Más barato por docena — capítulo 3
"A veces todo se vuelve negativo. El día nos parece noche y nos sentimos tristes y vacíos. Pero toda la vida sigue siendo el mejor de los regalos y aún en los momentos más oscuros podemos encontrar una estrella que nos haga compañía"
Hay palabras para explicar casi todo. Para explicar lo que creemos hay palabras, para explicar lo sucedido hay palabras y para comunicar lo que queremos, hay otras tantas palabras.
Hay palabras para todo, menos para explicar lo que sentimos.
Cuando a veces no quieres sentir, tapas un sentimiento con otro más fuerte. Solo uno conoce exactamente lo que puede enmascarar y lo que no. Nada habla más de lo que se siente, que aquello que justamente no puedes decir. Aunque eso que callamos seguirá ahí y no se podrá evitar.
Soy Hermione Granger, estudié historia del arte, nací en Nueva York y en Arizona me liberé; en ese lugar tan desolado pude reencontrarme, pude olvidar, allí conocí al que ingenuamente pensé sería el amor de mi vida y ahí también nació Rose Jean; fue también en Arizona donde él no se hizo cargo de su hija, donde aprendí fotografía e hice dinero haciendo lo que me gusta. Esa soy, o mejor dicho esa creo ser.
Somos lo que sentimos, si sentimos rencor, nos volvemos rencor. Es precisamente aquello que ocultamos en medio de la confusión, lo que realmente somos.
Para que alguien nos pueda conocer tenemos que hablarle, pero mientras yo observaba a Ron desde aquella escalera pensé que no hacia falta decirle nada. El y yo emanábamos dolor, y éramos consientes del sufrimiento que se avecinada. Eso es a lo que mi mamá llamaba temer, sentir antes de tiempo. Solo mirando sus ojos azules pude despertar de mis pensamientos que amenazaban volar muy alto esa tarde, quizás él no me recordaba, pero yo lo tenía grabado en mi subconsciente mucho antes que el siquiera se presentara por primera vez; fue con la foto familiar de los Weasley en la casa de Bill y Fleur que lo vi y no quise hablar de él.
Es muy difícil poner en palabras un dolor profundo, pero paradójicamente eso mismo puede ser curado con el más mínimo balbuceo. Todo trauma proviene de otro trauma y la vida es tan jodidamente caprichosa que nos lleva una y otra vez a aquel final anunciado, a ese momento donde no hay más que tristeza, justamente para cambiarlo. Para curar un dolor atávico no sirve el tiempo ni ningún analgésico que lo calme, solo hay bocas, manos, corazón y sangre para expresar lo que se siente.
Arregló su corbata negra, peinó con sus manos su cabello y se colocó gafas oscuras que iban a tono con toda su ropa, no quiso desayunar ni ordenar nada de su habitación, bajó al primer piso y sus siete sobrinos lo miraron fugazmente. Ron recordó que ya sabían todo, bueno, todo lo que es moralmente adecuado para su edad.
Decidido a no atormentarse, tomó entre sus manos las llaves de su auto y con una hora de anticipación emprendió rumbo a recibir a sus sobrinos los Potter, la carretera nunca le pareció más fría y estúpida; tenia la cabeza hecha un lío, estaba ausente.
Volvería a ver a Hermione, la joven que ya no sería tan joven y que le devolvería el alma al cuerpo trayéndole de regreso a James, Albus y Lily. El pelirrojo creyó morir cuando se enteró de la tragedia y todo pareció ser peor cuando no vio a ninguno de los hijos de Harry en la madriguera.
Perder a los Potter hubiera sido la muerte para su mamá, una rabia incontenible para su papá y la culpa misma para él.
Hermione para Ron era el pasado en todo su esplendor. Era las vacaciones, era la alegría de estar todos juntos bajo un árbol o conversar a orillas del lago, ella traía toda la magia de las colinas de su casa. Hermione fue su mejor época, fue una buena conocida. Podía interpretarla como un enigma o una orgullosa pero despertaba una pasión ilusoria de recuerdos. Aceleró un poco, encendió la radio del vehículo para distraerse y una canción de The Beatles lo mantuvo relajado el resto del trayecto.
