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Una historia de amor — capítulo 16

Thalia caminaba de la mano de Nico en busca de su hermano.

-Tenemos que contárselo ya cariño- dijo Thalia sonrojándose violentamente al llamarla cariño. Nico también se sonrojó.

-Está bien, pero espero que no te quedes sin novio la primera semana- dijo Nico haciendo que Thalia riera nerviosamente.

-Por cierto, ¿ya tenéis la nota?- preguntó Nico.

-Sí, y no me cambies de tema que nos conocemos.

Nico se encogió de hombros inocentemente. Cuando por fin vieron a Jason este estaba hablando con Piper mientras se frotaba las manos nervioso. Thalia los miró curiosa y tiró de Nico hacia unos matorrales.

-¡Ey!- se quejó Nico, pero no se resistió a los empujones de su novia, por los dioses como le gustaba decirla así.

-Creo que Jason se va a declarar a Piper- dijo Thalia nerviosa.

-Piper yo...- oyeron que decía Jason. Piper lo miraba curiosa buscando sus ojos. Le tomó de la mano para que dejara de frotárselas como un poseso y le sonrió. Jason se relajó y le devolvió la sonrisa.

-Tengo que hablar contigo de algo muy importante que me lleva pasando cada vez que te acercas a mí en lo que llevamos de año. Y sospecho que desde hace unos años también lo he sentido- dijo tomandola de las manos y mirándola a los ojos.

-Thalia- susurró Nico.- No creo que sea el mejor momento. Igual... se lo podemos decir más tarde y dejarlos ahora amor- Thalia se sonrojó con lo último al igual que Nico. Solamente asintió con la cabeza y le siguió dados de la mano en aquel precioso día soleado. Su hermano por fin había madurado.

-Jason, sabes que puedes decirme lo que sea. Soy tu amiga- dijo Piper mirándole a los ojos. Habían ido al parque para que Piper pudiese contarle a Jason lo de la nota. Todo había ido normal hasta que Jason se había empezado a ponerse nervioso y Piper no podía dejar de pensar que se veía muy mono.

-Lo se Pipes. Mira, cuando Leo mencione que habías tenido una cita con otro chico...

-Pero eso es mentira- lo cortó `Piper confundida.

-Lo se, pero me hizo pensar. Eres una chica hermosa y no creo que vallas ha esperar a este lento de aquí que está locamente enamorado de ti y que pasa noches en vela pensando solo en ti. Tengo miedo Piper, al rechazo y a que te vallas con otro. Y también tengo miedo de que por esto te pierda, te necesito y temo haberme dado cuanta muy tarde- dijo Jason. Dejó de mirarla a los ojos, al no oír respuesta alguna agachó la cabeza, pero la voz de Piper le hizo volver a levantarla.

-Siempre te esperaría- dijo Piper.- Toda una vida si hace falta.

Jason se lanzó sobre ella y la tomó en sus brazos besándola con pasión y ternura. Piper correspondió al beso con más entusiasmo. Por fin su príncipe rubio era suyo.

-Te amo- dijo Jason cuando se separaron por falta de aire. Piper casi lloraba de felicidad.

-Y yo más.

-Y yo mucho más- dijo él para volver a tomar los labios de Piper, que desde ese preciso momento eran de su propiedad.

()()(*)

Annabeth caminaba sola por los jardines del instituto. Había una pieza en aquel enorme rompecabezas que no la dejaba estar tranquila. Luego estaba Percy. Y Luke. Y esa mujer de ojos grises que le recordaba a un verano cuando ella era pequeña jugando en un parque.

Y Calipso, sabía que era de fiar, pero algo les ocultaba, Tenía que hablar con ella. O mejor: investigar. Salió corriendo hacia la biblioteca. Una vez que estuvo allí se fue hacia las estanterías de la historia del pueblo.

-"La catedral", " Las mejores zapaterías"- leía los títulos de los libros sin que ninguno le llamase la atención, hasta que lo vio: "La familia Belladona".

Annabeth cogió el libro y se sentó en una de las esquinas de la abandonada biblioteca.

"Tragedia en la Mansión Belladona" rezaba el titular de uno de los capítulos.

"La enorme mansión de los afueras del pueblo sofrió un incendió que se llevó la vida de dos mujeres. Una de ella la mujer del famoso escritor Atlas William de Belladona: Isabel Francisca de Belladona, de treinta años; y la hija menor del mismo: Zoe Artemis de Belladona, de tres años. Ambas fueron aplastados por el techo en llamas de la mansión que se estaba derrumbando.

