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Y un instante después, todo sucumbió a la oscuridad. — capítulo 3
Ese fue el comienzo: el de sus pesadillas. Le perseguían a todas horas, y le robaban sus sueños, mostrandole un mundo de horrores que le era desconocido. Todas comenzaban igual, era acusado de matar a un montón de personas (de lo cual no tenía ningún recuerdo) y condenado a morir de las maneras más crueles. Pero aunque el dolor lo dominaba durante unos segundos, al final, siempre despertaba.
Lo había mirado en Internet, pero las respuestas a por qué siempre soñaba lo mismo (sin mencionar el contenido de sus sueños) siempre estaban relacionadas a premoniciones o cosas raras, que no se acababa de creer.
Pero no desistió de su empeño, y aquella tarde decidió averiguar algo más sobre el tema en la biblioteca de su colegio. Lo más fácil hubiera sido preguntar a la bibliotecaria pero es que no quería dar demasiadas explicaciones, ni inventarse ninguna excusa. Así que, él solo, fue en busca de un libro que aclarara sus dudas.
Miro en cada cubierta por si encontraba algo relacionado con los sueños. Y al fin, después de lo que le pareció una eternidad, vio algo.
¿Sueños o pesadillas? Ponía en el título. No sabía de qué trataba exactamente, si de los sueños en general, o de los que se repetían constantemente, pero ya que había mirado un montón sin encontrar nada, decidió llevárselo.
Se lo enseño a la bibliotecaria para que le hiciera una ficha, y esta,después de mirarlo con curiosidad, le dijo:
-Tienes 15 días.
El chico asintió, y salió de aquel lugar lo más rápido que pudo.
-¿Tienes problemas de sueño?- pregunto una voz a su espalda.
Darien que no había notado ninguna presencia extraña, se dio la vuelta sorprendido, y vio a una chica que miraba con interés su libro. Lo guardo inmediatamente.
-No…solo es para un trabajo- se apresuró a decir.
-¿Un trabajo?- pregunto ella, más para sí misma-. Pues que raro, porque estoy en la misma clase que tú y que yo recuerde, no nos han mandado ninguno sobre ese tema.
-¿Ah no?- se hizo el sorprendido-. Bueno eso es porque es un trabajo para subir nota, nada importante.
La chica, rodo los ojos y se dio la vuelta.
El chico se quedó mirándola, entre preocupado y aliviado. La verdad es que no se le daba muy bien mentir, y seguro que había hecho el ridículo delante de esa chica, que por otra parte, no recordaba ni su nombre, y ahora que lo pensaba, tampoco que estuviera en su clase.
-¡Espera!-grito Darien.
La chica, la única que había allí cerca, se dio la vuelta y lo miro sonriente.
-¿Qué pasa?- pregunto inocentemente.
-Has dicho que estabas en mi clase, pero yo no recuerdo que…
-Eso es porque soy nueva, es mi primer día- le aclaro.
-Entonces, ¿No estás en mi clase?- pregunto Darien, que se estaba liando un poco.
-De hecho, aun no estoy en ninguna, mi madre está hablando con el director y arreglando el papeleo- hablo ella-. Pero si me ponen en alguna, no me importaría que fuera contigo. Tengo que reconocer que estas muy mono cuando te sonrojas de esa manera.
Darien se puso aun mas colorado que antes.