Una historia de amor — capítulo 9
Annabeth se despertó por los meneos de Piper. Tenía un mal despertar y la dio con el primer cojín que encontró. Piper se calló de la cama de Annabeth y acto seguido miro hacia Thalia que para su suerte seguía dormida.
-¿Qué quieres Piper?, faltan horas para que empiecen las clases.- dijo Annabeth fastidiada mirando al reloj.
-Ya lo se, pero tengo que hablar contigo, y como ayer no parecías, lo cual luego me explicas... bueno que es urgente y no se puede enterar Thalia.- dijo Piper rápidamente. Annabeth se sorprendió de lo rápido que podía hablar.
-Esta bien- dijo Annabeth incorporándose para quedar de cara con Piper.
-Pues verás, no soy muy experta en esto pero creo que le gusto a Jason. A ver es que de repente me defiendo, rompe con su novia, me invita a un batido... Pero no tiene sentido, toda una vida pasando de mi y ahora...- dijo Piper. Realmente estaba confundida. Muchos chicos la invitaban a salir, pero ella rechazaba a todos, solo tenía ojos para el. Annabeth escuchaba atentamente.- Y no quiero que Thalia se entere porque empezaría a hacerle preguntas. Annie que hago- dijo Piper exasperada.
Annabeth soltó una risita. Su amiga tenía un problema gordo, pero le causaba gracia. Piper la miro fastidiada y Annabeth rodó los ojos.
-Dale tiempo a Jason. Es un experto, si de verdad te quiere te lo dira. Además cuanto más tarde es que más miedo tiene de perderte, es decir, eres de las mejores amigas de su hermana... tampoco será fácil para el- dijo Annabeth. Piper asintió contenta. Su amiga tenía razón, era una exagerada.
-Gracias Annie, eres una genia- dijo Piper abrazandola.- Pero a Thalia ni mu- dijo seria.
-Vale...- dijo Annabeth.- Y ahora déjame dormir- dijo Annabeth mientras se volvía a echar.
-Aja... supongo que de tanto estar con Percy por la noche por los pasillos algo se te habrá pegado- dijo Piper adormilada y divertida. Annabeth quiso replicar, que astuta podía ser Piper, pero cuando lo fue a hacer Piper ya se había dormido, así que prefirió dejarlo pasar pues el sueño también la estaba venciendo a ella.
()()(*)
A la mañana siguiente Percy se levantó pensando en el misterio del que había estado hablando con Annabeth. Desde que había llegado siempre le había llamado mucho la atención, aunque la historia no le parecía del todo cierta.
Annabeth también se había levantado pensando en el tesoro.
-Piper, Thalia ¿que sabéis de el misterio de el tesoro del director?- pregunto Annabeth.
-No mucho, pero me molan esas historias- dijo Thalia. Piper rodó los ojos y no volvieron a sacar el tema. Después de las clases Annabeth se dirigió hacia el balcón, ya se había convertido en tradición que Percy y ella se reunieran allí después de las clases. Se sorprendió bastante cuando no le encontró por allí. Dejó sus cosas en una esquina y se sentó en el banco de siempre, se estaba cansando de esperar a Percy y cuando se fue a levantar tropezó con la pata del banco y cayó al suelo. Desde allí tirada pudo ver en la pared la inscripción: ZBescrita con lápices de colores y apenas se podía leer. La habían escrito hace mucho tiempo. Annabeth se fijó mejor en el balcón. Aparte de la puerta y las escaleras por las que Percy y ella entraban la estancia era bastante grande. Había otra puerta gris más pequeña al fondo y las plantas de Percy le daban un toque muy acogedor. Se incorporó del suelo y se acerco más a la inscripción, aquel lugar escondía algo que la estaba empezando a intrigar de verdad.
Percy había estado entrenando en la piscina y llegaba más tarde de lo normal. Cuando subió al balcón no se esperaba ver a Annabeth mirando una inscripción y después a la puerta gris del fondo, pero todo el rato, no dejaba de desviar su mirada de un lado al otro. Entonces se fijó mejor en la inscripción que observaba Annabeth: ZB.
-Annabeth- la llamó Percy. Esta se sobresaltó y miro a Percy.
-Hola- respondió ella.- Percy mira lo que he encontrado. Lleva aquí muchos años, lo supongo por el estado de la pintura, unos diez años por lo menos. Percy se acercó a ella.
-Vaya. Nunca lo había visto- dijo Percy.
