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Por un juego de botella sus amores se verán expuestos (3G) — capítulo 24
-¿Segura?-preguntó Chace con una sonrisa maliciosa en sus labios. Era un imbécil. Eso lo sabían todos, Lucy más que todo.-Te aconsejo algo, Weasley. Aléjate de tu queridísimo "Alex" si no quieres salir con el corazón roto.
-No me alejare de él por estupideces tuyas.-exclamó la Weasley roja de la furia. No podía con eso, Chace solamente decía mentiras, ¿cierto?-Por mí tus consejos se pueden ir a la mismísima mierda.
-Oh, Weasley-río el chico-No sabes en lo que te has metido.
-¡No me he metido en nada pedazo de…!
-Querida Lucy-le interrumpió Chace soltando una carcajada-Espero que después de lo que te voy a decir no te quiebres aquí mismo. Porque créeme que no te voy a consolar, tus lágrimas no me importaran en lo más mínimo.
-Yo no lloraré.-le respondió Lucy y armándose de valor le encaró-No lloraré por historias tuyas, no lloraré por tus mentiras ni por calumnias. ¡Alexander es un buen chico, tú no eso está claro!
-Pobre, Lucy-se rió Chace sin ningún remordimiento-Déjame decirte que para Alexander eres solo una maldita apuesta.
Lucy no se lo trago. No podía, simplemente. No podía darse cuenta de la verdad, no, no podía. Era algo que Lucy Weasley siempre se reprendía; confiaba demasiado en las personas. En este caso, había confiado demasiado en Alexander que… no podía imaginarse a él haciendo algo para lastimarla.
-¡No te creo ni una sola palabra!-gritó Lucy aferrada a lo que le mencionó Alex; "No creas nada de lo que te diga Chace"-Él nunca me haría algo malo. En cambio, tu sí. No te daré el gusto, ¡no te creo!
-Luego no me digas que no te advertí-se encogió de hombros, mirándola con diversión-Hasta luego, Weasley.
Y Chace se fue.
Dejando a Lucy Weasley confundida y con el corazón latiendo a por mil. Se deslizo por la pared en la que se encontraba apoyada y comenzó a pensar. Pensaba demasiado.
Se debatía internamente.
"No. Alexander no sería capaz de hacerme eso."-pensó la pelirroja cubriéndose la cara.
El problema es que a veces cuando estás muy enamorada, haces la vista ciega. Por ello, Lucy Weasley no podía ver la realidad de la situación.
Oh, no. Lucy no podía ver la realidad. No podía asimilarlo.
Por ello, corrió a buscar una salida a todo eso… al lugar donde se sentía más segura; a los brazos de Alexander Nott. Pero, obviamente Lucy no sabía que ese lugar favorito la había puesto como apuesta. O… no quería asimilarlo.
Se paró y sintió una lagrima correr por una de sus mejillas, y mientras abría la puerta para largase… una voz que ella conocía a la perfección, pronunció-¿…Lily?
Lo cual causo miles de emociones en ella. Su corazón se aceleró y como por instinto volteo-Hola, Lorcan.
El verlo cara a cara hizo que miles de lágrimas se acumularan en sus ojos. Se veía tan triste, desolada y rota. Muy rota.
-No te preocupes ya me iba-volvió a decir la pelirroja con la voz entrecortada, a la vez que se acercaba a la puerta.
-¡No!-exclamó Lorcan parándose de un salto de su cama-No te vayas…
Lily no se esperaba esa respuesta. Sin embargo, una pequeña y triste sonrisa se asomó por su rostro-¿Por qué? No me necesitas, no veo por qué debó quedarme.
-Por favor-suplicó el rubio acercándose a ella lentamente.-Aunque no lo sepas, para mi desgracia si te necesito. Es por eso que te estoy pidiendo que te quedes conmigo.
Estaban demasiado cerca, podían sentir sus respiraciones y el ritmo de sus corazones.