There's nothing you can do that can't be done**Nothing you can sing that can't be sung Nothing you can say but you can learn how to play the game It's easy
Una llamada telefónica pérdida, que importaba eso. Estaba en un cuarto de hotel con una chica sin nombre, sin dirección y sin historia. La conoció apenas esa tarde y la llevo a su cama con el compromiso de no tener ningún rollo, la había pasado bien por lo menos.
Aquellos iris azules se abrieron perezosos alarmados por el ringtone de su celular, estaba todo muy oscuro y la única claridad proveniente de los focos de la calle le permitieron ver todo lo que llevaba viendo cada noche. Sábanas blancas, tacones en el suelo, su camisa manchada de labial, su ropa por todos lados, un preservativo en la basura y unas copas de champagne en la mesa.
Levantó su móvil que estaba entre sus pantalones y miro interrogante la pantalla a un número desconocido. Que flojera era cortar la diversión por trabajo, pensó.
Contestó con voz cansina y una mujer le explicó que llamaba del "Servicio de Aeronáutica civil"a quien rayos podía interesarle, volvió a repetirse en su mente mientras entornaba los ojos; creyó por supuesto en la opción broma de George pero la descartó al identificar a la mujer como otra que no era Angelina. Y ¿si algo malo estaba ocurriendo verdaderamente?
Nothing you can make that can't be made**No one you can save that can't be saved Nothing you can do but you can learn how to be you in time It's easy
Prefirió seguir prestándole atención a la mujer de la línea y esta le hablaba de un avión desaparecido, que en la nómina de pasajeros iban alrededor de doscientas personas y ocho de sus familiares. Ron estaba atónito, no pudo seguir escuchando, colgó, se vistió, cerró la puerta de la habitación, tiró unos billetes en la recepción sin decir siquiera gracias; en episodios como esos uno quisiera ser sostenido y escuchar que todo fue una pesadilla; afuera llovía estruendosamente y el pelirrojo corrió como nunca lo había echo, se encamino sin rumbo, con miles de sensaciones en el cuerpo y la angustia palpitando. Llegó a cierto lugar en el camino y gritó.
Estaba notablemente empapado y cuando la claridad se le hizo fluida pareció espantarle lo que acaba de vivir. Genial, pensó, continúo como un imbécil.
Se paró en seco y un autobús que se detenía lo hizo subir para ir a su casa. Que reconfortante sonaría para el que escuchara la palabra casa en aquel sitio repleto de hombres robustos y mujeres con ojeras por trabajar toda la jornada, sin embargo para el chico la definición le parecía confusa. Allá todo estaría peor.
Un charco de barro, un coche gubernamental en la entrada, su padre abriéndole la puerta... Todo era real y manipulador, era dolorosamente cierto ver a Fred, Louis, Dominique, Lucy, Molly, Roxanne o Victoire en el living frente a la chimenea con carita de sueño, huérfanos de padres, huérfanos de un hogar fundado en el cariño.
All you need is love**All you need is love All you need is love, love Love is all you need
Era de esperar que aquello jamás se le borrara, pero prefería no tocar esas fibras y continuar pensando en lo bueno, en sus sobrinos, en su amigo Harry o en sus hermanos cuando niños, volar las ideas hacia el pasado era constructivo; pensar en sus cuñadas cuando reían, en Ginny al preparar un desfile, en la fecha de apertura de Sortilegios Weasley o llanamente en Herms que estaba por volver.
- -Tú estás conmigo -susurró el chico sin saber, a la vez que estacionaba y cerraba su auto. Ella aún no se iba.
Parecía que nadie en la capital de Inglaterra o en el planeta Tierra notaba a aquella muchedumbre impetuosa que a esa hora y durante todo el día desbarataban cualquier tipo de orden previo. La llegada de Ron al aeropuerto, y luego su espera de sesenta minutos, pasaban desapercibidos para la mayoría.
