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Más barato por docena — capítulo 8

El maquillaje estaba en su lugar, la ropa estaba perfecta y la prensa afuera revolucionaba la tranquilidad de cualquiera. "Todo en orden y como tiene que ser" pensó.

Su cabello rubio caía sobre sus hombros y un vestido naranjo de cuero junto a sus botas negras le daba el look rockero que ella buscaba. Una mujer baja le enseñaba diseños de lentes de sol y otra desordenaba un cajón en busca de esmaltes de uñas; parecían hacer su trabajo, pero para la muchacha nunca era suficiente. Es verdad, sus asesores eran unos idiotas titulados, sus empleados unos incompetentes y su manager un parásito que le robaba desde que ella se enamoró de él.

Ella era Luna Lovegood, hija de un importante político y encima de todo, la modelo más influyente del año.

-Linda, tenemos un problema -le dijo un moreno muy alto y delgado apresuradamente mientras marcaba un número en su móvil.

-¿Y tu crees que eso me importa Michael? Resuélvelo rápido y vamos a tomarnos las fotos para el book -le contestó muy prepotente y altiva -tengo que estar concentrada, buscar mi mejor mirada y decirle al fotógrafo cual es mi mejor ángulo, este me gusta mucho -comentó elevando el mentón y colocando su mano en su boca. La estilista que estaba revisando su calzado emitió una risilla ante esa espontaneidad y cuando Luna se percató la miro severa.

-El fotógrafo no vendrá -aseveró mas para si mismo que otra cosa.

¿Qué?, la revista Cosmopolitan necesitaba una portada para pasado mañana y si no era ella, sería otra mujer. Las oportunidades como esa no las podía perder solo por un irresponsable. Le había costado demasiadas mentiras deshacerse de su competencia como para que una bobería estropeara todo.

-¡¿Cómo que no va a llegar?! ¡El estudio está lleno de periodistas y si no saco esas fotos hoy llegará otra y ocupará mi lugar en las revistas! ¡Carajo, esto es la ruina! Seguro que Cho Chang y su cara de mosca muerta tendrán la atención del mundo entero por esto. ¡Cómo la odio! -Dijo -no te quedes parado como inepto y búscate a otro sujeto para el trabajo, dile que le pagaremos bien o que se yo. Se supone que eres manager, que sabes lo que haces.

-Estoy encontrando las soluciones Lu, pero déjame pensar un momento y guarda silencio -determinó Michael Corner mientras se apoyaba en un ventanal y observaba como en el primer piso del estudio una veintena de periodistas esperaban las declaraciones de la rubia sobre el nuevo proyecto.

Pronto una respuesta iluminó la joven mente del hombre y marcó a uno de sus conocidos, él si que conocía la movida del espectáculo de primera mano. Solo quedaba confiar o su empleo sufriría las consecuencias.

En la primera silla de la cocina, Ronald Weasley tomaba de desayuno un zumo de manzana y un cup cake que él mismo junto a Hermione y los niños había preparado. Afuera el sol iluminaba el cielo y como era domingo, saldría a cabalgar en los caballos que descansaban en el potrero. Se estaba acostumbrando de maravilla a ese sitio.

Justo cuando creyó que Hermione no le volvería a hablar nunca más por los siglos de los siglos, ella iba y hablaba con su padre sobre comprar una propiedad más grande. Que increíble era aquella mujer que tras las debidas disculpas de parte del pelirrojo parecía estar esforzándose por olvidar las ofensas dichas y adaptándose a la cotidianidad con sus sobrinos.

-Tío Ron, ¿Cómo estás? -le dijo el pequeño James que se levantaba con su pijama completo y que a la vista de todos era muy tierno.

-Hola campeón, bien y tú -le respondió el hombre que ahora acomodaba la mesa y le servía al niño un tazón con yogurt y cereal.

-Estoy bien, ¿Dónde está tía Herms? -interrogó el primogénito de su hermana fallecida.

Buena pregunta para una desconocida respuesta.

-No la he visto, si quieres voy y le digo que la buscas -dijo el ojiazul observándolo y acariciándole el pelo.

-Mejor búscala tú y quédate con ella. Yo estaré acá -determinó el castaño oscuro al tiempo que presionaba el control remoto y encendía los dibujos animados del televisor.

Ron no argumentó nada y salió de la cocina. James, con solo cuatro años le insinuaba cosas que muchas veces no lograba entender, pero siendo hijo de Harry y Ginny seguro era un visionario muy astuto.

