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Por un juego de botella sus amores se verán expuestos (3G) — capítulo 27
Capítulo 27: Amar también duele.
— ¿Me quieres?
El corazón de Heather Krum latía desbocado contra su pecho. Las palabras antes dichas revoloteaban en el aire, y ella no podía hacer más que esperar una respuesta por parte del chico. Lo miró, y se volvió a sonrojar. ¿Cómo no enamorarse de un chico como él? Sin duda, era un digno veela. Los ojos de Louis destellaban y ella los admiró. Azules. Resplandecientes.
Y tan hermosos.
Ella había caído bajo el hechizo de los ojos azules.
Mientras que, Louis Weasley abría esos ojos de par en par; debido a la sorpresa. No se esperaba que la chica de cabellos negros le hiciera aquella pregunta. No pensó. Jamás se lo imaginó. A pesar de que, por supuesto, él sabía la respuesta a su pregunta.
Claro que lo sabía, pero no lo diría. No en voz alta.
— ¿…Louis?—. Heather lo llamó. Preguntándose interiormente porque el Weasley no había dicho nada en todos esos segundos de silencio—. ¿Me responderás?
Él no podía articular palabra. Sin embargo, había algo que él si podía hacer; a la perfección. Pensó millones de veces antes de decidirse por si hacerlo. Cuando, por fin, se decidió; tomó acción.
Se acercó a ella lentamente, provocando que sus respiraciones se mezclasen. Heather no podía creer lo que estaba sucediendo; ¿acaso iba a…? Sí. Lo hizo. Louis Weasley la estaba besando. Acaloradamente. Dulcemente. Apasionadamente. Y ella…, ella podía jurar que se encontraba en el cielo.
Heather Krum saboreaba los labios de Louis por primera vez. Y se sintió tan bien. Por otro lado, Louis no cabía en la alegría, ¡Merlín sabía cuánto había esperado por probar semejantes labios! Sus cabezas se movían al compás de sus besos y ella le rodeo el cuello con los brazos. Él la sostuvo, agarrándola por la cintura. Y seguían besándose; como dos niños que recibían el cálido abrazo de su amor platónico.
Que unión más perfecta, que momento más perfecto. Todo parecía felicidad en esos instantes.
Todo parecía realmente conmovedor. Y lo era, de cierto modo.
Cuando se separaron, ella sonrió. Y él se relamió los labios; contento. Por primera vez en su vida se había sentido vivo, sin aquel vacío. Heather Krum hacía que él pudiera ser feliz. Y ella ni siquiera reparaba en ello.
— ¿Entonces…?—. Suspiró Heather—. ¿Eso es un sí?
Louis se paralizó. ¿Ya les había dicho que el chico no era nada bueno expresando sus sentimientos? Siempre había sido así. Desde muy pequeño. Por ello, no respondió. Se quedó totalmente callado, por más que quería decirle que sí; no podía. Y ella por más de que le preguntará más veces; no obtenía ninguna respuesta por parte del chico. Así que, Heather sacó sus propias conclusiones. Unas conclusiones que no eran para nada ciertas. Pero ella era totalmente ajena.
⋘Él no me quiere⋙. Pensó ella.
⋘Yo la quiero⋙. Pensó él.
Alice se recostó en su cama. Estaba exhausta. Se había pasado la mayor parte de la tarde estudiando y la verdad; ella se encontraba bastante cansada. De no ser por Albus, ella no hubiera terminado de hacer todos aquellos malditos deberes.
Apoyó su cabeza sobre una almohada y comenzó a mirar el techo. Sus manos se encontraban sobre su estómago. Y volvió a suspirar. ¡De nuevo estaba pensando en Albus! ¿Por qué no se podía sacar al pelinegro de la cabeza? Se pasó una mano por el cabello; frustrada.
"— ¿Por qué no quieres decirme la razón por la que no quieres ser mi novia?
— ¡No es que no quiera ser tu novia…!
—Pero eso es lo que me estás dando a entender… ¿es acaso que hice algo mal?
—No, no, no. No has hecho nada mal, es que… Puff, no puedo explicarte.
— ¿Cómo que no puedes explicarme, Ali? Si puedes. ¿No me tienes confianza…?
— ¡Claro que la tengo! Sólo que… ¡no es algo que se pueda explicar, ¿sabes?!
— ¿No te gusto, verdad?
— ¡Claro que me gustas, Albus! ¿Cómo no me vas a gustar? Eres el único chico que hace que yo suspiré como una idiota, eres el único que puede hacerme sonrojar con tan solo un roce de manos, eres el único que me encanta, eres el único que me hace sentir especial…"
Y pensar que tan solo esa "pequeña" conversación se había llevado a cabo ayer. ¿Su conversación el día de hoy? Esa era otra historia... De la cual, Alice no tenía ganas de recordar. ¿Por qué? Porque le dolía. Sin embargo, su cerebro tenía algo contra ella. Y provocó que recordará cada frase, cada sentimiento propagado en sus palabras.
