Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Aprendiendo a vivir · de

Aprendiendo a vivir — capítulo 30

Esta canción inspira, el capitulo y una escena en particular, espero les guste.

es de Alex Syntek. Advetencia el capitulo contiene leemon

En la orilla de un lago, una pareja iba caminando. El un hombre de aproximadamente 45 años, tomaba posesivamente de la cintura o el lugar donde alguna vez habia estado según las palabras de su dulce y joven esposa, ella tenia 7 meses de embarazo, dejando que de su vientre siempre plano, ahora resaltara una panza un poco mas grande, el la tenia pegada a su cuerpo ya que no quería que su esposa pudiera lastimarse. Mientras que ella simplemente se dejaba querer y cuidar.

Ese sin duda era un embarazo muy esperado, ellos habia perdido hacia tiempo un pequeño del cual no sabia de su existencia hasta que ella lo perdió, hacia ya unos años, ahora este pequeño o mas bien pequeños, crecían de manera formidable, ambos felices. El pocionista se giro para verla de frente y toco el vientre con delicadeza, ella sonrio ya que su esposo tenia esa costumbre y sus pequeños, parecían saber cuando su Padre los tocaba ya que pateaban fuertemente su vientre. La rubia puso cara de dolor ante el ultimo golpe de sus hijos.

-Te dolio,- cuestiono el pelinegro, ante el rostro de dolor de la joven.

-No Severus, no me lastimaron solo que, estos niños parecen que serán jugadores de quidditch, ya que toman mis órganos como bluggers,- la rubia sonrio ante su propio chiste, mientras que su esposo embozaba una sonrisa de lado, gesto que solo le dedicaba a ella, con amor y ternura el la beso en sus delicados labios,- ¿recuerdas la primera vez que nos vimos en este mismo lugar?,- pregunto la bruja.

-Como olvidarlo,- respondió el pocionista levantando una ceja. Ese dia nunca lo olvidaría.

El hombre que habia sido espia por muchos años, se encontraba caminando en la orilla de un hermoso lago, que estaba a las afueras de la casa que recientemente habia comprado, para el y su esposa, el era un hombre que le costaba decir sus sentimientos, por ese motivo cuando se fue de Londres dejo una carta para ella, ya que no se atrevía a decirle todo eso en persona, sabia que era un cobarde pero no importaba al final lo único que deseaba es que ella conociera sus sentimientos.

Ahora esperaba que cuendo ella regresara de su misión llegara a su lado, sabia lo complicado que seria hacer que ella sintiera lo mismo que el, pero ahora todo estaba dicho, solo faltaba que ella aceptara, tenia una postura rigida como era común en el, sus manos se juntaban en su espalda, mientras caminaba. Ese lugar lo habia comprado pensando en ella, una casa de dos pisos, con pocas habitaciones un jardín hermoso y a las afueras, un lago que se asemejaba al lugar donde fueron por primera vez, cuando algo comenzó a arder en el pecho del pocionista por ella el lugar era pequeño, ya que sabia su incomodidad por los lugares como la mansión de su familia. De pronto un ruido lo saco de sus pensamientos, el pocionista tomo su varita apuntando, cuando a lo lejos un cabellera rubia se movia hacia el, dejando sin palabras al pelinegro, solo ella podia llegar a la casa. El cuerpo pequeño de una mujer llego hasta donde se encontraba el hombre de mirada oscura, este la miro perplejo pero antes de que el hablara ella lo callo.

-Es esto verdad,- pregunto mostrando el pergamino donde el habia escrito la carta.

-Hermione,- ella levanto su mano.

-No me interesa nada mas solo dime es verdad,- el asintió.

-Por supuesto, quiero que comencemos desde cero,- ella levanto la mano.

-No eso, lo que dice al final,- el sabia a lo que se refería pero no lo quería aceptar, asi que solo sintió,- dimelo,- exigió con el ceño fruncido,- si no lo dices no tiene el mismo valor,- el pocionista estaba impaciente,- eres un cobarde solo puedes escribir de tus sentimientos pero cuando te doy la oportunidad de decirlo, te niegas a que juegas Severus,- antes de que continuara con su relato el pocionista la interrumpió.

