Una historia de amor — capítulo 7
- Lo de esas tres arpías es muy fuerte- dijo Piper.
-Y que lo digas- dijo Thalia.
-Oye Thals- dijo Annabeth.- Ese tal Nico no te quita los ojos de encima.
-¿Qué?- dijo Thalia.
-Deberías quedar con el- dijo Piper.- Es muy mono-
-Paso...- dijo Thalia poniéndose roja.
-Seguro...- dijeron Annabeth y Piper a la vez.
Annabeth se separó de sus dos amigas y caminó sin rumbo fijo por los pasillos del instituto, hasta que dio con una puerta carrada a cal y canto, o eso parecía. Nada más que tocó la puerta el candado, muy oxidado se rompió y la puerta se abrió lentamente. La curiosidad mató al gato, o eso dicen. Pero a Annabeth Chase le daba igual. Subió unos cuantos escalones y llegó a lo que parecía una azotea. Tenía algunas macetas con hermosas flores, desde luego parecía que alguien las hubiese plantado.
Se adentró lentamente y notó la presencia de un hermoso banco de madera que parecía sacado de un cuento de hadas y unas extrañas columnas rodeadas por enredaderas. Annabeth sonrió como una boba. Era hermoso, no había nada que definiera mejor aquel lugar. Se sentó en el banco. La verdad era que tenía muchos motivos para llorar: su padre, su madre (de la que no sabía nada desde que tenía cinco años), su madrastra, ese maldito internado, de la novia de un chaval al que conoce de hace dos días pero del que parece que está enamorada...
Percy la observaba mientras se sentaba en el banco y miraba al horizonte. Había encontrado su refugio, y justo tenía que ser ella. Percy venía a este sitio a pensar. Lo que parecía que ella también hacía. No sabía que hacer si salir de su ridículo escondite y hablar con ella o si esperar a que se fuera. Entonces algo dentro de el cambió. Una lágrima se escapó de los tormentosos ojos de Annabeth y Percy trató de salir de su escondrijo, pero Annabeth cogió su mochila y Percy volvió a esconderse. Sacó el mismo libro que Percy había visto en los vestuarios: "La Cenicienta". Entonces comenzó a pasar las páginas del libro y a mirarlas con una sonrisa melancólica que Percy nunca había visto antes en ella.
Annabeth cogió con delicadeza la margarita y la puso delante de ella. La luz del atardecer inundaba la estancia y una suave brisa recorrió su rostro. Estaba empezando a amar aquel lugar. Percy apunto estuvo de soltar un gritito cuando vio la margarita.
La ha guardado, pensó Percy. Entonces se decidió y salió de detrás del muro.
-Hola- dijo Percy. Annabeth se sobresalto de sobremanera y guardó rápidamente la margarita en el libro y el libro en la mochila.
-Creía que estaba sola- dijo Annabeth.
-Pues no. Al parecer has encontrado mi guarida- dijo Percy.
-¿Por qué alguien como tu necesita un lugar como este?- dijo Annabeth.
-He visto que aún guardas la margarita-dijo Percy evitando la pregunta de Annabeth.
-Pensé que no te acordabas- dijo Annabeth realmente sorprendida. No se lo podía creer, aún se acordaba.
-Pues pensaste mal. Siento no habértelo dicho, pero...- dijo Percy.
-¿Pero qué?- dijo Annabeth. Percy la miró a los ojos y después se sentó en el banco.
-Es complicado- dijo Percy.
-Tengo tiempo- respondió ella sentándose a su lado. Percy soltó un suspiro.
-No sabía que hacer. Tal vez sea un sesos de alga, pero no soy un desmemoriado- dijo Percy. Annabeth rió por su comentario y Percy se relajo un poco.- Cuando era pequeño mi padre se fue. Ne se si esta vivo o muerto, pero nunca volvió. Mi madre siempre me ha dicho que estaba muerto. El caso es que ella se volvió a casar y a mi me apartó de su vida. Aunque supongo que yo contribuí un poco a eso. Comencé a portarme mal con ella y con el mundo.- dijo Percy. Le estaba contando a Annabeth lo que no le había contado nunca a nadie.- Por eso me nada a estos internados, y por eso a veces necesito venir a pensar aquí-
-
Por lo menos la tienes a ella- dijo Annabeth.- Mi madre también se fue nos dejó a mi padre y a mi para continuar sus estudios. Podíamos ser una distracción, así que se fue. Mi padre descargó toda su ira contra mi. Me pegaba, sin llegar al maltrato y pasaba de mi. Bien podía haberme cortado las venas delante de él y no se habría enterado.- Annabeth aguanto las lágrimas.- Cuando le dije que quería estudiar arquitectura me mandó a paseo. Mi madre también había estudiado eso. Supongo que yo también tengo algo de culpa, podría haber hablado con él. Pero se casó y tubo dos hijos y yo desaparecí de su vida. Conseguí una beca y me vine para aquí. Percy, por lo menos tu tienes a tu madre. Y no me digas que yo tengo a mi padre porque es una situación muy distinta.- dijo Annabeth.
