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Memorias de Idhún, el retorno de los descendientes — capítulo 16

Frío. El frío era lo único que Erik podía sentir. Un frío gélido, que hacía que todas las partes de su cuerpo se removieran buscando un poco de calor corporal, infructuosamente.

A medida que iba recobrando la consciencia, el chico trató de abrir un ojo, para poder saber dónde se encontraba. Sin embargo, no pudo reconocer el escenario donde estaba situado. Se encontraba tumbado en el suelo de una habitación de piedra negra, sin ningún tipo de adorno o mueble. En una de las paredes de dicho cuarto había una puerta negra, cerrada. Erik trató de incorporarse, con la voluntad de ir hacia la puerta, pero no fue ni siquiera capaz de levantarse por completo, pues las fuerzas le fallaron. Cayó al suelo y, con un gesto de rabia, trató de recordar lo que había ocurrido.

Parecía que Zeil había tratado de ayudarles, pues los último que podía recordar era la figura de este tratando de interponerse entre el hechizo mandado por su madre y él y su hermana. Sin embargo, no había sido lo suficientemente rápido, puesto que los habían capturado, a él y a Eva.

El chico se preguntó dónde se encontraría su hermana. El pensar que no había nada que él pudiera hacer para salir de aquella situación lo enfadaba y entristecía a partes iguales. Ni siquiera era capaz de levantarse, ¿cómo se suponía que iba a lograr salir de allí ileso? Además, no solo era él. Por mucho que su hermana supiera cómo defenderse y fuera una estratega genial, con tal de que se encontrara la mitad de cansada que él, dudaba bastante que fuera capaz de moverse.

En vista de que no había mucho que él pudiera hacer, Erik se resignó a esperar, sin saber que una parte de él ya se encontraba acumulando energía para lograr algo grande.

Mientras tanto, Erik temblaba de frío.


Calor. El calor era lo único que Eva podía sentir. Un calor agobiante, que hacía que todas las partes de su cuerpo emitieran un poco de su esencia shek para contrarrestarlo, infructuosamente.

La chica abrió los ojos de golpe, preparada para todo. Sin embargo, el ver que estaba en una habitación vacía, no la tranquilizó demasiado. Suspiró, y trató de levantarse. Se encontraba agotada, en parte por el calor, pero no era nada que no pudiera manejar. Tal vez fuera porque sus poderes de shek estaban mucho más desarrollados que los de dragón de Erik, pero nunca se sabe. Tal vez simplemente se debía a que las chicas son menos quejicas que los chicos, por regla general.

La chica echó un vistazo al entorno, y lo que vio la desconcertó visiblemente. El cuarto en el que estaba no tenía ninguna puerta, poseía una base y paredes circulares y estaba completamente pintado de blanco. Era como un enorme cilindro. El techo de la estancia era tan alto que la chica fue capaz de ver su final.

El inusual escenario inquietó mucho a Eva, pero no había nada que ella pudiera hacer. Se sentó en el suelo de la habitación, tratando de pensar.

Mientras tanto, las mejillas de Eva aumentaban cada vez su color rojo por el calor.


Muy lejos de allí, en Idhún, las fuerzas trataban de recuperarse lo más rápido posible. La Tríada había observado como los sheks se llevaban a sus hijos, impotentes. Ahmariel había estado con Eva casi todo el tiempo, pero cuando lo creyó conveniente, bajó a ayudar. Fue por eso que él y Zeil no se habían encontrado. Kelanieh trataba de ayudar con labores de enfermera, echando una mano a los, irónicamente gracias a los Seis, pocos heridos. Ambos hermanos se sentían culpables de la captura de sus amigos. A pesar de que sus respectivos padres les habían repetido ya varias veces que, con o sin ellos cuidando a Erik y Eva, el resultado habría sido el mismo. Lo importante ahora era rehacerse lo antes posible y reaccionar.

No tenían ni la más remota idea de dónde podrían estar los chicos, pero contaban con un factor importante. Zeil. Ni su madre, ni su hermana, ni los sheks habían vuelto a reclamarlo. En esos momentos el chico descansaba en la enfermería, a la espera del interrogatorio por parte de la Tríada.

