Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Una historia de amor · de

Una historia de amor — capítulo 12

Calipso se despertó asustada y ahogando un grito. Otra vez había soñado con el incendio, aún oía a su padre gritarla que se levantara mientras la habitación suya y de su hermana se derrumbaba en pedazos.

-Corre Zoe- gritaba- Corre- La pequeña niña se levantaba y cogía a su  hermana mayor de la mano. Ambas niñas salían corriendo   de la habitación donde estaba su padre esperándolas de la mano de su mujer. Un trozo del techo se les calló encima y la pequeña salía corriendo asustada.

-Zoe vuelve aquí- gritaba su madre mientras salía corriendo detrás de su mujer.

-¡Alejandra!- grito el hombre al ver que otro trozo caía del techo y se llevaba por delante a su mujer que por fin tenía a su hija pequeña en brazos y la abrazaba con ternura.- ¡NO!- el hombre lloraba y trataba de quitar la madera de encima de su mujer.

-Mamá- gritaba una niña desesperada al lado de su padre.- Zoe por favor no me dejes, por favor, por favor- gritaba la niña dejándose la voz. Sus gritos hicieron reaccionar a su padre que la abrazo con fuerza y la sacó de la mansión, mientras la niña lloraba gritaba, y daba patadas.

-¡¡¡¡ZOE!!!!!!-

Esa pesadilla volvía a su mente cada vez que se acostaba, noche tras noche volvía esa pesadilla, ese recuerdo que había sido el fin de la felicidad de un hombre, y con ello el de du hija mayor. Se quitaba las lágrimas con rabia, quizá si encontraba el tesoro de Zoe conseguía olvidarse de todo. Se rascó la quemadura de su brazo derecho, nunca se veía. Estaba prácticamente en el hombro además de no ser tan grandes como las de su padre.

-Te echo de menos enana- dijo antes de levantarse de la cama y prepararse para un día muy duro.

()()(*)

Annabeth como de costumbre fue por la mañana antes de que las clases empezaran a la biblioteca. Nunca había nadie allí, era su lugar favorito de todo el pueblo. Solían estar la bibliotecaria y ella. Solas. Nadie más. Pero aquel día Annabeth noto la presencia de una persona más, y no porque ella se acercara, sino porque la persona desconocida se acercó a ella.

-Hola- dijo la voz. Annabeth alzó la vista y se encontró con unos preciosos ojos azules y un pelo rubio. Aquel chico era realmente guapo, lo único quizás fuese la cicatrizde su cara que le daba un aire a chico mal.- Soy Luke Castellan-

-Annabeth Chase- dijo. Luke se sentó a su lado.

-Así que tu eres la chica que viene todas las mañanas de la que mi madre no dej de hablar- dijo señalando a la bibliotecaria, que como de costumbre tenía la mirada perdida en sus libros.

-Pues parece ser que sí- dijo Annabeth. Empezaron a hablar de cosas sin importancia, pero hablaron durante casi una hora.

-Debería irme- dijo Annabeth- Las clases están apunto de empezar.-

-Claro. Te acompaño- dijo el rubio. Una vez que llegaron a la puerta del instituto, Luke cogió a Annabeth de la muñeca.

-Oye, ¿cuándo podré volver a verte?- dijo.

-Que te parece... dentro de tres horas. Tengo un descanso.- dijo Annabeth con una gran sonrisa, aquel chico le caía realmente bien.

-Bien, vendré a buscarte. Iremos a tomar un batido. Es una cita- dijo antes de salir corriendo. Annabeth se quedó muda. Tenía una cita, una cita. Por todos los dioses. Ella no quería una cita con el, ¿o sí?. No lo sabía, pero desde luego tenía que ir, no le iba a dejar plantado.

Cuando entro en el instituto, una voz la asustó.

-¿Quién era ese?- preguntó Percy. Lo había visto todo. Había bajado corriendo desde su habitación hasta la entrada del instituto al ver desde la ventana a Annabeth con otro chico, y encima tan guapo.

  • Oh, solo un amigo- dijo ella.

-¿Solo?- dijo Percy poniéndose delante de ella.

-¿Por qué, estás celoso?- dijo Annabeth divertida. Le gustaba que se pusiera celoso.

-Pufff, ¿celoso yo?- dijo Percy con voz incrédula finjida, aunque eso Annabeth no lo noto.- No tengo motivos.

-Claro- dijo Annabeth claramente enfadada.- ¿Por qué ibas a estar celoso?, no tenemos nada, tienes razón, no tienes motivos- dijo casi gritándole. Estaba cansada de que el chico fuera tan lento. Pwero consiguió calmarse y decir con indiferencia:

-Solo tengo una cita con el-

Percy estallo en ese preciso momento.

-¡¿Qué tu qué?!- dijo exasperado.

-Lo que has oído. Tengo una cita- Annabeth sabía muy bien que le estaba doliendo, pero estaba cansada. ¡¿Por qué iba a ponerse celoso?!, si ella no era nadie. Se fue de allí con la cabeza bien alta y se lo contó todo a Thalia y Piper.

