Más barato por docena — capítulo 11
"En un beso sabrás todo lo que he callado" Pablo Neruda
Bajó del vuelo de ocho horas. Le dolían las piernas y llevaba el cuello muy contracturado por el mal dormir pero no tenía ninguna queja, había sido un viaje muy tranquilo; ya podía respirar el aire de Nueva York.
Fue al retiro de su equipaje con el pensamiento puesto al otro lado del Atlántico y en una de las puertas principales los flashes lo cegaron y los oídos le zumbaron fuertemente producto de los gritos.
-Ron, ¿Es verdad que estás comprometido? -ahí estaba el primero
-Una fuente nos aseguró que estás viéndote con la cantante Jenny Asher ¿Estás saliendo con la ex novia de tu mejor amigo Seamus? -otro más al asecho
-¿Qué nos puede decir acerca de una próxima boda con la fotógrafa Hermione Granger? -Decía el más lanzado -ya viven juntos y conservan la custodia de los menores.
-Muchachos, mi hijo y yo estamos ocupados -comentó ligeramente el señor Weasley -rogaría nos dejaran espacio para respirar.
-No contestaré nada y desmiento cada una de las relaciones que me han echado encima -gruñó el pelirrojo sin vacilar.
-Ronald, somos del programa "El quisquilloso", ¿A qué se debe el hecho de querer ocultar a tu conquista americana? -esa era Rita Skeeter, una notera de la televisión en Norteamérica.
-Con Hermione no te metas -respondió de forma prepotente -mi vida íntima no la pienso ventilar, estoy pasando por complicados momentos familiares.
Los primeros dos muchachos se retiraron un poco al escuchar esa oración. No debía ser nada fácil de sobrellevar la repentina muerte de las personas que uno ama, sin embargo, la mujer no desistía.
-Don Arthur, ¿Ginny Weasley en NY bajará sus persianas?
-Te rogaría querida, que por favor no hicieras tus preguntas de forma casi afirmativa.
-¿Confirma entonces los rumores de cierre del local? -dijo insistente mientras corría sosteniendo su micrófono y apresurando a su camarógrafo.
-Es algo que aún no analizo con mi abogado, muchas gracias.
-¿Podría confirmar la relación de su hijo con la chica Granger?
-Eso no nos compete a nosotros como padres y tampoco a ustedes como malos periodistas; ya nos vamos.
Ron hizo parar a un taxi a la salida del aeropuerto y subió rápidamente, su padre lo siguió en esa acción cerrando la puerta trasera del auto.
-No se como he podido vivir tantos años con esos zánganos encima de mí -acotó cerrando los ojos y poniéndose el gorro del polerón.
Cincuenta y tres, cincuenta y cuatro, cincuenta y cinco, cincuenta y seis; un golpeteo en la puerta y ésta se abre dejando entrar a un hombre moreno.
-Sigue entrenando -dijo indiferente refiriéndose a su entrenamiento de abdominales -te espero adentro -señaló y prosiguió a retirarse del jardín donde una rubia hacía deporte.
-¿Es que nunca volverás a dirigirme la palabra como corresponde? -lo interrogó
-¡Haz sido una irresponsable Luna! -Estalló de repente moviendo los brazos aunque sin acercarse a ella -Prácticamente te fugaste, te estuve buscando por toda la ciudad -decía Michael Corner
-¿Y qué querías que hiciera? -Contestó la interpelada -tú nunca me llevas a ningún sitio, encima no eres mi padre, yo te pago y así puedes vivir cómodamente.
-¡Quieres entender! Productores llamaban preguntando por ti y nadie sabía donde ubicarte, creíamos que algo malo había ocurrido.
-Ya no le pongas tanto drama, fui a hacer unas cosas -dijo Luna
-¿Qué cosas? -Preguntó bravo -¿Fuiste a ver a alguien acaso? ¡Ibas sola!
-Claro que no, de partida no vi a nadie y nadie me vio. Tampoco andaba sola, iba con el chofer -mintió a medias.
-Mejor olvidémoslo, no tiene sentido darle más vueltas. He venido porque Ernie esta esperando.
Se retiró apresurado cruzando la terraza, conversó con una de las empleadas y después el hombre se sentó en una silla al borde de la piscina. Luna lo miró interrogante y Michael no hizo más que guiarla con la mirada hacia dentro del pent-house; ella hizo lo que tenía que hacer.
-Hola Ernie
-Luna, que alegría me da verte nuevamente -dijo el aludido
-Lo mismo pienso -sonrió la rubia -¿Qué te trae por mi casa? Ya te han ofrecido algo para beber -señaló un bar que estaba en la esquina de su comedor.
