Una historia de amor — capítulo 8
Thalia daba un paseo en su moto, concentrada en la carretera. Se detuvo en un semáforo y se fijo en que un chico que se parecía a Nico entraba en una floristería. La curiosidad pudo con ella y se dispuso a seguirle. Suena mal, ya lo se, pero vamos, ¡ella es Thalia Grace!. Entró en la floristería y por un momento pensó que realmente era Nico, pero su atención se vio desviada por una hermosa flor de color azul eléctrico. No sabía que flor era, tenía un nombre muy extraño y parecía una flor silvestre.
Nico se dio la vuelta nada más pagar las flores blancas y se oyó el timbre que suena cuando alguien entra por la puerta. Lo que no se esperaba era ver a Thalia buscando algo o a alguien y después mirar embelesada una flor silvestre. Se acerco vacilante hacia ella. Le ponía muy nervioso y era la única persona, además de Leo, con la que no se comportaba como un chulo y un malote como solía decirle su hermana. Aquel pensamiento le entristeció, pero dirigió su mirada de nuevo a Thalia y no pudo evitar sonreir. Se apoyo en un poste y ya que ella ni lo miraba, lo cual le dolió un poco, decidió empezar el.
-¿Cómo tu por aquí?- dijo Nico. Thalia se sobresalto al oír la voz de Nico ya que la había reconocido y se puso nerviosa.
-Pues... dando una vuelta- respondió Thalia. Se regaño mentalmente, que respuesta más estúpida.- ¿Y tu?- Nico le enseño el ramo de flores blancas. La idea de que fueran para otra la puso celosa.
-Que bonitas, ¿para quién son?- dijo Thalia.
-Para una persona muy querida- contestó Nico
-Ah-respondió Thalia algo cortada, era justo la respuesta que no quería escuchar.
-Bueno ya nos veremos- dijo Nico. Thalia asintió con la cabeza y una vez que se hubo marchado volvió a mirar hacia la flor azul eléctrica, pero ya no le parecía tan bonita. Miró hacia abajo y vio una fotografía en blanco y negro en la que tres niños jugaban con grandes sonrisas en los rostros. A dos de ellos los identificó nada más verlos. Eran Nico y Leo, no tenía ningún sentido, no para ella. A su lado estaba una niña muy parecida a Nico pero un poco más mayor. Thalia recogió la fotografía se la guardó. Algo olía a gato encerrada, y pensaba averiguar el que. Según Piper, siempre se tomaba todo como un misterio importantísimo que debía resolver, pero esta vez sentía que si era necesario porque su corazón estaba metido en ello. Salió de la floristería se volvió a encontrar con Nico, pero esta vez se dieron un golpe. Nico ya no llevaba las flores en la mano.
-Vaya Grace, estoy empezando a pensar que me estas siguiendo- dijo Nico con una sonrisa burlona en el rostro. Thalia se puso roja como un tomate.
-En tus sueños- dijo ella. Nico soltó una carcajada y Thalia lo miró molesta.
-Te invito a un batido- dijo Nico.
-No gracias- respondió Thalia.
-No era una pregunta. Conozco un sitio que dan batidos muy cerca del instituto. Vamos- dijo Nico. Thalia quería negarse, pero ese chico tenía lago que a Thalia la gustaba, debajo de esa capa de chico malo. Y necesitaba saber que era.
-Vamos en mi moto- dijo Thalia. Nico se puso más pálido aún de lo que solía estalo normalmente.
-No.- dijo Nico- Prefiero ir andando-
-Anda no seas bobo, que no conduzco tan mal. ¿Acaso tienes miedo?- dijo Thalia divertida por su reacción.
-Miedo es una palabra muy fuerte, tal vez pavor- dijo Nico haciendo reír a Thalia, le encantaba su risa y sus mechones azules que le daban un toque de rebelde que a Nico le volvía loco y le hacía decir estupideces.
-Ven princesita, si te agarras bien a mi no te pasará nada- dijo Thalia haciéndole un gesto para que se acercara. Nico soltó un bufido y al principió se reusó a agarrarse a Thalia, pero nada más que arrancó la moto se agarró a ella como si su vida dependiera de ello lo que provocó que Thalia se riera. Cuando llegaron al aparcamiento Thalia inetentó bajarse, pero el agarre de Nico se lo impedía.
-Princesita ya te puedes bajar, hemos llegado- dijo Thalia aguantando la risa. Nico reacciono, ¿por qué siempre tenía que quedar mal delante de ella?.
-Pff, ya lo se- dijo Nico. Quería avergonzar un poco a Thalia- Pero no me quiero mover- dijo a la vez que apoyaba su cabeza en el hombre do Thalia.
