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Por un juego de botella sus amores se verán expuestos (3G) — capítulo 25
Rose Weasley mordió su labio inferior con fuerza, estar en una situación como esta era realmente desesperante. Estaba que moría por dentro. ¡Menudo momento en el que se le ocurre a Joseph Krum proponerle aquello! Se había quedado muda, las palabras no salían. En cambio, sus ojos estaban muy abiertos; sorprendidos al cien por cien.
-¿Rose…?-la llamó Joseph sumamente extrañado, y con el rostro ruborizado-. Mira; sé que hemos pasado por mucho… Estoy consciente de que probablemente ya no sientas lo mismo que antes… ¿Pero podríamos intentarlo, no? Después de todo yo te di tu primer beso… Yo…
-Joseph, no sigas…
Rose estaba colapsada; se revolvía las manos nerviosamente, al tiempo en que miraba al suelo. Ella suponía que su conversación con Krum no la había escuchado Scorpius, lo que Rosie no sabía es que Malfoy podía tener muy buen oído cuando se lo propusiera. Ella tragó saliva y se pasó una mano por su largo cabello. Claro que no quería herir los sentimientos del Krum. Sin embargo, ¡que se le podía hacer! Dejar a Scorpius no estaba en sus planes, por supuesto. La única solución era… evidentemente rechazar la oferta de Joseph.
Por otro lado, Scorpius Malfoy siempre fue bastante bueno para espiar conversaciones. ¡Por algo era un Slytherin muy astuto! Por ello, desde su escondite pudo visualizar a la perfección a su chica con Krum. Y al oír la declaración de este último; un sentimiento de celos invadió en su interior.
-Sólo dame una oportunidad, Rose-propuso Joseph con una pequeña sonrisa-. Te prometo que te demostraré lo que otras personas jamás podrán.
La chica se quedó quieta, vaya que no se esperaba tal propuesta. Se encontraba helada; ¡no tenía ni idea de que le podría decir! Cabe aclarar que no quería absolutamente nada con él. Estuvo a punto de decirle que lo suyo ya había acabado, que lo pasado era pasado… Sin embargo, justo cuando iba a abrir la boca; alguien la interrumpió.
-Lo lamento, Krum-replicó una voz que poco a poco salía de entre las sombras de aquella habitación-. Ella no está disponible. Y créeme, hay personas que demuestran mucho por ella.
Rose se estremeció al oír la voz de Scorpius cerca, aunque también se alegró de que fuera él quien la sacase de semejante problema.
-¿Malfoy?-preguntó molesto Joseph-¿Qué haces tú aquí?
-Eso no te incumbe-prosiguió-. Así que te pido que te alejes lo más posible de mi chica, ¿entendido?
Joseph no pudo dar crédito a sus oídos-¿Tu chica?
-Lo que oíste-Scorpius agarró a Rose delicadamente de la cintura, provocando un sonrojo en esta-. Mi chica, solo mía. Y lo que es mío; es solo mío.
Lucy corría y corría, podía sentir el viento pasar por todo su rostro. Pero no le importó. Lo único que aquella pelirroja necesitaba era un refugio; y ese refugio era ni más ni menos que una persona. Ese chico que tanto le había hecho sentir; que quería con cada pedazo de su ser. Aquel chico que probablemente también sea la causa de sus peores desdichas.
Cuando, por fin, lo encontró recogiendo un par de libros, la chica no lo dudo ni por un segundo así que corrió aumentando su velocidad. Se abalanzó hacia él y lo abrazó con fuerza, Alexander se sobresaltó pero de todas formas correspondió al abrazado de su chica.
-¡Lucy!-exclamó Alexander sorprendido-¿Qué sucede?, ¿te encuentras bien?, ¿te ha pasado algo malo…? Dulzura, dime que…-El chico al no recibir ninguna respuesta por parte de la pelirroja, la abrazo aún con más fuerza; proporcionándole todo su cariño-. Tranquila, dulzura. Yo estoy aquí.
Lucy al oír aquellas palabras; sonrió. Definitivamente estar en los brazos del Nott era reconfortante, estar allí la había hecho sentir mucho mejor. En el momento en que ella ya se había calmado lo suficiente; se separó de él. Aún tenía unas cuantas lágrimas en la cara; que Nott estaba sacando con sus manos-Ya estoy mejor-sonrió ella.
Alexander al ver su sonrisa, también sonrió-Ahora, ¿me dirás porque estabas triste, dulzura?
