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Historia 176688 — capítulo 4

Había partido deGryffindor contra Hufflepuff el día de hoy, las vacaciones se habían acabado y ahora estaría preparándome para jugar si ese Potter no hubiera atrapado la Snitch antes que Terence. Ahora estaríamos por enfrentarnos a los Hufflepuff.

El partido había empezado, estaba solo a unos asientos de donde estaba Draco con sus amigos, el juego estaba bastante aburrido, no pasaba nada especial. Realmente me gustaba más jugar Quidditch que verlo.

—Me pregunto cuánto tiempo durara Potter en su escoba esta vez.—Escuché decir a mi hermano, lo decía porque en el partido anterior, Harry Potter estuvo a punto de caerse—. ¿Alguien quiere apostar? ¿Qué me dices, Weasley?

Volteé hacia donde estaba mi hermano y le lancé una mirada de advertencia. Si se metía en problemas, mi madre me mataría primero a mí por no haberlo evitado y después a él.

—¿Saben porque creo que eligen a la gente para la casa de Gryffindor?—Lo escuché de nuevo, rodeé los ojos, era claro que no se callaría. Pero no lo culpaba, aún seguía molesto porque a Potter lo habían dejado entrar al equipo y a él no—. Es gente a la que le tienen lastima. Por ejemplo, ésta Potter: que no tiene padres, luego los Weasley; que no tienen dinero… y tu Longbottom, que no tienes cerebro.

Estuve a punto de soltar una carcajada ante lo que mi pequeño hermano había dicho. Pero me interrumpió el tartamudeo de un niño que me recordó a la voz de Quirrell.

—¡Yo valgo por doce como tú, Malfoy!

Entonces solté una risita que se amortiguo con las carcajadas de mi hermano y sus amigos. Pero luego me di cuenta de quién era ese niño, era Neville Longbottom, hijo de Alice y Frank Longbottom, por los cuales encerraron a mi tía Bella en Azkaban. No podía negar que lo que la tía Bella les había hecho a esas personas había sido muy cruel, tampoco podía negar que me hubiera gustado conocer a mi madrina, pero también me parecía algo cruel que mi hermano se expresara así de ese niño.

—Longbottom, si tu cerebro fuera de oro serías más pobre que Weasley, y con eso te lo digo todo.

Mas carcajadas de parte de mi hermano y sus amigos, esta vez se les unió Emily.

—Te prevengo, Malfoy… una palabra más…

—¡Ron!—Chilló de pronto una niña castaña, creo que su nombre (por lo que me ha contado Draco) era Hermione Granger y era una sangre sucia—. ¡Harry!

Volteé hacia el campo de nuevo y pude ver como Potter había salido en un espectacular vuelo, arrancó gritos de asombro a mí alrededor, a decir verdad me había equivocado al sentarme alrededor de los Gryffindor.

La sangre sucia se subió al asiento para ver mejor, todos a mí alrededor se pusieron de pie. Yo aburrida me crucé de brazos. Entonces, entre todos los gritos de emoción, escuché a mi hermano decir:

—Tienes suerte, Weasley —rió—. Es evidente que Potter ha visto alguna moneda en el campo.

Después de eso escuché gritos de victoria, Potter volaba por todo el campo con la Snitch en la mano, negué con la cabeza. Había sido un partido aburrido, atraparon demasiado rápido la Snitch y por consecuencia, el partido había terminado en veinte minutos.

Emily y yo nos levantamos para marcharnos de las gradas, pero antes de que pudiera dar un paso, mi pelinegra amiga me jaló de la túnica.

—¡Tu hermano!—Dijo señalando a un círculo de personas que estaban amontonadas.

Me subí al asiento y pude ver como Draco y el niño Weasley rodaban por el piso, los dos lanzaban puñetazos al aire. Salté rápidamente y comencé a empujar a todos los del círculo para poder llegar hasta adelante.

—¡Draco Malfoy!—Grité tomándolo de la túnica y levantándolo del suelo justamente cuando le dio un puñetazo en la nariz al niño Weasley—. ¿Cómo puedes andarte peleando como un sucio Muggle? ¡Pero vas a ver con mamá y papá, te lo juro!

Pero entonces vi algo que me aterrorizó más.

Crabbe y Goyle estaban golpeando a Neville. Dos contra uno, era lo peor que pude haber visto.

—¡Ustedes, par de inútiles!—Les grité a los amigos de mi hermano—. Y tú te quedas donde estas —le advertí a Draco que se estaba limpiando el labio. Me acerqué a Crabbe y a Goyle y los empujé haciendo que cayeran al suelo—. ¡Son unos barbaros! Dos contra uno ¿de verdad? —Pregunté sarcásticamente—. Sus padres no estarán muy contentos cuando se enteren de que han peleado como los Muggles… son unos idiotas, pudieron matarlo…

Me acerqué a Neville que tenía varios moretones en el rostro, el labio partido y estaba teniendo una hemorragia nasal.

—No te ves nada bien —dije con una mueca tendiéndole la mano—. ¿Te puedes levantar?

El niño tímidamente y con los ojos aguados asintió con la cabeza tomando mi mano.

—¿Por qué te preocupas más por Longbottom?—Preguntó mi hermano enfadado—. ¡Soy tu hermano y se me está hinchando el ojo!

—¡Pues bien merecido te lo tenías!—Le respondí enojada mientras ayudaba a que Neville se pusiera de pie—. Eso te pasa por andar provocando a las personas… más tarde me arreglo contigo —lo fulminé con la mirada y le ayudé a Neville a caminar hasta la enfermería, al parecer tenía una costilla rota.

