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Una historia de amor — capítulo 17

Percy nadaba igual que un pez, o eso le había comentado Annabeth.

Annabeth... podría pasarse pensando el día en su pelo, su sonrisa, sus ojos... Piper le había comentado que era muy lento, pero no sabía si se refería a Annabeth o en matemáticas. En los dos casos era completamente cierto.

Había tardes enteras en las que Annabeth desaparecía porque estaba con Luke. Percy tenía ganas de ir a su casa y romperle todos los dientes. Aunque eso no cambiara las cosas y Annabeth le odiara. Sí. Podía pasarse la vida pensando en Annabeth. Jason le había llamado en una "enamorado sin remedio".

Salió del agua secándose el pelo con la toalla revolviéndolo más de lo que lo solía tener. Corrió a los vestuarios y cuando estuvo cambiado fue en busca de Piper para pedirle consejo. aquel día que habían hablado cuando Annabeth se había ido con Luke la primera vez, se había convertido en una especia de consejera para él. Aunque la mitad de las veces no entendía su consejo.

Caminaba por el patio cuando se cruzó con una Thalia y un Nico muy acaramelados, más de lo normal.

-No puede ser- dijo Percy incrédulo. Thalia se de Nico abruptamente al escuchar la voz de su primo.

-Mierda- dijo Thalia.- tú también no. Ya lo saben todos menos mi hermano- dijo Thalia mirando a Nico que estaba apunto de arrancarse los pelos.

-¿Y por qué no se lo decís?- preguntó Percy algo confundido y mirando a Nico compasivo.

-Porque ahora mismo estaba muy ocupado comiéndole la cara a mi amiga- dijo Thalia enfadada. Nico abrazó a Thalia que había puesto tono de voz de pequeña, a Nico le parecía lo más sexy del mundo. Nico miró a Percy que tenía los ojos muy abiertos y los miraba sorprendido.

-¿Qué estaba haciendo que?- preguntó Percy rascándose la nuca nervioso. Genial, ¿por qué Jason siempre lo hacía todo más fácil que él?.

-Lo que has oído sesos de alga- dijo Thalia. Percy frunció el ceño al oír el apodo que Annabeth le había puesto. Sólo ella lo llamaba así. Nadie más.

-Bueno pues yo me voy a buscar a Piper- dijo Percy.

-Te acompañamos- dijo Nico igual de incómodo.- Además hay que leer la siguiente nota.

-Cierto- dijo Thalia olvidándose de su hermano- Vamos, vamos. Annabeth me dijo que estaba en la biblioteca y Leo y Calipso en el .

A  Percy se le pusieron amarillos los puños al mencionar la biblioteca. Su prima pareció darse y le giñó un ojos divertida.

Cuando llegaron ala plaza Piper y Jason seguían besándose si no hubiera un mañana. Percy carraspeo incómodo. Miró a Thalia un segundó y vio que su rostro estaba más rojo que de costumbre.

Jason no quería de Piper, no ahora que por fin la tenía entre sus brazos pero ella si lo hizo cuando se oyó un carraspeo detrás de ellos. Las ganas de Jason de lanzarle un rayo en las cabeza a Percy fueron enormes y sólo aplacadas por su Piper que estaba roja como un tomate y le puso una mano en el pecho.

-Supongo que cuando dejéis de comeros la boca, nos lo explicareis, ¿no?- dijo Thalia un poco más calmada. Piper agarró a su amiga a parte y empezaron a hablar.

-¿No te parece mal, no?- dijo Piper

-Claro que no Pipes.- respondió Thalia.- De hecho ahora me has dado un motivo para que acepte mi relación con Nico. No me creer que por fin se te haya declarado. ¿Cómo lo hizo?- pregunto Thalia intentando cambiar de tema.

-Pues me llevó al parque me cogió las manos... y me lo dijo mirándome a los ojos. Aunque aún no me ha pedido que sea su novia- dijo Piper con aire soñador.

-¿¡Qué todavía no lo ha hecho?!- dijo Thalia asombrada, aunque después relajo los hombros y se llevó las manos a la cintura.- Bueno, tampoco es que tu le hayas dejado hablar la verdad.

-¡Eh!- dijo Piper.- Que también ha sido cosa suya.

Thalia se rio con su amiga le el brazó por los hombros.

-Sólo prométeme una cosa- dijo Thalia muy seria.- Que si me hermano te rompe el corazón, no dejarás de ser mi amiga. Por que te juro que si te hace llorar una sola vez...

-Tranquila Thalia- dijo Piper divertida.- No me hará nada, confío en él. Además todavía noi siquiera es mi novio.

-Vale. Dijo Thalia.- Pero también prométeme que mi hermano no será nuestro tema de conversación siempre.- Piper soltó una carcajada.

-Te lo prometo.

Las dos se dirigieron en dirección a los chicos. Thalia le lanzó a Jason una mirada de luego-hablamos-que-te-voy-a-cantar-las-cuarenta y Jason se estremeció un poco ante la mirada divertida de Nico y de Percy.

-Bueno- dijo Nico- Mejor será que vayamos a leer la carta ya. Tengo el extraño presentimiento de que el director nos sigue muy de cerca.

Cuando llegaron al bar en el que trabajaba Calipso no se esperaban ver a una Annabeth hablando con Calipso en una esquinal del bar mientras Leo miraba fijamente a la mesa sentado al lado de ellas.

()()(*)

Leo estaba pasando la mejor mañana de su vida hasta que una rubia entró enfadadísima en el bar y gritó:

-¡Calipso!¿¡Cómo no nos lo dijiste?!

Leo tuvo el impulso de esconderse debajo de la mesa cuando vio a su amiga entrar de esa manera en el bar, pero se contuvo.