-Si te amo, feliz Hermione ya lo dije, ahora que mas quieres,- la rubia se quedo en silencio mientras aun sorprendida por las palabras del pocionista ella lo observo, mientras que el veía los ojos mercurio de su esposa que comenzaban a irritarse por las emociones, ella se acerco mientras sonreía.

-Sabes nunca crei poder decir esto, pero soy feliz de que me hayas dicho algo tan simple pero que significa mucho, eres un hombre sensacional que llego a cuidarme, sabes yo igual te amo, estoy enamorada de ti,- el pocionista sonrio  de lado mientras la tomaba de la cintura y la atraía hacia el, la joven solo sintió sus labios juntarse a los suyos, mientras sus pies abandonaban el piso ella se aferro al cuello del pelinegro enredando sus dedos en su cabello, el besaba con delicadeza sus labios, pasaba su lengua por la boca de la joven, mientras ella sentía la ansiedad de quererlo sentir aun mas cerca,

Ambos terminaron en el piso y con la urgencia de tenerse uno al lado del otro, comenzaron a quitarse la ropa, permitiéndose verse desnudos, con la luz del dia, ella admiraba cada parte del cuerpo del pocionista simplemente era encantador, mientras el el observaba cada curva de su esposa, se veía hermosa, el pocionista con sus manos recorrió el contorno de la figura recostada debajo de su cuerpo, mientras que ella se aferraba a su espalda, el pocionista tomaba con delicadeza sus piernas para ponerlas a los lados de su cadera, mientras que la rubia arqueaba la espalda al sentir una invacion en su cuerpo, ambos quería amarse con urgencia por lo tanto no estaban para juegos, quería reconocer su cuerpo, que en una ocasiones se exploraron, ahora por segunda vez lo harian.

El hombre llenaba con amor el cuerpo de su joven esposa, la sensación era de completa satisfacción, ambos sintieron que vibraban de la emoción sintiendo un sonido formarse en sus gargantas, salió sin previo aviso de sus cuerpos dejándolos completamente exahustos, el pocionista cubrió a su mujer, con su capa mientras ella lo observaba, el silencio los invadió provocando un momento incomodo, el pocionista tomo de la mejilla a su esposa y hablo.

-Quiero que sepas, que por haber hecho el amor, te forzare a algo que no quiere, te dije mis sentimientos y me alegra ser correspondido, eres la mujer que amo, espero sepas que siempre seras mi prioridad.

-Lo se Severus eres igual la persona mas importante en mi vida, te amo y espero podamos ser felices,- ambos cortaron la distancia de su rostros para besarse con amor y ternura, su momento de necesitada pasión, habia pasado en esos momentos solo restaba el amor entre ellos.

La joven rubia rio por el recuerdo, en ese momento estaban en la casa de Italia ya que despues de que el pocionista terminara sus labores, ambos se negaron a regresar a Londres, por ese motivo, habia ido solo de paseo, pero lamentablemente durante el periodo del embarazo de Hermione se vieron forzados a regresar para que a la joven rubia la ayudaran durante el embarazo, ambos con nostalgia se despidieron momentáneamente de ese hermoso lugar sabiendo que pronto volverían ya con su familia completa.

O0o0o0o0o0o0o0o0O

una joven estaba en la biblioteca de la mansión de sus padres, ella aunque se negara tenia que vivir en ese sitio por el momento, ya que con el embarazo tan avanzado ademas de doble, tenia que cuidarse aun mas, tomo un pergamino y comenzó a escribir ciertos criterios de su nuevo empleo.

La vida de Hermione Snape habia cambiado, ella cuando llego a Italia en busca del amor de Severus cuando sus dudas se disiparon, despues de leer aquella carta, supo que el era el hombre de su vida que su amor seria correspondido, asi que sin dudar tomo el traslador que la llevaría con el, ese dia ambos aceptaron sus sentimientos, provocando una ola de pasión que los embargo, hasta varios dias despues.

