Una historia de amor — capítulo 23
Cuando Annabeth cerró la puerta detrás de ella, Thalia estaba corriendo de un lado para el otro con unos papeles en la mano y sujetando el teléfono con la otra. Se fijo en Annabeth y con los labios artículo: "Es la Universidad Mestiza". Annabeth asintió todavía con la cabeza embotada por el beso.
Cuando Thalia dejó de hablar, miró a Annabeth con una sonrisa.
-¡Ya tengo plaza en la Universidad!- exclamó ilusionada.
-¡Me alegro!- dijo Annabeth igual de contenta.- Yo tengo una beca desde verano.
-Lo se. Nico y Leo también tienen plaza. Y Percy y Jason obviamente que también. Piper no lo sé. Y Calipso... Leo dice que quiere convencerla de que vaya a la Universidad.- Thalia hablaba tan rápido que Annabeth tuvo que tomarse un segundo para asimilar todo la información.
-Navidad está a la vuelta de la esquina- comentó Annabeth.
Thalia iba a responder, pero algo en la apariencia de su amiga hizo que callase.
-¿Se puede saber de dónde vienes a estas horas y tan mojada? Además tienes los labios...
-¡Vale!- la cortó Annabeth.- Esta mañana mi padre me llamó y me dijo que mi madre estaba aquí para hablar conmigo.
Thalia que conocía la situación de Annabeth con su madre, se sentó en la cama y palmeó el colchón a su lado para que Annabeth se sentase con ella. Annabeth se sentó y cuando iba a comenzar a hablar el ruido de la puerta la calló completamente.
-¡Menuda está cayendo! Me acabo de encontrar con Percy, estaba empapado. Además parecía drogado, se ha dado contra la puerta que da al pasillo de los chicos. Me imagino que no tiene que ver contigo Annie- dijo Piper con picardía.
-Pues...- comenzó Annabeth, pero de nuevo fue interrumpida.
-En realidad me lo iba a contar a mi, así que ven aquí- dijo Thalia. Las dos chicas se sentaron alrededor de Annabeth que comenzó a narrarles el encuentro con sus padres y el beso con Percy. Llegados a ese punto Piper gritaba como una loca mientras Thalia saltaba en la cama.
-¡Por fin, santos dioses!- gritó Piper.
Annabeth soltó una carcajada y le arrojó un cojín a Piper en la cara acallando sus gritos.
-No lo has hecho...
-Thalia...
-¡Estas muerta!
-¡Gracias Thalia!
-¡Chase como no corras te aseguro que te rapo el pelo!
-¡Socorro!
-¡Corre Annabeth, corre!
-¡No soy Forrest Gump!
Thalia había dejado de saltar en la cama y miraba atentamente a Piper con una sonrisa en los labios. Annabeth se fue acercando a la puerta lentamente, como si temiese que su amiga explotase en cualquier momento.
En un movimiento que ni Annabeth ni Thalia advirtieron, Piper saltó encima de Annabeth y comenzó a hacerle cosquillas. Annabeth tirada en el suelo con Piper encima empezó a llorar de la risa. Thalia contemplaba la escena atónita. Alargó su brazo y cogió la almohada de Annabeth. Les lanzó la almohada y las dos chicas pararon sus risas.
-No lo has hecho Thalia, dime que no lo has hecho...- susurro Piper.
-Piper das mal rollo...
-¡Cállate Annabeth!
-Vale...
-¿Chicas, qué vais a hacer?
Annabeth y Piper se incorporaron del suelo y comenzaron a caminar hacia la puerta.
-No vale, sois dos contra uno- se quejó Thalia. Annabeth rió mientras Piper se frotaba las manos. " Si esto fuese una historia de terror" pensó Thalia " No duraría mucho". Salió corriendo en dirección a la puerta seguida por Piper y Annabeth.
Hacía mucho tiempo que Annabeth no se reía tanto. Piper estaba aún peor que ella. Thalia salió corriendo hacia el pasillo de la habitación de los chicos.
Nico paseaba tranquilamente pensando en cierta chica de cabellos azabaches, cuando apareció delante de él, llorando de risa seguida por Annabeth y Piper.
-¡Nico ayúdame!
-¿Thalia?- dijo Nico divertido por la actitud de las chicas. Thalia se había escondido detrás de él evitando a Annabeth y Piper mientras se reía.
-Vale- dijo Piper- No te haremos nada si besas a Nico.
-¿Aquí?- dijo Thalia. Nico sabía que su chica podía ser muy tímida. Se dio la vuelta y besó los labios de Thalia. Piper silbó mientras Annabeth reía sin poder parar.
Una puerta se abrió de golpe.
-¡He dicho que afecto conmigo delante no!- gritó la voz de Jason. Nico se separó de Thalia asustado.
-¡A sido idea de Piper!- exclamó Nico señalando a la castaña.
-Hola cariño- dijo tímidamente Piper. La expresión de Jason se calmó al instante.
-Hola amor- dijo abrazando a su novia.
-¡Vaya Piper!- dijo Thalia- Ya se que hacer en verano cuando mi hermano se enfade, ¿no tendrás una foto tuya por casualidad?.
Piper se puso roja y enterró la cara en el pecho de su novio.
-¡El sexy Leo Valdez a llegado!- gritó Leo.- Y ya se va porque su novia le está esperando.
Leo salió corriendo con una mano en alto causando risas en el resto del grupo.
-Bueno- dijo Annabeth.- Creo que yo me voy...
-¡Yo te acompaño!- exclamó Percy demasiado entusiasmado. Annabeth sonrió ampliamente.
