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Amigos — capítulo 1

Hermione y su madre regresaban de hacer las compras en el supermercado, cuando un encapuchado se les acerco.

−Mama, quédate detrás. −La chica saco su varita.

−Granger soy Malfoy. −Nada mas decir eso se desmayo.

La chica guardo su varita y se acerco al chico y vio que estaba lleno de sangre.

−Herms ayúdame hay que llevarlo al hospital, está muy mal herido. −Dijo su madre.

La leona miro a su madre. −Mama nada de hospitales, no sé quien lo ha herido, pero si ha venido hasta aquí, es que huye.

−Está bien, llamare a un amigo para que se ocupe de él, ahora ayúdame a llevarlo al coche.

−Sí. −Y así las dos mujeres, se encargaron de llevarlo al coche.

OOO

Draco no sabía dónde estaba, lo único que sabía es que le dolía mucho todo el cuerpo, sobre todo la espalda.

−¿Malfoy?

Al escuchar su nombre, se giro y vio a la leona en la puerta. −¿Granger?

−Sí.

−¿Dónde estoy?

−En mi habitación, tranquilo. −La chica lo tapo bien con las sabanas y después le acerco un vaso con una pajita para que bebiera. −Es mejor que no te muevas, el médico dice que tienes suerte de estar vivo, tus heridas eran demasiado graves.

−Gracias. −Dijo el chico, cuando dejo de beber.

Herms dejo el vaso encima de una mesa, y se sentó en el suelo para mirar a Malfoy a la cara.

−¿Qué te ha pasado?

−Mi padre.

−¿Por qué?

−Porque le dije que te quería, que quería estar contigo, que no me importaba que fueras una mestiza pero él no lo acepto, ha estado torturándome durante semanas.

Al escuchar eso la chica lo miro horrorizada, no entendía como un padre podía hacer esas cosas a un hijo, sus padres siempre la trataban con amor y afecto. −Oh Dios mío, no tenias que decirle eso, si nosotros nunca nos hemos llevado bien, siempre me has odiado.

Draco la miro. −Al principio si, te odiaba pero luego ese odio se fue transformando en amor, quería decírselo a mis padres, para que cuando empezara septiembre pudiéramos intentar estar juntos.

−¿Tu madre?

−Mi madre, estaba con mi padre, creí que me apoyaría, pero no. Se puso al lado de mi padre, ahora estoy solo, me han desheredado, me han quitado el apoyo familiar, y ni siquiera estoy seguro de que tú quieras estar conmigo.

−Eres tonto. −Dijo la chica que se había puesto a llorar, se acerco y le cogió la mano con cuidado, estaba todo lleno de vendas.

Draco la miro. −Lo sé, pero no quiero estar lejos de ti.

-Descansa, ahora que estás despierto te voy a preparar algo de comer. Cuando te recuperes hablaremos, pero según el médico serán días de mucho reposo, por suerte nos faltan tres semanas para empezar la escuela.

−No volveré a la escuela.

−Claro que volverás, encontraremos una solución, ahora descansa. −La chica se levanto y le dio un beso en la mejilla.

Hermione bajo a la cocina y vio a sus padres.

−¿Qué tal esta?

−Por suerte ya se ha despertado, no sabe que se ha pasado los últimos 4 días inconsciente.

−¿Qué le ha pasado?

−Su padre, es alguien horrible, lo ha echado de casa y ahora no tiene ningún lugar al que ir.

Jane sonrió a su hija. −Se puede quedar aquí, tenemos una habitación libre, lo sabes.

−Gracias mama, ahora voy a prepararle algo de comer.

−Sí, necesita recuperarse bien.

Cuando la chica termino de preparar la comida, la subió a su cuarto, y vio que Draco estaba despierto.

−Ahora te voy a ayudar a sentarte, tienes que comer. −Dijo la chica que dejo la comida en la mesa y se acerco y con cuidado le ayudo a sentarse.

−¿Cuánto tiempo llevo aquí?

−Has estado 4 días inconsciente, tenías mucha fiebre, y algunas de tus heridas estaban muy mal, el médico ha venido todos los días a curarte, mis padres son dentistas pero nunca habían visto heridas como las tuyas. -La leona le bandeja encima de las piernas y la sujeto para que no se le cayera. −Come.

−Gracias.

−De nada, mira. −Dijo la chica que cogió un mando de encima de la mesa y encendió la tele.

−¿Qué es?

−Se llama televisión, y cómo vas a estar días en cama aún, es mejor que tengas algún entretenimiento, si no las horas pasaran muy despacio. −Hermione le enseño a usar el mando, mientras miraba con satisfacción, como comía todo lo del plato. −¿Quieres más?

−Si por favor.

−Ahora lo subo, tu mientras mira la tele.

La leona cogió la bandeja, la bajo a la cocina, la lleno de comida y la subió al cuarto, pero cuando llego vio que Draco estaba dormido, así que dejo la comida encima de la mesa y después de taparlo bien, apago la tele y bajo con sus padres.

OOO

−Herms.

−Mama. -La chica dejo el libro que estaba leyendo.

−Hay que curarle las heridas a Draco.

−Ya voy. −Hermione cogió el botiquín y subió a su cuarto, cuando llevo vio que estaba despierto. −Buenos días.

−Buenos días, ¿Cuándo me podre levantar?

La chica se sentó a su lado y le cogió la mano para mirarle las muñecas, cuando llego las tenía en carne viva, por suerte ya las tenia mejor.