-Mi primito esta celoso- dijo Thalia divertida.

-Sí- dijo Piper.

-Pues me da igual. Si no me va a pedir el una cita, no pienso quedarme de brazos cruzados.- dijo Annabeth.

-¿Entonces le vas a dar una oportunidad a ese Luke?- dijo Piper.

-No, apenas le conozco. Y hablando de el, ya me debe estar esperando. Adiós- dijo despidiéndose de sus amigas y saliendo al encuentro de Luke. Le encantaba el azul de sus ojos, pero prefería el verde, a poder ser marino.

()()(*)

Percy estaba que tiraba humo por las orejas. Tenía una cita con otro, pero no estaba enfadado con ella, sino consigo mismo.

-Jason, tiene una cita con otro, con otro- dijo Percy echado en su cama con un cojín aplastándole le cara  y apunto de gritar. Jason lo miro divertido.

-Creía que no te gustaba- dijo Jason.- ¿Qué más te da?-

-Pues resulta que si me gusta- dijo Percy. Se quitó el cojín de la cara y se fijo en que su amigo/ primo se estaba riendo de el. le lanzó un cojín y volvió a la misma posición de antes.- ¿Qué hago?-

-Yo lo veo muy claro- dijo Jason.- Debes decirle lo que sientes o la perderás-

-¿Eso te lo aplicas?- dijo Percy.- Por que vi a la hora del recreo a una tirándole los tejos a Piper.- Jason se puso rojo y se levantó de golpe.

-¿Quién?- dijo Jason.- ¿¡Quien es el hijo de...?!-

-Alto compañero- le interrumpió Percy- Que no es tu novia- Jason se calmó y su mirada pasó de la furia a la tristeza.

-Cierto- dijo Jason sentándose de nuevo.- ¿Qué nos ha pasado?, ya no somos los mismos que vamos de flor en flor y que no pensábamos más de diez minutos en una chica.-

-Creo que se llama enamoramiento-

()()(*)

  • Vamos Thalia- dijo Nico- No puedes pasarte la vida sin mirarme ni hablarme- dijo detrás de ella. Llevaba horas persiguiéndola por todo el instituto para que le perdonara. Sabía que eso a Thalia la divertía, pero le estaba empezando a cansar.- Por favor Thalia. Te debo una explicación lo se, pero para eso necesito que me mires.- tenía ganas de ponerse a llorar.

Thalia se apiadó de el.

-Está bien- dijo girándose y mirándole con sus penetrantes ojos azules.- Me debes una explicación.- Nico la cogió de la mano y ella se dejó llevar. Llegaron a un parque y se sentaron a la sombra de uno de los árboles.

-Verás- comenzó Nico.- Yo vivía en Italia con  mi hermana Bianca, mi madre y mi padre. Pero, mi madre murió en un atentado. Lanzaron bombas en un centro comercial de Italia y mi padre cayó en la depresión. Nos envió a Nueva York con nuestra tía Alecto, no le he vuelto a ver. Leo era nuestro vecino. Su madre también había muerto, pero en un incendio en su talles de mecánica. Así que conectamos con el enseguida. Cuando mi madre murió y nuestro padre nos abandonó, Bianca se convirtió en lo más similar a una madre. Y no solo para mi, también para Leo. Tenía tres años más que nosotros, también era pequeña, pero con lo ocurrido, maduró pronto.- hizo una pausa. Aquella historia era motivo de todas sus pesadillas. Thalia le apretó la mano, dándole fuerzas para que continuara. Nico le regaló una sonrisa de agradecimiento.- Una tarde, Leo y yo jugábamos en la calle. Vivíamos en la ciudad, así que se nos escapó el balón a la carretera. Bianca estaba sentada mirándonos jugar. Fui detrás del baló, pero justo un cocho que venía más rápido de lo que debería... Bianca corrió detrás mío y en el último instante me empujó y consiguió echarme de la carretera, pero ella... ella no...- se le cortó la voz. Enterró su cara entre sus rodillas y se encogió en el sitio.

Thalia lo miraba conmocionada, no sabía que decir. Ella también había perdido a su madre y a su padre, pero nada parecido a lo que le acababa de contar. La agarró de la barbilla y le plantó un beso en los labios. Nico no supo reaccionar y Thalia se separó avergonzada y se levantó. Se dispuso a salir de allí corriendo pero Nico la abrazó por la cintura y la dio la vuelta. Se quedó mirando sus ojos azules eléctricos y sintió como una corriente le atravesaba. La besó. La quería. Cuendo se separaron, Nico fue el primero en hablar.

-Lo siento- dijo- Thalia eres la persona más importante para mi. Te quiero- Thalia sabía que en cualquier momento explotaría de felicidad.

-Te quiero- dijo.- Por cierto, aún me debes un batido- Nico se rió y se la llevó a tomar un batido.

-¿Y que hago yo ahora con tu hermano?- preguntó Nico asustado.

Holaaa. Personalmente me gusta mucho este capítulo. Gracias por leer. Besos!

PD: espero vuestros comentarios, me ayudan mucho.