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Y un instante después, todo sucumbió a la oscuridad. — capítulo 2

Hacía mucho tiempo que había dejado de sentir dolor. Ahora,solo esperaba a una muerte que parecía no llegar nunca. Mantenía los ojos cerrados, aun con miedo, como si esperara una señal, algo que le asegurara que ya estaba muerto. Pero por nada del mundo quería abrirlos y darse cuenta de que su agonía no había acabado, de que aún seguía sujeto a esa silla del demonio.

No tuvo que esperar mucho más, esa especia de señal, llego minutos después, cuando alguien o algo rozo su pierna. Más alegre de lo que jamás  había estado, abrió poco a poco sus ojos marrones, esperando encontrarse en otro mundo. Una luz brillante, cegó sus ojos, pero continuo teniéndolos abiertos y entonces, vio que algo muy cerca de él lo miraba. Tenía forma humana, o eso parecía, pues al igual que el poseía  dos ojos, una boca, una nariz…Pero la veía tan borrosa, que era incapaz de poder decirlo con seguridad.

-Darien, Darien- hablo aquella forma borrosa.

-Si- consiguió hablar-.Soy yo.

Iba a decirle que no sabía dónde se encontraba exactamente, si en el cielo o en el infierno, pero la forma borrosa se adelantó.

-Claro que eres tú Darien  y yo soy yo -hablo. La verdad era que aquella voz se parecía mucho a la de una de mujer-.No sabía que dormir te dejaba tan embobado y ahora vístete o llegaras tarde al colegio.

¿El colegio? pensó.

-¿El colegio?- pregunto.

-Claro- respondió-. Las vacaciones de verano ya han terminado, y debes volver al colegio- dijo como si fuera lo más obvio del mundo. Pero es que Darien no parecía relacionar muy bien el infierno con el colegio-. No me mires así, que no cuela. El colegio es obligatorio, y vas a tener que ir por mucho que hagas esas preguntas tan bobas. Ya te decía yo, que tanto ordenador, iba a dejarte algún día tonto-dijo mientras  salía de la habitación.

Cuando los ojos de Darien se acostumbraron a la luz, pudo ver que no era tan brillante como antes había pensado. No estaba en el infierno, ni en el cielo, tan solo en su habitación.