Cuando estos decidieron que ya no había nada más en lo que pudieran ayudar, se dirigieron a hablar con el chico. Llamaron a la puerta de la enfermería suavemente y abrieron la puerta, sin esperar respuesta. Zeil se encontraba tumbado en una de las camas, con la vista clavada en el techo. Ni siquiera cuando la Tríada entró desvió la mirada.

  • Zeil, tienes que respondernos a unas preguntas- comenzó Victoria-.  Sabemos que no es el mejor momento, pero cuanto antes…

  • Está bien- interrumpió el chico, sin despegar sus ojos de las baldosas del techo-. Responderé a lo que queráis.

  • ¿Dónde están Eva y Erik?- comenzó Christian, dando  muestra de su fría practicidad.

  • No lo sé- respondió Zeil-. Hay varios lugares a donde se los podrían haber llevado. Sin embargo, ellos tienen el inconveniente del factor tiempo. Tienen que "entrenar" a Lune y Kareth antes de que vosotros podáis hacer nada, antes de que ellos despierten.

  • ¿Despierten? ¿A qué te refieres con eso?

Zeil suspiró, apartando su mirada del techo. Cuando sus ojos se fijaron en los de la Tríada, estos no pudieron evitar un escalofrío de terror.

Los ojos del chico brillaban con una luz oscura, que a Victoria le recordó irrevocablemente a esa misma aura que la había acompañado cuando creía a Jack muerto. La luz de un unicornio herido.

  • Vuestros hijos son parecidos a mi hermana y yo. No idénticos, pues no son enteramente unicornios, pero similares. Antes de esto, primero debería explicaros de dónde venimos Zelinah y yo. A pesar de que Shizuko se proclame nuestra madre, en realidad nosotros no tenemos unos padres definidos.

Zelinah y yo somos un experimento. Un experimento que se empezó a desarrollar a partir de Kirtash, el híbrido completo, pero no por nacimiento, como Yandrak y Lunnaris. Introducir el alma de un shek en un cuerpo humano fue el primer paso, Zelinah y yo éramos la meta. Querían crear una criatura completa a partir de un humano y un ser ya extinto, de manera que a partir de tan solo los estudios se pudiera recuperar su esencia. Esta tarea en apariencia imposible, fue capaz de llevarse a cabo. La intención era crear un híbrido perfecto, 100% humano a la vez que 100% unicornio, pero que sus poderes le permitieran ocultarse a los ojos de otro unicornio.

Es por eso que ni tú, Lunnaris, ni tus hijos fueron capaces de descubrir nuestra verdadera naturaleza. En los tiempos de Ashran el Nigromante, cuando el Séptimo andaba por Idhún libremente, los Seis ya habían decidido que ese mundo no duraría demasiado. Así que se comenzó a investigar. Hasta hoy, cuando el plan final de los Dioses ha cobrado sentido. Me han dejado aquí porque ya no les soy necesario. No sé demasiado sobre la empresa, de manera que tampoco puedo daros los medios para ir a rescatar a Lune y a Erik. Además, como ya los tienen en su poder, no me necesitan para "captarlos".

La Tríada permaneció en silencio. Los planes de los Seis eran realmente retorcidos. Pero aún no habían resuelto el mayor interrogante de todos.

  • Zeil- se atrevió a decir Christian-. Tu hermana y tú nos dijisteis que Erik y Eva tendrían que… cambiar. Para ser los nuevos gobernantes de Idhún. ¿A qué os referíais exactamente?

Zeil apretó los labios, mientras cerraba los ojos. Lo peor acababa de empezar.


Erik no sabían cuánto tiempo llevaba sentado en el suelo de la habitación donde se había despertado. ¿Horas? ¿O tan solo minutos? Había perdido completamente la noción del tiempo. Seguía temblando de frío, por lo que no se encontraba en condiciones de tratar de escapar. Sus labios estaban morados, y sus dientes castañeteaban en un ritmo incesable.

Sin embargo, sin que Erik hubiera podido decidir qué pensaba hacer cuando lo sacaran de allí, la puerta se abrió. Erik se habría esperado cualquier cosa. Un grupo de sheks. A la mismísima Shizuko. Incluso a la, en apariencia, pacífica Zelinah. Pero nunca hubiera pensado que la persona que abriría la puerta lo fuera a sorprender y horrorizar de la manera en que lo hizo.

La puerta rechinó ligeramente al abrirse y, en ese momento, todo el campo visual de Erik se vio ocupado por la chica que la había abierto. Nada más y nada menos que Eva, su propia hermana.