Posteriormente ambos fueron mas libres, en un país que si los conocía, pero era diferente ya que, los periodistas no estaban al acecho como en Londres, como lo habia supuesto pudieron comenzar desde cero, ambos pusieron de su parte para conquistarse, amarse plenamente, el nunca seria un hombre cursi y eso precisamente amaba de el, sonrio recordando como su vida era en esos momentos, el un hombre entregado a ella, y por supuesto ella misma siendo una mujer plenamente feliz. A pesar de todo ellos se enamoraron de su casa sencilla en aquel país, asi que decidieron mudarse definitivamente allí, el pocionista abrió su botica en aquel lugar mientras que la rubia ingreso al area de inteligencia 2 años despues de su llegada, ya que Severus cansado de verla lastimada constantemente se lo habia pedido, entendiéndose por peticion nivel Snape. En realidad se lo exigió, ya que no quería vivir preocupado por su seguridad, aunque aun estando en una oficina el pelinegro temia constantemente.

Dejando que a lo largo del tiempo comprendiera que ya habia logrado bastante al ver que la rubia estuviera donde en esos momentos estaba. La bruja mas inteligente estaba feliz con la llegada de sus bebes, aun recordaba el dia en que le dijo a Severus que serian padres.

La Sra. Snape estaba en un sillón dormitando, desde hacia semanas su cuerpo estaba débil, se preocupaba ya que recordaba que hacia unos años, esa sensación tenia, cosa que ella no tomo importancia provocando la peor tragedia de su vida, asi que decidida a no cometer el mismo error, fue al medimago. Este gratamente le confirmo sus sospechas, la joven quedo sorprendia y muy emocionada, temia el hecho de ser mama, pero al mismo tiempo le emocionaba la idea, esa misma noche prepara una cena para decirle a Severus la noticia que le emocionaba. Se paso el dia cocinando, puso una hermosa mesa, hasta que las 7 de la noche llego, hora en que el pocionista llegaba, espero pacientemente, hasta que las 8 de la noche llego, en ese momento no se sentía molesta sabia que un retraso podia tener, fue al sillón a recostarse ya que ciertamente se sentía agotada, cerro sus ojos un momento para descansar, sin saber que morfeo, la haría dormir.

Una luz ilumino el rostro de la joven, cuando despertó, se encontró asi misma en la comoda cama de su habitacion, suspiro cuando recordó la noche anterior, pero que hacia en su cama penso, ella se habia quedado en la sala, volteo el rostro para ver a Severus a su lado durmiendo plácidamente. La rubia sintió un nudo en la garganta, para que instantes despues lagrimas vayeran por su mejilla, sintió ira en su interior, al darse cuenta que cuenta que su esposo la habia llevado a la cama, asi que tomo su almohada y la arrojo al rostro del pelinegro, este despertó sobresaltado, observo a su alrededor, y vio a su esposa sentada en la cama con los ojos irritados, con lagrimas cayendo por su mejilla, ella lo seguía observando asi que el pocionista se acerco a abrazarla ella se solto de golpe y lo empujo el hombre de oscura mirada la miro en shock.

-No me toques,- grito la rubia,- el pocionista se alejo.

-¿Que pasa?,- pregunto con ira contenida,- ¿te duele algo?,- cuestiono al ver las lagrimas.

-Nada,- dijo tajante.

-Mira Hermione no soy adivino para saber que te ocurre, asi que dime que pas, estas llorando no creo que llores por nada,- afirmo el hombre de nariz perfilada, la rubia se negaba a contestarle,- estas molesta porque llegue tarde ayer,- se aventuro a cuestionar.

-No,- respondió, para despues agregar,- ¿crees que soy tan inmadura para enojarme por eso?

-No pero ahora mismo te estas portando como una niña, dime que pasa contigo,- el pocionista estaba verdaderamente molesto,- si es por la cena de ayer no te preocupes, mas tarde,- pero la rubia no lo dejo continuar ya que le arrojo una almohada.

-Ayer era especial,- dijo haciendo un gesto de niña pequeña.

-Ya basta, ahora me diras que demonios te ocurre, me extraña tu comportamiento, si es por la cena, lo siento te vi dormida.

-Pues me hubieras despertado,- rebatió.

-Por Merlin Hermione, escuchas lo que dices, estabas dormida no te iba a despertar por una cena que puedes hacer otro dia, te agradezco el gesto, pero no actúes como si el mundo se terminara, por algo tan simple,- cuando el pelinegro termino de decir aquello la joven se tapo el rostro para llorar.

