Una historia de amor — capítulo 1
Annabeth Chase, una niña de no más de cinco años jugaba en el parque corriendo detrás de una mariposa. Se la veía feliz. Un hombre y una mujer la observaban enternecidos, pero mantenían una conversación seria que la pequeña niña no alcanzaba a entender.
Su madre era Atenea, una reconocida arquitecta locamente enamorada de un profesor de universidad, Fedrick Chase. La niña ignoraba los planes que tenía su madre y que pronto tendría que irse a un lugar lejano a continuar sus estudios como arquitecta y que no volvería en mucho tiempo, o al menos eso fue lo que le dijeron a la pequeña e inocente Annabeth Chase aquella tarde de domingo. La dulce niña, dolida por las palabras de su madre salió corriendo de casa con su vestido blanco ondeado por el viento. Corrió hasta llegar a el parque en el que días antes había corrido felizmente detrás de una mariposa ajena a todo el sufrimiento que se le venía encima. Se acurrucó debajo de un árbol y comenzó a llorar.
Un niño que jugaba por ahí, vio como una hermosa muchacha de su edad se sentaba y comenzaba a llorar. Percy era ajeno a todo el sufrimiento de esa niña, pero su bonito rostro y sus cabellos rubio lo cautivaron. No se resistió y se acerco a la hermosa niña que lloraba. Miro hacia atrás y vio a su madre hablar con hombre que regalaba globos a los niños del parque. Su madre Sally Jackson era la persona más maravillosa del mundo entero. Trabajaba en una pastelería y tras la muerte del padre de Percy, Poseidón, hacía un año, ella era lo único importante que Percy tenía en su vida.
Inocentemente se acerco a la niña.
-¿Por qué lloras niña?- preguntó. La niña se giró sorprendida y se puso de pie mientras se enjaguaba las lágrimas.
-No lloro- dijo Annabeth.
-Si que lo haces- dijo Percy. La niña soltó un bufido. Las sospechas de Percy se habían justificado, aquella niña si que parecía un ángel.
-Eres un niño muy pesado, déjame en paz- dijo Annabeth.
-Vale, pero por lo menos dime tu nombre- dijo Percy inocentemente.
-Annabeth Chase, ¿y el tuyo?-dijo tendiéndole una mano. Percy se la dio extrañado.
-Percy, Percy Jackson.-dijo.
-Un placer Percy Jackson- dijo la pequeña educadamente.
- Eres muy educada, ¿quieres jugar?- preguntó el niño efusivamente.
-Claro- dijo Annabeth. La verdad era que no le apetecía nada, pero aquel chico tenía algo especial.
Comenzó a llover, pero ellos siguieron jugando, les daba igual. Se lo estaban pasando como nunca. Percy no le podía quitar el ojo de encima a Annabeth, parecía un ángel con los cabellos rubios empapados y el vestido blanco ligeramente manchado de tierra.
Annabeth, por su parte veía en Percy a un niño guapo y muy divertido. Aquel horrible día que recordaría como el día en que su madre la abandonó, también sería el día en el que se enamoro. Y es que cuando el corazón es joven, no hay nada que lo detenga, y el amor entre esos dos muchachos que se acababan de conocer era palpable.
Cuando Percy se tubo que ir, Annabeth le dio un fugaz beso en la mejilla. Aquella chica le había dado su primer beso. La niña se giró tristemente en dirección contraría, preparada para no volver a ver, al muchacho que sin querer le había robado el corazón.
Percy la cogió de la muñeca y le entrego una flor.
-Esto es para que no me olvides-dijo el pequeño. Annabeth cogió la margarita y se la llevó al corazón. Annabeth sabía bien que no podría olvidarle nunca.
Regresó a su casa y cuando volvió su madre ya no estaba. Había vasos rotos por el suelo y su padre lloraba. Cuando la vio entrar corrió hacia ella.
-¡Annabeth Chase, como se te ocurre escaparte!- la gritó. El nunca la había gritado.- ¡ERES UNA IRRESPONSABLE!- cogió a Annabeth y la tiró dentro de su habitación.
-¿Y mamá?- dijo Annabeth entre llantos.
-¡TU MADRE SE HA IDO, NI TU NI YO LE IMPORTAMOS!, ¿¡ME OYES?!-la dio una cachetada y la encerró en su habitación. La pobre niña lloraba como nunca antes lo había hecho.
-¡Mientes!- gritó. Pero no tardo en darse cuenta de que no. Aquella noche se durmió entre lágrimas amargas pensando en aquel niño de cabello azabache y ojos verdes como el mar. Metió la margarita en su libro favorito, la Cenicienta y se fue a la cama, completamente ajena a que aquel niño tampoco podía dejar de pensar en ella, en sus cabellos dorados y en sus ojos grises como las nubes de una tormenta.
Los años pasaban y cuando la inocente Annabeth cumplió siete años su corazón se rompió en pedazos. Estaba claro que después de dos años su madre no iba a volver y su padre la había sustituido por una mujer con la que su había casado y había tenido dos hijos. Y Annabeth ya no volvió a ser la misma, tubo que madurar antes de tiempo y vivir con un padre que desde que se había ido su madre, ya ni la miraba.
Cuando iba a cursar su último año de instituto, le comunicó a su padre que quería estudiar arquitectura. Su padre no se lo permitió.
-No, no vasa estudiar lo mismo que tu madre.-dijo su padre.
-Si que lo haré, porque es lo que quiero.-y el tema quedó zanjado. Cuando llegó el momento Annabeth se fue al internado Goode. Sus notas eran excelentes y había conseguido una beca. Se iba de casa. Cogió sus maletas y todo lo necesario, lo que para ella incluía el libro de laCenicienta con la margarita que aquel niño la había regalado.
Percy Jackson creció feliz. Su madre era una persona maravillosa que durante muchos años fue maltratada por Gabe. Percy vivía ajeno a esto, hasta que un día con doce años vio como ese cerdo pegaba a su madre. Percy era un chico problemático. Más de una vez había acabado en comisaría. Cuando cumplió dieciséis su madre se casó con Paul, un profesor de un internado súper caro, pero que como no, a el le mandaron a estudiar ahí. Como no, no hay que olvidar decir que nunca olvido a esa niña tan hermosa del parque, por decirlo de alguna manera, la quitaba el sueño todas las noches. Claro que eso nunca lo admitiría en voz alta.
Percy cursaba su último año de instituto, pero lo que no sabía era que durante ese año, su vida cambiaría para siempre.
Hola. Aquí les dejo el primer capítulo de mi nueva historia.Espero que os haya gustado. Espero comentarios. hasta el próximo capítulo. Besos <3