tacto en esa zona de su cuerpo, sus dedos se movían con agilidad y elegancia, su tacto era suave su intención era curarla, no lastimarla, su cuerpo se invadió de una sensación única que hizo sentirse increíblemente bien, pero cuando reacciono se sento de golpe provocándose un poco de dolor.

-Quedate quieta,- ordeno el pocionista, la rubia se quedo quietecita mientras terminaba de ponerle un vendaje ella lo observo a los ojos mientras la miraba con dureza,- ¿Por qué no me despertaste?,- cuestiono el pocionista,- esta herida se podía infectar,-aseguro.

-Pero solo fue un cortada.

-Con una maldición,- afirmo,- a estas alturas deberías saber que estas heridas las tienes que curar rápidamente,- ella asintió,- ahora descansaras la pomada que te puse, deberá hacer efecto en una hora, cerrar la herida para que puedas ir a la mansión de tu familia,- la rubia asintió,- porque tu madre no ha dejado de mandar notas preguntando por ti,- la rubia sonrio, aun recordaba como que antes de irse a la misión su madre estaba preocupada y le advirtió que le avisara cuando estuviera en condiciones, además de que tenia que llegar ese dia muy temprano, para preparar todo,- ahora duerme te despierto mas tarde,- con un ondeo de la capa, salió de la habitación.

O0o0o0o0o0o0o0o0O

Mas tarde en la mansión, la rubia estaba en la que fue su habitación, observando su herida en la pierna aun recordaba la sensación de las manos del pocionista sobre su cuerpo, una sensación agradable la invadió mientras hacia contacto las suaves y agiles manos del pocionista sobre ella, suspiro viéndose en una sexy lencería, que como siempre su madre había elegido, en el perchero se dejaba ver un vestido verde, corte sirena con la espalda descubierta. La rubia lo contemplo y cuando se disponía a hablar a su elfina la puerta se abrió dejando ver a su madre, seguida por Pansy, Astoria y para su sorpresa Luna venia con ellas, su madre hizo una mueca al encontrarla todavía sin vestir.

-Hermione porque no te has vestido,- le dijo su progenitora como saludo, ella embozo una sonrisa.

-Hola mama yo igual te extrañe,- le respondió con ironia.

-A mi no me hablara de esa forma, por mas mujer casada que sea, no lo permitiré,- le respondió con falsa dureza en sus palabras, cuando observo su pierna abrió los ojos,- pero que te paso,- dijo acercándose a ella.

-En la misión me roso una maldición, madre nada de que preocuparse, Severus me dio una poción,- nunca admitiría que el mismo le unto una pomada,- pero ya no me duele y prácticamente esta curada,- la rubia asintió.

-Un di me mataras de la angustia con ese trabajo tuyo,- afirmo dramáticamente.

-Bueno ahora manos a la obra,- hablo la pelinegra. Mientras la ayudaban a vestirse, arreglaban su cabello y maquillaban, la rubia hablo.

-Dime Lunita siempre si aceptaste la invitación de Theo,- ella asintió,- me alegro el es muy bueno,- la rubia de mirada azul suspiro en afirmación. Los minutos pasaron hasta que la rubia estaba lista.

-Severus se morirá y si aun no he saltado encima, esta noche lo hara,- dijo la pelinegra.

-Pansy,- le recrimino la rubia.

-No te sonrojes hija,- hablo la matriarca de la familia Malfoy,- son temas en las que te podemos ayudar.

-Madre no me interesa tus consejos y mucho menos saber tus experiencias con mi Padre,- las corto.

-Esta bien nunca crei que fueras tan timida,- la rubia asintió,- antes de que empiece todo, te aviso pequeña que tu padre y yo decidimos irnos de viaje nos vamos mañana temprano asi que me despido porque mas tarde estaremos sumamente ocupados.