-Annabeth- dijo Calipso claramente nerviosa- ¿De qué estás hablando?

-¡Lo sabes perfectamente Calipso Belladona!- dijo Annabeth tirando la hoja rota de un libro encima de la mesa. Los circuitos de Leo dejaron de funcionar y apunto estuvo de caerse al suelo de no ser porque había una silla a su lado y calló en ella.

-¿De qué está hablando Calipso?- preguntó Leo con la voz temblorosa.

-Yo...-dijo Calipso con los ojos llorosos. Leo no quería pero fijó su vista en el trozo de papel que Annabeth había traído. Su mundo se derrumbaba con cada palabra que leía. Su sueño. La vida que había imaginado con la hermosa mujer que ahora mismo temblaba a su lado. Le rompía el corazón verla así, pero le había mentido...

-Calipso- dijo Annabeth más calmada.- No entiendo nada. ¿Qué pretendías? ¿Acaso se los has ido contando todo a... tu padre?.

-¡Él hace mucho tiempo que no es mi padre!- dijo ella derrumbándose al lado de Leo.

-Me has mentido-susurro Leo- Yo he compartido contigo mi mayor sueño, y tú me has mentido en todo sobre ti- cada vez estaba lazando más el tono de voz  y cada vez más Calipso sentía que se derrumbaba a los pies del chico que le había robado el corazón.-¿Algo de lo que me has dicho era verdad?.-

Leo tenía lágrimas en los ojos al igual de Calipso y Annabeth que miraba la escena conmocionada maldiciéndose por haber entrado e interrumpido a dos personas que claramente se gustaban.

Percy, Thalia, Nico, Piper y Jason observaban la escena desde una distancia prudente suficiente para que ellos no hubiesen notado su presencia. Piper también tenía lágrimas en los ojos, al igual que Thalia y Nico, que miraba a su mejor amigo preocupado.

-Sí Leo- dijo Calipso- Calro que sí. Lo único que quiero es encontrar...

-¡El tesoro!- dijo Leo.- ¡Todo ha sido por ese dichoso tesoro!

-¡No!- gritó Calipso exasperada.- ¿¡Crees qué si os hubiese dicho desde el principio quién soy, me habrías dejado particiapar?! ¡Entiéndelo Leo, lo único que quiero es saber si la última cosa que realmente fue de valor para mi hermana pequeña sobrevivió al incendio! Mi padre encontró la primera nota un año después del incendio, cuando la casa se estaba reconstruyendo y todavía no sabía ni que iba a hacer con ella. Casi no se entendía nada en aquella nota, pero lo poco que leí de ella fue que era mi regalo de cumpleaños, ¡me había preparado una yincana para encontrar mi regalo! No se como se acabó diciendo que era un tesoro, o cómo ha llegado hasta vuestros oídos diez años después, ¡pero lo que sí se es que necesito encontrar mi regalo de cumpleaños de hace diez años! No tengo ningún recuerdo de ella, ni de mi madre. Ese regalo es lo único que me queda.- Calipso acabó su relato y esperó la reacción de Leo.

Leo todavía procesaba la bomba que le acaba de expulsar, al igual que todos los demás. No soportaba esos momentos, le recordaban demasiado a cuando du padre empezó a ignorarle después de la muerte de su madre. Arrugó el papel en su mano y salió corriendo de allí. Lo que más le molestaba, era que no podía enfadarse con ella. Sólo necesitaba tiempo. Además Leo no era de las personas con más tacto del mundo. Cuando vivió con su tía Callida, la había dicho que era igual que su padre, que no tenía el don de gentes. Tenía miedo de meter la pata con Calipso.

A Annabeth le temblaban las manos. Pudo sentir la presencia de los demás detrás de ella mirándola fijamente. Todo era por su culpa. ¿No podía tener un poco más de tacto? Annabeth suponía que tampoco había crecido en el ambiente más adecuado.

-Calipso yo...- comenzó Annabeth pero la castaña no la dejó.

-No Annabeth- dijo Calipso a la vez que trataba de secarse las lágrimas, pero estas no dejaban de brotar de sus ojos..- Entiendo porque lo hiciste, Sólo... espero que pueda...- pero echó a llorar para salir corriendo de allí dejando a Annabeth con un nudo en la garganta. Se derrumbó en la silla.

-Soy la persona más idiota que hay en todo la Tierra- murmuró Annabeth cogiéndose la cabeza entre las manos. Las lágrimas amenazaron con salir de sus ojos, pero unos brazos fuertes la rosearon y la atrajeron hacia ellos.

-Nada de lo que acaba de pasar ha sido culpa tuya- dijo Percy.

-Sí- respondió ella- Debí de haberlo supuesto. ¿Cómo se me ocurre? Yo sí que confiaba en ella, pero... soy tonta- dijo exasperada comenzando a llorar sobre el pecho de Percy. Piper se acercó a ella y también la abrazó.

A Annabeth aquello le sentó peor todavía. ¿Cómo podía estar llorando sabiendo que los que más estaba sufriendo eran Calipso y Leo? Era una egoísta.

-No- dijo Annabeth separándose de sus amigos.- Tengo que arreglarlo, lo voy a hacer.

-¿Cómo?- preguntó Percy.

Annabeth analizó la situación como siempre hacía en situaciones así. En estos momentos echaba de menos una madre.

-No lo sé- dijo Annabeth- Pero lo voy a hacer.

Holaaa. En mi opinión me ha quedado bastante bien al capítulo. Espero que os haya gustado.¿Qué creéis que hará la listilla?

Espero vuestros comentarios, nos leemos!!