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Por un juego de botella sus amores se verán expuestos (3G) — capítulo 23

-Te besaría justo en este momento.

-Lo sé.

-…

-¿Qué estás esperando?

-Tu permiso, obviamente.

-Ya lo tienes.-sonrió, aunque su deslumbrante sonrisa no se notaba en aquella infinita oscuridad. Lo único que si se podía notar era el ansia de sus labios por juntarse, de una vez por todas.

Sus respiraciones estaban aceleradas, casi tanto como sus corazones. No podían pensar en nada más que el contacto de sus labios. Era lógico, se deseaban. Y no era un crimen exactamente.

Se conocían desde hacía mucho, quizás desde el principio se vieron con esos ojos. Pero siempre estaba el perjuicio de ser rechazado o quizás de conformarse con una simple amistad.

Se deshicieron de los prejuicios, del miedo, de los temores, de todo.       

Sólo eran ellos. Unos adolescentes que se querían por completo.

Él no lo dudó ni por un momento y la besó. Como si su vida dependería de ello. Como si no existiera un mañana. Como si el mundo fuera solo ellos.

Las velas se prendieron. Mostrando la sala común de Gryffindor y las personas que los miraban atónitos.

No les importo, en lo absoluto.


No le apetecía ir a clases, sinceramente. Si por ella fuera se quedaría en su cama, escuchando música triste y llorando como una magdalena. Pero no haría eso. -¿Por qué?- Porque eso haría ver que le afectaba lo que sucedía y ella no quería verse débil.

Así que se levantó, baño, cambio y arreglo. Su aspecto estaba normal, casi no se notaban las ojeras del no dormir anoche.

-¿Por qué te levantas tan temprano?-pregunto una somnolienta Angelique, frotándose los ojos con cansancio.

-Tengo algo importante que hacer-respondió Lily tras amarrarse el pelo como una cola de caballo.-Vuelvo enseguida.

-¿Me dirás que es lo que vas a hacer?

-Sí, claro.-respondió no muy convencida Lily. De todas formas, Angelique ya se había vuelto a dormir.

Lily Luna bajo las escaleras, procurando que nadie la vea.

Al pasar por los pasillos, jugaba con sus manos y suspiraba momentáneamente. Estaba muy nerviosa. No sabía con exactitud lo que haría. Pero como siempre… su corazón guió a su cerebro.

Corrió hasta la sala común de Slytherin. -¿Qué haría esta vez?-

Con paso seguro abrió la puerta del dormitorio de cierto chico. Él estaba dormido. Ella solo quería mirarlo. Trataba de comprender qué demonios había sucedido entre ellos. No se le ocurría nada.

Lily suspiró y se sentó contra la puerta. Viviéndolo dormir… tan plácidamente. Lo observaba, quería besarlo y a la vez golpearlo. Se sentía tan impotente.

Amaba todo de él. Su cabello, sus ojos, sus labios, la manera en la que sonríe, el cariño que le muestra a todo persona que él quiere, como la solía besar… ¡Pero como odiaba cuando se molestaba! Porque cuando se molesta, te ignora y eso… simplemente la estaba matando.

No le quedaba de otra que irse. Ya no tenía nada que hacer allí.

Se paró y sintió una lagrima correr por una de sus mejillas, y mientras abría la puerta para largase… una voz que ella conocía a la perfección, pronunció-¿…Lily?

Lo cual causo miles de emociones en ella. Su corazón se aceleró y como por instinto volteo-Hola, Lorcan.


-Buenos días, Dominique-saludaron unas chicas de cuarto año a la Weasley.

Dominique ni se inmuto. No le haría caso a unas chicas estúpidas con ganas de fastidiarle la vida a alguien.

-¿Triste?-pregunto una de ellas.

-Seguro, ya que Oliver la dejo-rió otra de ellas.

Dominique seguía caminando, sabía que no se controlaría pero tenía que hacerlo. Ósea a ella no le debería afectar los comentarios de unas niñas sin vida ¿no?

-Por zorra.                                                    

-Por andarse de besucona con su primo.

