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Una historia de amor — capítulo 10

Jason se dirigió a la hora del almuerzo hacia la mesa en la que solían comer con Piper, Thalia y Annabeth. Cuando llegó estaban todos menos Percy. Nada más llegar Annabeth lo miro y después hacia los lados.

-¿Y Percy?- pregunto extrañada.

-Me dijo que tenia que hablar con Rachel- dijo Jason. La mirada de Annabeth se torno triste, era su novia ¿qué esperaba?.

-Bueno de igual- dijo Annabeth.- Acercaos. Percy y yo hemos descubierto una cosa- les contó lo del misterio del instituto y lo del director. Jason escuchaba atentamente, al igual que todos. Le estaba empezando a interesar. Entonces unas iniciales y las palabras del director.

-Vaya, que curioso- dijo Piper.- Esas iniciales las he visto en el baño de chicas- todos la miramos sorprendidos y Annabeth sonrió.

-Creo que son las pistas para encontrar el famoso tesoro. Y que ese tesoro es la única razón por lo que el director sigue en este instituto. ¿Os apuntais?- dijo Annabeth. La miramos extrañados. Entonces Jason encajó las piezas. Percy y ella querían el tesoro. Asintió con la cabeza al igual que Piper y Leo.

-Pues claro- dijo Thalia. Annabeth sonrió satisfecha. Comenzamos a comer sin Percy. Annabeth no podía dejar de pensar en que igual se estaba besando con su novia en ese instante y el hambre se le fue al instante.

Nico que estaba en la mesa de al lado había escuchado toda la conversación y también se había interesado bastante. El también había visto esas en algún sitio. Y aunque Leo ya no era su amigo seguía preocupándose por el. Thalia se dio la vuelta y le miro. Se levanto de su sitio y vio Jason  intentaba protestar pero Piper le detenía.

-Me debes un batido- dijo Thalia que se había sentado enfrente suyo. Nico sonrió y la miro.- Nico, el otro día se te cayó esto del bolsillo- dijo mostrándole la foto que guardaba como su mayor tesoro.- Me pica mucho la curiosidad. Se que Leo y tu erais amigos, el mismo me lo dijo, pero ya no me quiere contar más- dijo Thalia. Nico sabía que si en alguien podía confiar era en ella, pero no le apetecía hablar. Leo tenía tanta culpa como el de lo que había pasado.

-Metete en tus asuntos- fue su única respuesta.

-Yo solo quiero ayudar- dijo Thalia. Nico sabía que decía la verdad pero le dolía demasiado hablar sobre ello.

-Estas metiendo las narices donde no te incumbe- dijo Nico, se sentía mal por hablarla así. Thalia sentía que las lágrimas amenazaban con de sus ojos. Si hubiese sido otro le rompería la nariz de un puñetazo, pero era Nico... se levantó de golpe y se fue airada del comedor. Jason que había visto la escena aunque sin llegar a entender fue a hablar con Nico pero Leo lo detuvo. Leo se dirigió hacia la mesa de Nico y al ver la fotografía y los ojos rojos de Nico comprendió todo lo que había pasado.

-Nico no puedes seguir así- dijo Leo.- Si sigues encerrándote en el pasado solo conseguirás hacerte más daño.-

-Lo se- dijo Nico levantándose y casi gritándole.- Pero yo no olvidarla tan rápido como tu Valdez.-dijo Nico. Aquellas palabras le dolieron a Leo como una puñalada en el corazón.

-¿Te crees qué la he olvidado?- dijo Leo enfadado. Siempre acababan así.- No hay día que pase en el que yo no piense en ella. También era muy importante para mi- dijo Leo con lágrimas en los ojos. Annabeth, Piper y Jason se acercaron y contemplaron la escena sin entender.

-Las cosas han  cambiado- dijo Nico antes de del comedor. Leo tomó la fotografía y también se fue.

