Los Juegos Literarios — capítulo 5
Me muerdo el labio cuando veo a Peeta pisar la superficie que conforma el cuadrado en el que se llevará a cabo el duelo. Una vez más, me hallo en el Centro de Entrenamiento. Los Vigilantes (es decir, los autores) nos observan desde el balcón, expectantes. Me cruzo de brazos para ocultar el temblor de mis manos.
Peeta y Thomas, su oponente, se saludan amistosamente. Luego, el árbitro balbucea las reglas del combate.
- Cada uno tiene derecho a escoger un arma, mientras no sea de fuego - indica -. En caso de dañar a su oponente, quedarán automáticamente descalificados. El objetivo del duelo es inmovilizar a su contrincante, no herirlo. Si uno de ustedes pisa fuera del cuadrado, serán penalizados con la descalificación ¿Entendido?
Ambos asienten con la cabeza y van en busca de sus armas. Peeta elige una espada, mientras que Thomas, una extensa lanza.
Acto seguido, el árbitro se retira del cuadrado y levanta un brazo para señalizar el inicio del combate. Los muchachos se ponen en posición de guardia y comienzan a desplazarse por el cuadrado, dando vueltas en círculos. De repente, Thomas empieza a blandir su lanza frenéticamente, soltando gritos de guerra. Peeta se esfuerza en bloquear los ataques. Nunca fue muy bueno en el combate.
Una vez que el frenesí de Thomas finaliza, Peeta aprovecha la oportunidad para embestir, pero no tiene demasiado éxito. El otro muchacho esquiva los ataques y se escabulle velozmente. Es demasiado rápido para él. Sus movimientos consiguen marearme.
Ahogo un grito al ver que la lanza alcanza el tobillo de Peeta y lo derriba. Aparto la vista, aterrorizada. Cuando la vuelvo, Thomas le apunta con su arma a la cabeza, amenazante. El árbitro hace sonar el silbato y declara ganador a Thomas. Instintivamente, corro hacia Peeta para ayudarlo.
-
¿Te encuentras bien? - le digo.
-
Si, ha sido solo una caída - responde, enfadado, frotándose la cabeza. Comprendo su profunda decepción. No ha durado mucho en el combate.
Lo ayudo a levantarse y caminamos hacia afuera del cuadrado.
- Los que siguen - dice el árbitro.
***
Percy y Peter ingresan al cuadrado. Ambos escogieron espadas. Apenas el árbitro da la señal, se desata un combate furioso entre los muchachos. El sonido del metal chocando me produce una sensación escalofriante. Los dos son muy buenos y parecen predecir el movimiento de su oponente antes de que éste lo haga.
Finalmente, el semidiós esquiva un mandoble de Peter, se posiciona detrás de este y lo inmoviliza, colocando la espada en su cuello. El ganador es Percy.
Los siguientes son Jace y Edward. Fríos. Calculadores. Espeluznantes. El vampiro no escoge ningún arma. No sé si es por arrogancia o por demasiada autoconfianza, pero no me agrada su actitud. El otro muchacho agarra dos largas cuchillas.
Cuando comienzan a pelear, no logro distinguir sus figuras con nitidez. Ambos se desplazan a una velocidad sobrehumana, evadiendo los ataques y contraatacando ferozmente. Edward consigue penetrar la barrera de Jace y atestarle un puñetazo en el estómago, por lo que este cae al suelo. No obstante, el rubio se levanta de un salto y embiste nuevamente, logrando abrir un gran corte en el brazo del vampiro.
Presto atención a la herida de la cual brota un hilo de sangre. Unos segundos después, desaparece. Parpadeo, asombrada, ante lo que acabo de presenciar. ¿Acaso aquel muchacho es indestructible? ¿Cómo lo derrotaremos en la arena?
Edward golpea a Jace nuevamente, arrojándolo fuera del cuadrado. Cuando el cazador de sombras se levanta, es demasiado tarde. Edward gana el Duelo. Jace arroja los cuchillos al suelo, hecho una furia.
A continuación, Harry y Tobias se preparan para la pelea. El mago se dirige directamente hacia la varita, mientras que Tobias opta por los cuchillos. Cuando el árbitro da la señal, ambos comienzan a arrojar hechizos y cuchillos desesperadamente. Algunos encantamientos son rechazados al impactar contra el metal de los cuchillos. Tobias es rápido, pero le va a costar acercarse al mago sin ser alcanzado por un hechizo.
Harry logra desviar los cuchillos con un escudo que genera su varita. Uno de ellos rebota en él y sale despedido hacia la cabeza de Tobias. Los agudos reflejos de éste lo obligan a agacharse y el arma le roza la cabeza. Aprovechando la situación, el mago lanza un hechizo.
- ¡Expelliarmus! - grita a todo pulmón.
Tobias no alcanza a reaccionar a tiempo y es alcanzado por el encantamiento. Sus cuchillos salen despedidos y queda totalmente desarmado. Harry sale victorioso.
