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Historia 174848 — capítulo 8

Capítulo 7: Fiesta de cumpleaños

Los siete hicieron las maletas y se dirigieron destino a Sevilla, que era donde estaba la hermana de Sebastian. Aunque exteriormente no lo demostrara, realmente no estaba tan furioso como hacía creer. A él siempre le habían encantado las aventuras y estaba deseando conocer a su nueva hermana gemela. Subieron al avión y durante todo el viaje estuvo hablando con Annie.

-¿Te puedes creer que mi verdadero nombre sea Annelia?

-Si, es extraño, pero ¿Belfast? Enserio, no hay nombre más raro.

-Ya... ¿Sabes que la hija de Ulmus se llama Maiqa?

-Vale, ese sí que lo es.

-Jajaja.

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En Sevilla, momentos antes

[Capítulo 5]

-No sé a qué estas jugando, pero te lo advierto, deja en paz a mis amigos.

-¿Yo?-preguntó él haciéndose el despistado.

-No te he visto en mi vida. Nunca. Entonces ayer apareces, te transformas en fénix y desapareces. Luego hoy apareces y haces creer a toda la escuela que estuviste aquí hace dos años. Y obligas a mis amigos a invitarte a una fiesta, MI fiesta. ¿Por qué?

La mirada de Eiden se volvió fría.

-Mira, niña, podría hacer que todos se olviden de que estuve aquí, sin embargo tú lo recordarás todo. Podría también hacerme invisible, perseguirte y torturarte durante toda la eternidad y tú serías la única que podrías verme. Te volverías loca, tanto que hasta te preguntarías si María es tu verdadero nombre.- ante eso último María tragó saliva.- Así que no trates de amenazarme.

-¿Y por qué haces esto? ¿Por qué a mí?

-Cierto, se me olvidaba. No sabes lo de tus padres.-su cara se volvió divertida, como si supiera algo de María que ella no supiera

-¿El qué?

-No te lo voy a decir. Aún es demasiado pronto.

-Dímelo.-exigió ella.

-No.- la cara de María enrojeció, pero de rabia.

-Eres odioso, Eiden.

-Gracias, nunca me habían halagado tanto.

María se fue de allí, indignada. Pero detrás de ella algo ocurrió. Como por arte de magia, arriba de Eiden apareció un chorro de agua, que lo mojó entero. Él soltó una maldición. Con un gesto de mano se secó entero. El reloj le vibró. Eiden pulsó el boton derecho del reloj y al instante salió proyectada la imagen de una joven hermosa, cabellos rojo fuego y ojos negros.La joven era bella, pero estaba rodeada de una aura oscura, Nebira.

-¿Eiden, qué has averiguado?

-La he encontrado.

[Vuelta al capítulo 7]

María estaba en el orfanato con sus amigas Claudia y Esmeralda haciendo una mini fiesta de pijamas, como escusa para que los demás prepararan la fiesta sorpresa.

-Ese Eiden... ¡No lo soporto!- se quejó ella mientras Claudia le cepillaba el pelo y Esmeralda se estaba haciendo la manicura. Las tres estaban en la cama hablando mientras la música sonaba.

-Lo sé, lo sé...-dijo Claudia.

-¡Pero si hace dos años os llevabais de maravilla!-exclamó Esmeralda.

Claudia y María se miraron, las dos sabían perfectamente que eso no era cierto, ya que hace dos años no había estado Eiden.

-Bueno, ¿y ahora que hacemos?-preguntó Claudia aburrida.

-¿Sabes que toda fiesta de pijamas tiene una guerra de almohadas, verdad?-dijo perversamente María mientras disimuladamente cogía un cojín. Al instante se lo lanzó a Claudia a la cara.

-Dime que no has hecho eso.

-Ups-fingió María.

-¡¿UPS?! Ahora sí que te daré yo a ti 'Ups'-dijo lanzándole a ella otro cojín mientras la perseguía. Luego de lanzarse varios cojines entre las dos, a María se le escapó el cojín y le dio a Esmeralda. En sus manos.

-¡¡NOO!! ¡¡MI MANICURAA!!-gritó Esmeralda.

-Lo siento, lo siento.-se disculpaba María. Sabía que si algo le ocurría a la manicura, zapatos o accesorios de Esme, pasaba algo malo.

-Ven, ¡ven aquí!¡No me importa que sea tu cumpleaños! ¡Alguien va a morir hoy!- exclamó Esmeralda persiguiendo a sus amigas con un cojín en la mano. Entre las tres empezaron una guerra de almohadas. Cuando se cansaron se tumbaron en el suelo riendo como locas. El pitido de un móvil se oyó. Esmeralda saltó a por su móvil. Abrió el wasap y vio el mensaje que le había enviado Javier.

'Queda media hora para la fiesta, iros preparando'

Esme abrió los ojos, sorprendida. Se le había olvidado el asunto de la fiesta.

-¡Solo queda media hora!-dijo olvidando que no estaba sola.

-¿Media hora para qué?

-Eeeee, para nada, para nada.-dijo intentando que no la descubriera su amiga.- Claudia, ¿por qué no nos arreglamos?

-Claro, claro.-contestó al descubrir a lo que se refería Esmeralda.

-¿Pero por qué? -dijo María confundida.

-Porque sí, mujer, es tu cumple y no puedes ir a una fiesta de pijamas sin arreglarte.