-Que les vaya de maravilla madre,- ambas se abrazaron mientras salían de la habitacion para ir con sus parejas, la primera en bajar fue su madre, abajo la esperaba con porte elegante su padre, Luna fue recibida por Theo ante la mirada interrogante de Severus, Astoria por su hermano mientras que no se esperaba que Pansy hubiera ido con su amigo Harry. Por último ella bajo siendo esperada por Severus, el con su mirada seria la recibió mientras pasaban a unas mesas donde seria la cena, estaba presentes todos los amigos de sus padres. La cena fue tranquila sin mayores contratiempos. Ella estaba con Severus en la mesa, junto a ella Pansy mientras observaban como Theo y Luna salían a los jardines, la pelinegra sonrió en compañía de su amiga.

O0o0o0o0o0o0o0o0O

Luna y Theo estaban en los jardines de la mansión, ellos simplemente se miraban con cautela, la rubia se sintia verdaderamente atraída por el castaño mientras el habia esperado toda la noche para decirle algo muy importante, el la tenia sujeta de la mano mientras estaban junto a una arboleda, todo estaba iluminado a la perfeccion dando un aire angelical al rostro de la rubia, el joven de mirada café la contemplaba, mientras ella sonreía con dulzura, el le tomo las manos y la observo detenidamente.

-Luna yo quiero decirte algo muy importante para mi,- la rubia lo observo,- quiero darte las gracias,- la rubia lo detuvo.

-En realidad la que debe darte las gracias soy yo, por estar conmigo, tolerar mis locuras se que soy rara pero de verdad no tienes nada que agradecer, sin embargo yo si, por soportarme,- antes de que la rubia continuara, el castaño pego sus labios a los de ella, puso sus manos en su cintura acercándola mas a el, ella seguía sus movimientos con suma timidez, mientras continuaban con una danza sincera, hasta que se separaron,- porque,- cuestiono la rubia quien estaba sonrojada.

-Porque me gustas, quiero que sepas que desde hace mucho tiempo me siento atraído por ti, eres encantadora me gusta tu compañía, tus locuras hace que desee estar a tu lado, que me contagies de esa vitalidad que siempre tienes, quiero que seas mi pareja y me permitas decirle al mundo que estas conmigo,- la rubia se enrojeció nadie le habia dicho nunca nada parecido.

-Eres muy lindo Theo,- afirmo la rubia,- claro que podemos intentarlo, solo espero no te arrepientas,- el castaño negó.

-Jamás me arrepentiría de estar con la mujer mas hermosa de todas,- ambos se fundieron en un tierno beso.

Mientras tanto en la mansión Pansy, Astoria y Hermione estaban charlando con Narcissa las mujeres observaban como sus parejas estaban a aparte, a la heroína de guerra le sorprendió ver a Harry charlando con Draco y Severus su padre como siempre muy serio ante cualquier situación, de pronto Pansy hablo.

-¿Quién es ese espécimen?,- hablo la pelinegra, viendo a un hombre de cabello corto negro.

-Es el nuevo doctor en San Mungo,- aclaro la matriarca de la familia Malfoy,- el están en control de maternidad,- termino su expllicacion.

-Pues creo que yo ahora mismo deseo ser mama,- hablo la pelinegra, comiéndose con la mirada al doctor.

-En realidad querida lo habia invitado por ti, pero veo que llegaste muy bien acompañada,- dijo señalando al niño que vivio.

-Eso no importa, puedo probar cosas diferentes,- Hermione solto una risita,- o tu que opinas Hermione es verdaderamente sensual no crees,- antes de que la joven pudiera responder el sexy doctor, se acercaba a ella, la pelinegra estaba asombrada mientras que la rubia solo reia, pero sorprendidas quedaron cuando el se acerco ala joven Sra Malfoy.

-Señora Malfoy,- dijo besando su mano.

-Doctor Casano,- respondió la aludida.

-No estamos en el hospital, llámeme Antony,- la castaña solo asintió,- me presento Antony Casano,- dijo extendiendo su mano a la pelinegra.

