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Por un juego de botella sus amores se verán expuestos (3G) — capítulo 26

Capítulo 26: Enamorado de la apuesta.

Desde pequeña le habían dicho que era una dulzura de persona. Siempre educada, risueña y sonriente. Su sonrisa formaba parte de ella, y juró que nada ni nadie le harían perderla. Sin embargo, ahora no estaba tan segura. Abrió los ojos dolorosamente y no pudo evitar sentirse tan miserable. Como si el mundo que ella creyó hermoso, en realidad había sido una maldita imaginación.

Escuchó las palabras de Alexander, sin poder creérselo del todo. Aún seguía en ella una pizca de confianza. Esa pizca que te hace creer que hay otra versión de la historia, esa pizca que te hace caer ante las mentiras de todos, esa pizca que duele. Y que te hace sentir tan vulnerable.

—En verdad, lo siento—. Le dijo él, mirándola. Se mordió el labio inferior y comenzó a decir—. ¡Lo siento! No quería… En verdad, no pretendía… No creí que me enamoraría de ti. ¡Pero lo hice! Me enamoré de la apuesta. Me enamoré de ti… Perdóname… Solo… Perdóname.

Ella levantó su mirada del suelo para mirarle. Retenía las lágrimas que se aproximaban a salir despavoridas. Y frunció los labios. Sus ojos expresaban el más puro de los temores y las decepciones. Alexander no pudo con la imagen que tenía ante sus ojos y el asco en sí mismo comenzó a florecer más y más.

—Dulzura… No, no, no. No llores… Perdóname... Soy culpable…

Lucy levantó la palma de su mano en señal de que se callará. No podía ni pronunciar palabra. Tenía un nudo en la garganta que no le permitía hablar, porque si lo hacía unos desgarrantes sollozos estallarían de su boca. Y no quería. No quería. No quería. No quería.

Volteo sobre sus talones y al darse la vuelta; se permitió llorar. Recién allí, a espaldas de él; se lo permitió. Caminó lejos de Alexander y todo lo relacionado con él.

— ¡Lucy…! Perdóname… ¡Yo te quiero! ¿Es que no lo entiendes?—. Prácticamente sollozo él. Pero Lucy no se volteó; demasiado era el dolor que emanaba de la joven.

Y cuando ya nadie la podía ver; se desparramo en el piso. Se cubrió el rosto con las manos y lloró. Se aferró a sus rodillas y escondió su cara entre ellas.

Las paredes se caían alrededor de ella y todo lo que creía perfecto; no lo era.

Es hora de despertar del sueño, Lucy Weasley.


Si existe una palabra para describir a Louis Weasley, es evidentemente; un imbécil. Y créanme, tiene mucho sentido. Tener a la chica de tu vida al frente tuyo y no darte cuenta; es ser un perfecto imbécil. Y aunque él lo presentía, nunca lo creyó totalmente. ¿Enamorado él? Puede ser.

Miraba el cielo, mordiéndose el labio inferior. Las estrellas resplandecían y se veían tan alegres; brillantes. Todo lo contrario a él. Louis nunca había sentido lo que era ser amado por alguien. Obviamente, alguien que no sea de su familia. Y cuando aquella chica; de cabellos negros y mirada espectacular, entró a su vida… Pudo sentirlo de cerca; el sabor de ser amado y hechizado a la vez.

¿Es acaso que estaba ciego o algo parecido? No lo entendía. Todo se escureció y lo único que quería era desaparecer. Se pasó una mano por el cabello y suspiró. Jamás se había sentido tan confundido en toda su vida.

En cuanto se paró y volvió al castillo supo que algo no andaba bien, que siempre hubo un pequeño vacío en su interior, un vacío que él anhelaba que alguien llenará. Y ese alguien no era ni más ni menos que la chica que estaba parada en frente suyo.

*Heather Krum.*Silenciosa y soñadora. Se revolvía sus manos nerviosamente y tenía un único pensamiento; el cuál no dejaba de atormentar su mente. Las palabras de Molly seguían en su interior; quebrándola. Y que hacía que miles de preguntas abarrotarán su mente.

