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Aprendiendo a vivir — capítulo 17

Hola mis queridos lectores espero que les guste este capitulo, hay un momento interesante en la historia, espero sea de su agrado los adoro mis lectores esta historia me tiene super inspirada asi que ahora mismo estoy con el siguiente capitulo, para subirlo mañana, gracias los adoro.

Cuando la castaña abrió los ojos, mareada ya que odiaba transportarse en por esos medios, sintió su costado caliente, imaginaba que era por que la enorme mano de su esposo aun la sostenía, la rubia lo miro sonrojada, hasta que el frio invadió, donde hace uno momentos estaba caliente. El pocionista la ayudo a caminar, ya que la superficie donde estaban no era la mas pareja, estaban en medio del bosque, a lo lejos se alzaba una cabaña enorme, el pelinegro la guio hacia el lugar, al abrir la puerta, el permitió que ella pasara primero, el lugar tenia un aspecto muy rustico, le recordaba la casa de Remus, sonrio con nostalgia, Teddy sin duda amaría ese lugar. Habia una chimenea, mientras que una sala adornaba el lugar, todo estaba en colores claros, la cocina era pequeña, pero tenia suficientes suministros de comida para ambos, subió las escaleras, y vio varias puertas, el pocionista la guio a la ultima puerta, cuando la abrió ante ella apareció una recamara hermosa, con doseles de color café, mientras que una enorme ventana adornaba el lugar, simplemente fantástico, la rubia dejo su bolso que estaba reducido, mientras el pocionista se quitaba su enorme capa, ya que ese lugar era cálido, la castaña se preguntaba donde estaban, el bosque era muy abundante, asi que debía ser un lugar tropical además hacia más calor de lo que esperaba, saco las cosas al estilo muggle, ante la mirada del pocionista, era extraño para el, pues con la magia terminaría más rápido, como no habían desayunado, el pocionista bajo mientras su esposa terminaba en la recamara, fue a la cocina y con magia calentó agua para te, y corto fruta. Coloco la mesa mientras escuchaba pasos, al bajar la castaña el olor a comida le llego, olía a tostadas, huevos, se le hizo agua la boca, ya que tenía mucha hambre, el pocionista termino de colocar la mermelada cuando su esposa llego.

-Que mas falta,- cuestiono aun de pie, con la intención de ayudarlo.

-Es todo,- dijo mientras la ayudaba a sentarse,- come, lo prepare,- la rubia se sento mientras tomaba una tostada y la mordía con ganas, pasaron unos minutos en silencio hasta que ella hablo.

-Cuando aprendiste a cocinar,- interrogo pues nunca se imagino conocer ese lado del pocionista.

-Aunque lo dudes Granger me alimento 3 veces al día,- respondió con ironía, ella levanto una ceja,- nunca me ha gustado depender de nadie, incluso si se trata de un elfo domestico o de simple comida, aprendí a cocinar hace mucho,- ella asintió.

-Solo me sorprendió,- aseguro antes de seguir comiendo su rico desayuno ya que en verdad estaba delicioso. Paso menos de una hora cuando el pocionista se levanto.

-Me marcho, en la recamara te deje galeones para que vayas al pueblo, esta muy cerca asi que puedes aparecerte o simplemente caminar por el sendero,- la rubia asintió,- regreso en la noche. Tomo su varita y salió por la puerta, la rubia observo el lugar se sentía aburrida sin saber que haría,- tomo un libro y fue al sofá a leer.

5 dias transcurrieron donde el matrimonio Snape seguía con la misma rutina, desayunaban y cenaban juntos, el pocionista se iba desde muy temprano, y regresaba cuando ya estaba oscuro. Antes de la cena el hombre se iba a encerrar al estudio para seguir trabajando, ella entendía que al final no era un viaje de paseo, el iba a trabajar asi que ella se resignaba a pasar sus tardes, en su compañía, pero por extraño que pareciera el estar alejados, de todo ayudaba a que ellos se hicieran mas unidos, charlaban mas aunque de tonterías, pero por algo iniciaba, para romper el hielo que siempre estaban entre ellos.