-Eso es porque eres un sesos de algas- dijo Annabeth divertida. Percy la miro divertido y comenzó a hacerla cosquillas. Cayeron al suelo, Percy encima de Annabeth, y se quedaron mirándose a los ojos. Pasaron unos cuantos minutos y Percy se fue acercando a Annabeth lentamente. Annabeth estaba atenta a los movimientos de Percy y entonces un ruido proveniente de la puerta gris los saco a ambos de su paraíso de en sueño. Percy se levanto algo asustado, nunca había ruidos allí. Ayudó a Annabeth, cogieron sus cosas y se escondieron en una esquina. A Annabeth le iba el corazón a cien, casi se besaban y ahora estaban muy pegados el uno del otro y Percy tenía su brazo alrededor de su cintura de manera protectora. Pero dejo de pensar en sus cursilerías cuando vio salir al que parecía ser el director por la puerta gris. Percy tapó la boca de Annabeth cuando esta fue a soltar un gemido de sorpresa. Había visto al director pocas veces, pero le reconocía perfectamente. Percy no entendía nada, ¿qué hacía el ahí que nunca salía de su despacho?. Entonces recordó que Leo en una ocasión le enseño un mapa con todos los pasadizos del edificio que supuestamente estaban sellados. Apretó a Annabeth más contra si y ella no se aparto, lo que entendió como que no le importaba. Era muy consciente de la posición en la que se encontraban y de que deseaba probar sus labios, pero era su mejor amiga.
-No entiendo nada- dijo Annabeth susurrando al oído de Percy lo que le provocando un escalofrío.
-Ni yo- dijo Percy de la misma manera y provocando otro en ella. Parecí que el director buscaba algo y entonces para asombro de ambos jóvenes dirigió su mirada a la inscripción y sonrió satisfecho.
-Ya estoy más cerca mi amor- dijo el hombre con una voz suave pero grave que puso la piel de gallina a Annabeth, inconscientemente se acercó más a Percy y este la apretó aún más. El hombre fornido y alto volvió por donde había venido y se marchó. Suerte que no los había visto. Salieron de su escondrijo, pero Percy no había soltado a Annabeth. Se quedaron muy pegados el uno al otro. La luz de la luna reflejaba en los dorados cabellos de Annabeth y ella miraba fijamente a los ojos de Percy que la estaban empezando a obsesionar.
-¿Qué acaba de pasar?- dijo Percy acercándose a sus labios. Annabeth no sabía a que se refería: si al casi beso o a lo del director.
-No lo se- dijo Annabeth sin apartarse de Percy, su cercanía la estaba empezando a aturdir.- Pero pienso averiguarlo.-
-Entonces yo te ayudaré- dijo Percy. Annabeth sonrió satisfecha y comenzó a juguetear con uno de los mechones del cabello de Percy. Entonces el recuerdo de una chica pelirroja la trajo de vuelta a la Tierra.
-Creo que deberíamos irnos- dijo Annabeth. Percy solo asintió. Estaban tan cerca que podía oler el aroma de limón del champo de Annabeth. Percy la cogió delicadamente de la mano y se la llevó fuera de lo que se había convertido en la guarida de ambos.
Antes de que Annabeth entrará en su habitación Percy la detuvo.
-Tal vez deberíamos hablarlo con el resto- dijo Percy.
-¿Te refieres a Leo, Piper, Jason y Thalia?- dijo Annabeth. Sabía que Percy era muy popular en el instituto.
-Claro. Son los únicos a los que considero mis amigos de verdad- dijo Percy bajando la cabeza. Annabeth se enterneció. Le dio un beso en la mejilla y se dirigió a su habitación con el corazón a cien.
Percy se quedó mirando hacia la puerta por la que Annabeth acababa de desaparecer y se llevó la mano a la mejilla. Noto calor y supo que estaba más rojo que un tomate. No sabía que le pasaba con ella, pero le volvía loco. Miró su móvil cuando lo noto vibrar y vio que era un mensaje de Rachel. Suspiró cansado, tenía que hablar con ella.
Rachel mañana a la hora de comer en el gimnasio, tenemos que hablar
Fue lo único que le puso. Volvió a mirar a la puerta por la que Annabeth se había ido y sonrió como un bobo.
Holaaa. Poco a poco iré dando más detalles sobre el misterio. Espero que de momento os parezca interesante. Nos leemos, besos.