-
Lo siento de verdad Annabeth- dijo Percy.- Pero te netiendo, entiendo como te sientes.- dijo.
-
Gracias- dijo Annabeth. Percy se acercó a ella.
-¿Qué te parece si este se convierte en nuestro sitio especial?. Tuyo y mío y de nadie más.- dijo Percy.
-Me parece genial- dijo Annabeth escasos centímetros de Percy. Entonces Percy resbaló en el pequeño banco de madera y Annabeth comenzó a reírse de él. Pasaron un buen rato allí entre risas y empujones. Casi sin pensarlo se acababan de convertir en mejores amigos. Aunque ambos se habían imaginado algo más...
()()(*)
Piper caminaba con Thalia hacia su habitación.
-Últimamente mi hermano se comporta muy raro contigo- dijo Thalia. Piper la miro extrañada. Ya sabía que Jason se comportaba extraño, pero ¿por qué con ella?.
-¿Conmigo?- pregunto Piper.
-Sí- dijo Thalia.- Bueno mejor nos vemos luego, voy a dar una vuelta en moto y se que no te mola- dijo Thalia divertida.
-Cierto, pásatelo bien- dijo Piper.
Cuando Thalia se fue se dirigió de nuevo al bar donde Jason la había defendido. Aún no entendía su comportamiento, es decir, se conocen desde hace años y nunca a mirado para ella. Tampoco es que la ignorara, pero no solían decirse más que un "hola" y un "¿qué tal?".
Jason después de ver a Leo decidió salir un poco de aquella prisión y se dirigió al bar que más cerca le quedaba. Lo que no se esperaba era encontrar a Piper en una mesa del fondo mirando hacia su batido pensativa. Se acercó a ella.
-Hola- dijo Jason. Piper le miró sobresaltada y Jason tubo la tentación de reírse.
-Ah, hola- dijo Piper.
-¿Puedo sentarme?- preguntó Jason.
-Claro- dijo Piper. Después de que Jason le pidiera otro batido a la camarera que era tan guapa y a la que Leo no le podía quitar los ojos de encima volvió a mirar a PIper.
-¿Y qué haces aquí tu sola?- dijo Jason.
Necesitaba pensar y salir un poco de esa cárcel- contesto ella,
-Yo igual- dijo Jason. Estuvieron horas o tal vez solo unos minutos hablando, pero ambos se sentían realmente cómodos con la presencia del otro. Lo cual para Piper era raro porque Jason la solía poner nerviosa.
Para Jason también era raro. Nunca se había abierto tanto con alguien, y le alegraba de que pudiese hacerlo con Piper.
-Jason... ¿por qué me defendiste así el otro día?, no es que no este agradecida, pero... rompiste con tu novia- dijo Piper mirando fijamente a su batido a medias.
-Esto... bueno Reyna no es la persona más agradable del mundo y ya estaba cansado de ella- respondió el. No era la respuesta que Piper esperaba, aunque tampoco sabía que esperaba.- Además tu eres mi amiga y me gusta protegerte- dijo Jason rojo como un tomate. Piper sonrió.
-Ah, bueno- dijo Piper con una gran sonrisa en el rostro. De camino al instituto Jason y Piper vieron a lo lejos una moto que al instante reconocieron.
-Anda mira- dijo Jason.- Es Thalia-
- Sí- dijo Piper- y no esta sola...-
Holaaa. ¿Cómo están?. Yo estoy mala, así que como no puedo hacer gran cosa decidí subir el capítulo.Espero que os haya gustado.
Estas Navidades me pedí la camiseta del campamento Mestizo jijiji ( Se que a muchos os trae al pairo :( ).
Bueno, gracias por leer y comentar. En el siguiente capítulo habrá Jasper, Thalico y Percabeth. Besos!!!!