-No te preocupes, ya me tomé un refresco mientras te esperaba. He venido porque quería invitarte como mi pareja a la fiesta que organizará la familia del novio de Annie -indicó rascándose la nuca como muestra de sus nervios -será algo sencillo, no habrá prensa. Estuve hablando con Michael y no tiene inconvenientes con eso.
-¿No te parece que debiste conversarlo primero conmigo? -le disgustaba mucho que todas las decisiones importantes pasaran por gente ajena a ella.
-Me temo que sí, pero si te molestas tendré que remediarlo. Ve conmigo a esa cena, lo pasaremos muy bien si quieres.
-¿Pretendes insinuar que tú y yo podemos hacer algo más? -lentamente se acercó al castaño quedando a un palmo de su cuerpo. Estaba siendo muy osada pero no daría un paso atrás.
-Veo que las preguntas las haces todo el tiempo -murmuró comenzando su juego -eso que sugieres me encantaría -acotó mientras la mano de Luna tocaba el muslo del muchacho -es el viernes a las diez -sentenció rendido.
-Estaré lista a las nueve entonces, te espero -besó su mejilla, revoloteo su cabello y después de un giro se retiró dejando al joven con lujuria en las venas.
Conocía a ese chico desde que eran prácticamente bebes y en su reencuentro -gracias a Annie- ya lo tenía a su completa disposición, quien sabe, con el tiempo se convirtiera en alguien útil para Luna. Ernie era apuesto, pero era obvio que solo la quería para una noche. Decidió entonces volver a su rutina de ejercicios y dejar de vacilar en el tema, Macmillan quería jugar con fuego y ella ansiaba darle más aventura a su vida.
Hoy es nochebuena y como soy una persona muy tonta, la estoy pasando completamente solo. Mi compañero de piso se fue a pasar la noche donde su novia y mis compañeros de trabajo festejaran en una casa donde seguramente tomaran a destajo y serán felices. Yo prefiero sentarme en el balcón e improvisar mi diversión; encendí un cigarrillo y fui en busca de mi agenda para distenderme un poco. Las personas que bebemos de la fuente de la soledad no es que seamos más o menos felices que el resto, sino que ansiamos muchas veces tener otra vida. De este modo, cambiamos nuestra dirección, nuestro trabajo, nuestra cotidianidad, con el propósito de amanecer y tener a muchos gritándote que te quieren o quizás solo acompañándote. La soledad es una rutina agotadora pero no me quejo porque siempre estoy escapando de todo, quiero decir, me engaño creyendo que lo malo puede abandonarse como cuando una pesada mochila se deja al lado de un camino. La vida del único Longbottom es así.
Desde la época que vivía con mi abuela tengo la manía de quedarme dormido, soñar y despertar para después escribir. Eso mismo ha ocurrido hace solo un instante en la mecedora del departamento cuando imaginé a una mujer rubia en un tren completamente vacío, al fondo se distinguían luces de una estación ferroviaria y una voz que no era la suya ni la mía me balbuceaba una sola frase que inmediatamente apunté en letras mayúsculas ocupando toda una plana. Al mirar mi reloj supe que faltaban minutos para las doce.
Sentí como si el sueño estuviera tratando de hablarme más allá de mi subconsciente y mi necedad era el impedimento para entender; volví a caer dormido, esta vez soñando que estaba soñando. La mujer de mi recuerdo se alejaba de mí. Fue un sueño pero eso no lo hizo menos real.
Desde afuera de la casa y a través de la ventana, cualquiera que pasase por ahí hubiera visto un precioso pino adornado con esferas azules y luces blancas. En la chimenea, unas pequeñas brasas sonaban producto de la combustión y unos niños con pantuflas similares a la de los elfos de cuentos calentaban unos malvaviscos. Una mujer pelirroja junto a una mucho mas joven castaña vestían delantales y cargaban los platos con la cena.
-¡Vamos a comer! -Indicó la abuela de los chicos -el pavo ha salido del horno y el jugo de piña lo servirá Hermione -comentó mirándola con familiaridad.
-Pero primero hay que lavarse las manos -dijo -no se demoren mucho ni hagan cosas malas -todos se apresuraron con entusiasmo.
-Me da mucha dicha que estés junto a ellos en estos días tan especiales cariño
-Señora Weasley -apoyó una mano en su hombro -gracias por permitirme estar junto a ustedes -contradijo -soy yo la que nunca le he agradecido por darme su afecto.
-Es sincero, todos te apreciamos. Mis hijos que en paz descansen -inclinó la frente con dolor -te querían.
-Señora Weasley…
-Dime solo Molly, siempre has sido parte de esta familia -acomodó el servicio de la mesa y luego dijo como recordando algo increíble -Ron siempre lo dijo.
-¿Qué cosa?
-Tía, Lily derramó el florero del salón -señaló Lucy agitada.
-Iré a verla yo -la mujer regordeta hizo el amago de desaparecer -más tarde continúo charlándote de eso Hermione, habrá tiempo.
