Más barato por docena — capítulo 9
Importante: Para leer bien este capítulo recomiendo oír la canción "El día que dejaste de fingir" de Los Bunkers, una gran banda chilena. ¿Quién soy yo? Esa pregunta realmente es avasalladora, mueve nuestras perspectivas y cambia nuestras certezas. Yo soy mamá, soy mujer, soy sincera, soy tutora de diez niños que no son mis hijos, soy secreto, soy aquella que Cormac abandonó. Hermione Granger puede ser cualquier cosa pero jamás sería una mentirosa y se lo hice saber pronto a esta princesita rubia; yo tomaría sus fotos siempre y cuando me dejara transformarla aunque sea por unos segundos frente a la lente. A la chica pareció agradarle porque no dijo nada. Yo soy realidad, soy de verdad y precisamente eso quise reflejar en Luna. No era mi propósito cambiarla sino mostrar una imagen más amable de ella. Supongo que después de vivir por tanto tiempo una ilusión, es difícil ser una misma, es complicado e imposible tocar la fibra de una estrella, casi utópico satisfacer su ego; pero yo no me rendiría tan fácil.
Le comenté a Michael Corner que la sesión tardaría al menos toda la tarde, que comenzaría después del almuerzo porque todos necesitábamos comer y pareció comprender pero se justificó diciendo que tenía otros compromisos, que vendría por su representada cuando ésta lo llamara. Muchas veces las personas que nos cuidan nos atan a conceptos que no nos representan, muchas veces actuamos frente al otro para presumir y nos transformamos en títeres vacíos de voluntad. Otras veces somos nosotros los que para no reconocer nos mostramos equivocadamente, por ejemplo, a mí me encantaría soltar a Ronald de las cadenas que lo aprisionan a su propia piel, me gustaría gritarle a Neville que aprenda a querer sin temor, yo quisiera tirar del cable que no me deja olvidar. Fingir alivia pero lastima, se siente cada palabra como un golpe y cada vez que cerramos los ojos es como una condena. Duele mucho fingir que no estás fingiendo, daña inconmensurablemente aceptar que estas vacío por dentro. Negar consuela, perdonarse también.
Enseñar verdades es renacer, es ver a la mentira como una farsa ridícula. Fingimos lo que somos; seamos lo que fingimos.
-¿Y dónde esta Corner? -preguntó Luna con una mirada intrigada y con sus característicos ojos soñadores.
-Le comenté que tardaremos toda la tarde y dijo que vendría a buscarte cuando tú se lo digas -le respondió Hermione, mientras cargaba a Lily del cochecito y la sentaba en una silla especial frente a la mesa del comedor.
Luna observó el lugar, era amplio, pintado de un cálido color terracota y prácticamente no tenía cuadros ni imágenes. Se preguntó por la bebé pelirroja y apresuradamente concluyó que era hija del ojiazul y ella.
-Tu hija es muy bonita, se parece mucho a Ron y tiene los ojos marrones como tú.
La castaña esbozó una sonrisa al imaginar una hija de ella y su amigo. "Que locura" pensó inmediatamente.
-¡Oh! Estas confundida, ella no es mi hija, es una Weasley por el cabello, pero tiene los ojos de Ginny y aparentemente la personalidad de Harry -recalcó entre alegre y desolada.
-¿Que se supone que debo hacer? -comentó refiriéndose al trabajo por el que había ido hasta allí y también porque el tema de la diseñadora y su muerte era muy susceptible como para ser conversado.
-Por el momento debes esperar, son las doce del día y los niños deben almorzar. Hoy me toca preparar la comida porque ayer fue el turno de Ron, ¿Tú sabes cocinar?
-Nunca he pisado una cocina -reconoció.
-No se por qué eso no me sorprende -aclaró Neville que se asomó desde afuera de la ventana cargando a Fred, gesticuló una cara divertida y se alejó al mirar la cara de reproche que le realizó su amiga desde atrás de la rubia.
-¿Qué se supone que es él de ti? -Añadió -No entiendo nada de nada, afuera hay una docena de chiquillos, tienes a dos hombres en esta casa, dicen que eres fotógrafa de celebridades y vistes muy despreocupadamente, estás criando a la hija de la mejor diseñadora de ropas que he conocido, ¿Cómo es posible todo esto? -finalizó con las manos alzadas.
-Vamos a la cocina, prepararemos algo sencillo y te contaré la historia -acotó mientras reía y empujaba la sillita de Lily.
"Trátame como si llegara de un largo viaje a pie y ahora trátame como si no hubiera mañana ni después Ya casi nunca me entiendo cuando estoy pegado al televisor oh oh oh
Sobre el tejado, el joven Weasley intentaba alcanzar el balón que Louis había arrojado mientras jugaban con Albus. Apoyado en una escalera, divisó el juguete de plástico y se lo entregó a los pequeños.