Él no pudo soportar más y la abrazo. No le importó lo mucho que sufría por su culpa, la abrazó. ¡Cuánto la había extrañado, cuanto le había dolido ignorarla, cuanto había anhelado volver a sentir su pequeño cuerpo a su lado!
Ella lloraba en sus brazos y correspondió a su abrazo.
Tantos errores, tanto habían pasado hasta ahora que lo único que deseaban en ese momento eres abrazarse y sentir su cariño.
-No llores, por favor-Lorcan le acariciaba el cabello suavemente-Me duele hasta lo más profundo de mi alma verte así.
-Y-yo…-Lily no podía hablar. Sentía un nudo en su garganta que no le permitía emitir ni una sola palabra.-Perdóname por lo que sea que haya hecho…
Lorcan la abrazo aún más.-Tranquila... todo estará bien.
-¿Me lo prometes?
-Te lo prometo cariño.
El problema era que Lorcan no podía estar bien sin ella. Y ella no podía sin él. Dos personas que se necesitan tarde o temprano van a estar juntas. Porque ellos no solamente se necesitaban, también se querían y eso era algo de lo que nunca podrían escapar.
-Cállate, te va a escuchar.-le reprimió James a su hermano.-Déjala dormir tranquila, ¿no ves que necesita descansar?
-Vaya, jamás había visto a James preocupado.-dijo Albus sorprendido-Al parecer Dominique te importa mucho más de lo que pensaba.
Dominique dormía plácidamente en la cama de James Sirius Potter. -¿Qué hacía allí?-se podrían preguntar. El caso es que Dom había sufrido un ataque de nervios o eso era lo que dijo la enfermera. Y pues, James se había ofrecido a cuidarla.
-Dominique es alguien muy importante para mí-susurró James mientras miraba a la pelirroja dormir sobre su cama, luego cuando vio a su hermano alzar una ceja, él se reprimió por dentro-Es decir… me importa porque es mi prima y…
-Ya entendí, James-rió Albus, este último quizás estaba comprendiendo lo que pasaba por la cabeza de James S. Potter.-Por otro lado, me alegra que no le haya pasado nada grave a Nique.
-¿Lo dices por su desmayo?
-En parte, pero más porque cuando me llamaste parecía que ella había muerto. Estabas tan asustado y temeroso, jamás te había visto así.-Albus decía estas palabras tan convencido que James se asustó. -¿Y esa cara?
-Cállate, Albus.-bufó su hermano. James estaba asustado debido a que Dominique le importaba demasiado, se había vuelto una parte esencial de su vida y cuando la encontró desmayada en medio del pasillo… en verdad se asustó. No podía soportar la idea de que Dom estuviera mal.
-Bueno… ya me tengo que ir.-dijo Albus parándose de la silla en la que se encontraba sentado-Nos vemos luego, me avisas cuando Nique se despierte.
-Está bien.
-Hablo en serio, quiero estar cuando se levante.
-Pierde cuidado, te avisaré a penas se despierte.-Y tras decir eso Albus salió de allí.
James volvió a dirigir su vista a su prima. Le gustaba verla dormir… se veía hermosa -James pensaba-Tan hermosa, ¿Por qué una chica así tiene que ser mi prima?
-¿James?
-¡Nique!-exclamó su primo saltando de su silla, en la que segundos antes estaba sentado-¡Despertaste!
-Ehm… si, eso parece-habló Dominique sosteniéndose la cabeza-¿Qué sucedió?
-Bueno…-James no sabía cómo empezar. Tenía la vista fija en los ojos de su prima; verdes con un toque de gris. Simplemente perfectos a la vista de James Sirius Potter.-Yo… te encontré desmayada en el pasillo…
-Maldición.-dijo la Weasley sobándose los ojos-Ya lo recordé.
-¿Recordar qué?
Dominique suspiró y se pasó una mano por su cabello que por el momento se encontraba un tanto enredado-Recuerdo que estaba hablando con Oliver…-El que Dom estuviera hablando con su ex, a James no le sentó muy bien.
