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Y un instante después, todo sucumbió a la oscuridad. — capítulo 1

Darien Hitchok fue elúltimo en recorrer el pasillo de la muerte, pero cuando lo hizo la gente no podía parar de mirarlo. Eso le extraño, ya que su cara era muy común, y casi siempre pasaba desapercibido. Y a él le encantaba. Sobre todo describir su ordinaria cara.

Por eso, cuando la pareja de la primera fila clavo su mirada en sus ojos marrones no pudo evitar sentirse extrañado. Y aún más, cuando la señora del fondo lo empezó a señalar con sorpresa. Se tocó el pelo, pero este seguía igual de enmarañado que siempre. ¿Sería por eso?- se preguntó-.Quizá es que no están demasiado habituados a  ver un pelo tan enredado, pero es que…-siguió hablando en su cabeza-. Cuando uno va a morir no le importa demasiado el ir bien peinado.

El guardia le dio un empujón y le hizo sentarse en la silla que acabaría con su vida. Que extraño…-pensó-.  De todas las veces que imagine como moriría  nunca pensé que fuera a ser  por una silla.

Aunque, claro, esa no era una silla cualquiera. Estaba creada para matar y la verdad era  que por mucho que intimidara desde lejos, cuando estabas sentado y apoyabas tú trasero en ella, conseguía realmente su objetivo: estremecerte hasta morir. Casi tuvo miedo de sudar, por si esta empezaba a calentarse, y freía su cuerpo antes de tiempo. Otro guardia diferente se acercó y ato sus manos y pies a la silla.

Darien no entendió por qué, estaba claro que ahora no se iba a escapar, con tanto guardia a su alrededor, y imagino, (todo ello en su cabeza),  que después de muerto la tarea sería mucho más difícil.  Cuando el guardia ato su mano derecha, (acabando totalmente con su libertad) alzo la mirada y sus ojos, claros como en una mañana despejada, se posaron en los de Darien, y a punto estuvo de gritar de la impresión.

No supo por qué, pero al igual que había hecho antes con su pelo, se acercó la mano a la cara y la acaricio, intentando  descubrir así que es lo que pasaba.

Sus labios, pequeños pero gruesos seguían teniendo el mismo tacto y sus cejas no parecían haber crecido más de la cuenta. Tan solo la temperatura de su cuerpo había cambiado.

Las palabras comenzaron a formarse en la boca de uno de los guardias, que hablo sobre un montón de cosas que Darien no llegaba a comprender. Menciono algo sobre la muerte, y lo cercana que estaba de las personas. Sobre todo de mi-pensó-.Que estoy sentado sobre ella. Después se limitó a decir unos nombres, mujeres…hombres, no supo quiénes eran, tan solo se fijó en que cada vez que el guardia decía uno, alguna persona de la sala soltaba un sollozo o se tapaba la cara con las manos. Tras recitar una gran lista de nombres, acabo diciendo uno y Darien no se dio cuenta de que era el suyo hasta que el guardia lo hubo repetido un par de veces. Siguió hablando…algo así como "¿últimas palabras?", pero aunque Darien tenía muchas preguntas que decir y poco tiempo que usar, solo dijo una y la dijo gritando.

-¡¿Por qué me miráis así?!

La sala entera se quedó en silencio.

El guardia le pregunto si no quería arrepentirse de algo, y como Darien negó con la cabeza, dieron sus "últimas palabras" como terminadas.

Durante todo el tiempo que llevaba allí, en ningún momento  se había  preguntado  por qué iba a morir. La verdad es que tan solo lo había aceptado. Al fin y al cabo, todos morimos en algún momento. Pero ahora quería saberlo, necesitaba saber la razón de todas esas miradas y cuchicheos.

Le pusieron una especia de casco en la cabeza, y Darien aprovechó ese momento para preguntar en voz baja:

-¿Qué he hecho? ¿Por qué me miran así?

-Mataste a 50 personas Darien, cuando solo tenías 9 años- aclaro el guardia-.Nadie se lo esperaba, eras tan pequeño e inocente. Pero yo se lo dije, que no os engañen sus apariencias, los verdaderos asesinos  se esconden en los cuerpos más comunes.

 Aun les cuesta...- siguió hablando con dejadez -. Mirarte sin dejar de ver a un crío ¿Cómo va a poder hacer algo así? Solo es un niño- me  decían-. Pero yo lo sabía, he tratado con perturbados como tú, y tenían la misma mirada de serenidad que mostraste esa noche. Había muerto gente Darien, niños como tú, pero en vez de asustarte o mostrar dolor, seguiste en calma, no te alteraste lo mas mínimo. Fue en cuanto lo supe, que los habías matado tú-dijo casi orgulloso-. La primera persona a  la que le conté mis sospechas fue a tu madre. Lloro tanto…No quería creerlo, eras su hijo, y cualquier madre hubiera actuado así, pero al final tuvo que darme la razón. Por mucho que por fuera lo parecieras, por dentro habías dejado de ser un niño.

El guardia dio la orden y  Darien sintió un dolor que parecía venido de otro mundo.

Igual-pensó-.Es que ya estoy muerto. Pero no era así, su cuerpo aun respondía queriendo escapar de aquel dolor, que lo perseguía y acababa poco a poco con su aliento. Quiso gritar pero… ¿de que servirían sus palabras contra un dolor que lo cegaba?

Otra nueva descarga, y a Darien se le nublo la vista. Todo su cuerpo se estremecía ante aquella dolorosa  tortura.

Cerró los ojos y espero. Espero a morir.