-Pansy Parkinson,- respondió con coquetería.

-Hermione Snape,- dijo la rubia mas seria,- encantado damas,- despues de las presentaciones comenzaron a charlar, las 4 damas sonreían mientras escuchaban las historias del joven medimago, que ya las tenia perdidas por el con esa sonrisa angelical.

En otro lado del salón, los hombres charlaban, estaban concentrados que nunca se percataron de la presencia del medimago con sus mujeres, hasta que Theo llego de la mano con Luna, se acercaron a ellos, cuando la rubia fijo su mirada en la mesa de sus mujeres, y con una mirada soñadora hablo.

-Pero si hay esta Antony,- los hombres fijaron su mirada donde veía la rubia, observando a sus mujeres charlando con un hombre mientras sonreían ampliamente las cuatro, la dura mirada del menor Malfoy, estaba puesta en ese hombre.

-Como lo conoces,- pregunto a la ahora novia de su amigo.

-En un viaje es medimago,- dijo encogiéndose de hombros, el rubio se dio media vuelta dispuesto a ir a reclamarle a su mujer, antes de que pudieran detenerlo el rubio caminaba a grandes zancadas en dirección a la mesa.

-Vamos Severus antes de que ese haga una tontería,- el patriarca de la familia Malfoy acompañado por el pocionista impactado también de la forma en que sonreía su esposa aquel extraño, se quedo unos pasos lejos, cuando el rubio menor tomaba a su mujer del brazo.

-Astoria necesito hablar contigo,- sin saludar a nadie fue con su dulce esposa a la biblioteca, cuando cerraron la puerta el rubio la cerro con hechizos, se volteo hecho un energúmeno con su mujer,- se puede saber que diablos te pasa, porque estas coqueteando con ese imbécil, primero en el hospital y ahora eso,- le grito, la castaña antes se hubiera encogido de hombros pero ahora no, ya no seria mas la estúpida con quien Draco se caso.

-Mira Draco, no se que te ocurre a ti, no se a que vienen esta escena,- se acerco peligrosamente a su esposa, sosteniéndola por los brazos.

-Tu eres mia, no debes estar de esa forma con nadie.

-Entonces no puedo charlar con ningún hombre porque a ti te molesta,- el asintió,- pues te equivocas, no estoy haciendo nada malo, solo charlaba con todas,- el no la soltaba,- no seas pesado ademas cual es tu molestia, que desprestigie tu nombre engañándote,- le dijo con ironia,- pues te recuerdo que por nuestros anillos sabrias inmediatamente si lo hiciera, porque crees que se que hasta ahora tu no lo has hecho,- despues de soltar eso, el rubio dejo de hacer fuerza en su cuerpo.

-No entiendes,- declaro.

-En ese caso explicame,- el puso su mano en su nuca,- no puedo soportar que nadie se te acerque, eres demasiando importante, nunca supe que eso podía ser posible, hasta que vi como le sonreías a otros, esas sonrisas que solo son mias, tu siempre has estado para mi no puedo ni quiero que estes para nadie mas,- le afirmo dejando asombrada a su esposa.

-Asi que solo es eso,- el asintió,- pues que maldito eres, tu deseas que este para ti en todo momento y tu cuando, hemos pasado todo nuestro matrimonia concentrados en ti, si tu deseas acostarte conmigo, si me miras despues de hacer el amor, eres un desalmado,- le grito con furia.

-Dime que deseas,- cuestiono.

-Pasión,- aseguro.

-Eso tendrás,- se fundieron en un beso poderoso cargado de pasión y locura, ambos se despojaron de sus ropas para fundirse como nunca lo habían hecho. Cuando terminaron después de una mescla de éxtasis, el rubio la atrajo hacia el,- a partir de ahora todo cambiara,- afirmo atrapando sus labios besándola nuevamente con pasión comprimida que por fin ambos se había atrevido a descargar.