-¿Con Oliver?-James frunció el ceño. Vaya que no le sentó bien.
-Le dije algo fuerte y puf; me desmaye.-Dominique volvió a cogerse la cabeza-¡Merlín!
-¿Te encuentras bien?-preguntó James preocupado-¿Quieres ir a la enfermería?
-Por el momento, no.-Dominique no quería estar en ese tétrico lugar-¿Me haría un favor, James?
-Claro, dime.
-¿Podrías recostarte conmigo?-dijo Dominique sonrojada-Sólo… quiero un abrazo…
Y James se olvidó de todo. De los celos hacia Oliver, de todo. Lo único que le importaba ahora era ella, esa chica pelirroja que le robaba el sueño. -¿Me estás invitando a pasar una noche contigo?-preguntó James picarón. Vaya que este chico nunca cambia.
-Cállate tarado y abrázame, ¿quieres?
-Sus deseos son órdenes.-James se recostó junto a ella y la abrazo delicadamente, ella también le abrazada y sentía miles de emociones recorriendo su cuerpo.
-Lo siento Albus, en otro momento te aviso que Dom ya se despertó-James pensaba interiormente-Un momento como este no lo desperdicio y menos si es de Dom de quien estamos hablando.
Revolvía sus manos como una niña. Rose Weasley vería a su novio en la sala de menesteres y a escondidas. Eso es algo que se supone que la hija de Hermione Granger no debería hacer. Pero las reglas están para romperlas ¿verdad?
Ella caminaba con una sonrisa en su rostro, su pelo se movía a medida que caminaba y su sonrisa se hacía más grande. Podía decir que se sentía muy feliz desde que Scorpius Malfoy, por fin, se había decidido a entrar en su vida.
Cuando entró a la sala de menesteres se encontró con Scorpius ya esperándola con una sonrisa. -¡Rosie!
Rose dejo escapar un gritito de felicidad y corrió donde su novio, lo abrazó con fuerza-Estaba esperando una eternidad para que llegara la hora de venir aquí.
-Yo igual-respondió Scorpius con una sonrisa-Te extrañe.
-Pero si tan solo no nos hemos visto hace unas cuantas horas…
-Para mí, esas horas fueron eternas-replicó el Malfoy acariciándole la mejilla-¿Sabes? Tengo muchas ganas de besar esa sonrisa.
-¿Cuál sonrisa?
-La que estás poniendo justo ahora-respondió él a su pregunta, segundos después Scorpius la beso. Y sí, fue mágico para los dos. Saboreaban sus labios y aprovechaban que estaban solos para demostrarse ese amor que sentían.
Besos y más besos.
Todo era perfecto hasta que un sonido se hizo presente en la puerta de la sala. Los dos se quedaron callados, se escuchó una voz proveniente del otro lado-¿Rose?
Mierda.
-Scorpius escóndete-susurró Rose señalándole a Scorp un lugar en el cual pudiera esconderse.-No hagas ruido.
-¿Saldrás?
-Solo un momento.-Rose se dirigió a la puerta y la abrió. No se esperaba que Joseph Krum estuviera allí-Ah, hola Joseph.
-Hola, Rose… ¿Qué haces aquí?
-Pues… me había olvidado algo aquí, pero ya lo tengo.
-Bueno, yo venía aquí porque…-Joseph hizo una pausa, mientras que Rose lo veía con atención-Quería preguntarte si… ¿querrías salir conmigo?
Oh, mierda.
Antes que nada sé que no he actualizado en bastanteee tiempo. Lo sé. La verdad no sabía si continuar o no la historia. Decidí por sí continuarla, puesto que ya había algunos capítulos escritos y porque no quería dejar de hacer algo que me encanta ósea; escribir. Espero que sigan leyéndome y comentando, en serio perdón por demorar meses en actualizar.
Perdón!
All the love.