-Simple y sin importancia,- hablo minutos despues ya sin el hipido del llanto, se levanto de cama,- estoy embarazada imbécil,- dijo la rubia el pocionista la observo perplejo,- ayer maldito bastardo insencible, te lo iba a decir, por eso planee una cena, de la cual me perdi, porque el Sr. Decidio llegar tarde y yo me quede dormida esperándote,- sin mas la rubia paso a su lado para ir al baño, pero antes de llegar sintió una mano en su brazo, la rubia giro para encontrarse con la mirada del pocionista.

-¿Hablas encerio?,- cuestiono el pocionista, ella asintió,- ¿Cuánto tiempo?,- se aventuro a preguntar.

-3 meses,- el pelinegro de inmediato llevo su mano al vientre de la rubia, sintiendo que aun era plano, pero si conocias tan bien el cuerpo de ella como el lo hacia, se percataba de una pequeña elevación, la rubia sintió lagrimar correr por su rostro al sentir el tacto del pocionista, el levato el rostro y la abrazo, ella puso sus manos en su cuello mientras el, la besaba. Ambos se perdieron en la muestra de amor que se daban hasta que se separaron.

-Soy el hombre mas feliz de todos, Hermione te amo,- le dijo sin mas, ella se sintió culpable por la forma en que le habia hablado antes.

-Perdón Severus no quería decirte de esta forma la noticia,- el hombre asintió,- no eres un imbécil, te amo,- el beso la punta de su nariz,- tampoco eres un bastardo,- el solo sonrio de lado.

-Si soy un bastardo, pero asi te enamoraste de mi,- ella sonrio y sellando la noticia mas importante se besaron con pasión.

dias despues de saber del embarazo fueron a una cita con el medimago para que su sorpresa fuera aun mayor, y les dijeran que eran dos frutos de su amor, las que venían en camino, ambos estuvieron felices, por tan inesperada noticia. Aun la sonrisa de la rubia se formaba al recordar esos momentos.

La puerta de la biblioteca se abrió, dejando ver a una hermosa mujer de facciones finas, con una cabellera rubia, la mujer sentada en el escritorio, rodo los ojos, pues ya sabia lo que venia, la mujer mayor se acerco a donde su hija estaba y puso sus manos sobre la fina madera del enorme mueble, frunció el seño y comenzó a hablar.

-Se puede saber porque te encerraste en la biblioteca,- cuestiono molesta la mujer.

-Estaba revisando unos pergaminos,- la mujer se endereso y puso sus manos en las caderas.

-Asi que trabajabas cuando te dije que no lo hicieras, te estas estrezando mucho Hermione y sabes que tu parto se puede adelantar,- dijo con furia la mujer.

-Lo se solo fue un momento,- la rubia la detuvo.

-Te conozco y se que no era un momento como dices, en eso te pareces a tu padre, no puedes dejar de trabajar aunque sea necesario, ahora te levantas y vamos a la sala, al jardín o donde sea que quieras estar,- la rubia con dificultad se puso de pie, sabiendo que no ganaría esa batalla, por su parte la madre de la joven, la ayudo ya que su vientre estaba considerablemente grande, caminaron afuera de la biblioteca, hasta que llegaron a la sala donde un pequeño punto rubia corrió hacia la heroína de guerra.

-Tia,- grito una pequeña voz, un niño de 4 años, se paro junto de la mujer embarazada, tomando su mano y ayudándola a caminar hasta el asiento mas cercano,- ¿te encuentras bien?,- pregunto el pequeño.

-Si Scorpius,- respondió con amabilidad, la joven sonrio al mini Draco, el era el hijo de su hermano, una copia exacta de el, solo que con la mirada mas tierna sin duda los ojos de Astoria.

-¿Cuándo naceran mis primos?,- pregunto el niño.

-Dentro de unos meses,- respondió con paciencia.

-¿Puedo tocarlos?,- pregunto. El niño elevo su mano al vientre de la joven, el pequeño sentía con gusto como sus primos se movían, hasta que una voz los interrumpió.