-¿De quién hablarán?- dijo Piper preocupada por su . Jason suspiró hondo, tal vez había interpretado mal a Nico... estaba claro que algo malo les había pasado a el y a Leo.

()()(*)

Percy se dirigía a la salida del gimnasio seguido por una pelirroja gritona.

-¡Cómo te atreves!- decía Rachel con la cara igual de rojo que su cabello.

-Vamos Rachel, creo que ya sabías que no sentía nada por ti, y en el fondo se que tu por mi tampoco.- dijo Percy ya cansado de sus gritos.

-¡Por no me hagas reír!- dijo Rachel- Esto es por esa rubia de bote. Va de buena, pero yo no me la trago- hablaba de ella como si de mierda se tratase. A Percy le hervía la sangre, pero se contuvo.

-Por favor, no hables así de ella. Al contrario que tu tiene y es guapa- dijo Percy tranquilamente. Sus palabras eran veneno para la pelirroja. Rachel soltó un grito y le dio una bofetada en la cara a Percy que le tumbó de la fuerza y le dejó una marca muy fea.

-Esto no se queda así Jackson- dijo para después irse casi corriendo. La ruptura había comenzado bien, pero Rachel había empezado a insultar a Annabeth. Esos si que no lo toleraba.

Se dirigió al comedor donde se encontró a unos conmocionados Piper, Jason y Annabeth. Le explicaron todo y Percy se quedó en el mismo . Cuando Jason y Piper se fueron Annabeth se fijó en su mejilla.

-Percy que narices te a pasado- dijo Annabeth asustada la ver la marca de una mano y la mejilla tan hinchada.

-He roto con Rachel- dijo Percy orgulloso de si mismo.

-¿Y te ha pegado?- preguntó sorprendida Annabeth. Percy se encogió de hombros y agarró a Percy del brazo.

-¿Dónde me llevas?- dijo Percy.

-A la enfermería seos de algas, hay que poner hielo a esa mejilla- dijo Annabeth. Una vez allí no había ni rastro de la enfermera por ningún lado. Annabeth le puso el hielo ella misma y se sentó al lado de Percy.

-No fuiste muy sutil, ¿eh?- dijo Annabeth suavemente. En cierto modo le alegraba que hubiesen roto.

-Bueno, en un principio si, pero luego empezó a insultarte...- dijo Percy recordando.

-¿A mi?- le interrumpió Annabeth. Percy asintió con la cabeza y gimió de dolor. Annabeth se colocó delante de el y le puso bien el hielo.- Y me defendiste- Percy asintió con la cabeza y la miró a los ojos.

-No soporto que nadie te insulte- ante aquellas Annabeth se puso roja y a Percy le pareció que era adorable.

-Gracias por defenderme - dijo Annabeth nerviosa por la cercanía de Percy. Este se retiro el hielo de su magullada cara se acercó otra vez a sus labios.

-Lo hice por ti, rompí con ella por ti- dijo Percy, se estaba confesando y Annabeth no se apartaba y sonreía. Iba a besarla cuando una mujer a la que conocía bien entró en la enfermería y se separaron de golpe.

-Hola- dijo la mujer desconocida para Annabeth, pero que Percy parecía conocer. Debía estar más roja que un tomate. Annabeth se retiró y la mujer se sentó al lado de Percy.- ¿Qué tal estas cielo?, he venido a verte y me dijeron que estabas aquí, ¿te encuentras bien?- a Percy le encantaban esos momentos en los que parecía que su madre se preocupaba por el.

-Hola mamá- dijo Percy bastante frío. Se sorprendió a si mismo por su cambió repentino de humor.-¿Puedo saber el motivo de tu visita?-

-Solo quería venir a verte- dijo la mujer apenada.- Los profesores me han dicho que tus notas y tu comportamiento han cambiado positivamente y solo quería decirte que estoy muy orgullosa de ti- dijo Sally Jackson. Percy se sintió bien por las palabras de su madre. Era cierto que había mejorado, Annabeth le ayudaba mucho en los estudios.