Los muchachos dejan el cuadrado para darles el lugar a las chicas. Tris y Teresa son las primeras. Al igual que sus parejas, Tris elige los cuchillos y Teresa, una lanza. No estoy segura de que la elección de Tris sea acertada, ya que su arma es a para atacar a distancia, mientras que la de Teresa es para un combate cuerpo a cuerpo.
El árbitro da la señal y las muchachas comienzan a pelear. Los cuchillos que Tris lanza son desviados con torpeza por la lanza de Teresa. No la agarra con suficiente firmeza y, aunque intenta ocultarlo con su carácter agresivo, percibo una pizca de miedo en ella.
Aunque lo hace muy despacio, alcanzo a distinguir como Tris se va a acercando a su oponente con cada lanzamiento. Está utilizándolos para distraerla y así llegar a ella sin que lo note. Cuando Teresa se da cuenta, ya es demasiado tarde. Tris la derriba con una patada en la rodilla, consagrándose ganadora.
Clary escoge una larga varilla a la que el instructor llamó "estela". El arma no luce muy mortífera, pero no conozco demasiado acerca de su poder. Bella opta por un puñal, aunque sé que su verdadera arma son sus habilidades de vampiro.
Ambas se alistan y, apenas el árbitro inicia el combate, Bella ataca con el arma en alto, moviéndose a gran velocidad. Clary parece sorprendida, pero logra esquivar la embestida y le atesta un golpe en la cadera. Bella es extremadamente rápida, aunque creo que subestimó las habilidades de su oponente. Claramente no esperaba que reaccionara de esa forma.
Aprovechando la ventaja que acaba de conseguir, Clary comienza a trazar algo en su mano. Bella se pone de pie y noto como la pelirroja se pone tensa y mueve la mano cada vez más rápido. Una vez más, la vampira corre hacia ella hecha una furia.
Clary termina su trazado justo a tiempo y extiende la mano hacia su enemiga. Una luz me ciega los ojos y aparto la vista para evitarla. Cuando la vuelvo, descubro que Bella se halla tendida en el suelo. ¿Qué demonios ha sido eso? No comprendo cómo pero Clary gana la pelea.
Annabeth y Hermione son las siguientes. Como era de esperarse, la bruja elige la varita y la semidiosa selecciona un cuchillo. Se colocan en posición de guardia y, cuando el árbitro da la señal, ambas permanecen inmóviles. Analizando sus miradas, podría decirse que se están estudiando una a la otra. Parecen muy concentradas.
Cuando estoy a punto de desesperarme por tanta inactividad, Hermione lanza un hechizo y Annabeth se impulsa hacia adelante para esquivarlo, rodando por el suelo. Acto seguido, se irgue a la velocidad de la luz y posa su cuchillo en la garganta de su oponente. Pero, al bajar la vista, descubro que la bruja apunta su varita hacia el estómago de la semidiosa. Las dos se han colocado en la misma situación.
La tensión en el ambiente es tan intensa que casi puedo tocarla. Nadie respira mientras observan a las contendientes, esperando a que alguna mueva la pieza definitiva y acabe con su enemiga.
Después de unos segundos que parecieron eternos, Annabeth baja su cuchillo a toda velocidad y agarra con firmeza el brazo de Hermione que sostiene la varita. Ésta no alcanza a pronunciar el hechizo a tiempo. Con un veloz movimiento, la semidiosa retuerce el brazo de su oponente. La bruja suelta la varita y el ruido de la madera impactando contra el suelo me indica que Annabeth ha ganado el combate.
Inspiro profundamente antes de ingresar en el cuadrado. Le dedico una sonrisa forzada a mi oponente y, después de "saludar", voy en busca de mi arma. Aunque creo que mi elección es obvia, dudo un segundo antes de escoger el arco. No estoy cien por ciento segura de que sea la más óptima para un combate cuerpo a cuerpo, por más habilidosa que sea manipulándolo. No obstante, lo tomo y regreso al cuadrado.
Examino a Susan y descubro que, para mi sorpresa, no ha escogido el arco. Lleva un carcaj repleto de flechas colgado. ¿Qué clase de elección es esa? Intento hacerle caso omiso y focalizarme en el combate.
Cuando el árbitro da inicio, apunto inmediatamente a mi enemiga. Ella extrae dos flechas de su carcaj y las blande en señal de amenaza. Suelto la cuerda y mi flecha sale disparada a toda velocidad, rasgando el silencio con un silbido. Susan la esquiva sin mucho problema y se posiciona una vez más en guardia. A continuación, embiste hacia mi furiosa y, mientras corre, me arroja una de sus flechas. Su movimiento me toma por sorpresa. Alcanzo a evitar su disparo y, cuando me recupero, ella se encuentra lo suficientemente cerca. Veo como su brazo desciende en picado hacia mí con intención de clavarme otra flecha en el pecho. Extiendo el arco y logro bloquear el golpe. Mi arco contra su flecha. Permanecemos unos segundos forcejeando hasta que logro quebrarla.
Susan se tambalea y aprovecho la situación para atacar. Ruedo por el suelo y, de rodillas, utilizo la cuerda de mi arco para engancharla en su pie y tirarla al suelo.
Suspiro cuando finalmente queda fuera de juego.
Lo he logrado. He ganado el combate.