En una terraza estaba una joven pelinegra, sintiendo el aire invadir su cuerpo, estaba con algunas lagrimas bajo su mejilla, ella no lloraba eso consideraba demasiado débil, pero ese dia en especial se sentía demasiado débil, aun recordaba estar sentada riendo cuando de pronto los vio, besándose. A ese hombre con quien alguna vez creyo amar, penso que se casarian, a pesar de la aceptación de su madre para el matrimonio aun recordaba esa noche, cuando estuvieron juntos por ultima vez, ella sabia que estaba comprometido, pero creyo que dejaría a su prometida por ella, hasta ese terrible dia, cuando el le dijo que habia sido grandioso su tiempo juntos pero que eso se terminaba al menos claro que aceptara ser su amante, la pelinegra lo sintió como un insulto le arrojo un expulso la pelinegra despues de eso lloro, para afirmar despues que nadie la volveria a usar.

Pensando en esa noche, no escucho cuando unos pasos se acercaron a ella, al darse vuelta, vio a Zabini detrás, con esa sonrisa que antes hacia que cayera a sus pies, ahora solo le provocaban ganas de golpearlo, ella intento escapar pero al pasar a su lado, la tomo del brazo.

-Porque huyes Pansy,- le dijo el moreno.

-Aquí apesta por eso me voy,- respondió con sarcasmo, el la atrajo mas hacia el.

-A mi no me engañas se que aun suspiras por mi, ademas ahora eres una santa para venir del brazo de San Potter,- ella lo observo con furia,- no sabes que las mujeres como tu solo sirven para una cosa y esa se hace en la cama,- ella quiso golpearlo pero el la detuvo,- si lo haces solo te lastimaras, sabes que nunca he encontrado a nadie mejor que tu, hay que divertirnos,- ella con furia sonrio ironica.

-Pero que crees yo si encontré a alguien mejor que tu,- el moreno la observo molesto.

-Conmigo no se juega,- le advirtió, de pronto una voz interrumpió.

-Pansy pasa algo,- ella observo al niño que vivio entrando a la terraza con su vista en Zabini.

-Potter,- dijo el moreno.

-Zabini,- fue la respuesta del azabache.

-Sigue en pie la oferta Pansy,- hablo el moreno mientras se marchaba la pelinegra se acerco al final de la terraza, mientras sus hombros se sacudían, el azabache se acerco a ella.

-Segura que no necesitas nada,- ella negó,- no se que paso con el, pero creeme que ninguna mujer debe llorar por un patan, vales mucho,- la pelinegra sin creer en sus palabras hablo.

-Yo no valgo nada, yo soy una mujer que se ha dejado usar,- el joven de gafas la volteo para verla severamente.

-Nadie debe juzgarte por tu pasado, nadie debe hacerte sentir mal por tus errores, tu eres excelente, me cuidaste en el hospital siempre eres eficiente en el trabajo, yo me siento feliz de saber que estas a mi lado,- ella estaba en shock

-Gracias,- el sonrio tranquilizándola.

-Esto lo he pensado por un tiempo, el otro dia que comimos juntos debo decir que fue magnifico, me gustaría que saliéramos,- ella no lo creía.

-Pero tu y la comadreja,- el azabache negó.

-No tengo nada con ella, hace mucho lo nuestro termino,- ella sorprendida hablo, acercándose a el, sujetándolo de la túnica.

-Convénceme esta noche, y veremos si después podemos salir,- el asintió llevándosela a la pista de baile.

Mientras tanto en una mesa estaba charlando una mujer rubia, con el sexy doctor, detrás ella estaba su esposo junto con sus padres, ella reia pues de alguna forma la charla con el joven doctor era muy amena, mientras que el pelinegro trataba de mantener una compostura sobre el, por alguna razón se sentía extraño al verla de esa forma con una persona que apenas conocía, la mirada de la matriarca de la familia Malfoy observaba al pocionista.

-No te enfades Severus, ella solo charla con el,- el pelinegro levanto una ceja.

