Una historia de amor — capítulo 11
Al día siguiente los seis chicos estaban en el bar.
-Guay- dijo Leo nada más entrar.- Este será el lugar de reunión de los resuelve misterios. Bueno, igual hay que buscarnos un nombre- Piper se rio junto a su amigo.
-Esta bien- dijo Annabeth.- Esta claro que las letras esas que hay por todo el instituto tiene algo que ver... y el director lo está buscando, y si es el único motivo por el que sigue en esa especie de mansión medio derruida a la que llamamos instituto... es que es realmente muy importante.-
-¿Y eso es lo único que sabemos?- dijo Thalia algo molesta.
-Que está en el instituto- añadió Percy ganándose miradas obvias de sus amigos.
-Hay que averiguar la historia del edificio- dijo Piper- Seguro que tiene algo que ver-
Annabeth, Piper y Jason se dirigieron a la biblioteca del pueblo mientras Leo, Percy y Thalia se quedaron estudiando el mapa subterráneo del colegio.
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Nico vio como los seis chicos se iban juntos después de las clases. La curiosidad pudo con el y los siguió. Se colocó en una silla cerca de su mesa y oyó toda la conversación, ¿así que el famoso tesoro del que todos hablan, eh?. Desvió la mirada a la camarera que parecía al tanto de la conversación. Tenía el cabello marrón claro y los ojos miel, era muy guapa, pero no su tipo. Por la forma en la que miraba al grupo de amigos supuso que sabía algo. Nico por algún motivo quería participar, podría volver a acercarse a Leo y a Thalia. Se le iluminó la cara, ¡sí!, eso haría. Se dirigió a la barra, necesitaba información que ellos necesitaban para que le dejaran participar.
-Hola- le dijo a la camarera que seguía muy atenta a la conversación del grupo.
-¿Qué le pongo?- dijo la joven, obviamente necesitaba seguir escuchando.
-Información- dijo Nico sin rodeos.- ¿Qué sabes de esa mansión?- la joven se puso nerviosa.
-A parte de que ahora es un instituto, no se nada- dijo rápidamente.
-Mientes mal preciosa- dijo Nico.- Habla.-
-¿Y si no quiero?- dijo la chica alzando una ceja.
-Pues... le diré a ese grupo que no dejas de cotillear.- dijo Nico.
-No se nada- dijo la chica otra vez dándose la vuelta.
-Bueno- dijo Nico- Por lo menos dime tu nombre-
-Calipso- dijo esperando que la dejara en paz. Grave error.
-Yo soy Nico y necesito tu ayuda. He cometido muchos errores y se que tu sabes algo. ¿Ves ese chico de rizos que te mira como un bobo?- la joven se puso roja como un tomate.- Pues es o era mi mejor amigo, pero hice una estupidez y quiero recuperarlo, a el y a la chica de mechas azules- Calipso rodó los ojos, aunque por un lado quería ayudarle.
-No me vas a dejar en paz hasta que te lo diga, ¿no?- dijo Calipso. Nico sonrió con suficiencia.- Cuando era pequeña solía ir a jugar mucho a esa mansión digamos... que la conozco bien.-
-Genial- dijo Nico entusiasmado.-Pero ahora ahórratelo, mejor dilo delante de todos- se dio la vuelta y solo quedaban Percy, Thalia y Leo.- Mierda- susurro.- Servirá igualmente.-
Calipso y Nico se acercaron a los tres chicos y Nico carraspeó para que los miraran. Leo se dio la vuelta sorprendido pasaba su mirada de Nico a la chica de la que no sabía su nombre continuamente.
-Nico- dijo Thalia sombrada- ¿Qué haces aquí?-
-Disculparme -respondió el para sorpresa de todos- Se que no me merezco que me disculpéis y que os debo muchas explicaciones, pero... tengo información que necesitáis.- dijo Nico señalando a Calipso.- Se llama Calipso, y conoce muy bien ese edificio-
A Percy se le iluminaron los ojos.
-Eso es genial. Vamos a buscar al resto a la biblioteca y nos hablas de el- dijo Percy arrastrando a su prima y a Calipso. Leo y Nico iban detrás de ellos.