Un Volkswagen escarabajo arribaba a la granja de Hermione. Un sujeto vestido con jeans y remera se bajó del auto, cerró la puerta del vehículo y emprendió la marcha hasta la propiedad colina arriba.

El lugar parecía asombrarlo puesto que no dejaba de observar todos los detalles del campo. El hombre colocó sus grandes manos en los bolsillos y continuó avanzando.

Sin preverlo la observó en la distancia, estaba sentada en un banquillo de madera y con una niña en brazos; sonrió.

Decidido a no dejar ser visto, siguió por los verdes céspedes y al momento que ella depositaba a la bebé en su cochecito, el tocó su hombro derecho.

-¿Qué ocurre Lucy? -Contestó -deja abrochar a Lily para que terminemos el cuento -finalizó la castaña que acomodaba a la pelirroja y le cubría la cabeza con un gorro.

-Debo admitir que el nombre es muy lindo, pero no soy Lucy ni Lily -comentó el castaño con una sonrisa enorme.

Esos comentarios solo hubieran salido de la boca de Harry, pero él estaba muerto y por ende solo le quedaba la opción del mejor amigo de éste.

-¡Neville! -respondió con alegría inusitada la joven al darse la media vuelta y mirarlo -han pasado muchos meses desde que te vi por ultima vez, te ves muy bien -acotó Hermione -¿Qué estás haciendo aquí en la casa?

-Hola Hermione, estoy bien ¿sabías? -destacó el joven mientras reía y ella se colocaba la mano en la boca mostrando su vergüenza.

-¡Ay no seas tonto! -Dijo golpeándole el brazo levemente -perdona por no preguntarte las cosas tradicionales, pero me sorprende verte después de todo lo que ha pasado.

Permanecieron en silencio recordando a sus mejores amigos y el accidente que les arrebató la vida. Tal vez nunca volverían a ser tan felices como cuando en Nueva York salían a bailar, o cuando en la casa de Audrey celebraron tantos cumpleaños.

Un abrazo rompió la distancia que los distanciaba y unas rebeldes lágrimas se escaparon de los ojos de ambos; a lo lejos, Ron miraba sin comprender que estaba pasando y desconociendo al tipo que acompañaba a su chica.

-Ya tenemos fotógrafo, Looney -aseveró Michael Corner a la blonda.

-¿Y qué espera para llegar? ¿Quiere que lo traigan en helicóptero? -Ironizó alzando las cejas -porque si es así, puedo marcar este condenado teléfono y pedirlo -dijo presuntuosa cuando todos los trabajadores se retiraban.

-Me temo que no será necesario debido a que seremos tú y yo los que nos iremos de acá

-¿Cómo? ¿Se puede saber a donde iremos? ¡Oh no, espera! Ni siquiera me has dicho el nombre del individuo que me va a retratar. Digo, por lo menos tendrá el talento que a ti te falta -.

-Es una mujer, es joven y es americana. Trabajó en Nueva York realizando imágenes con artistas locales, era la mano derecha de Ginny Weasley, conoce el medio y un buen compañero me la recomendó por ende...

-¿Cuál es el nombre de la señorita que tanto alabas Michael? ¡Esa era la pregunta!

-Se llama Hermione Granger y has tenido suerte porque está en Inglaterra. Ella tomó las fotos de las colecciones "Rainbow", "Olympia", "Lily" y "Contrast"; todas de la pelirroja que en paz descanse. Ahora, por favor -dijo tomando el brazo de la ojiazul -deja las preguntas y ponte una chaqueta abrigada, la limusina está afuera. Nos vamos.

"Que más da" pensó la modelo.

Se cubrió con un tapado, bajó las escaleras y de milagro no se encontró con los periodistas. Se subió al coche y esperó a que Michael subiera después.

-¿Dónde están? -interrogó

-Piensan que estás saliendo por la puerta de atrás, no te lo comenté pero contraté a una doble.

-Al fin usas la cabeza Corner -dijo Luna -que valga la pena el sueldo que te pagas.

El chofer arrancó y no hubo ninguna palabra durante todo el viaje.

Decidido a interrumpirla con ese hombre, Ron se acercó a los dos y se aclaró la voz. La chica se alarmó y con las mejillas sonrosadas lo miró a los ojos.

-Hermione, te estaba buscando porque creí que necesitarías mi ayuda, digo, los niños y todo eso -dijo el pelirrojo y con su mirada celeste más opaca que de costumbre añadió -pero veo que estás ocupada. Mejor me largo.

