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Por un juego de botella sus amores se verán expuestos (3G) — capítulo 22

Sostenía firmemente sus libros, ¿qué le tocaba ahora? ¡Ah, sí! Pociones con Ravenclaw. Sentía que todo volvía a la normalidad, extrañaba las vacaciones de verano, ¿Quién no? Pero el caso era que Albus las extrañaba por una razón en concreto. Estando en la madriguera tenía todo el tiempo para hablar con Alice, pero ahora que volvieron a Hogwarts… sabía que sería algo difícil.

-¿En qué andas pensando que te trae tan distraído, eh?-le reclamo su mejor amigo.

Albus lo miró por unos segundos y se encogió de hombros. No tenía tiempo para las preguntas que obviamente no recibirían respuestas de Scorpius.

-¿Qué te sucede ahora, Al?

-Nada-resopló Albus-Es sólo que no tolero Pociones.

-¿No toleras pociones, o no toleras que Pociones no te toque con Gryffindor?

Albus frunció el ceño-Sólo cállate, Scorp.

-Lo sabía, quieres verla ¿cierto?

-¡No quiero ver a Alice, Scorpius!

-¿Y quién la menciono?-pregunto pícaro el Malfoy.-Yo no, por supuesto.

Albus había caído. Definitivamente este chico estaba pillado por la chica Longbottom. ¿Quién lo diría? Albus Potter por fin cayó en las redes del amor.

-Es difícil de explicar lo que siento por ella, ¿sabes?

-Al parecer.

-Vayamos de una vez a clase-replico con los libros aferrados a su pecho-No quiero que Slughorn nos eche bronca.


Heather veía a Louis, este último tenía la mirada completamente perdida. Heather ni tenía idea de porqué. ¿Sería por lo que hablo con Katherine? Quería preguntárselo, pero no tenía la valentía para hacerlo.

-Hola, Heather-la saludo Molly, sentándose a su costado.

Molly la notó algo pensativa, así que decidió preguntarle que le sucedía. Pero claro, no obtuvo respuesta. -¿Me dirás?

-Sólo no creo que soporte compartir cuarto con Jessica, es muy tediosa cuando se lo propone.-mintió la chica Krum. No es que no le quisiera contar a su amiga que estaba preocupada por Louis. Sólo que… se suponía que ella debía olvidarlo de una vez por todas.

-¡Ah, era eso! Sí, creo que será difícil que compartamos habitación con ella.

-¡Buenos días, alumnos!-saludó eufórico el profesor Flitwick.-Tomen sus libros, por favor. Que comenzamos la clase.

La clase pasó y pasó. Definitivamente muchos se estaban durmiendo ya. Al finalizar la clase, Louis fue el primero en pararse e irse. Heather lo siguió, no supo porque. Sólo sus piernas la guiaron por sí solas.

-¡Louis!-lo llamó, pero al instante se lamentó por ello.

Louis paró su caminata para girarse y verla directamente, el cosquilleo volvió pero decidió no hacerle caso-Dime, Heather.

-Yo… sólo quería saber si ya habías hablado con Katherine.

-Sí, lo hice.

-Sé que no es de mi incumbencia pero como somos amigos… quería saber…

-¿Quieres saber de qué hablamos?-pregunto con total normalidad Louis.

-Perdón, sólo quería saber… Si no quieres decirme está bien-respondió ella-No tengo porque meterme en tus asuntos privados…

Louis sonrió de lado-No hay problema, Heather. No es malo tener curiosidad a veces. Ella quería hablarme de porque estaba tan ausente y le dije la verdad.

-Ah…

-Hasta luego, Heather-se despidió para luego irse de vuelta a su camino.


-¿Por qué tan solita, Lucy?-le preguntó descaradamente Chace, el ex novio de ella.-¿Dónde está tu guardaespaldas, eh? No lo veo por aquí…

-Mira Lucy, sé que me desprecias-señalo con una sonrisa de malicia-Yo también, créeme. Pero, por favor… sé madura y aunque sea dígnate a contestarme cuando te hablo.