-Gracias- dijo Leo- Por la información-
-Es lo menos que podía hacer. Mira Leo, se que he sido un imbécil todo este tiempo desde la muerte de Bianca.-
Si con imbécil te refieres a apartarme de tu vida, a no hablarme y a ignorarme... pues si, lo has sido- le interrumpió Leo. Nico asintió con la cabeza.
-Lo siento- dijo Nico. Leo sonrió. Sabía que a Nico le costaba pedir perdón. Leo le dio una palmada a Nico en el hombro.
-Esta bien. Me alegra tenerte de vuelta.- dijo Leo. Nico le dio un abrazo- Ah y por cierto, si también le vas a pedir perdón a Thalia, mejor date prisa, porque es mucho peor que yo, incluso que su hermano si se enfada.- dijo Leo divertido y asustando a Nico.
-Supongo que si de verdad quiero que me perdone, tendré que contarle todo- dijo Nico. Leo asintió con la cabeza y entraron en la biblioteca.
Annabeth buscaba libros desesperada, al igual que Piper y Jason, aunque estos estaban más ocupados mirándose el uno al otro. Entonces vio uno de la historia del pueblo que para su desgracia estaba demasiado alto. Se estiro todo lo que pudo y perdió el equilibrio. Se preparo para una dolorosa caída justo cuando unos cálidos brazos la sujetaron antes de que tocara el suelo. Abrió lentamente los ojos y se encontró con unos ojos verdes como el mar que conocía bien.
-Percy- dijo sorprendida. Los brazos del chico la hacían sentir bien.
-Hola listilla. ¿Se puede saber qué demonios estabas haciendo?, si no llego a venir...- dijo divertido.- Alcánzame ese libro- dijo Annabeth como respuesta. Ninguno de los dos se había dado cuanta de que seguían abrazados.
Percy se separó avergonzado y Annabeth no pudo reprimir una risita. Una vez que Annabeth tubo el libro entre las manos Percy le llevo con el resto del grupo, Nico y la que parecía la camarera que les había atendido en el bar en el que acababan de estar.
Thalia miraba atentamente a Nico. No entendía porque hacía todo esto.
-Bien- dijo Nico una vez que todos estuvieron sentados en una mesa redonda.- Esta es Calipso. Conoce bien el edificio.-
-Así es- dijo Calipso por primera vez.- De pequeña solía... bueno jugar allí con la hija del que ahora es vuestro director- por algún motivo Annabeth sabía que aquella chica no decía la verdad, pero no sabía que querría ocultarles.- Conozco bien el edificio, podría ayudaros- dijo casi susurrando-
Nico sonrió feliz y Percy habló esta vez.
-¿Y no quieres nada acambio?, es decir, ¿lo vas a hacer porque te apetece y ya está?- dijo.
-Bueno, digamos que también estoy muy intrigada- dijo la castaña.
-En ese caso- dijo Nico- Creo que entre los ocho deberemos resolverlo.-
-Por mi perfecto.- dijo Annabeth. Percy, Piper, Leo y Jason dieron su aprobación, pero Thalia no se movió ni dijo nada y no pasó desapercibida para Nico.
-Vale- dijo Annabeth- Empecemos por el principio, ¿Te dice algo las iniciales ZB?-
-Sí- contesto Calipso- Son las iniciales de Zoe Belladona, la hija de vuestro director: William Atlas Belladona. Aunque todo el mundo le conocía como Atlas.-
-Como el titán- dijo Annabeth. Calipso asintió con la cabeza.