-Perdón, ¿Puedo sentarme aquí contigo a terminar esta cerveza? -preguntó un moreno muy bien arreglado apoyado en la barra.
-Si, claro.
-Mi nombre es Michael
-Vaya -insinuó
-Michael Corner -destacó mientras inclinaba su jarra de alcohol.
-Está bien, yo soy Hannah.
-Me encontraba al otro lado del bar, te vi tan sola que pensé…
-Me gusta estar sola -afirmó la chica
-¿Siempre es así?
-Solo de vez en cuando, ¿No te pasa que necesitas alejarte de todos y hacer un balance contigo mismo?
-A veces, pero por lo general es en mi cama -dijo reposicionándose en el taburete.
-Yo en mi cama duermo -sentenció bebiendo de un solo sorbo su tequila.
-Igual, pero sufro de insomnio y me es más complicado.
-¿Mala conciencia? -interrogó la muchacha alzando una ceja.
-No -indicó -¿Acaso tengo pinta de violador o delincuente?
-De violador no.
-¿Sí de delincuente? -se inclinó para observarla
-Vaya yo a saber, nos conocemos hace cinco minutos.
-¿Vienes muy seguido a este bar? -cambió el tema
-Casi nunca
-Ha sido una suerte verte entonces -sonrió -¿Trabajas por aquí cerca?
-Si este interrogatorio se extiende más de la cuenta exigiré a mi abogado -se carcajeo la rubia mirándolo.
-Me gusta que tengas sentido del humor.
-Traduzco -dijo al fin la mujer -eso es lo que hago.
-¿Del inglés?
-También del inglés, pero sobre todo del francés e italiano. Además, soy soltera en español -Michael empezó a reír por esa confesión.
-Interesante confidencia fue esa eh. ¿Me dices estas cosas para que yo te cuente las mías? O ¿Es solo para que deje de preguntarte?
-No tenía idea que ser soltera era una confidencia, creía que es un estado civil. Soy soltera y me gusta estarlo.
-Se ve como que sos de esas que esperan a un príncipe azul -comentó
-¿Qué hora es? -preguntó Hannah
-Son las once cuarenta y cinco.
-¡Joder! ¡Que tarde se ha hecho! Debía irme hace cuarenta minutos.
-Hace cuarenta que nos conocemos.
-Te gusta el flirteo parece.
-Puede ser
-¿Te puedo hacer una pregunta?
-Ya la haz hecho -acotó levantándose de donde se sentaba -venga
-¿Te caigo bien? -consultó a la chica.
-Todo lo bien que me caería un muchacho que acabo de conocer.
-A mí se me hace como si nos conociéramos de toda la vida -dijo levantándose también para cancelar.
-¿Alguien alguna vez te dijo, querido Michael, que tienes una simpatía tan fuerte que marea?
-Nunca, y eso que aún ni siquiera toco tu mano.
-No te atrevas -afirmó la rubia -apenas autorizo a la mía tocar la tuya.
Hannah acercó su mano hasta alcanzar la del moreno y luego subió la mirada encontrándose con la del hombre.
-Ya me dijiste que eres soltera en español, pero ¿Tienes algún noviecito, amigo especial o algún cachondeo por ahí?
-Ninguno ¿Por qué? -la rubia continuaba acariciando con sus palmas.
-Porque no me molestaría volverte a ver -sostuvo su mano y enseñó su sonrisa -Por cierto -miró su teléfono -ya es navidad.
-Feliz Navidad tía Hermione -dijo Albus antes de irse a dormir.
-Gracias mi amor, bonitos sueños.
-Hasta mañana mami -Rosie estiró sus bracitos y abrazo las piernas de la fotógrafa -te quiero.
-Y yo a ti mi pequeña.
La niña se alejó después de un beso recibido en la frente y cargando una mantita se fue a su habitación.
-¡Qué noche!, felicidades Molly -comentó meciéndose para hacer dormir a Lily que por fortuna no estaba inquieta.
-Muchas gracias linda -un bostezo se le escapó -¡Te importaría si me voy a recostar? He despertado muy temprano y…
-No se preocupe, yo termino de ordenar lo que quede.
-Eres un ángel, hasta mañana -susurró debido a que la bebé comenzaba a pestañear pesadamente.
Alrededor de treinta minutos después de que todos se fueran a dormir, Hermione se disponía a dar por terminado su día. Mañana temprano revelaría sus fotografías de la cena y armaría nuevos álbumes de recuerdo. Un suave golpeteo la desconcertó por lo que se asomó a la ventana intentando descubrir que ocurría, al no distinguir más que oscuridad, entreabrió la puerta principal y un adolescente pecoso le habló.
-Buenas noches, mi nombre es Alex y vengo a entregarle esta correspondencia -dijo entregándole un sobre que en su extremo tenía una bonita estampilla.