—Venga, Heather. A mí no me puedes mentir. Sabes, desde hace mucho tiempo, que él te gusta. Entonces, ¿para qué guardarte ese sentimiento? Lo único que hace es que te carcomas por dentro. No te pido que vayas y le digas lo que sientes. Sé que sería demasiado para ti, pero… ¿Para que lamentarte y fingir que eres solo su amiga cuando lo que más deseas es que te diga que te quiere?

La pelinegra suspiró y sentía como sus manos temblaban, la chica estaba más que nerviosa. Sentía como un millón de mariposas revoloteaban en su estómago y como los sentimientos hacia el rubio se hacían más que evidentes. Ya no valía la pena seguir fingiendo que no sentía nada por él, nada más que una simple y sencilla amistad. Porque… la verdad y la única verdad era que deseaba que los labios de Louis estuvieran sobre los suyos.

—Tú…— Empezó a decir ella, mirándolo fijamente. Tratando de contener sus nervios—. Solo, necesito saber algo, Louis.

Él la miró. Y por un momento pensó que su corazón se saldría de su pecho. Y allí, parado frente a ella; lo supo. No más mentiras a sí mismo, no más la palabra "amiga", no más. Lo que Louis Weasley quería era abrazarla y nunca dejarla ir.

— ¿Qué deseas saber?

—Quisiera saber lo que sientes por mí. Ya no somos niños, Louis. Ya no soy la niña que se callaba sus sentimientos, ya no soy la niña que fingía haberte superado, ya no lo soy. Soy consciente de que me gustas, de que quizás tu no sientas nada por mí, de que…—. Suspiró y finalmente le preguntó—. Si quiera podría saber si… ¿Me quieres?


— ¿James?—. Preguntó una voz por afuera de la habitación— ¿Dominique ya despertó?—Al entrar se dio con tal sorpresa; vio a sus dos primos besándose.

Dominique y James se sobresaltaron. Abrieron los ojos como platos y miraron hacia donde había aparecido el sonido. Rápidamente se dieron con la sorpresa de que Hugo Weasley los miraba asombrado.

—Hugo…

— ¿Pero qué demonios estaban haciendo?—. Preguntó Hugo sin poder dar crédito a sus ojos—. ¡Por Merlín…! No me digan que… ¡Mierda!

—Hugo… Yo…

— ¿Tu qué, James?—. Volvió a preguntar él, empezando a impacientarse—. ¡Te estabas besando a nuestra prima! Sé que eres un mujeriego, pero de ahí a comerte a Dommy… ¿Qué demonios pasa por tu cabeza?

Recibir una reprimenda por parte de tu primo, que encima es menor que tú, no era nada gracioso para James S. Potter. Este último; suspiró. Sabía que era incorrecto. ¡Por supuesto que lo sabía! Pero… Él… en verdad quería a la chica pelirroja que se encontraba a su lado.

La observó. Tan linda y muerta del miedo. Supo desde el principio que besarse con ella sería incesto, pero… ¡Merlín, cuanto anhelaba posar sus labios sobre los suyos! Y tanto tiempo aguantando, lo había llevado a esto.

—Hugo, por favor, no se lo digas a nadie…

—No le diré nada a nadie, James—. Les dijo Hugo para alivio de ambos amantes. Sin embargo, dicho alivio no duró demasiado—. Si me prometen que esto… no volverá a suceder.

Y tras oír esas palabras; los corazones de James y Dominique estallaron despavoridos sobre sus pechos. Que mierda de vida, cuando por fin habían creído que lo suyo podría tener futuro… venía esto.


—Mi chica, solo mía. Y lo que es mío; es solo mío.

— ¡Desde aquí puedo oler tu mentira, Malfoy!—. Exclamó Joseph apretando los puños—. ¡Suéltala de una vez!

Rose se mordió el labio inferior y se sonrojó notablemente al notar como Scorpius la sostenía. Él al notarlo; dejó escapar una sonrisa de sus labios.

— ¿Lo ves?—. Refutó el Malfoy—. Es mi chica.

— ¡Estás loco!—. Gritó Krum sumamente molesto—. ¡Ella no es tuya… es imposible!

—Por supuesto que no es imposible—. Declaró Scorpius acariciando con dulzura la cabellera de Rose y sosteniéndola con suma delicadeza—. Tú ya tuviste la oportunidad de besar sus labios antes. Ahora es mi turno.