-Deja de ser imprudente Scorpius,- cuando la joven elevo el rostro, vio a su Padre entrando a la habitacion con su esposo, el rubio mayor llego con su hija para besar su frente mientras el pequeño se encogía de hombros e iba a un sillón, el pocionista llego hasta donde estaba su mujer y beso el dorso de su mano, en publico el seguía siendo el mismo hombre serio.

-¿Cómo estas?,- pregunto el hombre.

-Bien solo han pateado pero lo normal,- el hombre asintió. Pasaron un tiempo en silencio hasta que la cuñada de la rubia apareció, saludo y fue con su hijo. El pocionista charlaba con el patriarca de la familia Malfoy, mientras que Narcissa estaba con su nuera, la Sra. Snape comenzó a sudar frio, hasta que la rubia grito, llevo su mano al vientre sintiendo como agua corria por sus piernas, los hombres de la habitacion se acercaron a ella, el pocionista la tomo en brazos, para tomar un objeto, antes de perder el conocimientos, escucho que alguien gritaba que le llamaran a su hermano, la oscuridad invadió su cuerpo mientras se sentía arrastrada.

O0o0o0o0o0o0o0O

En una sala del hospital de San Mungo, un hombre de vestimenta completamente negra estaba caminando de lado en lado por un pasillo, los nervios estaban a flor de piel, mientras esperaba que le informaran algo de su mujer, cuando llegaron al hospital mágico ella habia quedado incosciente, mientras que unos hombres la llevaban a una habitacion, para su mala suerte, el medimago de la rubia estaba en una coferencia asi que lo mandaron a llamar, esperaban que llegara pronto.

El lugar estaban los amigos de la rubia, los Lupin, estaban sentados uno a lado del otro, con Ted en las piernas de su nueva mama, quien a pesar de los nervios, trataba de entretener al pequeño, en ese tiempo ambos eran felices, aunque la pelinegra no se pudo embarazar, ya que al hacerlo su hijo heredaría el gen de licántropo, cosa que no sucedió con Teddy, por su naturaleza metamorfomaga. La medimaga sostenía la mano de su esposo para darle apoyo, ya que estaba nervioso por la mujer que el consideraba una hija.

Por otra parte los Potter hicieron arribo, venían de la mano, ellos aun no tenían hijos, ya que por su trabajo querían esperar un par de años mas, ambos caminaron hacia los Malfoy que estaban en unas sillas con su hijo a lado, ambos estaban preocupados, y mas Draco ya que el no podia hacer nada por su hermana, esperaban a Antony que era el medimago del embarazo de Hermione.

De pronto unos pasos se escucharon y vieron entrar al guapo medimago de mano con un hombre de un físico similar al de el, antes de que llegaran a donde la masa de personas estaban, el hombre que acompañaba al medimago le dio un ligero beso en los labios, haciendo que los presentes se sorprendieran, el medimago avanzo, afirmando que diría los avances conforme se fueran dando. Los presentes aun extrañados por el acontencimientos, se observaron los unos a los otros, el único que no mostro emoción fue el pocionista que se quedo viendo el lugar por donde el medimago se marcho. Momentos despues la medimaga pelinegra, camino al joven que habia llegado con Antony, ambos se saludaron y comenzaron a charlar, al final el joven se fue, cuando Lizzie giro su cuerpo, vio que todos la observaban ella se encogió de hombros y solto.

-Acaso no sabían,- cuestio a todos,- creía que si, como permitieron que el atendiera a sus esposas,- los presentes no dijeron mas hasta que una voz hablo.

-Que desperdicio,- la afirmación de la señora Potter provoco que la tensión disminuyera un poco. Momentos despues ante la noticia del que el hombre que provocaba celos en los hombres que estaban en el pasillo, era gay, todos regresaron al momento de incertidumbre de querer saber el estado de Hermione.

Un par de horas despues el joven medimago, fue a hablar con los presentes, llego hasta ellos, con una enorme sonrisa, mientras los demás estaban expectantes. Se acerco al pocionista mientras este seguía con la mirada perdida.

-Todo ha sido perfecto,- comento el hombre,- fue una niña y un niño.

-Como están,- cuestiono Narcissa.