-No, Ron, para nada -dijo como disculpándose la muchacha - él es Neville Longbottom, un amigo de toda la vida. Conocía a los Potter y a todos tus hermanos.

-Soy Ronald Weasley, un gusto -alargó la mano para estrecharla con Neville quién se la tendió sin problemas.

-Igualmente Ronald, déjame decirte que tienes una casa maravillosa, muy grande y por lo que se ve, acogedora.

-Gracias, pero el crédito de todo es de ella -respondió.

La conversación se volvía tensa.

-Ya lo creo -decía el castaño

-¿Y a qué se dedica señor Longbottom? -cuestionó el ojiazul aún con una pisca de desconfianza.

-Por favor dime solo Neville, tenemos la misma edad. Estudié psicología y ahora estoy aprendiendo de herbología que es lo que realmente me gusta. Recuerdo que Bill me incentivó mucho a seguir mi vocación de dedicarme a algo en lo que realmente soy bueno, Fleur igual -añadió -mis condolencias por esas trágicas perdidas. Eran excelentes personas y si necesitas ayuda, no dudes en pedírmela.

  • Te lo agradezco Neville

-Estaba pensando que podías ayudarnos a arreglar el jardín antes de que llegara el invierno y la nieve, ¿Qué te parece Nev? -La castaña sonreía y el pelirrojo la miraba atento -Si tienes algún inconveniente, solo niégate -terminó Hermione ante la cara que estaba colocando su amigo.

-¡Estás loca! ¡Sería genial ayudar!

La fotógrafa iba a añadir su dicha, pero fue interrumpida.

-Tía, queremos andar en pony -dijo Roxanne

-Tío Ron, yo quiero que me traduzcas una canción -dijo Dominique, que ahora emitía oraciones y se le veía mas contenta y con menos tristeza.

-¡No! Mejor construyamos unos columpios -dijo Molly de seis años.

-Nosotros queremos jugar a las escondidas -comentaron Louis y Fred al mismo tiempo.

-Que hiperactivos que son los niños de ahora, por cierto, me llamo Neville -comentó el muchacho alto arrodillándose y quedando a la altura de los pequeños -Yo los conozco desde que eran unos críos, pero ahora se ven todos muy grandes -manifestó agradablemente.

-Saluden al caballero chicos -les incentivó Ron, que al parecer olvidaba sus prejuicios contra el hombre.

-¡Hola tío Nev! -dijeron todos al unísono sonriendo.

-Niños, que tal si van a jugar con él y así se conocen mejor.

-Creo que eso no será posible Herms, a menos que quieran atraparme -dijo mientras se levantaba, preparaba para correr y emprendía velocidad lejos de todos. Louis, Molly, Lucy, Roxanne y Rose corrieron con el propósito de alcanzarlo. Victoire estalló en carcajada con su tía al verlos divertirse y Albus contrariamente comenzó a llorar porque sufrió un tropezón. Ron fue en su ayuda y decidió correr con él al hombro.

Nada podía ser más cómico que eso.

La limusina se detuvo y la chica bajó el vidrio del automóvil. Estaban en un campo y nadie salía a su encuentro. Comenzaba a sentir su ira crecer en el pecho.

-Michael, que divertido que sos -rió -traerme a unas colinas -siguió riendo aún más fuerte y por supuesto, irónica -ahora vamos en busca de Hermione Granger, se nos hará tarde -finalizó con mas dulzura.

-Eso mismo haremos Lu, espera aquí mientras yo voy y cierro el trato con ella -dijo al momento de abrir la puerta y bajarse.

Volvía a estar sin nadie, el peor manager del universo la dejaba sin paciencia y para rematarla, sin fotografías. Podría despedirlo si quisiera, pero ella más que nadie sabía que el tema radicaba en que lo apreciaba demasiado como para hacerlo.

Corner podía ser un traidor ladrón, pero era el único que se preocupaba un poquito por Luna.

-Me voy a bajar Richard, no te muevas de acá -determinó la modelo al conductor del carro y emprendió camino por la misma explanada que había seguido su representante.

No era del todo horrendo el lugar, mejor dicho, era bastante adorable. El pasto verde y los cercos blancos se asemejaban mucho a las películas de vaqueros, el cielo perfectamente despejado y los árboles con algunos frutos parecían ser perfectos y relucientes.