Salí de la enfermería cuando deje a Neville en una de las camillas, suspiré y me dirigí hacia mi sala común. Sabía que mamá me iba a matar por esto, y si no lo hacía ella, lo haría papá por haber defendido antes a Neville que a Draco.

Eso no significa que no me preocupara por él, claro que me preocupé demasiado por él pero en parte se lo tenía merecido. Me hizo reír con lo que dijo pero él debe de saber que no todos van a ignorar sus insultos.

—Draco —hablé acercándome al sillón en el que estaba, tenía una bolsa de hielos sobre el ojo.

—¿Por qué no te vas a cuidar a Weasley y a Longbottom?—Preguntó sin siquiera voltearme a ver.

Una niña llamada Pansy Parkinson me estaba fulminando con la mirada, le regresé la misma expresión y se apartó rápidamente de mi hermano.

—Si no les molesta, necesito hablar con Draco, a solas…

Todos los que estaban en la sala común alrededor de Draco, se dirigieron algunos a sus habitaciones, otros salieron de la sala y unos minutos después nos quedamos solos.

—Draco, sé que te es divertido molestar a los traidores y a los sangre sucia, a mí también me gusta hacerlo pero tenías que saber que no se iban a quedar callados por mucho tiempo —dije intentando hacer que recapacitara—. Mamá me va a matar por esto, Draco… y sabes muy bien que papá no se quedara de brazos cruzados al saber que su hijo tiene el ojo negro y el labio partido, si viene y reclama… ¡Solo imagínate la vergüenza que sentirá al saber que tu iniciaste todo!

—Pues eso no te preocupaba cuando te fuiste con Longbottom…

—¡Draco! Me fui con Longbottom porque los idiotas de Crabbe y Goyle le rompieron las costillas ¡Dos contra uno!—Dije interrumpiéndolo.

—Tú no sabes la vergüenza que sentí cuando me dejaste solo… dejar a tu hermano por Longbottom…

—¡Ya te explique porque me fui con él!—Dije cansinamente—. ¿Crees que no me preocupé por ti? —Él se quedó callado—. Claro que me preocupe, eres mi hermano…

—Pues no lo parece…

—Draco… no vamos a pelear por unos traidores ¿o sí? —Pregunté acariciando su cabello y al ver que no protestó lo abracé con cuidado—. No te metas en problemas, Draco…

—Lo intentaré.

—¡Te digo que tiene un dragón, yo lo vi!—Me decía Draco mientras me seguía a clase de Defensa Contra las Artes Oscuras.

—Draco, los dragones son ilegales —le respondí cansinamente, ya iban dos días que seguía con lo mismo.

—¡Pero yo lo vi!—Protestó.

—Los dragones no tardan en crecer ¿de acuerdo? Si Hagrid tiene uno, Dumbledore se dará cuenta pronto y más te vale no decir nada porque si no me equivoco, lo viste mientras estabas fuera de la sala común a una hora prohibida —volteé hacia él—. Y ya tengo suficiente con el regaño por tu ojo morado… ahora entraré a clase y tú te vas a lo mismo —dije desde la puerta del aula—. Olvida a ese dragón…

—Es una oportunidad perfecta para que corran a Hagrid…

—¿Y de que serviría que lo corran?—Pregunté acomodando mejor mi mochila—. Hagrid no te ha hecho nada…

—Pero correrían a Potter, a Weasley y a esa sangre sucia por haber estado cubriéndolo…

Me quede callada pensando en lo que había dicho. Tenía razón, una sangre sucia, un traidor y un mestizo se irían de Hogwarts. Draco sonrió ampliamente cuando vio que no decía nada.

—Draco… no digas nada o te van a castigar a ti también —dije finalmente encogiéndome de hombros.

—Puedo decir que me lo dijo alguien…

—Olvídalo.

Me fulminó con la mirada para después decir.

—Está bien —rodó los ojos y se fue.

¿Qué iba a hacer con él? Draco actuaba tan precipitadamente que sabía que causaría problemas, y yo podría evitarlos, pero nunca sabías cuando Draco Malfoy iba a hacer una de las suyas.

—¿Ahora que quería?—Preguntó Emily cuando me senté a su lado.

Suspiré agotada.

—Presiento que se meterá en problemas —negué con la cabeza mientras sacaba mi libro de clase—. Creí que sería algo bueno que Draco viniera a Hogwarts conmigo, pero mientras él se mete en problemas con los profesores yo me meto en problemas con mis padres…

—Bueno, tus padres deberían de saber que tienes cosas que hacer aquí, no puedes estar cuidando de Draco todo el tiempo —dijo Emily comprensivamente.

No pude contestar nada ya que el profesor Quirrell entró al aula dando los buenos días con su típico tartamudeo y el apestoso olor a ajo de su turbante, suspiré y me resigné a pasar dos horas de completo aburrimiento.


¡Perdonen la tardanza de nuevo!

Este capítulo, es algo un poco diferente pero aun así espero que les gusté y muchas gracias por comentar y por poner en favoritos y claramente esta, gracias por leer :)

Espero no tardar demasiado en subir el siguiente capítulo, que no creo que pase. Me pueden seguir en Twitter: @gnvsNelly y en Instagram: @gnvsnelly y si quieres que les devuelva el follow, díganme :)

Gracias de nuevo.