Una historia de amor — capítulo 2
Annabeth salió pitando de su apartamento ( el cual había alquilado durante un día antes de instalarse en el que sería su nuevo hogar), no podía llegar tarde el primer día. Cuando pensó que ya nunca llegaría se encontró en la entrada del instituto. Entró corriendo y se puso nerviosa al ver que varias personas se quedaban mirándola durante un largo rato. Siguió caminando por el pasillo y se chocó con dos chicas que venían de frente.
-¡Ay!, lo siento- dijo Annabeth- Ha sido culpa mía. Dijo mientras ayudaba a las otras dos a ponerse en pie. Se fijó mejor en ellas. Una era de pelo negro y ropa de cuero y del mismo color que su pelo. Annabeth había dicho que tenía estilo punki y su mirada hacia ella en estos momentos no era precisamente agradable. Pero Annabeth no se dejaba mangonear y la sostuvo la mirada.
-No pasa nada- dijo la otra chica- Mi nombre es Piper y ella es Thalia- dijo señalando a la Punki. Annabeth se fijó mejor en Piper. La verdad era que era muy guapa aunque intentase no aparentarlo. Llevaba una pluma agarrada de su pelo con cortes desiguales y tenía una sonrisa muy hermosa.
-Mi nombre es Annabeth- dijo correspondiendo a su sincera sonrisa. Se sentía muy bien. Ya estaba haciendo amigas, o por lo menos una. La otra no dejaba de fulminarla con la mirada. Piper miró atentamente a Annabeth. Parecía agradable además de muy hermosa. A Piper le cayó bien al instante, pero a Thalia le seguí pareciendo una barbie plástica que no tardaría en unirse a Drew... ¿o no?.
-Eres nueva- dijo Thalia fríamente.
-¡Vaya que observadora!-dijo Annabeth irónicamente. De repente ya no le cayó tan mal. En realidad se le parecía bastante. Piper también se había dado cuenta y observaba la escena divertida.
-Annabeth, ¿quieres que te acompañemos a por tu horario?- dijo Piper amablemente.
-Claro- respondió la rubia sonriente. La verdad es que Thalia y Annabeth no habían empezado con buen pie, pero a la espera de que le dieran a Annabeth sus horarios comenzaron a hablar y llegaron a ser grandes amigas. Thalia y Annabeth ya no pensaban lo que antes la una de la otra. Las clases pasaron despacio y cuando por fin llegó la hora del almuerzo se sentaron en una mesa.
-Oye Annabeth cuéntanos un poco sobre tu vida. Dijo Piper acercándose a ella. Annabeth se rió, aquella chica era muy dulce. Les contó su vida emitiendo por completo el día en que su madre la abandonó. Cuando acabó Thalia parecía entenderla.
-¿Sabes?, mi padre también me abandonó.- dijo Thalia. Annabeth no había dicho nada sobre que su madre la abandonara, pero Thalia la había calado. Decidió contarles todo ese día. Se sentía muy cómoda con ellas. Incluso las hablo del niño. Piper pareció emocionarse especialmente en esta parte.
Entonces en su mesa aparecieron otras chicas que por su aspecto, Annabeth supo que traían problemas. Una de ellas tenía el pelo muy rizado y pelirrojo. Llevaba una falda muy corta y una top muy ajustado. La de el centro era castaña y olía a Navidad, si extraño pero así era, Annabeth no sabía como describirlo. Vestía prácticamente igual que la otra pero era más alta gracias a los tacones de aguja que llevaba y tenía el pelo castaño y liso. La de el otro lado tenía el pelo largo y negro. Llevaba la misma ropa que las otras dos y en vez de tacones llevaba plataformas.
-Oh mirar- dijo la de el centro.- Otra que se ha unido al grupito de las pringadas.
-Piérdete Drew-dijo Thalia.
-Cuidado que se nos pone agresiva- dijo la pelirroja con falso miedo. Las tres rieron como bobas.
-Sí- dijo Piper.- y no te gustaría verla enfadada- las amenazó.
-Aja... Piper cielo, ¿anoche te peleaste con un gato?, vaya pelos...- dijo la morena.
-Mira Reyna como no cierres esa bocaza tuya te la cerraré yo de un puñetazo, dijo Thalia levantándose del sitio.