Se sentó en una escalera y apoyo su frente en sus rodillas, imitando una ligera posición fetal. El moderno aeropuerto de Londres era grande y fresco, de dos plantas, y con variados pórticos en todos los puntos. El piso de baldosas ajedrezadas, blancas y negras, le atribuía al joven Weasley la contradicción de actualidad. Ronald era especial en ese sentido, sacaba detalles de todo en cualquier lugar, en todo caso, no era lo que uno llamaría un observador.
Removió su cabello con violencia y bajo los cierres de los bolsillos de su campera con el propósito de meter sus manos y no sacarlas; mientras se acercaba la hora de arribo del vuelo, sintió hambre y contrario a su voluntad de no moverse de allí fue a una cafetería por un sándwich y un té con miel; y mientras terminaba de desayunar miró su reloj de pulsera reconsiderando que alguien le había robado el tiempo. Solo cinco minutos.
Era ineludible, el olor a combustible siempre le recordaba el destino en donde se encontraba. La castaña lo percibió desde que pisó por primera vez ese país hacia ya varios años y pretendía jamás desacostumbrarse. Dicen que cada pueblo que uno visita lo marca para siempre, pues la historia propia y la de ese sitio se fusionan en uno. El empresario pelirrojo, inválido de amores y colmado de problemas le esperaba cubierto con una campera de cuero muy clara entretanto buscaba.
La chica aseguró a los niños, sosteniendo a Lily y dándoles la mano a James y Rose, la que a su vez tendía la de Albus. Su padre, fue a recoger el equipaje, a despedirse de un matrimonio con el que había entablado diálogo y a realizar una llamada a no sabía donde. Una vez a su lado, ella y los chicos se preocuparon de buscar al tío Ron, pero Hermione supo que no estaría en ese sitio e interpretó su ausencia al acto de encontrarse todavía en el segundo piso.
No obstante, una cabellera de ese color tan bonito es imposible de no reconocer y Hermione Granger lo contempló un instante con el pecho oprimido como muy frecuentemente le estaba ocurriendo y decidió bajar a presentarse, admitiéndose que de ningún modo él podría acordarse de ella.
Albus y su curiosidad lo llevaron a caminar demasiado rápido a su encuentro por lo que la castaña apresuró su marcha con el propósito de alcanzarlo. Ron estrechaba al niño en un abrazo y una emoción ilimitada se ceñía alrededor; Hermione lo miró a los ojos por primera vez y él se percató de su figura en ese mar de gente.
Hugo los estudiaba con intriga y silencio a la espera de alguna reacción. Nada ocurría.
Era lo que nadie esperaba, paralizarse y tener nulidad de acción. Sin preverlo, ambos ya estaban a un palmo de distancia, y Ron tomo la iniciativa de rodearla con sus brazos. Le valía lo que creyeran los demás, ella había regresado, tenía una hija al parecer y estaba más frágil de lo que podía admitir. Los dos perdieron el aliento contenido y ella fue la primera en hablarle:
- -Estaban junto a mí, todo el tiempo… -dijo como aliviándose -Ginny, yo…
- -Lo sé -le contesto él mientras luchaba por contener el llanto al escuchar el nombre de su hermanita
- -Este… yo, no sé… lo siento muchísimo -se quebró separándose un poco del abrazo -me siento tan responsable de todo, ellos iban a visitarme, ellos no debían…
- -No hables ahora, estamos reunidos de nuevo -le dijo esforzándose por tirarle una sonrisa - ¿no es así? -terminó
La castaña asintió lentamente, comprendió que no debía decir nada por el momento, que las cosas se aclararían mañana o pasado y terminó aquella conversación con un solo:
- -Yo estoy con vos
Nota: y ¿qué les parece? estoy sumamente agradecida por sus comentarios, mi primera historia aquí ha sido muy linda.
Pero atención, al autor/a que descubra el misterio que esconde este cap, sera honrado en el siguiente porque yo se lo dedicaré. Una sola pista: busquen en los diálogos! Es hora de jugar! Mucha Suerte :)
Dancingwithmolly