"Ella se sentó en el césped y miró al cielo. Bufó. No quería hablar de eso, no quería. De hecho, desde que ocurrió aquel suceso; juró jamás compartirlo con nadie. No quería que nadie la vea flaquear, no quería que nadie conociera su lado más débil. No quería que absolutamente nadie supiera del porque ella odiaba el hecho de estar unido a alguien sentimentalmente.
—Te contaré—. Mencionó Alice mordiéndose el labio—. Hubo un tiempo en el que mi vida era completamente feliz, donde mis padres se demostraban a cada minuto lo mucho que se amaban. Y cuando pensé que todo iba bien entre ellos, fue cuando más equivocaba estaba. Un día visité la oficina de mi padre, tan solo tenía 10 años en aquel entonces y lo vi llorar. Era la primera vez que veía llorar a mi padre, se le notaba tan devastado. Y yo me le quede viendo, lo abrace con fuerza y le pregunte que le sucedía. No me respondió, jamás lo hizo. Ese mismo día mi mamá no volvió a casa, la espere en la acerca, como solía hacerlo de pequeña. Pero no apareció. Estuve días en aquella miserable acerca. Cuando me di cuenta de que ella nos había abandonado; a mí, a mi padre y a mi hermano.
Albus la miraba con los ojos muy abiertos. Nunca pensó que… Realmente, nunca se imaginó algo así. La abrazó con fuerza y le brindó todo su apoyo.
— ¿Ahora entiendes, Albus…? Nada es para siempre. Siempre alguien termina yéndose."
James S. Potter caminaba como alma que lleva el diablo por los pasillos de Hogwarts. Estaba demasiado enojado consigo mismo. ¿No debió besar a su prima, no es así? Él lo sabía, era incorrecto. Sin embargo, al verla allí, recostada en su cama… no se pudo contener. Él la quería, claro que lo hacía. Era la primera chica que él en verdad quería. Entonces, ¿Por qué no se le permitía ser feliz con ella?
Claro, porque son primos.
— ¡James!—. Gritó una voz no muy lejos de donde él se encontraba—. ¡James! Maldita sea, ¿Por qué demonios caminas tan rápido?
Fred llegó hasta él, evidentemente cansado por la gran corrida que se tuvo que dar. Se paró frente a su primo y lo miró interrogante. James simplemente escondió la mirada. No estaba para las tonterías de su primo en esos momentos.
— ¿Qué demonios quieres, Fred?
—Eh, tranquilo—. Fred alzó sus manos en señal de rendición y soltó una carcajada—. Diablos; te ves mal. ¿Acaso una chica no cayó bajo tus encantos…?
James rodó los ojos. ¡Realmente ya no le importaban las demás chicas! Lo único que estaba en su mente era la imagen de Dominique Weasley; sonriente y abrazaba a él. Uff, de nuevo estaba pensando en ella. ¿Por qué no podía quitársela de la cabeza?
— ¡Fred, no estoy para tus estupideces! En este instante no, ¿está bien? ¡Estoy harto de todo; lo único que quiero hacer es ir a mi cama y dormir hasta que no dé para más!—. Exclamó el pelinegro, totalmente fuera de sí. Fred jamás lo había visto en ese estado, jamás le había gritado de esa manera. Por ello, sabía que algo realmente importante le estaba preocupando a su primo favorito.
— ¿Qué te sucede? Maldición, jamás te he visto así…
— ¡Ya no sé qué hacer, ¿sabes?! No sé si quedarme callado o ir donde está ella y decirle todo lo que siento, no sé si es mejor que no nos veamos más… ¡De todas formas sería inútil porque…!—. Se cogió el cabello; frustrado. Volvió a bufar y se recargó contra la banca que se encontraba justo a un lado de él. Se sentó y se mordió el labio—. Lo que más me pregunto es… ¿Por qué cuando, por fin, he encontrado a alguien que me hace completamente feliz… es incorrecto el que estemos juntos? No lo entiendo…
Fred lo miró y lo entendió. Claro que lo hizo. ¿Quién no podría ver el dolor en los ojos de James?, ¿Quién no podría darse cuenta lo mucho que quería a aquella chica?
—No sé de qué chica me estás hablando… Pero no creo que el estar con alguien sea malo, James…
—Ese no es el problema, Freddie.
— ¿Entonces cuál es?
—El problema es que me enamoré de la chica con la cual comparto familia. Me enamoré de Dominique Weasley. Y a pesar de que traté con todas mis fuerzas sacármela de la cabeza, se me es imposible. No puedo olvidarla.
Y es que uno no sabe qué tan enamorado está, hasta que quiere irse pero no puedo hacerlo. Y eso James S. Potter lo sabía muy bien.