-Si, te vas a arreglar: maquillaje, pintauñas, delineador...

-No, ni de broma.-les dijo María intentando huir.

-Lo siento, bueno yo me voy...-dijo Claudia. Pero un brazo la detuvo. Ella miró ese brazo asustada.

  • Cielo, de esta no te salvas.-dijo malévolamente Esmeralda.

-¡NOOO! ¡Aléjate de mí! ¡Socorrooo!-dijo Claudia huyendo a toda máquina de Esmeralda, que la perseguía con una bolsa de maquillaje.

Al final, para la mala suerte de las dos, Esmeralda las ató a una silla y empezó a arreglarlas.

-María, si no sobrevivo, dile a mi madre que la quiero.-exclamó dramáticamente Claudia.

-¡Si somos huérfanas!

-Callad ya, solo voy a arreglaros un poco...

-Por faa, si me vas a maquillar, nada de rimel, ni colorete y para los labios nada.

-Brillo.

-No te atreverás.-dijo Claudia horrorizada.

-Lo siento.-dijo Esmeralda mientras les maquillaba- Es por vuestro bien.

Veinte minutos después...

-¡No pienso ponerme tacones!- Esmeralda estaba corriendo detrás de sus amigas con dos pares de tacones de aguja.

Después de cinco minutos corriendo Esmeralda se cansó.

-¡Me rindo! Poneros unas bailarinas y punto.

-¡SI!-exclamaron sus dos amigas. Chocaron los cinco y se miraron en el espejo. María vestía un vestido color morado con un ancho cinturón plateado. Llevaba un poco de brillo color rosa claro, al igual que Claudia y llevaba unas bailarinas plateadas muy monas. También se había puesto, bueno, Esmeralda le había puesto unos pendientes de aro plateados.

Claudia llevaba un vestido de tirantes azul turquesa a lunares verdes que combinaban con sus verdes ojos y se había puesto unas sandalias verdes con detalles plateados. También llevaba pendientes, unos pendientes con forma de concha marina.

-¡Este vestido es demasiado corto!

Esmeralda resopló, agotada. Quería mucho a sus amigas, pero se lo estaban poniendo difícil. Miró el reloj y se alarmó. Cinco minutos.

-¡VAMONOS YA!-gritó mientras cogía a sus amigas del brazo y las arrastraba abajo. Bajaron las escaleras, pasaron la cocina, el comedor...hasta que llegaron a una puerta.

-¿El sótano? ¿Para qué vamos al sótano?- preguntó María.

Esmeralda se acercó a la puerta y la llamó tres veces. Luego se aparto, abrió la puerta y entró.

-Vamos, ¿a qué estáis esperando?

Sus amigas entraron y justo cuando María cerró la puerta las luces se encendieron, dejando ver una habitación decorada con globos, serpentinas y decoraciones para fiestas. De la nada aparecieron sus amigos, los del colegio, del orfanato, etc. y junto a Claudia y Esmeralda gritaron:

-¡¡SORPRESAA!!

María estaba sorprendida, sabía que le iban a hacer una fiesta sorpresa, pero no se esperaba eso, además de que se le había olvidado con todo eso de la fiesta de pijama, el maquillaje...

Todo era perfecto, salvo que estaba Eiden. Pasaron el rato bailando, riendo, disfrutando de la comida y pasándolo bomba. Acabaron la fiesta a las once. Eiden había intentado acercarse a María varias veces, pero ella lo había conseguido esquivar durante toda la fiesta. Todos se fueron a dormir, y María, Claudia y Esmeralda continuaron con la fiesta de pijamas. Por la noche pasó algo extraño. Las tres chicas estaban durmiendo en el dormitorio de Claudia y María del orfanato cuando María abrió los ojos, había tenido una pesadilla, en la que un extraño hombre la raptaba.

-Claudia, ¿estás despierta?

-No...-dijo su amiga mientras bostezaba.

-¿Y por qué contestas?-dijo riendo en voz baja.

-Agghh, calla ya.- se oyó un extraño ruido abajo.- María, no hagas ruido.

-Y-yo n-no he sido.-le dijo asustada. Se volvió a oír el mismo ruido. Entonces Claudia se despertó del todo.

-¿Bajamos?-susurró ella. María asintió. Las dos se levantaron y bajaron las escaleras en silencio y fueron a la cocina. Se asomaron y no vieron nada. Suspiraron tranquilas y se dirigieron hacia las escaleras. Pero se volvió a oír el ruido. Se giraron lentamente, pero al ver qué era lo que hacía ese ruido se enternecieron.

-¡¡Ay pero si es un lindo gatito!!-exclamó en voz muy baja María.

Las dos se acercaron al gato que estaba fuera, en la calle, asomándose en el cristal para refugiarse del calor que hacía. Las dos salieron del orfanato para coger al gato. Se acercaron a él, pero cuando estaban a punto de cogerlo se transformó en un monstruo rojo, exactamente el mismo que atacó a Sebastian y Annie. Las dos chillaron asustadas. Detrás de él apareció...

-¿Eiden? ¿Eres tú?

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Hola mis queridos lectores/unicornios!

Este el el segundo cap del mini maratón. Para los que han leído mi historia antes de ayer, os aviso que cambie los nombres de Claudia y Esmeralda. Es que mi personalidad no pegaba mucho con  esa, pero con el nombre de Esmeralda me viene de perlas!!

Tan Tan Taaaan.

Espero que os gusteee.