-Los tres en perfectas condiciones, a la mama la tenemos en su habitacion y con ella los dos retoños, por el momento puede entrar solo el esposo, despues podría ingresar los demás,- los presentes protestaron pero el pocionista, comenzó a caminar a la par del medimago, para llegar hasta la habitacion de su esposa, al entrar el lugar pareció iluminarse ante la imagen ante el, Hermione estaba sentada en la cama, se veía agotada mientras a un lado de ella, estaban los pequeños, en algo que parecía ser un cama alta el pelinegro se acerco a ellos, hasta llegar a su lado, beso en la frente a Hermione.

-Como estas,- cuestiono intrigado.

-Bien casada pero estable,- el pocionista sonrio.

-Me alegro Hermione, estoy orgulloso de ti,- el hombre cargo a la pequeña, mientras que la joven mama, cargo a su pequeño.

Momentos despues el resto de los familiares ingreso a conocer a los nuevos miembros de la familia Snape, se emocionaron al conocerlos, haciendo que los Señores Malfoy sonrieran de orgullo, mientras que los amigos de la pareja demostraran entuciasmo, desde que supieron que serian dos, ambos ya sabían que nombres y quienes serian los padrinos de cada uno, para la pequeña niña. Los Malfoy su hermano y cuñada serian los padrinos de su princesa mientras que del pequeño dragon serian los Potter, Ron se tuvo que resignar.

Dias despues de la llegada al mundo de los pequeños niños Snape, la nueva familia se regreso a Italia la elfina de Hermione los ayudaría, quitando un poco las quejas de su Madre, ella quería criar a sus pequeños en su casa. Antes de regresar a su hogar el matrimonio Snape fue a ver el cuadro de Eileen, ella no seguía en la mansión de sus padres, esa tarde despues de despedirse de todos, fueron a ese lugar. Llegaron a la biblioteca donde el cuadro de la mujer pelinegra los veía entrar con dos vultos, ella les sonrio, o la mueca que pretendía ser una sonrisa, ambos se pararon debajo del cuadro.

-Eileen,- saludo Hermione con una sonrisa, el cuadro no quitaba la mirada del pequeño que cargaba la rubia,- hemos venido a presentarte a nuestros hijos, el es Alan,- quito la cobija, del cuerpo del niño, mostrado a un pequeño con el cabello rubio y un poco rizado como el de la mama, cuando el pequeño abrió los ojos, este tenia los ojos oscuros como su padre, del resto de las facciones era similar a Hermione, la mujer del cuadro quedo maravillada.

-Y ella Madre,- hablo Severus,- es Eileen,- el cuadro se quedo en shock cuando la cobija cayo para que el cuerpo de la hermosa mujercita que cargaba Severus se viera, ella tenia el cabello negro lacio como su padre, facciones idénticas al de el, pero al abrir sus ojos eran mercurios, idénticos a los de Hermione, el cuadro solo suspiro.

-Son preciosos,- dijo como único halago,- ahora cuídenlos.

-Con nuestra vida,- afirmo la rubia.

-Nos vemos Madre,- se despidió el peliengro, su mujer lo observo y sabia que debían irse, ya que el pocionista se habia emocionado al ver la exprecion de su Madre por sus nietos, asi que el al no querer mostrarse débil, prefiero marcharse, con su mujer y sus hijos. Mediante un traslador aparecieron en la casa de Italia, la joven suspiro al sentirse de nuevo en su hogar, ambos subieron las escaleras, hasta llegar a su habitacion donde habia una cuna para sus hijos. Despues de dejarlos y admirar los ojitos de ambos cerrados, el pocionista observo a su mujer, ella sonrio con dulzura y este la abrazo, ella puso sus brazos en la cintura de el, mientras se pegaba a su pecho, ambos sonrieron ante el momento familiar sabiendo que ese dia comenzaba una vida llena de amor en compañía de sus hijos.