-Gracias- dijo Percy en un tono más suave. Sally le sonrió y le acarició la mejilla.

-¿Por fin rompiste con esa insoportable pelirroja?- dijo Sally. Percy soltó una risa. Asintió con la cabeza.- Si, a mi también me gusta más esa chica rubia- dijo su madre. Perc y se puso rojo, aunque no le gustara admitirlo su madre le conocía bien.

-Creo que la quiero- dijo Percy en un susurro. Sally le miró con una sonrisa. La dio un beso en la frente y le prometió que vendría a visitarle más a menudo.

Cuando salió de la enfermería se encontró con la chica rubia que antes estaba con su hijo.

-Hola- dijo Sally. Annabeth levantó la mirada y la sonrió.- Soy Sally Jackson, la madre de Percy-

-Un placer. Soy Annabeth, una... amiga- dijo tímidamente.

-Así que... tu eres la que trae loca a mi hijo, ¿eh?. Me agradas, no te separes de el. Se que tu le haces bien.- dijo sinceramente. Annabeth se puso como un tomate por las palabras de la madre de Percy.- Bueno querida, debo irme.-

-Hasta pronto señora Jackson- dijo Annabeth, aquella mujer la agradaba mucho.

-Oh por favor, llámame Sally- dijo. Annabeth la sonrió y observó como salía por la puerta. Volvió a entrar. Ninguno sabía muy bien que había pasado antes de que entrara la madre de Percy entre esas cuatro paredes, pero tampoco ninguno se atrevía a sacar el tema.

-Percy- dijo Annabeth una vez que estuvo dentro.- Veo que las cosas con tu madre van mejor.- Percy la sonrió y asintió con la cabeza.

-Suelen ser así cuando no esta mi padrastro- dijo Percy. No es que Paul le tratara mal, desde luego era mucho mejor que Gabe el Apestoso, pero sentía que le quitaba a su madre. Pero el tío era majo.

-Bueno, les he contado a los chicos lo del tesoro- dijo Annabeth tratando de cambiar de tema.

-Genial, avísales y diles que mañana en el bar de batidos del pueblo que está aquí al lado- dijo Percy entusiasmado.- Y dile a Leo que traiga un mapa de los pasadizos, al parecer no están tan sellados como se dice.- Annabeth les escribió un mensaje a todos y después miró a Percy.

-Hecho. Ahora mejor será que vallamos a las habitaciones, las limpiadoras ya deben andar por ahí.- dijo Annabeth. Percy asintió y se levanto. De camino a las habitaciones se encontraron con Rachel.

-Anda mira si son el idiota de mi ex y su nuevo ligue. ¿Sabes preciosa que no eres más que un juego para él?- dijo mirando a Annabeth y señalando a Percy.

-Rachel ahora no tenemos ganas- dijo Annabeth.

-Estas avisada- dijo Rachel.- No eres más que una más- dijo y se fue. Aquellas palabras habían dolido a Annabeth más de lo que la gustaría. ¿Y si tenía razón?.

-Annabeth- dijo Percy por primera vez desde que Rachel había aparecido. Ya estaban en las habitaciones y paró a Annabeth agarrándola del brazo.- No se a que ha venido lo de Rachel, pero no la hagas caso. No lo digo porque tengamos algo, pero... yo em... me refiero a que tu nunca serás una más, es decir, eres mi mejor amiga y te tengo mucho cariño- dijo Percy a la vez que se ponía todo rojo y se atropellaba con las palabras. Annabeth quería creerle y cuando menciono lo de tener algo también se puso roja.

-Ya lo se sesos de alga- dijo Annabeth. Le dio un beso en la mejilla dejando como siempre a Percy acariciando la parte de su cara que sus labios habían rozado, un roce inocente y amistoso, pero que a Percy le provocaba una sonrisa de bobo y a Annabeth el contacto con su mejilla le ponía la carne de gallina.

Holaaa. Gracias por leer, espero comentarios. Besos!