La noche del 5 dia la rubia cenaba con Severus, el tenia una mirada seria y se veía cansado, ella sabia que realmente no estaba durmiendo bien, lucia muy cansado, si en este tiempo con el, la rubia habia aprendido algo, que Severus, era un estupendo hombre, trabajador, capaz entregado a su verdadera pasión que son las pociones, un hombre con un pasado turbio, pero al final su esencia siempre había sido esa. El era un hombre difícil de tratar pero no era malo, solo complicado, al ver que se quedaba viéndolo fijamente, se percato que no era feo, si algo tenia el eran sus ojos que fácilmente podías perderte en su negra mirada, facciones fuertes, pero encantadoras, si definitivamente no podía negar que era atractivo, ella admitía que cuando se entero con quien se casaría, no le molesto del todo, ya que siempre podría ser alguien peor, el era atento, tuvo suerte como decía Pansy, siempre le pudo haber tocado un infeliz, suspiro y hablo.

-Severus te he notado un poco cansado, seguro que no puedes descansar mañana,- el pelinegro negó.

-No puedo solo me falta una planta, pero no puedo hallarla,- ella suspiro,- si te aburres mucho, puedes salir he notado que te quedas todo el dia en la cabaña,- ella asintió.

-Realmente no me interesa salir,- el asintió,

-Sin duda no es lugar para una mujer, pero el pueblo pudes ir a comprar,- ella negó.

-Odio las compras, por que crees que es una tortura cuando mi madre me obliga a ir con ella,- el silencio invadió,- me permitirías acompañarte,- el la miro asombrado, jamás creyo que deseara pasar el dia en el bosque.

-Segura es un lugar difícil de caminar, no puedes usar mucha magia,- ella asintió.

-He estado en lugares peores,- el pelinegro entendió a que se refería.

-Si es quieres, nos vamos mañana temprano,- ella asintió emocionada, era para ella algo realmente emocionante poder salir, ademas el conocer un lugar siempre era agradable.

Esa noche el matrimonio Snape, se fue a dormir. Durante la madrugada como noches pasadas la rubia no podía dormir, ya que sus pesadillas volvían, hasta que el pocionista la tocaba, ella no se calmaba, la rubia sentía un tacto que la envolvía de paz.

En esos dias el pelinegro habia conocido, otra faceta de la rubia, si era una come libros, de eso estaba seguro, pero ella no era una mujer básica, que al ver dinero, deseara comprar todo lo que tuviera enfrente, ella pensaba y era sencilla, hogareña, aunque claro tenia un deje de aventura de conocer todo lo que pudiera, sin duda una Gryffindor. Por una vez despues de lo que paso con ella, podía sentirse a gusto con una mujer, ella era especial y procuraría hacer su matrimonio placentero.

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A la mañana siguiente, ambos se despertaron muy temprano, la rubia fue a preparar emparedados, para almorzar mas tarde, el pelinegro cuando la observo deseo ocultar su sorpresa, la bruja estaba vestida a lo muggle, con una prenda diminuta que dejaba ver sus piernas, el nunca le habia prestado atención, a su físico pero debía admitir que desde, retomo el cuerpo de una mujer Malfoy, se veía muy hermosa, ademas con la perfecta combinación con su cerebro, el pocionista la observo, mientras ella se colgaba un bolso diminuto en su hombro, ambos caminaron a la puerta.

Cuando salieron a la inmensidad del bosque, grandes arboles los recibieron, la rubia al ver todo aquello le traia terribles recuerdos, a pesar de llevar un short ropa muggle, tenia una blusa de manga larga. Al ver el bosque ante ella, recordó cuando iba en ese carruaje, el dia que los carroñeros la detuvieron junto con sus amigos, para llevarlos a la Mansion en la que hoy vivía, en efecto el pasado se olvida pero quedan restos, que debes superar en ocasiones.

Perdida en sus pensamientos sintió una parte agradablemente calida, la mano de  Severus, estaba sobre la suya, quien la guiaba en una superficie llena de piedras, a ella no les mostraba dificultad caminar en esa zona, pero era grandioso que su esposo mostrara esas atenciones con ella, caminaron hacia una superficie plana, donde el pocionista le mostro una imagen de la planta que buscaban, la rubia asintió comprendiendo que buscaban, ayudando de esa forma al pocionista.