Lucy no emitía ni una sola palabra. Sólo no quería responderle, no iba gastar su saliva por un tipo como ese. ¡Cuánto lo despreciaba! Él sólo pensar que un día estuvo enamorada de él, le da ganas de vomitar.

-Mira quien viene, tu guardaespaldas.

Lucy gira inmediatamente y una sonrisa se dibuja en sus labios al ver a aquel chico de cabellos castaños. Estaba tan confiada que Alexander jamás le haría daño, que era el mejor chico que había conocido en su vida. Lamentablemente él había cometido un error, un error que quizás sería la ruina de su relación.

Alexander también le sonrió a su chica, pero al ver detrás a Chace esa sonrisa se desdibujo.

-Hola, Alexander-le saludó Chace sonriendo maliciosamente.

-Hola.-contesto, al tiempo que agarraba del brazo a Lucy y se la llevaba lejos.

-¿Qué sucede, Alex?-pregunto extrañada Lucy.

-¿Qué hacías con él, Lucy?

-¡Por supuesto que nada! Él sólo se acercó a molestar, pero no hay porque alarmarse.

-Cualquier cosa que él te diga, no le creas ¿de acuerdo?

-¿Por qué?-volvió a preguntar Lucy-¿Todo está bien, Alex?

-Sólo promételo.

-Lo prometo.-sonrió Lucy acercándose lentamente a él-No te preocupes, no habrá nada que él me dijese contra ti. Yo sé que jamás me harías daño.

Alexander se sentía tan mal por Lucy. Fue un estúpido al aceptar aquella apuesta. Además de que se había enamorada de la apuesta.-Te quiero.

-Y yo a ti-lo abrazó.

Ella estaba tan feliz, tan enamorada. Lo que no sabía es que su corazón sería el que próximamente se rompería.


Siempre había odiado su estatura en momentos como este. ¡No alcanzaba el maldito libro, estaba tan arriba! Por más que se ponía de puntitas no lograba alcanzarlo.

-¿Necesitas ayuda?-pregunto un rubio muy cerca del oído de la chica.

-¿Es muy obvio?-se rió por lo bajo.

-Yo creo que sí.-dijo Scorpius mientras cogía el libro sin ninguna dificultad.

-No todos tienen el privilegio de tener tu estatura-respondió Rose sonriendo.

-Verás, no siempre habrá un Scorpius para alcanzarte los libros.

-¡No te burles, Scorp!-lo empujo Rose-No es gracioso.

-¿Y entonces porque te ríes?

-Porque quiero.

-Como malogras los momentos buenos, Rosie-negó con la cabeza Scorp, al ver la cara de sorpresa de Rose. Largo una carcajada.-Era sólo una broma.

-Y luego dices que yo malogro los momentos buenos.-se cruzó de brazos la pelirroja-Teñido, Malfoy.

-¿Cuántas veces tengo que decirte que soy natural?

-Jamás me harás cambiar de opinión, Scorp.

-Quizás si te beso…-dijo mientras se acercaba hacia los labios de la chica.

-¡No! ¿Sabes cuán difícil es tener que ponerme de puntitas para besarte?-preguntó ella con una risita.

-Quizás haya una solución para eso…-contesto, haciéndose el pensativo.

-¿Cuál?-pregunto pícara.-Enséñamela.

Scorpius no espero más. La levanto y la recargo en una de las estanterías. Las piernas de ella estaban en su espalda. Y el beso que se estaban dando era realmente dulce para los dos.

-Rose…

-Dime-respondió ella entre beso y beso.

-¿Serías mi novia?-le preguntó suavemente.

-Estaba esperando que lo dijeras-sonrió Rose.-Sí.

Así estaban viéndose a escondidas. Sin que nadie más los viera. Era su pequeño secreto.