La chica llevaba una extraña vestimenta, una especie de falda corta de estilo oriental y un top de color negro. No era para nada el estilo de ropa que le gustaba a Eva. Pero eso no fue lo que más sorprendió a Erik.

El chico no fue capaz de reconocer a su hermana en un primer golpe de vista. La expresión en la cara de la chica le era completamente desconocida. Parecía ausente, impersonal, a pesar de la cálida sonrisa que sus labios esbozaban.

Las sonrisas siempre habían sido la debilidad de Erik. Le gustaba ver a la gente sonreír.  El chico podía discernir cuando una sonrisa era verdadera o cuando simplemente era una mueca fingida.

Por eso el gesto de Eva lo inquietó terriblemente.

La sonrisa en los labios de su hermana era amable, lisa. Parecía la sonrisa de un ángel salvador. Pero Erik no pudo reprimir un escalofrío, causado por esa expresión, no por el frío que todavía atería su corazón.


Se encontraba dentro de una cómoda y apacible burbuja. No escuchaba ningún sonido, pues ya no era necesario. Los ruidos habían dejado de tener importancia, quedando obsoletos en un medio demasiado avanzado. A su alrededor no había nada, solo una vasta extensión de un color indefinido.

A pesar de lo extraño de la situación, Eva no se sentía inquieta. Parecía como si todas las preocupaciones se hubieran ido, como si nunca hubiera habido en su vida nada más que ese insustancial, pero al mismo tiempo confortable, vacío.

Era demasiado bueno como para ser verdad.


  • Sea cual sea el lugar a donde se los han llevado, allí llevaran a cabo un entrenamiento por fases. Se someterán a aquello que más odia, para perder la voluntad después y ser manejados por los magos al servicio de mi madre. Cuanto más tiempo se mantengan en ese estado de impersonalidad, más se desarrollaran los futuros poderes. Sin embargo, tras despertar viene la peor parte.

Los obligaran a tomar medicamentos de dudosa composición, capaces de hacerles pasar por las más terribles pesadillas y horribles tormentos. No serán reales, pero los daños, tanto físicos como psicológicos si se harán notar. Tras haber "superado" esta etapa, pasarán a obligarlos a utilizar sus aun no desenvueltos poderes, con la finalidad de aumentar aquello que no existe para que sean increíbles al final. Con Zelinah y conmigo lo hicieron, pero al ser híbridos creados, esa fase no hizo más que dañarnos, sin conseguir resultados. Pero estoy seguro de que con Lune y Kareth funcionará. No estoy seguro de lo que irá a continuación, tal vez se den por satisfechos o tal vez no. Parece poco, pero puedo garantizaros que no serán para nada las mismas personas nunca más. Es un cambio para mal.

La Tríada permaneció en silencio de nuevo, tratando de buscar una solución que no existía.

  • Tal vez- dijo Zeil de pronto- si que sepa a donde los han llevado. Pero si estoy en lo cierto, es de suma importancia que nos demos prisa para ir a buscarlos. Puede que llegue un momento en el que estos experimentos que les vayan de las manos, y nadie podrá controlarlo. Ni ellos mismos, ni tan siquiera los Dioses. Nadie.

Y así pasó una semana. Una semana en la que todo Idhún se movilizó para reunir tropas con el objetivo de salvar al joven dragón y, por consiguiente, a su hermana, aunque esta parte fuera la que menos simpatía produjera.

Nadie sabía que estaba ocurriendo en ese universo paralelo con los chicos. Lo único que podían hacer era rezar.

El portal estaba preparado, cortesía de Christian con ayuda de Zeil. El ejército de magos y guerreros, listo. Victoria y Jack, armados cada uno con sus respetivas armas, esperaban que Christian les diera la orden de avance.

Como última petición, Zeil suplicó poder ir también, para ayudar en el rescate, lo cual no se le denegó. Toda ayuda era poca en esa misión de dudoso éxito.

Y así, Idhún partió en busca del dragón y la shek, dispuestos a enfrentarse a lo que fuera necesario.


¿Qué os ha parecido? ¿Conseguirán rescatar a Erik y a Eva? ¿Cuántas vidas desaparecerán por el camino? ¿Qué os gustaría que pasara? ¡Nos vemos en el próximo capítulo!