-Pobre Oli, se metió con una…

-¡Váyanse de aquí pequeñas estúpidas!-exclamó sin poder contenerse Nique-¡Lárguense a hacerle la vida imposible a otra persona!-Dominique estaba fuera de sí. Ya se había hartado. Desde que volvió a Hogwarts esas niñas la molestaban todo el tiempo.

Gracias a ellas, todo Hogwarts sabía que se había besado con su primo. Menuda sorpresa.

-Merlín, debe controlar su ira. Se siente mal desde que hasta su primo se dio cuenta que clase de chica era.

Y tras decir esto, se esfumaron. Dominique estaba sacando humo por las orejas. ¡No las soportaba! No sabía lo que estaba haciendo… solamente sus piernas corrían por si solas. No podía controlarse, no era consciente de lo que iba a hacer.

-¡Contrala a tus malditas admiradoras, idiota! ¡Me tienen hasta por los codos!-grito Dominique directamente a Oliver Wood II-¡O le diré a McGonagall que te gustan las zorritas menores, imbécil!

-¿De qué estás hablando?-pregunto desconcertado Oliver, mientras que fruncía levemente el ceño. Todas las miradas de los estudiantes estaban sobre ellos.

Dominique recién volvió en sí. Se agarró la cabeza, se sentía mareada, escuchaba las voces de las niñas de cuarto año llamándola "zorra" y otros adjetivos no muy agradables. Después todo se volvió negro.


Louis recordaba al pie de la letra su conversación con Katherine. Sin dudas, no había sido la más civilizada de todas. Pero… ¿Qué se le iba a hacer? Comprendía la molestia de Kat. Era lógico.

-¿Me buscabas?-le preguntó Louis mirándola directamente al salir del gran comedor.

Katherine asintió y lo miró con una cara de pocos amigos. Demasiado molesta-Ya no lo tolero, Louis Weasley. ¿Por qué estás tan alejado de mí?

-¿De qué estás hablando?

-Louis todo el mundo sabe que me estás evitando. Dime tan sólo porque, necesito al menos una explicación.-contestó ella con los brazos cruzados-Es lo que merezco ¿no?

Louis suspiró. Se pasó una mano por su cabellera rubia y dijo-Lo siento. Pero… ya no creo sentir lo mismo que hace unos meses…

Katherine no se lo tomó muy bien que digamos. Le gritó bastantes cosas, al final supongo que entró en razón y supo que su relación jamás volvería a ser como antes.-Bien. Creo que será mejor que lo nuestro acabe. Ya no funcionaría, de todas formas.

-Estoy de acuerdo contigo, Kat.-respondió Louis-Perdón por no decírtelo antes.

Katherine se encogió de hombros y formulo una última pregunta-¿Te gusta otra? ¿Verdad?

-No… no lo sé.

Aunque Katherine no lo supiera, si quiera. Dio en el clavo con su pregunta.

-Louis…

Y allí estaba la chica que antes él no le había prestado la suficiente atención. Que no tomó en cuenta a sus sentimientos. Se sentía mal por ello y ahora estaba pagando las consecuencias. Puesto que poco a poco él sin darse cuenta se iba enamorando de la chica de cabellos negros.

-Heather…

-¿Por qué tan solo?-preguntó ella sentándose a su lado y mirándolo fijamente. Estaban bajo un árbol. En el jardín de Hogwarts, tan hermoso como siempre.

-Nadie más quería sentarse conmigo bajo un árbol-sonrió él.

Heather también sonrió. Y Louis vio ese gesto sumamente bello. No sabía lo que le estaba sucediendo, pero lo amaba. Nunca fue demasiado bueno para descifrar sus sentimientos, esta ocasión tampoco era la excepción.

-Pues yo estoy aquí.-comentó mirando los ojos azules de Louis Weasley-Y, por cierto no estás solo. Me tienes a mí. Tu querida amiga.

No sabía porque pero la palabra "amiga" no era suficiente para él. Estaba claro que Louis Weasley quería más de aquella chica Krum. Más que una simple amistad.


Rose Weasley caminaba por los pasillos. Visualizo a Scorpius caminando junto a unos chicos de Slytherin. Ella sonrió, estaba dispuesta a saludarlo. Se acercó con pasos alegres hasta donde estaban ellos.