Pasaron horas sin que pudieran encontrar nada, caminaron por otros senderos hasta que llegaron a una planicie donde también se veía un lindo lago, la rubia le brillaron los ojos, era un lugar realmente hermoso, el pocionista la observo, se veía ilusionada y como sabia que un dia mas se habia perdido decidio que era momento de descansar, ya mañana irían por otra ruta, y sin pensarlo mucho se percato que ahora la tomaba ne cuenta para una acción que el siempre hacia solo, ahora pretendía hacerlo con ella, la rubia le sonrio cuando el se detuvo detrás de ella. Su presencia era única.

-Un sitio sin lugar a dudas mágico,- afirmo el pocionista a su joven esposa,. La rubia asintió aun sin hallar la voz en sus palabras, sin duda ese hombre la mantenía, al limite,- comeremos algo,- hablo mientras el pocionista iba hacia la sombre de un árbol, se quito la capa mientras la extendia en el suelo, la rubia lo observo sentarse mientras ella, hacia lo mismo, ambos guardaron silencio hasta que la rubia de su pequeño bolso, sacaba una bolsa con emparedados, el pelinegro se sorprendió al ver que sacaba todo eso, de un pequeño lugar, lo dejo sobre el suelo.

-Un hechizo de expansión,- aclaro ante la pregunta formulada del pocionista.

-Debi suponerlo,- aclaro el pelinegro. Lo minutos pasaron mientras comían, ella observaba el lago, simplemente la llamaba a nadar en el, pero tenia vergüenza.

-Ahora entiendo tu molestia,- hablo sin pensar la joven Sra. Snape, el pocionista levanto una ceja sin comprender,- cuando tomamos tus ingredientes en segundo año,- la rubia se sonrojo al recordar sus aventuras.

-Mejor dicho hurtar mis ingredientes,- la observo detenidamente,- para una poción multijugos, ¿se puede saber quien les dijo como hacerla?,- la rubia sonrio con autosuficiencia.

-Yo la hice, la encontré en un libro y la elabore,- el pocionista solo levanto una ceja ya que ella era muy pequeña para hacer una poción tan complicada, pero no se sorprendía ya que estaba hablando con una bruja verdaderamente inteligente.

-Debi imaginarlo, ¿para que la usaron?,- ella recordó ese terrible dia, en que se convirtió en gato.

-Para interrogar a Draco, creimos que el era el heredero de Slytherin y bueno Harry y Ron se disfrazaron de sus guardaespaldas, mientras que bueno yo no los acompañe,- el solo la miro.

-Muy inteligente ese plan,- ella solo asintió,- y porque dices que entiendes mi molesta,- ella lo observo.

-Pues que es muy complicado encontrar ciertos, ingredientes que tienes que recolectar y bueno nosotros te los robamos,- el solo negó.

-No voy a negar que me molesto, pero fueron dignos de su casa por hacer esa acción,- ella solo bajo la mirada,- y dime porque auror,- ella lo observo detenidamente, ese momento se habia convertido en una forma de conocerse, en realidad a ella, se le hacia sencillo entablar una conversación con el pocionista, un hombre de pocas palabras pero no le importaba abrirse un poco, ya que pasarían el resto de sus vidas juntos, pero aunque sea como amigos.

-Estuve estudiando leyes mágicas, por eso es que has ahora me gradue. Entre al departamento de leyes mágicas, pero habia cosas en las cuales no estaba e acuerdo, tradiciones que no fueron de mi agrado pero sobre todo métodos del ministerio, ademas siempre ante sus ojos fui una sangre sucia,- el cuerpo de Severus se tenso al escucharla referirse asi misma de esa forma tan despreciable,- asi que nunca avanzaría, siempre me ponía trabas e incluso me trataban de una forma que no me agradaba, estuve 1 año en ese lugar, despues bueno estuve en el departamento de aurores,- el pocionista hizo cuentas, cuando se percato que 6 mese no encajaban quiso sasear su curiosidad.

-Pero el entrenamiento dura 6 meses y ahora estar terminando, asi que hay 6 meses, despues de tu salida de la escuela de leyes, que paso en ese tiempo,- la rubia levanto su rostro.

-Solo ordene mis prioridades,- respondió secamente, ese tema aun no lo hablaría, su ser aun se rompía al recordar esa noche,- y dime porque te fuiste de Hogwarts,- el pocionista también se tenso.