-Ademas no tendrías porque enfadarte,- le advirtió el rubio. Siguieron escuchado la charla hasta que el pocionista logro ori algo que si le molesto.

-Señora Snape desearía bailar una pieza conmigo,- la rubia antes de reponder una voz siseante se escucho a sus espaldas.

-Me temo que eso no sera posible, ya que mi esposa bailara conmigo,- el pocionista le tendio una mano, a su mujer, mientras se ponían de pie, la mirada de Narcissa demostraba agrado mientras que Lucius resignación.

-Sabias que eso pasaría, nuestra hija es hermosa cualquiera la quisiera,- no termino de decir su argumento la Sra Malfoy cuando su marido hablo.

-Hay cosas que no me gustaría saber que hace nuestra hija,- la mujer asintió besando rápidamente a su marido. En la pista de baile el matrimonio Snape danzaba de un lado a otro la rubia sentía el tacto del pocionista encantador, hacia mucho tiempo que esa cercanía, le parecía un sueño, ahora era una realidad, ella estaría con el solo esperaba que un dia el le pudiera tener cariño, la canción era lenta asi que sus cuerpos se juntaron, ella poso su rostro en su pecho, era agradable sentir su corazón, de pronto para ambos el mundo se detuvo, ya no estaban en la habitacion llena de gente solo estaban ellos dos,  bailando sintiendo su mundo detenerse en ellos dos. el baile siguió. El pocionista no podía creer la tranquilidad que desprendía el contacto de su joven esposa con el, hacia tiempo que no se sentía de esa forma, con ella nunca se sintió asi de vivo su relación siempre estuvo oculta mientras que con Hermione simplemente se sentía vivo, a ella siempre supo que debía protegerla, pero con su rubia esposa la protege porque asi lo desea. Ambas son sin duda muy diferentes, una era torpe, mientras que la que esta asu lado, es muy fuerte, leal y valiente, porque compararlos, habia un mar de diferencia, como no podías comparar el azul del cielo de dia con la oscuridad de la noche, ambas eran especiales, aunque la rubia que sostenía, era espectacular. Bajo su mirada cuando sus ojos se encontraron, la calidez de esos ojos mercurio invadió su ser, ella era maravillosa simple, pero hermosa no era pretenciosa y muy trabajadora, su sencillez lo cautivaba, aunque pudiera tener lo que deseara, ya que sin duda sus padres nunca le negarían nada o incluso el como su esposo tenia un bodega llena de galeones a su disposición, ella prefería con su dinero comprar sus cosas, nunca dejaba que el pagara nada, era admirable sus deseos de superarse, su valentía al enfrentar la muerte de sus padres, para despues saber que aquellas personas que la había humillado, era su familia, al ver esa mirada gris, el acerco su rostro, sus labio caminaba hacia la boca de su esposa, pero se detuvo seria invadir su privacidad así que subió su mirada para su frente y la beso. ella se estremeció, el baile continuo hasta que se detuvieron, era tarde y al castaña bostezo.

-Quieres marcharte,- cuestiono el pelinegro.

-Si estoy cansada además la pierna,- el pelinegro asintió. Ambos fueron con los patriarcas Malfoy a despedirse, mientras lo hacían su madre beso su frente, su padre la abrazo y dijo que regresarían en dos meses, ella los despidió y como no encontró ni a su hermano o su cuñada dijo que después los buscaría. Al llegar a la mansión por la chimenea ella se veía agotada, dias sin dormir ademas de la herida hicieron que estuviera realmente agotada. Al llegar la rubia dio un paso donde casi se cae, el pocionista la tomo del brazo.

-Puedes caminar,- ella asintió pero al dar otro paso, sintió que se caia, el pocionista la tomo en brazos, y estilo novia la cargo, ella se aferro a su cuello, mientras se perdia en su aroma de hierbabuena y pergamino, el pocionista la sostenía cuando llegaron a la habitación, la deposito en la cama, ella hizo un gesto de dolor.