Si algo se había jurado Lily Potter desde pequeña era que jamás lloraría por un chico. Sin embargo, ahora no estaba tan segura. ¿Por qué cada vez que pensaba en Lorcan un gran vacío aparecía en su pecho? Porque lo extrañaba y odiaba el hecho de que no estarán juntos. Odiaba el saber que sólo serían amigos. Y sobre todo, saber que ella no podía hacer nada para cambiarlo.
Entró en su habitación y la cerró dando un portazo. Apoyó su cabeza contra la puerta y lloró. Las lágrimas caían por sus mejillas y ella no lo soportaba. ¡Estaba cansada de llorar! ¿Dónde quedó "el jamás lloraré por un chico, es la cosa más estúpida del mundo"? No lo sabía y a estas alturas ya no le importaba demasiado.
Permaneció allí por unos minutos, hasta que escuchó un golpecito en su puerta. Se sobresaltó pero no la abrió. No quería que nadie más vea sus lágrimas.
— ¿Lily, estás bien? No te he visto en la cena...
La voz de su prima llegó a sus oídos. La voz de Rose. Lily confiaba mucho en ella, quizás contarle lo sucedido la pueda calmar un poco. Así que, secó sus lágrimas y sorbió de su nariz. Se miró un segundo en el espejo; sus ojos estaban algo rojos y no había rastro de una sonrisa. Se resignó y abrió la puerta con la mirada en el suelo.
— ¡Lily! ¿Pero qué…?
A veces, cuando uno está verdaderamente triste; lo único que necesita es un abrazo.
Por ello, la chica antes mencionaba se lanzó sobre su prima y la abrazó con fuerza. Necesitaba aquel abrazo, necesitaba que alguien la reconfortará. Necesitaba que alguien le diga; "todo estará bien". Tal como solía hacerlo su madre cuando ella se encontraba triste.
—Rosie…
—Merlín, Lily. ¿Qué ha sucedido? Dime, por favor…—. Mencionó Rose mordiéndose el labio inferior. Estaba más que preocupada por su prima—. Me duele verte así.
Cuando Lily se separó, la miró directamente a los ojos. Los cerró y los volvió a abrir, hasta que al fin se vio dispuesta a hablar—. Yo… Es que… Lorcan…
—Están juntos, ¿no es así?
Rose lo sabía. Todos sus primos lo sabían y consideraban que hacían una hermosa pareja. Sólo un ciego no vería en sus ojos lo enamorados que estaban.
Lily negó con la cabeza repetidas veces y escondió su cara con las manos—. Nunca fuimos nada… pero siempre hubo algo, ¿sabes? No fuimos novios, pero nos queríamos. Nos besábamos y en esos momentos yo era completamente feliz…
Rose la abrazó con delicadeza. Se sentía fatal por su prima, no se imaginaba para nada algo como esto. No se le cruzó por la cabeza que el motivo de su tristeza fuera por Lorcan Scamander. Creía que todo iba bien entre ellos—. ¿Qué sucedió entre ustedes, Lils?
—Él dijo que nos estábamos haciendo daño… Y creo que tiene razón. Dijo que seamos amigos…
Pasaron minutos, quizás horas en las que Rose le brindó apoyo a su prima. Ellas siempre fueron muy unidas, ¿saben? Desde muy pequeñas siempre estaban cuando la otra la necesitaba. Y esta vez no sería la excepción, claro está.
Lily ya estaba dormida cuando un ruido se escuchó por afuera de la habitación. Rose se paró de la cama, se acomodó el uniforme y salió para ver de quién se trataba.
— ¡Rose, aquí estás! Te he estado buscando como un loco—. Le reclamó Albus, al tiempo que se pasaba una mano por el cabello—. No tienes ni idea de la que se ha armado en el comedor. Y exijo una explicación.
— ¿Pero de qué estás hablando?
— ¿Por qué Joseph Krum le está diciendo a todo el mundo que estás saliendo con Scorpius?
Alexander no esperaba que Lucy lo perdonará de inmediato. Sabía que probablemente ella jamás lo perdonaría. Sin embargo, eso no disminuía el dolor que sentía. Jamás en toda su vida se había sentido como ahora; miserable, idiota y patán. No sólo le dolía el saber que jamás volvería a tener a su Lucy con él, también le dolía que ella sufriera. Le dolía en lo más profundo de su corazón.
No pueden imaginar lo mucho que le dolía.
En todo lo que quedaba de día había tratado de hablar con ella. Pero Lucy no se dejaba. Y él sabía que tenía todo el derecho de estar enojada. Por supuesto que lo sabía.
¡Merlín, él en verdad la quería! Cada día que pasaba se daba más cuenta de ello, pero ya no podía deshacer la apuesta. Y lo sabía. Y ahora que ella se enteró de todo; le dolía.
¿En serio habría algo que él podría hacer para que ella lo perdonará? No lo sabía. Pero él iba a hacer de todo por recuperarla.
Porque estaba más que enamorado de Lucy Weasley.
¡Hola! ¿Cómo están? Espero que bien :) Ojala les haya gustado este capítulo. Por favor, comenten me hace happy jaja <3
¡All The Love!