-Tío Ron, ¿Cuándo escribiremos las cartas para Santa? -Interrogó Victoire que llegaba de la mano de Rose Granger -Faltan días para la navidad.
-Tío Ron, ¿Se le puede pedir cualquier cosa a Santa Claus verdad? -cuestionó esta vez Lucy, que vestía un jardinero con terminación en falda y traía dos trencitas en el pelo.
-¿Por qué lo preguntas Lucy? ¡Claro que le pueden pedir todo! Solo es necesario escribir las cartas y enviarlas con dirección al Polo Norte -especificó el hombre bajando de los últimos escalones y llegando al suelo.
-Y si le pido que nos traiga a nuestras mamis -dijo
Un golpe de agua fría para él y para su resilencia. Recordó las navidades con Bill, Percy, Fleur, Ginny, Angelina, George, Audrey y Harry. Nada más brutal que el deseo de tenerlos de vuelta.
-Mi vida, tu mamá está en el cielo, sentada en una nube y todo el tiempo te está cuidando.
-¿Mamá y papá van a volver algún día? -dijo está vez la niña rubia.
-Me temo que no, pero tarde o temprano nos vamos a reencontrar todos con ellos -complementó el ojiazul con un nudo muy grueso en la garganta y la voz al límite de quebrársele -aparte, ahora me tienen a mí, que soy su tío más apuesto y yo no las dejaré solas nunca.
-Lo prometes por favor
-Promesa -dijo uniendo su dedo meñique con el dedo de las tres chicas.
Llega un tiempo donde todo por lo que nunca quisiste pasar, llega a tus manos improvisadamente. Las cabezas se desmoronan, las palabras salen atropelladas, los músculos no responden, se cometen los peores errores pero también es cuando el corazón late con más ahínco.
No tengo mucho más**de lo que guardo para mí no vayas a olvidar el día en que dejaste de fingir. Pruebame que esto puede ser algo más que un terco amor que las fotos que pegamos en el refrigerador no tengo mucho problema en admitir se puede vivir así... sin ti¿Quién diablos es Luna Lovegood?
Esa es mi duda existencial y ahora me cuestiono el por qué de mi carrera como psicólogo. Quién es la que llega a un campo vestida como diosa del Olimpo y pide hablar con mi mejor amiga. Vaya que no lo sé. Según lo que me contó Ron, es hija de un político y es modelo de pasarelas. A decir verdad, el pelirrojo éste me dijo tantas cosas pero no respondió mi verdadera interrogante. Cualquiera de nosotros no puede ir deambulando sin ser alguien, sin tener nombre o apellido, pero esas cosas no bastan para describirnos en lo más mínimo si no mostramos alguna emoción de vez en cuando.
Luna me parece una frívola, muy diva, muy prejuiciosa y muy hermosa. Para que me querré auto engañar si desde que la vi sobre ese suelo supe que era la chica más atractiva de la galaxia. Es de fuera de este planeta, viejo. Es todo lo que alguien podría querer, pero no es más que un sueño. Luna no es real, es un prototipo de barbie que el mercado utiliza para su beneficio.
Un maestro cascarrabias de la facultad nos aconsejó que al analizar una personalidad petulante no rechazáramos ayudar porque esas personas suelen ser las más tristes. Ante la pregunta de quien es alguien, solo se debe recordar que la gente no es todo lo que expresa. Los humanos somos lo que todos ven, lo que solo cada uno vio y parte de lo que nadie verá. Yo supe quien era ella apenas la toqué, con solo envolver mi brazo en su cintura. Fue algo muy loco, se sintió como un cosquilleo. Esta rubia es inalcanzable, manipuladora y en resumidas cuentas todo lo que odio.
En el fondo creo conocer quién eres y por qué ahora sonríes preparando una salsa en una cocina vestida con un delantal blanco. Ya se quién eres tú, lo supe en la mirada celeste que me diriges entre divertida y enfadada, lo supe por la soledad que esconden esas manos. Te delataste por el modo en que llamaste a los niños a la mesa. Eres un espejismo de orfandad. No eres más que alguien muy parecido a mí.
No tengo mucho más de lo que guardo para mí no vayas a olvidar el día en que dejaste de fingir.
Una mujer castaña cargaba un pesado bolso, unos fierros y sostenía la mano de su hija. Tras ella, la rubia modelo que sería la protagonista del book tomaba de la mano a James y Albus. La siguiente en la columna era Victoire que ayudaba cargando una bandeja con refrescos, mas atrás, Ron con Lily en brazos arrastraba una mesa plegable.
-¡Jamás me habían acompañado hombres tan apuestos como estos! -decía Luna dándoles un beso en la mejilla a los varones Potter.