-Ya no era lo mismo, nunca quise enseñar, pero fue algo que tuve que hacer, por eso en cuento pude me retire,- ella sabía que había algo mas, pero a sabiendas que no se lo diría, decidió no preguntar mas. El silencio los invadió, la rubia sabia que el tenia fantasmas, que nunca diría, sus heridas era intensas, como el amor hacia Lily, aunque las palabras de Remus se calaron en su cerebro cuando le dijo que posiblemente Severus, habia tenido otro amor uno inclusive mas fuerte que tuvo por la madre de su amigo. La rubia se quedo observando la majestuosidad del lugar, hasta que en una rama alta observo la flor la que tanto buscaban, ella se puso de pie  de un brinco, hasta que pocionista siguió con la mirada a su joven esposa.

-Severus,- hablo la rubia el asintió, ella de inmediato saco su varita, mientras el pelinegro negaba,

-Tengo que subir por ella, no se puede bajar con magia,- ella lo observo.

-Pero la rama se ve débil podrías caerte,- la preocupación genuina que mostro por el fue satisfactoria.

-Es lo mejor ademas,- ella lo cayo.

-Yo puedo subir no es muy alto, además mi peso lo soportara,- el negó.

-Te lastimaras.

-Por favor soy auror entreno físicamente mucho, déjame ayudarte,- el negó,- es una forma de compasarte todas las veces que te resulte intolerable en tus clases, y por el robo de los ingredientes.

-Pero con cuidado,- ella asintió y cuando comenzó a subir por el árbol, el pelinegro le resulto un nudo en el estomago, no quería que se lastimara, el nunca se preocupaba por nadie, pero esa chiquilla hacia que por ella lo hiciera, la observo llegar a la rama como decía no era alta, alcanzo la flor y con un gran cuidado la deposito en un frasco irrompible, la rubia la puso en su bolso y cuando se hizo para atrás, solo se escucho un sonido que indicaba que la rama se rompia, la rubia sintió caerse cerro los ojos esperando lo peor, cuando de pronto se sintió en un lugar a salvo sin dolor, cuando abrió los ojos, se observo ante el rostro de Severus, se hacia una mueca de dolor, cuando se percato, de dio cuanta que el la protegió con su cuerpo, ella se levanto cuando vio atentamente a su esposo el tenia unas ramas sobre su espalda pero unas se veian mas pesadas, asi que cuando estuvo de pie, se las retiro, cuando quito un cumulo de hojas, observo que tenia la camisa rota al ver mas atentamente, esta estaba llena de sangre al parecer se habia lastimado, el pocionista se venció en el suelo, mientras ella no sabia que hacer.

-Estas bien,- cuestiono preocupada, el asintió.