-Veréis, Atlas estaba casado con Alejandra Jonhs, una muchacha del pueblo. Como supongo que ya sabréis Atlas era muy adinerado y vivía en una mansión cercana a este pueblo, la que ahora es vuestro internado. Se casaron y tuvieron dos hijas, Zoe Belladona era la pequeña. Yo siempre he vivido aquí, solía ir mucho a esa casa a jugar con Zoe. Atlas estaba muy enamorado de du mujer y cuando esta y su hija pequeña murieron en un trágico incendio que hubo en la mansión hace tres años, se encerró en el pasado y el tiempo le ha ido carcomiendo hasta convertirle en lo que es ahora: un director temido que lo único que quiere encontrar es el tesoro que al parecer su hija pequeña escondió la noche antes de morir. Zoe solo tenía tres años, es decir ahora tendría trece. -
-Entonces- dijo Nico- ¿Una parte de la fortuna de Atlas esta escondida en alguna parte de la mansión y fue escondida por una niña de tres años justo antes de morir?- preguntó incrédulo.
-Exacto. Si Atlas sigue en ese edificio, es porque quiere encontrar lo que su amada hija pequeña escondió.- dijo Calipso.
-¿Y que fue de la hermana mayor que sobrevivió?- preguntó Piper.
-Simplemente se fue. Su padre se había convertido en un monstruo y su madre y su hermana pequeña habían muerto. Solo quería rehacer su vida. Ojalá Atlas la hubiese echo caso cuando le dijo que no se obsesionara y que aún la tenía a ella- Calipso hizo una pausa que de nuevo hizo sospechara Annabeth. Sabía que decía la verdad, pero estaba omitiendo una parte.- Bueno la cuestión es que las iniciales que habéis visto son las de Zoe Belladona, era lo único que sabía escribir, para su edad era muy inteligente. Aunque si somos concretos estaba apunto de cumplir los cuatro años, murió el día de su cumpleaños. Le gustaban mucho las yincanas, seguramente donde a halla las iniciales...-
-Habrá otra pista que nos acabará conduciendo hasta el verdadero tesoro- la interrumpió Annabeth. Calipso asintió con la cabeza.
-Bien- dijo Leo.- ¿A qué estamos esperando?-
-A mañana por la noche- dijo Annabeth.- Todos en la entrada de la mansión. Ahora seguramente sea demasiado peligroso, las arpías podrían seguir por allí, lo ideal sería esperar a las cinco de la mañana cuando ya han acabado su turno.-
Los demás le dieron la razón, por supuesto Nico y Calipso también irían.
-Bien- dijo de nuevo Leo- Nos llamaremos el Club del Misterio. Todos se rieron, incluso Thalia.
-Que original Leo- dijo Piper.
-Bueno será mejor que me valla a mi casa- dijo Calipso.
-Yo te acompaño- se ofreció Leo- Aún no hemos tenido el placer de conocernos bien- salieron de la biblioteca y caminaron en la oscuridad de la noche.
-Leo, eres muy gracioso- dijo Calipso aguantándose la risa por los comentarios de su amigo.
-Lo se- dijo Leo.
-Y vanidoso- dijo Calipso divertida.
-También lo se- dijo Leo causando risas de nuevo.- Eres muy hermosa- dijo
Calipso se sonrojó.
-Gracias- dijo.- Me alegra saber que te agrado- acertó a decir.
- Bueno Sexy leo Valdez debería irse ya- dijo Leo una vez que llegaron al portal de la joven. Le tomó la mano a Calipso y deposito un delicado beso en ella.
-Hace tiempo que ansiaba conocerte mejor- dijo Leo con voz seductora- Adiós- dijo y se fue. Calipso se quedó mirándolo sorprendida y consiguió murmurar un "adiós".
Entró en casa y se tumbó en la cama. Extendió la mano y alcanzó la foto de dos niñas pequeñas, una más que la otra que se abrazaban delante de la mansión de la que tanto se hablaba de repente. Acarició con cuidado la foto y se fijó en el fondo de la fotografía. En el hermoso jardín una mujer que diez años atrás había sido hermosa plantaba las petunias en el jardín. Los ojos se la llenaron de lágrimas.
-Mamá...-
Holaaaaa. Las cosas empiezan a ponerse interesantes y a tomar un rumbo. ¿Qué os parece la historia del temido director?, ¿y lo qué oculta Calipso que parece que solo Annie se ha dado cuenta?,¿ Y Thalia y Nico conseguirá arreglarse?¿Y la yinacana de Zoe Belladona...?