-El vestido Severus, cuando choca duele,- el pocionista con un movimiento de varita hizo desaparecer el traje, dejando con la sexy rompa intima de la rubia, en ese momento a ella le importo poco que la viera de esa forma, mientras que el pelinegro trataba de concentrarse para no mirarla, tomo la pomada para untarla en su pierna, ella por el dolor se quedo profundamente dormida. El pocionista admiraba su figura, simplemente hermosa, pero a su memoria llego la imagen de una figura parecida, simplemente no podía olvidarla, eso no le gustaba, habia pasado mucho tiempo era ahora de dejarla en el pasado, tomo las sabas y la subrio, mientras el se quitaba su ropa, se puso su pantalón negro, al recostarse a su lado, su mente seguía vagando en su pasado las noches con ella, quería sacársela de la cabeza, se quedo observando el cuerpo de la joven se veía adorable con mucha calma, despues de narrarle los hechos a el, ella se veía mas estable, durmiendo dejando atrás esos recuerdos. Momentos despues la rubia giro su cuerpo al pocionista colocando su mano en su abdomen, el estaba sentado, sintió un extraño cosquilleo, cuando intento separarse, ella lo apretó aun mas, el dejo que dejara su mano en ese lugar, la observaba detenidamente, hasta que pasando un tiempo, ella abrió los ojos, el pocionista se vio hechizado por los ojos mercurio, mientras ella por esos pozos oscuros, la joven comenzó a levantarse levemente, mientras subía sus manos por el abdomen y pecho del pocionista, el se estremecía con su tacto, mientras ella subia su mano derecha hacia su nuca mientras que con su mano izquierda tomo su mano para ponerla en su espalda, su rostro se acerco al del pocionista para poner sus labios cerca de los suyos, sus alientos chocaron, mientras que el pelinegro hizo el ultimo movimiento, junto sus labios con los de ella, sintiendo la calidez de esa extencion de su cuerpo, beso con delicadeza primero el labio inferíos para desender con ternura al inferior, ella se aferraba a su nuca y jugaba con su cabello, acercándose cada vez mas, el beso exigió mas haciendo que ambos enredaran sus lenguas, sintiendo la calidez y una gran humedad, la rubia apoyándose en los hombros del pocionista se sentó a horcajadas sobre el, separándose solo por unos momentos, para despues continuar con sus besos, el pocionista puso sus manos en la espalda de su joven esposa, mientras bajaba sus manos para sentir sus piernas, cada toque era electrificarte, al igual que con cada beso hacia sentirlo mas cerca a la mujer que tenia enfrente, dejando atrás a la mujer de su pasado, beso su cuello con maestria, mientras la rubia se movia el pocionista sintió estremecerse ante el contacto intimo de su mujer, ella seguía sentada uniendo sus cuerpos de tal forma que era inevitable percartarse, que para el cuerpo del pocionista no le era indiferente, los besos y caricias no sesaron hasta que el pocionista quito con delicadeza la ropa e su mujer, besando cada parte de su cuerpo, en la parte superior, debajo de ese largo cuello se encontraba un gran placer para el pelinegro. La rubia sentía que sonidos producía su cuerpo, desde su estomago hasta su garganta se formaba una sensación increíble y placentera, esos sonidos se hicieron mas intensos, conformo el calido contacto de la boca del pocionista hacia en su cuerpo, la rubia sentía desfallecer, hasta que de pronto el pelinegro se detuvo, ella lo miro a los ojos.

-Estas segura,- pregunto el pocionista, ella asintió,- si permites que continue no habrá vuelta atrás,- ella sonrio.