-Solo fue una cortada, vamos a casa,- ella asintió lo tomo del brazo a sabiendas que el no podía caminar, tomo su cama y se desapareció llegaron a la habitacion de la cabaña,  lo ayudo a recostarse en la cama,- traeme una poción que esta en ese cajón,- señalo un lugar y saco una botella, la destapo para dársela, el pocionista la bebió y de inmediato se quedo dormido, ella se asusto pero al revisarla se percato que era una poción para curarlo, esas daban sueño, y si tomaba en cuanta los dias que no habia dormido, era lógico que se via de esa forma, la bruja a provechando que estaba descansando fue por una tela y agua para limpiar la herida ya que estaba sucia, se curaba pero aun asi necesitaba limpieza, quito con magia la camisa, ahogándose con su propia saliva cuando vio la espalada ancha del pocionista, era verdaderamente fuerte, ya que con la ropa que siempre llevaba no se podía apreciar, pero ahora no habia nada que le ocultara, limpio con sumo cuidado. Cuando termino busco algo para cubrir la herida, cuando la espalda estuvo limpia, observo con temor como tenia cicatrices muy grandes, por toda la espalda,  puso una tela para proteger la herida, roso sus dedos en la espalda mientras observaba que su textura no era suave al contrario, se sentía sumamente rasposa, negó mientras lo subria con la sabana de la cama solo de la cintura para abajo, mientras ella cerraba la puerta lo vio dormir sumergido en mucha paz. La rubia fue a la cocina  preparar la comida, mientras tanto sus pensamientos, estaba inmersos en esas heridas no las veía con repulsión, era temor a lo que sufrió por años siendo doble espía, el mas que nadie había sufrido, por años tuvo que soportar las torturas de ese desgraciado, sin contar los sacrificios que hizo, saber que por el su amor, y amiga murieron, esa no era una vida, ella entendía su frialdad sabia que era un hombre que no se abriría ante nadie, de pronto sintió lagrimas en sus mejillas, verlo en ese estado le recordaba cuando lo curo despues de la segunda guerra, nadie confiaba en el por eso hasta Poppy se negaba de cierta manera a ayudarlo, verla tan débil la motivo a ofrecerse, sin saber bien que habia pasado, posteriormente cuando Harry le hablo de sus memorias, supo que era lo correcto, en ese tiempo el nunca hablo, pero sabia que odiaba que alguien hiciera eso por el, su orgullo no le permitía sentirse inútil, no tenias que ser un genio para saber algo como eso. Negó con la cabeza, ya que recordar su vulnerabilidad, era recordar lo que en su corazón se comenzó a formar, si admiración sintió pero intriga y algo mas se apodero en su corazón cuando se separo de el, sabia que no volvería a tenerlo cerca, así que se resigno, pero el destino juega con las personas, y los junto al grado de ser esposos. Pero debía olvidar esos sentimientos, ya que ellos hicieron que se molestara cuando se entero que el era su prometido, el saberse que el estaría a su lado por obligación fue simplemente triste, ahora que lo tenía cerca era una sensación única pero saber que el estaba obligado hacia que ella intentara olvidar que por un momento se sintió que se enamoraba de quien fue su maestro de pociones, ese secreto nadie lo sabia solo ella misma, termino la comida, mientras subía las escaleras, llego a la habitación y cuando entro observo al pocionista de pie, ella dejo la bandeja a un lado mientras el la observaba, verlo de pie con sin camisa era una visión increíble, ella se acerco y reviso la curación, la herida casi desaparecía, por la poción.

-Gracias,- dijo el pocionista,- por cubrirme la herida,- ella negó.

-Puedes recargar tu espalda en la almohada, para que comas algo,- el asintió, el pocionista fue hacia la enorme cama, para sentarse ella puso la comida en sus piernas mientras se acomodaba en una silla.

-Todo esto es para mi,- ella asintió,- es demasiado ademas tu igual necesitas comer, tu caíste del árbol, esta herida,- cuestiono el pelinegro

-No estoy perfecta, ahora come,- el pocionista asintió mientras comia, la rubia no lo dejaba de observar, su pecho desnudo era una distracción, ademas en su cuello se alzaba la gran marca de la mordedura de Nagini, pasaron los minutos hasta que el pocionista termino, el cierlo se escondió detrás de las montañas, mientras el pocionista se dormía, la rubia iba al baño, para refrescarse, al sentir el agua correr por su cuerpo, penso en el destino, era absurdo que cuando creía haber superado su enamoramiento juvenil por alguien inalcanzable el destino lo pusiera de nuevo frente a ella, pero no solo eso fue al grado de hacer que compartieran su vida, si en algo tenia razón Pansy era a que no se debía negar a lo inevitable, era su esposo y debía compartir su vida, solo que ella sabia que para el ella era una persona sin importancia, salió del agua mientras se colocaba una bata con su piyama llego a la cama mientras se recostaba a un lado de su esposo no pudo evitar observarlo, se veía en paz, tranquilo la rubia no quería dormir, ya que no deseaba que las pesadillas regresaran, pero el sueño la venció. Como invocando sus malos pensamientos, el rojo de la sangre invadió su sueño. Por otra parte en la madrugada el pocionista despertó, mientras veía como la rubia se retorcía, intento despertarla pero ella no se calmaba, el se sentía angustiado por ella, hacia tiempo que no se sentía de esa forma, la tomo del brazo, cuando ella pareció reaccionar se sentó de golpe, su mirada se veía perdida y cuando el pelinegro la observo de cerca sus ojos, estaba rojos del llanto el pocionista la tomo por sus hombros, ella pareció reaccionar ante el tacto y sin pensarlo se arrojo a su pecho llorando con gran intensidad, el pelinegro al principio no sabia que hacer, asi que solo la sostuvo fuertemente, mientras ella temblaba, paso un tiempo de esa forma hasta que la rubia se calmo, el creyo que dormía pero cuando observo sus ojos grises sin vida, se asusto, ella era la imagen de la vida, siempre alegre el no quería preguntar pero esa situación no podía seguir, ella se lastimaba al guardar el secreto de sus pesadillas, y eso debía terminar, el no podía ayudarla sin saber que pasaba, la separo de el mientras ella lo observaba.