-¿Por qué has venido tan tarde? -Su preocupación hacia el muchacho era sincera -¿Vienes a pie?
-Vengo en moto señorita, gracias por preguntar.
-¿Para quién es esta carta? -consultó la castaña.
-Déjeme revisar -el chico pecoso y con un leve acné en la cara le contestó -está a nombre de Hermione Jean Granger, la envía un Ronald desde Nueva York.
-¿Cómo dices? ¿Estás seguro? -una llama de ilusión creció masificándose en el pecho de la chica, él no se olvidó de ella por esa noche.
-Completamente, de hecho vengo a estas horas porque desde la oficina dicen que tiene carácter de urgente -la miró -¿Es usted Hermione o estoy equivocado?
-Soy yo -le firmó el papel que confirmaba la entrega -muchas gracias Alex, regresa con cuidado y pasa una buena noche.
-De nada señorita Granger, igualmente para usted.
No faltaba más, cerró la puerta, rompió el sobre y se acomodó en uno de los sillones a leer las palabras que Ron le había enviado desde el otro lado del Atlántico.
De: Ronald Billius Weasley
Para: Hermione Jean Granger
Dirección: Ottery St Catchpole, afueras de Londres, Inglaterra.
Av. Lafayette, NY, USA
Querida Hermione,
Te escribo desde América con el fin de agradecerte por todo lo bueno que has hecho por mí y por los niños. La oportunidad de criar a mis sobrinos junto a ti es una dicha que enmascara la negatividad. Es probable que esta carta sea contradictoria porque de la noche a la mañana insinué que debía subirme a un avión a solucionar los viejos problemas que mi hermana Ginny -enana de mi corazón -dejó en esta tierra. Y es que han pasado tantas cosas, entre buenas y malas que no se por donde comenzar a relatar, aunque creo que por el principio estaría bien. Es más que obvio que soy un completo desastre, vivo para dañar a los que quiero y por más que he tratado de reinventarme siempre caigo en lo mismo; con decirte que cuando me entere de la muerte de mis hermanos estaba en un cuarto de hotel y recién ahí pude abrir los ojos y saber que estaba en el fondo de la decadencia. Fue muy tarde.
Comprendo que no te interese saber detalles de mi vida privada pero necesito desahogarme y en ti confiaría hasta mi vida. Por favor, no te sorprendas ni finjas modestia por lo que acabo de confesarte porque es cierto, tienes ese que se yo que resuena en mi interior como una nota en mi alma. Eres lo mejor de mi pasado y el mejor de mis presentes.
*Llegaste a mi vida cuando éramos jóvenes y alocados, tú querías recorrer el mundo en una furgoneta y yo ansiaba salir de mi casa para vivir con mi novia y tener que trabajar. Volviste a mí en la hora más cruel y fuiste mi refugio.*No soy muy hábil con las palabras pero quiero que sepas que todos los días contigo son únicos y que a veces temo que no se repitan debido a que reencontrarte fue una bendición que nunca he confesado. Cuando todo olía a despedida y quedaba un único amanecer solo había un lugar en donde hubiera querido estar y era junto a ti. ¿Puedes creer que incluso hablando el mismo idioma nos ha costado tanto entenderlo? ¿Puedes creer que la única vez que estuve a punto de aprender todo se fue como arena entre mis dedos? ¿Entiendes que hemos sido unos ciegos desde hace unos siete años?
No queda más que decirte que te espero y que te quiero. Volveré lo antes posible y desde ya te extiendo una invitación a almorzar donde quizás hablemos del beso, o tal vez no. Ojalá mi escrito llegue a ti a tiempo.
Con amor, Ron
Posdata: Feliz navidad.
Hay amores en la vida que no se puede olvidar hay lugares en la vida que no se deben olvidar y ahí estoy yo con mis ojos y ahí estoy yo con mi cara de tonto y ahí estoy yo junto a ti!
Enamorado de ti mi amor enamorado de ti my love enamorado de ti ma chérie enamorado de tus ojos, uoooooh.
Hay personas en la vida que no se pueden olvidar hay cariños en la vida que no se quieren olvidar y ahí estoy yo con mis ojos y ahí estoy yo con mi cara de tonto y ahí estoy yo junto a ti
Enamorado de ti mi amor enamorado de ti my love enamorado de ti ma chérie (mon chérie) enamorado de tus ojos...
Nota: ¿Qué tal chicas? aquí un regalo para ustedes, tengan unas bonitas fiestas, disfruten, descansen y recuerden que el verdadero sentido de la navidad es estar juntos. Vivan la navidad! cada uno le da un toque especial y ahí esta la magia.
Trivia de este cap: La/él que interprete el sueño de Neville sera recompensada con una dedicatoria en el próximo, a jugar.
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