Cada vez que estaba cerca de él, este se alejaba. No la quería cerca. Se sentía impotente. ¿No es horrible tener a la persona que más sentimientos te ha abierto ignorándote por completo?

Lily caminaba muy rápido, más de lo normal. Lo buscaba con la mirada, pero nada. No estaba.

Mucho tiempo paso, hasta que por fin… ella reconoció a la perfección esa cabellera rubia, estaba segura que no era Lyssander. Lily ya sabía diferenciarlos.

Corrió hacia él-¡Lorcan!

Él no volteo, no quería hacerlo.

Cuando ella lo alcanzó, se paró en frente de él. Sentía como el calor subía a su cara. Tenía miedo de que la ignorara como lo hace, desde ahora.-Lorcan, ¿podemos hablar un momento?

Él ni siquiera se inmuto. Sólo seguía caminando.

-¡Merlín, Lorcan! Deja de ser tan inmaduro y hablemos…

-No hay nada de qué hablar.-Y tras finalizar, Lorcan se fue de allí.

Lily sentía sus ojos aguados. Además de las miradas de algunos chismosos.

-¿Qué?-se exalto ella-¿Qué miran? ¡¿Acaso tengo un cartel en la frente que diga "mírenme"?!

Definitivamente Lily, no podía con esto. Era demasiado para una chica. Con paso firme se dirigió a su clase de pociones que le tocaba con Slytherin. Así que vería a Lorcan, de nuevo.

-Señorita Potter, llega tarde-la reprendió el profesor.

-Lo siento.-dijo tras sentarse en un sitio, lo más alejado de Lorcan posible.

-¡Bien! Hoy haremos parejas, para un trabajo que realizaremos el día de hoy.-empezó a decir-Obviamente los grupos los formaré yo.

-Señorita Finnigan con el señor Hugo Weasley, señor Thomas con la señorita Mcmillan…, señor Scamander con la señorita Potter…

-Profesor.

-Dígame, señor Scamander.

-¿Podría cambiar de compañera?-preguntó serio Lorcan, ante la atenta mirada de Lily. Quien sentía que los ojos volvían a aguarse.

-No creo que eso sea posible, señor Scamander.

Lorcan rodo los ojos-No quiero hacer pareja con Potter, profesor.

-¿Y eso porque?-pregunto el profesor. Todas las miradas de los demás estaban el Lily y en Lorcan.

-Porque no quiero trabajar con una mentirosa.

¡Era suficiente! Lily se paró de inmediato-¡Eres un imbécil! ¿Lo sabes? ¡Un maldito imbécil!-le gritó, mientras las lágrimas caían como cascadas por su rostro-¡Púdrete, Lorcan Scamander!-finalizo Lily, tirándole su libro de pociones.

Lorcan se cubrió a tiempo, mientras que Lily se paraba y se iba de allí, con lágrimas y su corazón hecho pedazos. Pero lo que ella no sabía era que Lorcan tenía motivos por los que enfadarse de verdad con ella.


-¿Alice?

-¿Eres tú, Albus?-pregunto con una sonrisa Alice Longbottom.

-Sí, ¿sabes dónde estamos?

-No tengo idea-respondió-Pero no veo nada.

-Yo tampoco, no veo absolutamente nad… ¡Au!

-¡Lo siento, creo que te pise!-se disculpó Alice aferrándose a algo-¿Eres tú a quien estoy agarrando?

-Creo… que sí-

Los dos estaban tan sonrojados. Pero claro, a la oscuridad eso no se puede ver.

-Creo que me voy a caer…

Y sí, los dos se cayeron. Ella cayó encima de él, al parecer. Sentían sus respiraciones tan cerca… podían sentir el rose de sus labios…

Estaban tan cerca…. Tan cerca de un beso…


¡Hola! Me demoré en actualizar... ¡de nuevo! Perdón, en serio. No tenía inspiración, pero ahora estoy aquí! Bueno, espero que les haya gustado el capítulo. ¡Por favor comenten y agreguen a sus favoritos!

Besos!