-Es una tontería-se mofó ella despacito-. En realidad, no sé porque lo escuché, ¿sabes? Qué estúpida soy.
-Lucy, tú no eres ninguna estúpida-Alexander le acarició la mejilla con delicadeza-Espera, ¿escucharle a quién?
-Es una larga historia. No tiene importancia.
-Dulzura… Dime…
-Si tanto insistes…-Lucy suspiró y se relamió los labios para después decir-Chace me dijo una estupidez sin sentido. Me dijo algo como que…
-¡¿Chace?!-exclamó Alexander abriendo los ojos de par en par.
-Sí, ese mismo. Él me dijo que yo para ti era solo una apuesta. ¿Sabes? Por un momento me lo creí; por eso lloraba. Luego me di cuenta de que era una estupidez, ¡es imposible! Tú jamás me hubieras apostado-declaró Lucy abrazando de nuevo al Nott-. ¿Es imposible, verdad?
Alexander se quedó helado. La quería y vaya que sí. La quería a ella más de lo que se quería a sí mismo. Más de lo que incluso hubiera querido a alguien. Se dijo a sí mismo que sería muy injusto; muy injusto hacerle daño.
La cabeza le explotaba. No, no, no. No podía seguir con esa mentira. No podía hacerle más daño a la chica que más quería. Por eso, decidió decirle todo. Absolutamente todo.
-Dulzura…-lágrimas le corrían por el rostro-Yo…
Lily se aferraba a Lorcan suavemente. No se soltaban; porque se alguna u otra forma ellos se querían. A pesar de todos los problemas; se querían. Siempre fueron "Lily y Lorcan"; los niñitos que corrían por los pasillos burlándose y mofándose de ellos. Recordaba cuando él siempre la molestaba y ella siempre le respondía sarcástica.
Pero habían crecido. Y Lorcan se dio cuenta por qué siempre molestaba a la pequeña de los Potter, porque le prestaba mucha atención y visualizaba cada una de sus expresiones. Él se dio cuenta de que la quería, y ella también. ¿Perfecto, no? ¿Quién demonios iba a pensar que iba a ser mucho más difícil que eso?
-No lo entiendo-comentó Lily abrazando a Lorcan con delicadeza-. ¿Por qué…?-ella suspiró. Era difícil para ella, ¿saben? El tener que mencionar los momentos tristes; en los que él la ignoraba por completo. Momentos en que se trataban como si fueran unos desconocidos-. ¿Por qué estabas tan molesto…? Yo… no sé qué hice para que…
Lorcan acarició la cabellera de Lily y suspiró-¿En serio que no lo sabes?
Lily alzó la mirada y negó varias veces con la cabeza-Por supuesto que no lo sé… Pero… dime qué es. Y te explicaré, sólo dime que…
Lorcan se pasó una mano por la cara y se dirigió a su cómoda. Allí, Lily pudo ver con total claridad un puñado de cartas arrugadas y algunas rotas. Se dio cuenta. Claro que sí, Lily supo porque él estaba de aquella manera… y se sintió tan mal. Jamás pensó que eso le afectaría de esa forma.
-Explícame esto, Lily-Lorcan le tendió en sus manos las cartas. Cartas que ella y Chaff (el estúpido que hizo que Lily confundiera a los gemelos Scamander en la fiesta y que casi provoca una severa disputa entre Lily y Lorcan) habían intercambiado.
Lily las agarró y evidentemente eran aquellas cartas. Ella frunció el ceño; seguía sin entender-. Pero… en estas cartas él sólo me pidió disculpas por lo de la fiesta, Lorcan…
Lorcan se sorbió la nariz; los ojos le empezaban a picar y tenía la sensación de que se pondría a llorar en cualquier momento-. ¿En serio, Lily? Porque en esas cartas hay mucho más que unas simples disculpas.
-No sé a qué te refieres…
-¡No le niegues, Lily! Él se te insinuaba, te coqueteaba y sí estoy celoso de eso. Pero, ¿sabes qué me puso realmente mal? El que tú no lo cortaras de raíz, el que tú no le dijeras que se deje de coqueterías, el que tú no me lo contarás…-Un nudo se formó en la garganta del chico y se obligó a callar. No quería llorar. ¡Pero aquello lo hacía sentir tan mierda!, amaba a esa chica con locura y ella… a veces él no sabía lo que ella pensaba, sentía y eso lo confundía-. Sólo dime… ¿Qué pasaba por tu cabeza?