−Después de que te cure, podrás levantarte, iremos a dar un paseo por el barrio, ahora se está muy tranquilo. −Herms fue al baño y en un pequeño barreño puso agua y un pañuelo, y volvió a sentarse y le limpio bien las heridas de la mano.

−¿Cómo están?

−Bien, ya pronto podrás quitarte las vendas. −La leona le curó y volvió a vendarle las muñecas. −Ahora la camisa. −Dijo la chica que fue a cambiar el agua, cuando volvió se sentó de nuevo y le quito todas las vendas, y le curó las heridas del pecho. −Esto ya está mucho mejor, fui al callejón diagon y compre algunas pomadas mágicas, y por lo que veo están haciendo efecto. ¿Te duele?

−Un poco, pero no es un dolor insoportable, como el de hace unos días.

−Bien, ahora la espalda. −Hermione le curo y sonrió. −Pronto ya no necesitaras que te curen.

−Me gusta que seas mi enfermera. −Dijo el chico sonriendo.

−Si lo sé. −Hermione se fijo que tenía una sonrisa hermosa. −Vístete, te espero abajo para ir a dar un paseo, necesitas hacer ejercicio, solo queda una semana para volver a la escuela.

−No tardare mucho en vestirme.

La leona le sonrió y bajo a la planta de abajo, para darle intimidad.

Cuando el slytherin estuvo vestido, bajo al comedor.

−Que bien que ya te has levantado. −Dijo Jane sonriendole.

Draco miro a los adultos. −Gracias a los dos por dejarme quedar con ustedes.

−No pasa nada, tenemos espacio más que suficiente, eres más que bienvenido.

Hermione miro a su madre. −Mama, nos vamos a pasear no tardaremos mucho, solo para que le dé un poco de aire.

−Sí, recuerda que aun esta débil y tiene que descansar.

−Nos vemos al rato.

Hermione le cogió de la mano y se lo llevo, mientras caminaban los dos iban en silencio.

−¿Le has dicho a Potter y Wesleay que estoy aquí?

La leona lo miro. −No, no creo que lo entiendan, para ellos tu eres el enemigo, cuando volvamos a la escuela se lo explicare.

−¿Y si no aceptan?

−Pues entonces es que no son los amigos que yo creía.

−No quiero que te separes con ellos, por mi culpa.

−Tú no tienes la culpa de nada. −Dijo la chica que le cogió del brazo y después de sonreírle siguieron con su paseo.

Un rato después, volvieron a la casa y se encontraron una sorpresa.

−¿Profesor Dumbledore que hace usted aquí?

El director miro a sus alumnos. −He traído las pertenencias del joven Malfoy, su baúl.

−¿Cómo es que las tiene usted?

−El señor Malfoy las envió a la escuela, con una nota diciéndome que usted ya no pertenecía a la familia.

Al escuchar eso Draco apretó los puños.

Hermione le cogió la mano para que no siguiera apretando sus puños. −Tranquilo, no es tu culpa.

El profesor Dumbledore miro a sus alumnos. −La señorita Granger tiene razón, por eso he venido a decirle personalmente que le espero la semana que viene en Hogwarts.

−Profesor no tengo dinero, no tengo nada, sería mejor que me olvidara de volver a la escuela.

−No te preocupes por eso Draco, nosotros nos ocuparemos de comprarte los libros. −Dijo el señor Granger sonriéndole, luego miro al director de la escuela de su hija. −Profesor nosotros nos ocuparemos del chico hasta que sea mayor de edad.

−Eso está bien, ahora no vuelvas a decir que no quieres volver a la escuela, tenemos que volver los dos. −Dijo Hermione feliz.

−Sí, lo haré, gracias.

−De nada Draco, eres un buen chico. −Dijo Jane sonriéndole.

−Bueno, yo me voy solo venia a decírtelo, tus pertenencias están en el cuarto de arriba. Buenas noches.  −Después de despedirse se fue.

George miro a Draco. −Ahora cenaremos y luego te vuelves a la cama, estas terminando de recuperarte y no nos gustaría que te pusieras mal de nuevo.

−Lo hare. −Y los miro. −Gracias por dejar que me quede aquí.

Jane le sonrió. −Eso no importa, lo importante es que tienes que terminar la escuela, es muy importante, los chicos como vosotros tienen que estudiar mucho para tener un buen futuro. −Y miro a Hermione. −Ayúdame a preparar las cosas, la cena ya esta lista.

−Ahora. −Herms ayudo a su madre a poner la mesa y pronto los cuatro estuvieron cenando.

Unos días después, Hermione y Draco estaban mirando libros, en el callejón diagon, cuando llegaron Harry y Ron.

−¿Herms qué haces con Malfoy? −Pregunto Harry mirandola.

−Somos amigos, y hemos venido a comprar los libros.

−No puedes ser amiga del hurón. −Dijo Ron.

Al escuchar eso, la leona dejo de leer el libro y miro a sus amigos. −¿Y eso porque? ¿Por qué me lo dices tú?

−¿Has olvidado todo lo que te ha hecho?

−No grites tanto que estas llamando la atención de toda la gente.

−Me da igual, que se enteren de que el te ha tratado mal.

A esas alturas, todos los miraban.

−El es mi amigo, así que espero que le tengas respeto.

−¿Respeto? Nunca. Tienes que escoger o el, o nosotros.

Herms miro a su amigo moreno. −¿Harry?

−Ron tiene razón, no podemos ser su amigo.

−¿Hermione? −Pregunto él slytherin, tenía miedo de que la chica lo abandonara.