-Que pasa Hermione,- ella negó escondiendo su rostro en el pecho de su esposo,- desde hace meses tienes estos sueño,- ella levanto el rostro y de sus ojos salian lagrimas.

-Lo sabias,- el asintió,- por eso me dejabas dormir en tu pecho en la mansión,- el pocionista asintió.

-Al parecer era la única forma de que no tuvieras pesadillas,- la rubia se sonrojo, se separo un poco de su esposo, el ya sabia de sus pesadillas, eso era algo que solo Remus sabia a detalle, pero un dia el le dijo que debía hablarlo con mas personas, ya que sus pesadillas no desaparecían, porque nunca se habia desahogado, si Remus sabia el porque de esos terribles sueños, fue porque ambos vieron todo, pero nunca habia compartido esa historia.

-Despues de que Sali de la escuela de leyes, fui quise buscar a mis padres, antes de la guerra les aplique un obliviate para ponerlos, a salvo, crei que si no me recordaban, podrían estar a salvo. Tarde en ir por ellos porque necesitaba encontrar el hechizo, cuando lo hice Remus me acompaño,- el pocionista observaba con mucha atención a la joven,- cuando llegue a su casa para revertir el hechizo, encontré a un mortifago que los torturaba, el al parecer siguió las ordenes de Voldemort, cuando entro vi que los cortaba en todo su cuerpo, los insultaba, yo creía que la mayoría de los mortifagos estaban muertos o en azkaban, asi que lo único que hice fue enfrentarme a el, Remus me ayudo una vez que le arroje un desmaios, cuando me acerque a ellos, era lugar estaba lleno de sangre, me arrodille frente a mi padre quien estaba muerto, mi madre respiraba cuando la tome de la mano, ella puso sus ojos en mi, levanto mano para tocar mi rostro, ella lloraba mientras sus ultimas palabras fueron hija, ella me recordó en ese ultimo momento, mi madre quien me crio nunca se olvido de mi, yo siempre supe que era adoptada pero los amaba, ellos siempre me dieron todo,- la rubia puso sus manos en su rostro para contener sus lagrimas,- yo fui una tonta crei que haciendo eso los cuidaría pero aun asi los mataron, no puedo soportar recordar ese momento y siempre he tenido esas pesadillas, con ellos llenos de sangre,- el pocionista tomo su mano.

-Ellos no querrían que te torturaras Hermione, todos pasamos por algo terrible en el pasado, yo vivi como mortifago, al principio a pesar de quererlo nunca fue algo que me satisficiera, pero al final encontré mi camino para saldar mis deudas, el que te tortures no te devolverá a tus padres, debes vivir y tratar de ser feliz,- ella asintió.

-Fue tan malo,- cuestiono la rubia,- el ser mortifago,- agrego.

-Si,- el pelinegro la observo detenidamente,- tu misma has visto las pruebas físicas, pero lo que vez o haces no es nada fácil,- ella entrecerró los ojos.

-Imagino que te refieres a lo de Dumbledore,- el asintió,- por lo que Harry me dijo ver en tus memorias, el planeo todo hasta su propia muerte, además Draco un dia me conto lo que paso en esa época, y fue muy noble de tu parte el cuidarlo e incluso hacer algo que no querías, mis padres siempre te lo agradecerán,- ella bajo la cabeza,- si es importante para ti, yo no te juzgo por tu pasado, incluso antes de enterarme de la verdad, el presenciar como te mantuviste firme ante la amenaza de Voldemort en la casa de los gritos, fue impresionante. Sabia que todos merecen una segunda oportunidad y tu ayudaste no solo a Harry, fue a toda la guerra por muchos años, eso no se debe juzgar si no admirar,- el pocionista asintió,- eres un hombre valiente.

-Y tu mas fuerte de lo que muchos creen,- ella sonrio, se acomodo en la cama, para dormir,- por cierto gracias por escucharme,- el pocionista cerro los ojos  mientras la rubia lo imitaba. Esa noche sin saberlo ambos habian conocido algo muy importante el verdadero ser, de la persona recostada a su lado.