-Hola, Scorp-sonrió contenta. Tenía una sonrisa radiante, él sólo verlo le causaba muchas emociones y sentimientos mezclados.

-Weasley-respondió él tragando saliva. Rose frunció el ceño, no lo comprendía. ¿No quedaron en no nombrarse más por apellidos?

Los amigos de Scorpius miraban a la pelirroja desconcertados-¿Se te perdió algo Rose Weasley?-preguntó uno de ellos con el ceño fruncido.

-Eh…-al parecer Rose comprendió la situación. No era tonta como para no darse cuenta-No nada. Yo ya me iba.-Y con paso seguro se fue de allí. Comprendía porque Scorpius la había llamada así.

-Hey, Rose-susurró Scorpius corriendo detrás de ella-Ya se han ido.

-Ajá.-respondió Rose aferrándose fuertemente a sus libros.-Ve, síguelos.

-¿Qué…? Sabías que tenía que llamarte así, si no…

-Lo sé-contestó la pelirroja pasándose una mano por el cabello-Sé que no quieres que nadie se entere. Menos tus "queridos" amigos.

-No es por eso-le explicó él mirándola fijamente-Lo sabes.

-¿A que le tienes tanto miedo?-le pregunto la chica Weasley retándolo. Su sonrisa de antes se había desvanecido.

-¡No lo entiendes! Si alguien se entera sería nuestro fin.

-¡Pero Alexander lo sabe!-comentó-Y no ha dicho nada malo.

-Porque me comprende. Pero, ¿crees que nuestras familias lo comprenderán?-pregunto ahora él-¿Crees que tu papá se sentirá a gusto de que su hija este con un Malfoy? ¿Crees que mi padre y tu padre aceptarán esta relación?

Rose no lo había pensado. Se volvió a pasar una mano por su cabello rojo y cerró los ojos con fuerza.-Pensé… que te daba vergüenza estar conmigo. -y las lágrimas se apoderaron de sus mejillas.

-No, no… Jamás me darías vergüenza. Me gustaría tomarte de la mano a todas horas, besarte sin tener miedo a que nos vean… pero sabes que es complicada nuestra situación.

-Lo sé.-las lágrimas seguían cayéndose por su rostro.

-No, no llores-Scorpius trato de secarle las lágrimas-Sabes que no me gusta verte triste. Por favor no llores.-Scorpius la abrazó con delicadeza como si temería que se rompiera.

Rose se aferró a él.-Entonces, no nos podremos ver hoy.

-¿Por qué? La biblioteca….

-Nos pueden ver.

-Pero no nos vieron la otra vez…

-Sólo por suerte.-recalcó-No había nadie esa vez. Tendremos que buscar otro lugar.

-¿La sala de menesteres estaría bien?

Rose alzó la mirada y sonrío-Seguro.


-Eh, Lucy.-la llamó Chace. ¿Cuántas veces la había llamado en todo el día? Miles. -¡Weasley! No te hagas la interesante.

-¿Qué quieres?-le preguntó ella ya harta.

-Tengo algo que contarte-rió él-Algo que te servirá de mucho. De hecho, te servirá más de lo que tú crees.

-¿Y de que se trata?-Lucy rodó los ojos. Alexander le dijo que no creyera nada de lo que dijese Chace. Y eso haría. Sabía que Chace diría cualquier cosa para arruinar su relación-Rápido que no tengo demasiado tiempo.

-Se trata de Alexander Nott-empezó él-¿Sabes que él no te está diciendo toda la verdad?-Lucy se paró en seco y Chace continuó-Él sólo te está utilizando. En realidad no le importas en lo más mínimo.

-Pues no te creo-dijo ella acercándose a Chace segura-¡El jamás me haría daño! Tu solamente lo que quieres es hacernos la vida imposible. Nada de lo que me digas hará que lo nuestro acabe.

-¿Segura?


¡Hola! Dios, me he demorado mucho en actualizar. Lo sé. ¡Perdón, perdón, perdón! :( Prometo que el siguiente capítulo lo actualizaré rápida ya que tengo escritas algunas partes. Buenooo, comenten porfas! 

Besos!