Thalia podía notar el aliento de Nico en su nuca. Un escalofrío recorrió su columna y se puso tensa. Nico no parecía querer moverse. Cuando Thalia iba a decir algo Nico se adelantó y bajo de la moto. Se habían quedando mirándose como unos bobos, pero una voz que Thalia conocía bien arruinó el momento.
-¡Thalia!- gritó Jason. Thalia desvío se mirada de la de Nico para fijarse en su hermano que venía prácticamente corriendo hacia ellos. Nico miro asustado a Jason, no es que le diera miedo, pero en ocasiones podía ser... agobiante.
-¿Qué haces aquí con di´Angelo?, sabes que no me gusta- dijo Jason, esto último susurrando para que solo Thalia lo oyera.
- Me da igual que no te guste es mi amigo- dijo Thalia susurrando a Jason- Ahora no es ni el lugar ni el momento para discutir esto.- entonces apareció Piper que había venido caminado tranquilamente ya acostumbrada a las peleítas de Jason y Thalia.
-Hola- dijo como si nada. Los otros tres la miraron sorprendidos. Era un momento incomodísimo para todos los presentes y ella aparecía y decía hola. Thalia quiso saltar encima de ella y darla mil gracias.- Thalia, creo que Annabeth nos está esperando-Thalia la miró confundida y entonces se dio cuenta de que la estaba salvando el pellejo le dijo adiós a Nico y a su hermano le lanzó una mirada asesina.
-Me debes una explicación- la dijo Piper por lo bajo mientras se alejaban.
-Si...- dijo Thalia temiendo lo que podía estar pasando entre Nico y su hermano en esos momentos.
Jason observó como Piper se llevaba hábilmente a su hermana y después le dirigió la mirada a Nico. Este también le miro.
-Mira no se que te traes con mi hermana, pero ni se te ocurra hacerla daño- dijo Jason muy serio. Después se marchó, o eso quiso porque Nico lo detuvo.
-Se puede saber que tienes contra mi- dijo Nico. Jason se dio la vuelta y lo miró fijamente a los ojos.
-Se que le has hecho algo a Leo. Le conozco bien. Veo que te mira con rencor, no me fió de ti.- dijo y esta vez si que se marcho.
Nico se quedo mirando al suelo. Otra vez tenía ganas de llorar. Sabía que había echo muchas cosas mal. Como hacer daño a Leo. Cogió su mochila y pensó que no había invitado a Thalia a un batido. Nada más pensar en ella sonrió como un tonto. Ella le hacía sentir como hacía muchos años que no se sentía, ese chico que jugaba todo el rato con su hermana y su mejor amigo, que era torpe e infantil. Pero las cosas cambian.
()()(*)
Annabeth y Percy seguían sentados en el mismo sitio de hace más de media hora. Entonces Percy estiró su brazo y cogió el libro de la Cenicienta, pidió permiso a Annabeth para cogerlo y esta solo le miro confundida. Percy lo tomo como un si y comenzó a mirar las páginas, recordaba cuando su madre le leía ese libro. Entonces se topó con la margarita justo en el momento que Annabeth no miraba. La cogió entre sus manos y se alegró de que la hubiese guardado tantos años. Dejó la margarita en su sitio y volvió a mirar a Annabeth. Se sorprendió bastante al verla levantada mirando entretenida desde el balcón, aunque claro agachada para que nadie la viera.
-¿Pero que miras?- dijo Percy acercándose a ella y agachándose a su lado.
-Creo que Jason y Nico se están peleando. Me empieza a parecer algo normal- dijo Annabeth mirando interrogante a Percy.
-Bueno, es cierto que no se llevan precisamente bien.- dijo Percy. Annabeth le miró alzando una ceja como dándole a entender que quería más información.
-Jason cree que Nico anda detrás de su hermana- dijo Percy.
-Es más que evidente- le interrumpió Annabeth. Percy rodó los ojos.
-Como iba diciendo, Jason es muy sobreprotector. Además cree que Nico le hizo algo a Leo. Le conocemos bien y es verdad que cuando Nico anda cerca Leo es más triste y apagado, cosa que no es buena viviendo de el.- dijo Percy. Annabeth asintió con la cabeza.
-Ambos tendrán sus motivos- dijo Annabeth. Percy la miró detenidamente. Los rizos dorados se iluminaban con los rayos del sol y sus ojos grises analizaban todo cuanto miraban. Era tal y como la recordaba solo que con el cuerpo ya formado, más alta y... muchísimo más guapa. Annabethj sintió la pesada mirada de Percy y le miró también, pero nada más hacerlo se arrepintió pues se perdió en sus ojos verdes como el mar.