O0o0o0o0o0o0o0O

En una habitacion tenuemente iluminada, un hombre abria los ojos, sentía que sus sueños, mas lejanos aquellos que creyo jamás tendría, se veian manifestados en el cuerpo que descasaba a su lado, una hermosa mujer que dormía sobre su pecho, el penso que no podia haber nada mas perfecto, era un hombre afortunado al tener su amor, su compañía, al tener a su lado segura y protegida por el mismo a su bella esposa. En ocasiones el desperaba en la madrugada pensando que todo lo que habia vivido era una mentira y que un dia despertaría sin ella junto a el, pero se equivocaba ya que cada vez que despertaba esa hemosa dama estaba a su lado, dormida plácidamente aferrándose al cuerpo de su esposo, ya que para ella no habia lugar mas seguro que no fuera juntos a el.

La vio moverse provocando que la sabana que la cubria cayera, haciendo que su hermoso cuerpo se quedara ante sus ojos, cada curva que tenia, ese peso de mas que habia ganado por el embarazo la hacían verse mas mujer, mas ella, una guerrera que habia dado vida a sus dos hijos, en ese momento recordando a sus pequeño penso en que seria su vida sin ella, seguro seguiría amargado viviendo de algo que no era para el, ahora tenia tres motivos para ser feliz.

Hubo momentos en su pasado que el pocionista sintió caer en un pozo sin fondo, su vida era oscuridad hasta que el vio una luz llegar a su vida, ella con la características que la hacían ser una hermosa mujer, ilumino su camino provocndo nada mas que felicidad, dejando atrás los momentos de oscuridad del pocionista, haciendo que el sonriera y se sintiera feliz como nunca lo habia sido.

El en ocasiones no entedia que podia haber visto ella en el para que se enamorara de un hombre tan malhumorado como el, ella siempre decía que eso era lo que mas amaba de su carácter, el era afortunado y si no lo decía era porque esa no era su naturalea, pero cada vez que le era posible, le demostraba su amor.

Atrajo el cuerpo de la joven hacia el, mientras sentía su cuerpo vibrar, ella estaba profundamente dormida y no deseaba despertarla, de pronto un sonido característico sono, el llanto de sus pequeño, la joven al escucharlos, sin abrir los ojos comenzó a levantarse, el la detuvo con delicadeza y la hizo recostarse, beso su frente mientras le decía.

-Yo voy,- afirmo, ella intento negarse pero el pocionista le dio un beso,- no te preocupes se como hacerlo, descansa para la próxima sera tu turno, te amo.

-Yo igual,- respondió aun adormilada mientras el veía como se recostaba tomando la almohada de el para abrazarla, fuertemente. El pocionista cubrió su cuerpo desnudo con la sabana, cuando llego a la cuna de sus pequeño, les dio de comer, uno por uno. Tiempo despues los pequeños en su cuna se durmieron, el pocionista sonrio de lado, pensando en la vida que tenia y sabiendo que la vida le habia dado mucho, experiencias de las cuales el habia tenido que tomar lo mejor apreder de ellas para de esa forma ser una mejor persona, ahora siendo padre sabia que siempre se seguía aprendiendo.

Fin.

O0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0O

Hola, se que muchos se preguntaran porque doy por finalizada la historia, y hay una razón sencilla, que la historia ya dio todo lo que tenia que dar, no soy una autora que alargue las historias ya que solo las haría aburridas, por otra parte siento que la historia se basaba en Severus y Hermione, y alestar juntos y felices, me doy por bien servida con ellos. Siento que lagrimas corren por mis mejillas sin ser exagerada es lo que me pasa, en estos moementos tengo una sabor agridulce en mi ser, ya que esta historia la ame, y me siento triste al poner fin, pero como siempre he dicho a las grandes historias de amor, nunca finalizan siempre es un hasta siempre. Ellos serán felices porque se preguntaran porque en mi mente, Severus no murió nunca despues de la guerra y vivio feliz con Hermione. gracias por leer y comentar las y deseo hacer énfasis en aquellas lectoras que capitulo a capitulo, comentaban, de verdad gracias son encantadoras. Las personas que me tienen en favoritos jamás sabre como pagárselos.

No me despido ya que tengan por seguro que en un futuro regresare con otro Sevmione, es mi pareja favorita y siempre regresare con una historia de esta pareja, besos y tengo que decirlo con el dolor de mi alma.

Travesura realizada, Nox.

Danny Uley