Atlas y su hija mayor, sobrevivieron aunque el hombre sufrió quemaduras de segundo grado. La niña, de seis años lloraba desconsolada ante la muerte de su hermana con la que tenía una fuerte unión. Fue trasladada a un hospital y sometida a cuarentena, pero por suerte Calipso de Belladona, salió ilesa."

Annabeth dejó caer el libreo estrepitosamente mientras se llevaba las manos a la boca.

-No puede ser- dijo Annabeth en un susurro que se oyó como una brisa en la enorme biblioteca.

()()(*)

Los estaba sentado en la barra del bar mientras Calipso trabajaba sin poder quitarle el ojo de encima.

-Leo si me sigues mirando te voy a poner a trabajar- aseguró la chica divertida.

-Si así puedo estar más tiempo contigo, acepto- dijo Leo. Calipso soltó una carcajada y le tendió la bayeta. Leo se puso a limpiar la barra mientras bailaba haciendo reír a Calipso que estaba atendiendo a las pocas personas que estaban en el restaurante aquella mañana.

Con la ayuda de Leo acabaron mucho antes y ambos se sentaron a tomar un café.

-¿Sabes?-dijo Calipso- Odio este sitio, pero hoy contigo me lo he pasado muy bien.

  • Bueno nena, todo el mundo se lo pasa bien con sexy Leo Valdez.- dijo Leo haciendo que Calipso soltara una carcajada.

-Vaya ego- dijo Calipso. Ambos se rieron y la gente los miraba extrañada.

-¿Y por qué odias este sitio?- dijo Leo.

-Bueno... no soy como tú crees Leo, vivo completamente sola desde hace mucho tiempo. Mi sueño siempre fue hacer un taller, pero la vida no es justa, y pasan cosas...

-Hey, alto un momento- dijo Leo.- Tal vez no te conozca desde hace mucho, pero del tiempo que lo he hecho, se que eres una persona maravillosa. Si te ha pasado algo, puedes hablar conmigo. No te digo que confíes en mi, solo hace unos meses que nos conocemos, pero quiero que sepas que puedes hacerlo.

-Leo...- Calipso lo abrazó conmovida. "Si supieses que te miento, no me hablarías así".

-¿Sabes qué?- dijo Leo separándose mínimamente de ella para poder mirarla a los ojos.- Mi sueño también es tener un taller de mecánica, cuando yo era pequeño mis padre tenían uno. No recuerdo mucho de ellos, pero se que era muy importante para ellos. Tal vez algún día tú y yo podríamos tener nuestro propio taller. De hecho voy a estudiar mecánica el año que viene en la universidad.

Calipso lo miró como si acabara de caerse del cielo, a ella le daban clases en el pequeño apartamento que tenía en el pueblo, pero no tenía dinero para ir a la universidad. Y allí aparecía Leo, dispuesto a sacarla de ese infernal bar en el que había vivido encerrada casi toda su vida.

-Claro que acepto Leo. ¡Sí!- dijo ella con lágrimas en los ojos de la emoción. Leo le quitó las lágrimas con su pulgar delicadamente.

-¿Te lo imaginas?- dijo Leo en un tono de voz dulce mientras se acercaba a Calipso.- Talleres L&C o C&L.

-Nuestro sueño- susurro Calipso.

El mágico momento fue interrumpido por una rubia que prácticamente había entrado dando un portada y que casi corría hacia ellos.

-¡Calipso!- dijo Annabeth.- ¿¡Cómo no nos lo dijiste?!

Hola!!! Espero que os haya gustado. Trataré de subir mañana otro capítulo, aunque no os prometo nada, posiblemnete me esteré recorriendo la cuidad entera en busca de la Sangre del Olímpo, ya que en mi estúpida librería no lo tienen. En fin, nos leemos!

Feliz carnaval y San Valentín!!!!!!!!

PD: como respuesta a la pregunta de prietar en el anterior capítulo: cuando remodeló el edificio no encontró notitas porque están bien escondidas en grietas o el agujeritos en la pared, solo hay que echarle un poco de imaginación XD

También me he dado cuanta de que en anteriores capítulos he mencionado que Nivo es mayor que el resto. Me he dado cuenta de que si están en el último año de instituto, no es posible. Así que mejor Nico tiene la misma edad. Simplemente no coincide con ellos en muchas clases. De ahí que Annabeth le dejese que la notabdel vestuario la cogiese él