-Me acuerdo de tu vestido blanco- dijo Percy- ¿Eso lo he dicho en voz alta?- Annabet se puso roja como un tomate y Percy también.
-Será mejor que volvamos. Dentro de poco aparecerán las limpiadoras- dijo Annabeth.
-Las limpiadoras no suben aquí. Pero si no nos vamos me temo que nos acabarán pillando por los pasillos, y no te lo recomiendo. El año pasado a un niño le tuvieron que llevar a la enfermería del escobazo que le dio una. Las llamamos las arpías- dijo con voz tenebrosa. Annabeth soltó una carcajada, pero por si acaso era verdad decidió irse.
De camino a las habitaciones ambos iban en silencio. Pero Percy mucho n aguantó así.
-Aún no me has dicho por qué estas aquí- dijo. Annabeth se puso tensa, lo que intrigó aún más a Percy.
-Yo... emm...- tartamudeó Annabeth. De repente se oyó un ruido sordo en el otro lado del pasillo. Annabeth se calló de golpe y miró a Percy.
-Mierda las arpías- Annabeth entendió que se refería a las limpiadoras y se puso aún más nerviosa. Percy la jaló de un brazo y la arrastro hacia un hueco que por suerte había en la pared. Percy y Annabeth quedaron muy juntos por el pequeño espacio y una vez que la limpiadora se fue ninguno de los dos se movió.
-Percy- susurró Annabeth- Creo que ya se han ido- Percy reacciono y salió de allí. Otra vez se había quedado mirándola como un bobo.
-Será mejor que nos demos prisa- dijo Percy.
-Hay una cosa que aún no entiendo- dijo Annabeth llamando la atención de Percy.-¿Por qué son tan estrictos?, me he fijado y esto parece más bien una escuela militar que un instituto. Los profesores no nos dirigen la palabra si no es en clase y después del toque de queda si sales de tu habitación te pegan con las fregonas- todo lo había dicho muy seria. Ella había decidido estudiar ahí su último año para poder dedicarse a la arquitectura y todo era muy apagado. La gente se refería aquel lugar como una cárcel.
-¿No conoces al director?- pregunto Percy susurrando igual que ella.Annabeth negó con la cabeza.-Mejor. No le gustamos. Por eso todo es así en este colegio. Algunas veces me recuerda al colegio de Matilda, la niña esa con poderes- dijo Percy.
-Pero... no se, me han dicho que si el director te llama es para torturarte- dijo Annabeth asustada. Percy se rió.
-No te creas todo lo que oyes. Es cierto que no es la persona más agradable del mundo pero no es un monstruo.-
-¿Y si no le gusta este sitio por qué trabaja aquí?- Percy se paró en seco y casi se lleva a Annabeth por delante.
-Hay quien dice que entre estas paredes se esconde un gran tesoro y que el director lo que más ansia es ese tesoro. Son leyendas de este viejo colegio.- dijo Percy.
-¿Cómo se llama el director?- preguntó Annabeth.
-Cronos- dijo Percy. Annabeth lo miro con cara de no creerse nada- Bueno en realidad se llama William, pero le llamamos como el titán del tiempo. Nunca ha sabido muy bien porque. Hay quien dice que ha tenido una vida muy trágica y que ahora lo paga con nosotros, pero como ya te he dicho, no hay que creerse todo lo que se oye.-
-Entonces, ¿quién es el señor D?- preguntó de nuevo Annabeth.
-Es el único que entra y sale del despacho del director sin llorar.- dijo Percy volviendo a caminar rumbo a las habitaciones seguido por Annabeth.-Y de los profesores que peor nos tratan.-
-Este sitio es muy raro-
-Te acabas acostumbrando- dijo Percy. Una vez que llegaron a las habitaciones le cogió la mano a Annabeth y le dio un beso educadamente. Annabeth se puso roja y soltó una risita.
-Ya hemos llegado señorita- dijo Percy.- Hasta mañana- Annabeth le hizo un gesto amistoso con la mano y Percy se lo devolvió. Una vez que Annabeth entró en su habitación Percy se dirigió a la suya pensando en el misterio del colegio. La verdad era que le llamaba mucho la atención.
Hola. Es un capítulo especialmente largo porque dentro de poco empiezan las clases y no se cuando podré actualizar. Estaba pensando en dar más protagonismo al mistrio, pero ¿qué pensais?, ¿os dois más detalles sobre el misterio que máquina mi loca cabecita?. Comentad, besos.