Roxanne, Lucy y Molly conversaban animosamente y cada una trasladaba una silla pequeña, Fred y Louis llevaban dos pocillos de galletas cada uno, Neville empujaba un colgador muy pesado repleto de vestidos y zapatos mientras que Dominique sostenía una bambalina.
-¿Para qué usaremos esta tienda tío Nev? -interrogó la pelirrojita de ojos claros
-Es para la rubia que va allá, tiene que cambiarse ropa muy seguido -respondió girando los ojos. Dom emitió un suspiro.
Hermione se detuvo y las trece personas que la acompañaban emprendieron la labor de ayudarle. Las niñas junto al pelirrojo acomodaron la mesa y las sillas, el hijo de George ayudó a la fotógrafa con el bolso, la modelo acomodó el sitio donde se cambiaría de ropa y la castaña acomodaba el trípode donde colocaría su cámara pero tuvo dificultades para armarlo.
-Neville, sostén un poco a la niña -dijo al castaño que se tendió en el suelo tras realizar la ardua labor de movilizar ese carrito de Luna -voy y vuelvo, no tardo -le puso a la bebe en el pecho y antes de qué este se opusiera ya había desaparecido. Longbottom interrogó con la mirada a los pequeños y Victoire le indicó con un dedo hacia donde se dirigía su tío. El joven esbozó una enorme carcajada y a lo lejos el pelirrojo lo reprochó con la mirada. Se percibía una chispa entre esos dos y al parecer los chicos ya estaban al tanto.
-¿Están juntos? -consultó una ojiazul que acababa de llegar a su lado y se sentaba en el césped a jugar con la bebé.
-Algo así -contestó.
-Ahora si ya está listo -completó el hombre.
-Gracias, no era necesario, podía hacerlo sola -estaba sentida todavía por los dichos de él en su antiguo departamento.
-Por supuesto que no era necesario, pero quería hacerlo -dijo enseñándole una sonrisa al momento de cubrir su rostro con un brazo debido al fuerte sol.
Ronald la observó, llevaba un vestido azul con líneas blancas que dejaba a la vista sus lindas piernas y unas sandalias muy finas cubrían sus pies. Su pelo ondulado parecía más ordenado que de costumbre y al ojiazul le pareció la mujer más bella del planeta, se le observaba radiante, contenta, libre. A su mente se le vino la voz de su hermana hablando de esa amiga y de lo fantástica que era, se acordó también del beso que le dio cuando tenían diecisiete y del por qué ella era tan diferente a Lavender.
Esa sonrisa se prolongó por largos segundos en su rostro y cuando fue capaz de reaccionar delante de él hubo una luz artificial. Hermione corrió donde se encontraban los niños y comenzó a tomarles fotografías, el ojiazul la persiguió y Luna se incorporó del césped para posar. La castaña le indicó que dejara volar la mente y que se sintiera viva de hacer lo que quisiera.
Rose y Lucy con sombreros, Neville tirado y Luna sobre él, Fred, Albus y Rox comiendo galletitas de limón, Louis escalando la pradera, una cara graciosa de Molls, Luna con un pie adelante y otro atrás elevando los brazos como un pájaro, Ron sentado sobre la cerca con la única niña Potter en sus brazos y a su lado Rosie boca abajo.
La modelo fue la que acaparó todos los flashes y unas cincuenta imágenes de ella acabaron plasmándose.
-Espera un poco, creo que esta tenida de vendrá de maravilla -dijo la chica con su aparato al hombro y tendiéndole una blusa roja con puntos y un short de mezclilla. La rubia aceptó y al cambiarse continuó la sesión.
Luna junto a un caballo, posada sobre una carreta, meditando con los dedos en círculos y la favorita de ella, una toma desde la distancia con la joven rodeada de flores.
-Esta será la mejor portada, los colores están nítidos y a ese Corner debería gustarle -escupió Neville -si es que aprecia el arte.
-Hablas como si estuvieras disgustado Nev
-No digas eso, no tengo nada -afirmó el chico -dame la máquina.
-¿Para que la quieres? -consultó
-Solo dámela y colócate en mi captura. ¡Hey chicos, niñas! Les tomaré una con su tía Herms.
Pelirrojos, castañas, rubios y morenos se ubicaron todos juntos. Ron se lo pensó muy bien y abrazó a Hermione por la espalda dejándose llevar por su impulso. El amor es un paso que nadie esta preparado para dar, es ese abrazo que reencuentra dos mundos.
Ya sea que juguemos los descuentos o que se presente pronto la noche en que te alejas ya de mí no tengo tanta verguenza en admitir se puedes vivir así. No tengo mucho más desde lo que alcanza para mí no vayas a olvidar el día en que dejaste de fingir"
...No vayas a olvidar el día en que dejaste de fingir"