-Vamos querida, de nada sirve que protejas a esa pobre enclenque. Ya bastante tiene que aguantar con su amor no correspondido- dijo Reyna. Annabeth no sabía de que estaban hablando, pero Thalia le dirigió una mirada triste a Piper. Entonces estalló.
-Mira no se quienes sois ni me importa- dijo Annabeth.-pero desde luego no os voy a consentir que habléis así delante de mis amigas y en su cara. Largaos- las exigió Annabeth.
-¿Te atreves a hablarnos empollona?- dijo Rachel.
-Sí.- Dijo Annabeth. Rachel y las demás parecían indignadas. Piper y Thalia se aguantaban la risa.
Rápidamente Drew que estaba ya muy acostumbrada a esto, se acercó a una de las profesoras y la dijo que las estaban insultando. Claro que era la profesora Carolina, que tenía un especial apreció por Drew.
-Muy bien. Piper, Thalia y...-dijo la profesora.
-Annabeth- respondió ella.
-Eso. Quedan castigadas después de las clases. Mañana claro, hoy estoy ocupada.-sentenció. Las arpías se marcharon felices detrás de la profesora y Thalia soltó un bufido indignada.
-Eso estuvo genial Annabeth- dijo Piper.
-Gracias-respondió ruborizada.- Por cierto, creo que me a tocado en vuestra habitación- dijo Annabeth. Las tres chicas se sonrieron y fueron corriendo a llevar las cosas de Annabeth a su cuarto.
Una vez dentro Annabeth quedó maravillada con la habitación. Era amplia con un gran baño, una tele y tres camas.
-Wow- fue lo único que pudo decir Annabeth. Thalia y Piper rieron y comenzaron a instalarse. Cuando las clases de la tarde pasaron volvieron a su habitación y iuja vez aseadas se sentaron a charlar.
-Piper... se que no es de mi incumbencia pero... ¿de verdad tienes un amor no correspondido?- preguntó Annabeth. Piper miro triste a Thalia.
-Si- a Piper le costaba mucho hablar del tema, pero Annabeth se merecía saberlo. Después de todo era su amiga.-Se llama Jason y es... el novio de Reina- dijo Piper amargamente. Si señor, estaba enamorada de el novio de su peor enemiga, pero era tan dulce...
-Además de mi hermano pequeño- dijo Thalia. Annabeth la miro incrédula. Thalia hizo una mueca.- Es un gran chico y buen amigo de Piper, pero es un chico, y no deja de estar ciego.- Piper miró a Annabeth.
- Bueno... ¿y ese niño de el parque?- dijo Piper un poco más animada por cambiar de tema. Annabeth soltó una risita.
-Solo le vi una vez, cuando tenía cinco años. Pero aún conservo la margarita- dijo mientras se la enseñaba a sus nuevas amigas. Piper soltó un suspiro enternecida y Thalia la miraba divertida.
-¿ Y a ti Thalia?- pregunto Annabeth- ¿Hay algún hombre en tu vida?- preguntó Annabeth.
-No- respondió mientras se ruborizaba.
-Sí, si que lo hay- dijo Piper- Se llama Nico di'Angelo. Es unos años mayor que nosotras. Es muy misterioso y no deja de mirarla, igual que ella a él. Y la verdad es que esta como un tren- Thalia enrojeció. La verdad era que Nico siempre le había despertado sentimientos encontrados, pero nunca habían intercambiado ni una sola palabra. Así que no podía ser amor.
-Eso es mentira. Tema zanjado- sentenció Thalia antes de que Piper volviese a hablar.
-Y... Annabeth, ¿cómo se llamaba el niño de ese parque?- preguntó Piper curiosa.
-Percy, Percy Jackson- dijo Annabeth lentamente repitiendo las palabras de aquel niño cuando, hacía muchos años, se habían conocido.
Hola mis queridos lectores. Aquí les dejo el siguiente capítulo, se que no es muy interesante, pero después del siguiente las cosas comenzarán a ponerse interesantes. Gracias por los comentarios y por les 13 personas que han añadido esta historia sus favoritos y a los cuatro comentarios. De verdad que me hacen muy feliz. Nos leemos en el siguiente capítulo, besos <3