Cuando ambos desaparecieron por la puerta Piper soltó un gritito.
-¡Qué monos!
-Piper cariño no tienes remedio...
Annabeth y Percy caminaban por el jardín del instituto tranquilamente.
-Y... ¿qué vas a hacer con tus padres?- preguntó con cuidado Percy. Annabeth bajó la mirada.
-Supongo que nada- dijo Annabeth.
-¿Y entonces en navidad?
-Creo que me quedaré en el instituto.
-¡No puedes hacer eso!- exclamó Percy.- ¡Es Navidad!
-Es mi mejor opción- dijo Annabeth con pesadez. Me fui para no volver.
-Por mucho que lo niegues, son tus padres Annie- susurró Percy.
-Lo se, por eso duele tanto- las lágrimas comenzaron a amenazar con salir de sus ojos por segunda vez en el día.
- Me gustaría ofrecerte venir conmigo en Navidad, pero el viaje es demasiado caro.
-Percy no te lo estaba pidiendo- le reprochó Annabeth.
-Ya lo se- dijo Percy con una sonrisa.- Simplemente lo comentaba. Aunque... puedo quedarme contigo, mi madre lo entenderá.
-¡No, Percy!- dijo Annabeth- Debes ir con tu madre.
-Pero quiero estar contigo- la rodeó con sus brazos. Annabeth apoyó la cabeza en su pecho.
-Pero...
-Pero nada- la calló Percy. Annabeth sonrió tímidamente. Percy posó sus labios en los carnoso y dulces de Annabeth. Si pudiera pegarse a ella con pegamento, sin duda lo haría. Annabeth sonrió en mitad del beso y Percy no pudo evitar hacer lo mismo.
-Te amo- susurró Percy en los labios de Annabeth.
-Y yo a ti también- dijo Annabeth.
-Mmmm...- dijo Percy cuando volvieron a separarme.- Sólo han pasado dos horas desde que te besé la última vez y ya te echaba demasiado de menos. Vas a tener que venirte a la habitación conmigo.
Annabeth rió, pero se calló en el mismo instante en el que el ruido de la puerta de un coche precedente del aparcamiento retumbó en sus oídos.
Percy tiró de ella y la empujo con suavidad detrás de un matorral para ver de quien se trataba. Annabeth miró su reloj, era imposible que fuese algún alumno o profesor, ya que era la una de la madrugada, y al contrario que los alumnos, ningún profesor dormía en el edificio.
Soltó una gritó ahogado cuando vio la figura de un hombre robusto en el volante. Llevaba un traje azul marino y la mitad de su rostro estaba quemado.
-Es...-comenzó Percy, pero Annabeth le calló con un gesto de la mano. El hombre se dio la vuelta y Annabeth pudo ver los mismos ojos castaños ligeramente brillantes que tenía su hija. A Annabeth no le parecía un hombre horrible ni terrorífico, simplemente cansado y abrumado por la tristeza. Sus parpados caídos daban a entender que llevaba un tiempo sin dormir. Y las arrugas de la quemadura le hacían parecer mayor de lo que Annabeth suponía que era.
Arrancó el motor del coche y desapareció de la vista de ambos muchachos con la misma rapidez con la que había aparecido.
-¿A dónde demonios va?- preguntó Percy poniéndose de pie. Cogió a Annabeth de la mano para que también se pusiera de pie. Parecía absorta en sus pensamientos, y según Percy, así es como más bonita estaba.
-No...no lo se- dijo Annabeth. Subieron las escaleras que llevaban a las puertas de cristal de la entrada del instituto. Percy miró de soslayo a Annabeth, que parecía confusa.
-Aún hay que ir a ver si la nota de nuestra guarida todavía sigue allí- dijo Percy. Annabeth asintió con la cabeza, pero no dijo nada.
-Hoy no- dijo al fin- Demasiadas emociones en un solo día.
Percy sonrió pícaramente a Annabeth, que se sonrojó violentamente ante la mirada del chico. En una movimiento rápido Percy volvía a tener a Annabeth contra la pared. Annabeth tragó duro.
-Me...me parece que esto se está haciendo costumbre...
-Mmmm- canturreó Percy a escasos centímetros de Annabeth. Se pasó la lengua por los labios mientras dejaba su peso contra el de la chica sin llegar a hacerla daño.
-Te necesito tan cerca...
Ante aquellas palabras Annabeth sintió como su corazón bailaba la conga jugándole una mala pasada. Llevo sus manos al fuerte pecho del chico y tiró de él hacia ella. Su narices se rozaban y los labios de Percy se posaron sobre los suyos brevemente dejando a Annabeth con ganas de más. Cuando Percy se disponía a volver a unir sus labios, un carraspeó detrás de él hizo que se apartara a regañadientes de Annabeth.
-¡Ya veo que no pierdes el tiempo!- dijo la voz de Leo con sorna. Los demás aparecieron detrás de Leo, incluida Calipso.
-¡No estábamos haciendo nada!- se defendió Percy con unas ganas terribles de ignorarlos a todos y darse la vuelta para seguir besando a Annabeth.
-Nada malo- aportó Annabeth. Piper enarcó las cejas.
-Ya lo creo.
-Calipso- dijo Annabeth de pronto más seria. La nombrada la miró con intriga.- Acabamos de ver a tu padre salir con el coche...
-Ya lo se- la interrumpió la castaña- Va al cementerio, hoy es el aniversario.
Holaaa!!! Bueno, so dije que subía y aquí está, espero comentarios, besos!!!