Los ojos de Lily se llenaron de asombro y ella se vio tan perpleja, que apenas pudo pronunciar palabra-No es lo que tú crees… ¡Yo no le coqueteaba!
-¡Tú no lo hacías, pero él sí!
-¿Qué querías que hiciera?-preguntó ella-¡No podía decirle que se vaya a la mierda porque… realmente se veía arrepentido y…!
-Eres tan ingenua, Lils-Lorcan la miró directamente a los ojos-. Las personas muchas veces hacen lo que sea contigo y tú apenas te das cuenta. Por eso, no viste que el imbécil de Chaff solo utilizó las "disculpas" falsas para acercarse a ti.
-¿Qué…? Pero… yo creí…
-Lo sé, Lily. Sé que tú creías que él sólo te había escrito para pedirte perdón. Pero no era así, él siempre tuvo otras intenciones y tú… te hiciste la ciega.
-Yo… lo siento, Lorcan-Lily cubrió su rostro con sus manos. Se sentía tan avergonzaba e ingenua-Probablemente jamás me perdones… ¿Es acaso demasiado tarde? ¡Demonios! ¿Es que no lo puedes entender? ¡No puedes entender que eres el único capaz de hacerme sentir un millón de cosas a la vez! ¿Es que no te das cuenta…?
Lily sollozó-¿Es que no abres los ojos? ¡Con sólo una sonrisa tuya me alegras el maldito día! ¡Ni un millón de palabras de Chaff cambiarán jamás lo que yo siento por ti…!
Y a Lily se le formó un nudo en la garganta, un montón de lágrimas se acumularon en sus ojos, suspiró y volvió a callar. Mientras que; Lorcan se reprimía por dentro; una lágrima rebelde cruzó por su mejilla.
Definitivamente el amor nunca es simple.
-¿Dominique?-la llamó James mordiéndose el labio. Verla allí; entre sus brazos, lo ponía loco. ¿Es que ustedes nunca han tenido esa sensación?, ¿esa sensación de querer besar a esa persona especial cuantas veces quisieras, pero no has podido? Porque él lo estaban sintiendo. Se supone que querer besar a su prima no era correcto, se supone que no debes tener sentimientos escondidos por la chica con la que pasaste toda tu infancia, se suponen muchas cosas… ¿Pero realmente vale la pena lamentarse y quedarse callado?-¿Dominique?
La pelirroja abrió los ojos y lo miró. Al ver los ojos de su primo, ella… perdió toda consciencia. Le importó una mierda "el qué dirán". ¿De qué demonios sirve la opinión de los demás? ¡No interesa! Lo único que de verdad importa es lo que pienses tú.
Así que, ella se le acercó. Y él también.
Podían sentir sus respiraciones muy cerca. Y él cogió el rostro de ella entre sus manos; y la besó.
Ella no cabía en sí de felicidad. Y él jamás en su vida se había sentido tan infinito.
…
-¿James?-preguntó una voz por afuera de la habitación-¿Dominique ya despertó?-Al entrar se dio con tal sorpresa; vio a sus dos primos besándose. A Dominique y James besándose; como si hubieran esperado revivir ese momento hace muchísimo tiempo.
Alice bajó la mirada, ¡Merlín sabía que ella se sentía tan feliz! Jamás en su vida pensó que Albus correspondería sus sentimientos. Pero vaya que él lo hacía. Él estaba muy loco por ella. Desde que se besaron a oscuras, todo entre ellos había sido maravilloso.
-¡Alice!-sonrió Albus corriendo hacia ella y levantándola entre sus brazos. La besó con intensidad y ella correspondió totalmente a aquel apasionado beso.
En cuanto se separaron; ambos sonrieron.
-¿Pasa algo, Al?-le preguntó ella, había notado que Albus se encontraba nervioso. ¡Claro que lo había notado! Ella lo conocía bastante bien; sabía a la perfección que cuando él se mordía el labio... algo andaba mal.
-No, es sólo que…-Albus suspiró-¿Qué somos, Alice?
Ella se tensó-¿De qué hablas?
-Me refiero a que… ¿Qué somos… los dos?
-¿Amigos?
Él negó con la cabeza-Los amigos no se besan como lo hacemos nosotros, Alice.
¡Hola! Uff, sé que no he actualizado en... ¡meses! Y en serio, perdón por eso. La verdad es que no he tenido mucho tiempo, ni inspiración. ¡De verdad, lo lamento! Trataré de actualizar cuanto antes...
All The Love!