Su antigua casa era más o menos del mismo estilo y eso le produjo nostalgia. Si su mamá estuviera viva seguro todo sería tan distinto; quizás ella sería la niña humilde y caritativa  que solía ser antes, a lo mejor, no estaría tan sola.

Dicen que las mejores conclusiones se sacan cuando peor te lo estás pasando y para Luna Lovegood aquello no podía ser menos que cierto. Todo ocurrió tan rápido que cuando levantó la mirada estaba tendida en el pasto y un hombre se situaba justo encima de ella. Su espalda no alcanzó a azotarse por el brazo del joven en su cintura y la rubia solo fue consciente de la situación bochornosa que estaba viviendo cuando el hombre la penetró con esos ojos marrones intensos.

-¿Estás bien cariño? -interrogó  el joven.

-¡Eres atolondrado! ¿No sabes quien soy yo acaso? -increpó cortantemente la ojiazul

-Yo pregunté primero bonita -dijo colocándose de pie y ofreciéndole ayuda para que se levantara.

-¡No estoy bromeando!

-Pues yo tampoco, ahora ponte de pie, seguro no fue nada -agregó mientras la impulsaba -lo siento mucho, estaba jugando

-¿No crees que estás bastante grande -"y bueno" pensó la rubia -para ponerte a jugar por conseguir una mujer?

-Estás confundida, me refería a juegos con ellos -comentó riendo relajado señalando a dos pelirrojas, una morena, una castañita y un rubio -¿Verdad Ron? -terminó refiriéndose al pelirrojo que sostenía a otro niño en sus hombros.

Ron, que se encontraba atónito asintió con la cabeza. Era la hija súper star de Xeno Lovegood y Neville le estaba hablando como a una igual.

-Hola Luna

-Buen día Ron -saludó la mujer.

-¿Se conocían? -intervino Neville.

-Claro que sí, ambos somos personas muy mediáticas y nos vemos en las fiestas. Por casualidad, ¿Quién vendrías siendo tú?

-Me llamo Neville Longbottom.

-Vengo en busca de Hermione Granger -cambió el tema la ojiazul -¿Está en este sitio?

-¿Para que necesitas de Hermione? -atajó el muchacho que hace unos minutos la había derribado.

-Yo pregunté primero Longbottom -touché.

Luna dio un paso para increparlo y Neville no retrocedió ningún centímetro. Estaban frente a frente y los chicos miraban interrogantes al pelirrojo. ¿Qué diablos estaba ocurriendo?

El castaño acercó su mano izquierda a la mejilla del mismo lado de la blonda y con una delicadeza mágica, la tocó y le extrajo una ramita que tenía en la cara. La rubia cerró los ojos y cuando los abrió se sorprendió al verlo tan de cerca.

-Luna -se escuchó a la distancia, era Michael.

La aludida se volteó para verlo y él venía acompañado de una castaña que vestía un lindo vestido de arpillera. "Una hippie norteamericana".

-Te aconsejé que no bajaras del auto, pero que caso me haces -manifestó el manager -te presento a Hermione, ella tomará tus fotos hoy.

-Buenos días, me llamo Luna, es un placer conocerte.

-El gusto es m´…

-No nos distraigamos demasiado chicas -comentó enseñando una sonrisa perfecta que para la fotógrafa resultó hipócrita -cerremos el contrato, veamos los escenarios, busquemos la ropa adecuada y capturemos la mejor portada para Cosmopolitan…

Michael Corner comenzó a hablar con Ron sobre cosas que nadie prestó atención, los niños se dispersaron rápidamente y la castaña los vio ingresar a la casa, se disculpó con la modelo y con su amigo y fue a vigilarlos para que no cometieran locuras.

Neville la observó y con el rostro le indicó que avanzara hacia la casa, la ojiazul captó el mensaje y comenzó a andar.

El la miraba desde atrás y con ninguna expresión en el rostro la perdió de vista.

"Oh, just like a fire, baby our love is louder.

Teach me about desire, we'll go flying like a spire

Oh, just like a fire, baby our love is louder.

Teach me about desire, we'll go flying like a spire"

Nota: I'm back. Chicas/os, he estado bastante ocupada con mis clases de idiomas -hablo inglés y alemán ;) -y eso me ha imposibilitado estar tan pendiente del fic. Comenten que les ha parecido este capítulo. Pido disculpas por no poner un texto en primera persona como ya estaban acostumbrados pero quizás el siguiente si lo presente. Un abrazo.

DancingwithMolly (Bonnie)