Joseph se sorprendió. Pero, por fin, lo entendió. ¿Quién no lo entendería? Cualquiera que viera a Rose Weasley y a Scorpius Malfoy juntos; se daría cuenta del fuego que hay entre ellos. Y sobre todo, el deseo y amor que emanan sus miradas.

Por otro lado, a Scorpius Malfoy no le importó nada que Joseph Krum lo mirara con ira. De hecho, lo hacía sentirse bien. Puesto que, de una vez por todas; Krum podría dejar a su chica tranquila.

Podría dejar a la chica de Scorpius Malfoy tranquila.

Así que, aprovechando el momento para dejar todas las cartas sobre la mesa; el Malfoy tomó la mano de su novia con suavidad y la llevo a otro lugar. Dejando a Joseph totalmente confundido.

Tal vez Scorpius había sido algo duro con el chico Krum. Pero, la verdad es que… nadie, absolutamente nadie; le quita a Scorpius Malfoy lo que más ama en el mundo. Y si alguna persona se atreve a hacerlo, deberá prepararse para la furia de un chico enamorado.


—Lily… yo…

—Te quiero demasiado, Lorcan—. Le dijo ella aferrándose al escritorio—. Y no soporto que estemos separados… ¡No lo soporto! Yo… te quiero de vuelta, Lorcan…

Lorcan suspiró, se pasó una mano por sus rubios cabellos y se cubrió el rostro con las manos. Esto se estaba volviendo muy difícil para los dos. Y se daban cuenta de ello… Pero también se daban cuenta de que no podían reprimirse a sí mismos. ¡Sería inútil! Ambos sabían que se querían más que a nadie en el mundo.

—Yo también, Lily. No podrías imaginarte lo mucho que te quiero.

— ¿Entonces…, cuál es el problema?—. Preguntó la pelirroja, mientras una pequeña lágrima pasó muy cerca de sus labios—. ¿Por qué no podemos intentarlo?

—Porque… porque nos estamos haciendo daño, Lils. Mucho daño. ¿No te das cuenta? Estás sufriendo, y yo también—. Mencionó él acercándose a ella y estrechándola en sus brazos con delicadeza.

—Pero… podemos intentar…

—No, Lils—. Volvió a decir él, mientras sentía como cada pedazo de su corazón se rompía una y otra vez—. Creo que lo mejor es no seguir juntos…

— ¿…Qué? ¿Cómo puedes decir eso?—. Lily lloraba y escondía su cabeza en el pecho del rubio—. Yo… No podría…

—Lils, es lo mejor—. Le dijo Lorcan con el dolor en su corazón—. ¿Crees que es fácil para mí dejarte ir? Claro que no. Pero… es lo mejor para los dos…

— ¿Y qué pretendes que seamos? ¿Amigos acaso?

—No lo sé… Pero sé con certeza que no podría ser tu amigo cuando lo único que quiere es besarte los labios.

— ¿Entonces…? ¿Simplemente seremos como unos completos extraños?, ¿nos trataremos así?

—Yo… Lily no pienses que yo quiero eso…

— ¡Pues parece! ¿Sabes, Lorcan? Está bien. Si quieres eso, está bien. Seamos amigos, pero no pienses que mis sentimientos cambiarán. Porque, créeme no lo harán.

Lorcan y Lily pudieron asegurar cuán miserables se sentían en ese momento. No es fácil, no es nada fácil dejar ir al amor de tu vida, ¿saben?


"Los amigos no se besan como lo hacemos nosotros, Alice."

Las palabras de Albus seguían en su mente. Y ella no hacía más que morderse el labio y pensar, pensar y pensar. ¿Qué eran ellos? No lo sabía, hace poco creía saberlo, pero… ¿ahora?

Definitivamente su mente estaba hecha un lío.

Ella quería bastante a Albus, eso era obvio. Pero… empezar una relación formal era superior a sus fuerzas. ¿Y eso por qué? El motivo de ello estaba muy refundido en su cabeza, y nunca compartía con nadie su razón del porque odiaba lo formal.

Jamás lo diría. O al menos, eso creía.


¡Hola, holaa! ¿Hay alguien allí? Quizás sí, quizás no. De nuevo me he demorado en actualizar y no tengo una buena excusa, la verdad :( Bueno, mis dulzuras, ¿Qué les pareció el capítulo? ¡Por favor, díganmelo en los comentarios…!

All The Love!