-Eso es lo que quiero,- el pocionista tomo eso como una forma de decirle que continuara, con agilidad y ternura acomodo a la rubia debajo de el, para permitirse admirarla, beso su cuerpo hasta llegar al lugar prohibido aquel en cual el seria el primero en explorar, retiro lo que restaba de su ropa, mientras la besaba, la rubia sintió que su contacto quemaba, el pocionista se iba a quitar sus prendas cuando ella decidio sentarse para observarlo, es cierto que a ella le daba pena su desnudes pero admiraba la forma en que el pocionista la estaba tratando, ella admiro su cuerpo, si torso desnudo mientras veía su extencion, ella se pudo de pie y beso su cuello, el se estremeció, mientras la alejaba.

-Hay no es asqueroso esa cicatriz,- se refería a la mordedura de Nagini, ella negó y continuo.

-Ami,- beso,- me parece,- beso,- encantadora, continuo con su recorrdo, besando cada marca del cuerpo de su esposo,- eres perfecto Severus nunca te avergüences de tus cicatrices, yo también tengo y no debemos sentirnos inferiores, al contrario son recuerdos de lo que henos superado,- lo volvió a besar mientras el levantaba su rostro.

-Sabes que eres la mujer mas madura que conozco, simplemente es magnifico la forma en que tomas la vida,- ella sonrio mientras se besaban, el la llevo a la cama, donde ambos se hicieron uno, disfrutando su cuerpo, su tacto, cada sonido que generaban ambos cuerpos hacían que el placer creciera, ella se sentía feliz al entregarse al hombre que amaba, mientras el con cada rose, beso caricia, hacia que el pasado, de aquel cuerpo que amo se desvaneciera, se perdiera en sus recuerdos y que solo ella a quien tenia debajo, fuera el centro de su atención, momentos despues ambos llegaron al máximo sentido del placer, mientras se desvanecían del cansancio, ella se recostó en su pecho quedándose dormida al instante.

A la mañana siguiente, la rubia se despertó creyendo que sentiría el cuerpo caliente de Severus, ella se estremeció al no sentirlo, asi que busco su bata colocándosela en su cuerpo, bajo de la cama, recordando los momentos de la noche pasada, cada caricia la hacia sentirse magnifica, observo la biblioteca y nada, la cocina pero tampoco habia nada, asi que decidio bajar a su laboratorio quería verlo, cuando observo la puerta entreabierta, vio al pocionista de pie con algo en las manos, ella se acerco para abrazarlo, lamentablemente cuando se acerco a el, vio una foto de una mujer junto a el, el parecía admirar a esa dama, pero lo que mas estremeció fue reconocer a la joven de la foto, que besaba a su marido.

-Tonks,- dijo en su susurro que Severus escucho, el se dio vuelta para verla de pie en shock, el comprendió que ella era esa mujer de la que Remus le hablo, era cierto sus sospechas,- estas enamorado de ella,- el pocionista se acerco a su joven esposa.

-Hermione deja que te explique,- hablo el hombre de mirada dura.

-Que me diras que estas enamorado de ella, que me hiciste el amor, pensando en su cuerpo no Severus esto es muy claro,- el se acerco mas.

-Alejate no quiero verte,- cuando ella se iba a ir el la detuvo.

-Esto es mi pasado, afirmo.

-Por lo que veo no, si sigues pensando en ella, esta muy presente,- ella antes de irse dijo,- no me enfada que hayas amado, lo que me molesta que pensaras en ella mientras me entregaba a ti,- azoto la puerta para perderse en su habitacion. Mientras que el pocionista observaba la foto de quien fue el amor de su vida y la mujer que la noche pasada se habia entregado sin restricciones, sintió estremecerse, ya que el creyo que Tonks era un recuerdo, pero en ocaciones el pasado no se olvida y su sombra te persigue para siempre.

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No me maten, tratare de actualizar mañana pero no prometo nada, porque estoy realmente ocupada, pero por ratos escribiré gracias por leer y las 64 personas que me tienen en favoritos, gracias Yazmin por comentar siempre, MagJane97, Ximesana, AdriSnape, Isis, Daliana, Manuoq. De verdad espero les guste el capitulo