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Historia 177056 — capítulo 1

Después de meses sin sentir esa emoción, Isabella volvió a sentir dolor. Toda su vida había estado llena de dolor desde el momento en que nació hasta ahora que tenia 19 años, por lo que uno pensaría que estaba acostumbrada al dolor.... Pero no, cuando Edward murmuró esas 4 palabras, Isabella sintió una pulsada de dolor tan intensa que casi se estremece.  —No te quiero, Bella—la fría voz de Edward perforo el corazón de Isabella una vez más, hablándole como si le hablara a una niña de cinco años.  Ella parpadeo hacia él con confusión. Las palabras simplemente no hacían sentido puestas en ese orden, no le importaba si parecía una tonta. Simplemente no entendía nada de lo que Edward decía.  —¿Qué?—ella preguntó, pero sus oídos parecían haber perdido la habilidad para escuchar. Lo único que ella podía escuchar era que Edward se iba, y que no la quería. Que nunca la había amado...su cerebro no proceso nada más después de eso.  Ella estuvo consiente de que Edward le hizo prometer algo, pero ella no estaba segura de que. Sus oídos aun no escuchaban otras palabras que no fueran: no te quiero, no te quiero, nunca lo hice, ahora te dejare aquí sola en el bosque aunque se que no puedes caminar en línea recta sin caerte... —Será como si nunca hubiera existido—Edward prometió, e Isabella sollozó. —Por favor, solo....solo déjame explicarte algo—Pero Edward no quería escuchar. —Adiós, Bella—Edward dijo, acercándose para besar su frente. Ella cerró los ojos inconscientemente. Cuando los abrió, Edward ya no estaba allí. Isabella observo hacia al frente con dolor, para luego caer de rodillas sollozando.—Espera—ella quiso decir—Por favor, no te vayas....Por más patético que sonó, ella estuvo allí llorando por horas, sin importarle nada. El dolor era demasiado. Primero sus padres, luego Cedric, luego Sirius, y ahora Edward. ¿Por qué todos los que ella amaba o morían o la abandonaban?  .....

Después de horas, Isabella logro levantarse y caminar débilmente hacia la casa Swan. Con dolor, ella pensó si la decisión de Edward hubiera cambiado si ella le revelaba su secreto... —Probablemente no—se dijo para si misma, su tono de voz sonando débil y llorón.  No habla nada mas que pisado el pórtico cuando ella supo instantáneamente que algo andaba mal. La puerta principal estaba abierta, algo que Charlie nunca permitiría en días como esos, días de guerra.  —¿Charlie?—Isabella llamó, entrando lentamente a la casa. Sus mejillas todavía estaban mojadas por las lagrimas que había derramado, y sus cabeza se sentía muy liviana sobre sus hombros. El mundo a su al rededor parecía ser un revoltijo de colores en su cabeza. Aun así, ella se forzó a si misma a caminar hacia la puerta entre abierta. Ella lentamente cruzó la oscura estancia, moviendo su mano hasta su bota para sacar su varita mágica. —Charlie—ella llamó, sosteniendo su varita frente a ella—¿Estas aquí?  Hubo un súbito ruido a su espalda, y al voltearse ella quedo frente a frente con otra varita. Charlie la observaba con un brillo de locura en sus ojos, su varita apuntando hacia el cuello de la chica. Él estaba medio sosteniendo su hombro izquierdo, el cual sangraba peligrosamente. Isabella no flaqueo ni un solo segundo, su propia varita apuntando al cuello del hombre frente a ella.  —Charlie—Isabella dijo, su animo cambiando radicalmente de triste a molesto. Su voz sonando fría y dura, el cambio de Isabella a Lilian siendo instantáneo—Baja tu varita. —Bella—Charlie gruñó, con el mismo tono de voz de la joven frente a él, sus ojos llenos de dolor.Ninguno de ellos bajó su varita. Era evidente que ninguno confiaba que el otro fuera quien decían ser. Mirando de reojo al rededor, Isabella notó el estado de la habitación, y fue obvio que Charlie había sido atacado por mortifagos. Lo único que ambos podían hacer en ese momento era asegurarse que ambos eran quienes decían ser y no mortifagos disfrazados. —Identifícate—Charlie ordenó.  —Mi nombre es Lilian Isabella Potter, aunque todos aquí me conocen como Bella Swan. Soy la primera hija de James y Lily Potter, ambos muertos cuando yo tenia 3 años a manos de Voldemort. Mi hermanito se llama Harry, y él es el elegido. Mis mejores amigos son tus hermanos Fred y George Weasley. Cuando mi novio Cedric murió entre en una depresión de la cual no pude salir tan sencillamente, algo que empeoro cuando mi padrino Sirius Black murió. Cuando eso sucedió Dumbledore me mandó hacia acá a Forks para estar más "segura". A ti él te obligo a venir y hacerte pasar por mi padre....¿Continuo?—dijo Isabella, su tono de voz totalmente frío y aburrido.  Charlie bajó su varita. —Tu turno—Isabella dijo, su varita aun en el cuello de Charlie.  Este rápidamente balbuceo algo sobre su vida y todo lo que Isabella sabia de él que solo ella sabia. Isabella bajó su varita, y Charlie gruñó con dolor, sin poder aguantarlo un minuto más.  —¿Estas bien?—Isabella preguntó, muy preocupada. Charlie gruñó otra vez, balbuceando algo sobre estúpidos mortifagos. —¿Qué sucedió?—Isabella insistió. —Nos encontraron, Lilian—Charlie dijo—No estamos seguros aquí.  Isabella, o Lilian, como ella prefería ser llamada, frunció su entrecejo.  —No es posible—ella dijo—¿Como? —No lo se—Charlie dijo, moviendo su varita sobre su ensangrentado brazo—Episkey—Su herida dejó de sangrar, pero aun no se cerraba.—Es más difícil cerrarse esta cosa cuando es un hechizo de magia negra.—explicó. Lilian observo con preocupación el brazo. —¿Necesitas ayuda?—ella preguntó, forzándose a si misma a poner un tono de voz más suave. Ella era muy buena con hechizos de curación. Charlie negó con la cabeza. —Ve, sube, empaca tus cosas, muñeca—dijo. Lilian encontró realmente escalofriante escucharlo llamarla así aun cuando este tenia el disfraz de Charlie Swan puesto—Es hora de regresar. Ella asintió, empezando a dirigirse a su habitación para empacar sus cosas. —Espera—Charlie llamó—¿Estas bien?  Ella solo entonces notó que aun estaba llorando, y se quiso golpear a si misma. Ella odiaba llorar frente a las personas, eso la hacia sentir débil. No importara lo rota que se sintiera por dentro, a ella no le gustaba llorar.—No—Lilian dijo secamente—Edward se fue. Charlie parpadeo un par de veces, como si no pudiera creer lo que la chica frente a él le decía. —¿Qué? —Edward y su familia se fueron—Lilian dijo, secándose sus lagrimas con rabia—Me dejaron, se largaron...¿Te hago un dibujo?  Charlie no se inmuto por su tono de voz, pues ya conocía como era Lilian, y no le importaba que ella usara ese tono de voz con él. Después de todo, él sabia que eso era solo un caparazón, algo que ella utilizaba, una defensa para no ser lastimada otra vez. Hacia meses que ella no usaba esa defensa, por lo que Charlie imagino que la partida de Edward debía de doler más que nada en mucho tiempo.  —Lo siento—Charlie dijo sinceramente. Él sabia lo mucho que Lilian amaba a Edward, y él también sabia que en esos momentos el que Edward se fuera era como perder a Cedric otra vez, pues ambos jóvenes tenían un parecido escalofriante.  Lilian parpadeo un par de veces. Para luego asentir suavemente, sin saber como responder a tan sinceras palabras. Ella empezó a caminar hacia las escaleras otra vez, pero Charlie la detuvo una vez más.  —Espera.  Ella se volteó. Charlie paso su varita por todo su cuerpo, regresando a ser el Charlie Weasley que Lilian conocía. Su cuerpo entero cambio. En vez de ser una persona bastante mayor, volvió a ser el joven de no más de veintiséis o veintisiete años, su cabello se volvió rojo zanahoria, y sus ojos azules como glaciares. Sus brazos se llenaron de ampollas y quemaduras—causadas por sus amados dragones.  —¿Lista?—preguntó.  Lilian asintió. Charlie la apunto con su varita, mentalmente diciendo el hechizo, y Lilian sintió como si le hubieran quitado una envoltura de todo su cuerpo. Ella no necesito observarse a un espejo para saber que había cambiado. Su cabello era probablemente pelirrojo y rizado ahora, su rostro solo un poco más diferente que antes, y sus ojos, sus ojos eran probablemente verdes ahora. Su cuerpo dio un pequeño estirón, y Lilian estuvo segura que ella había recuperado sus curvas y su habilidad para caminar sin tropezarse.  —Gracias, Charlie—Lilian asintió lentamente, para luego darse la vuelta y encaminarse escaleras arriba para empacar las pocas cosas de valor que tenia allí en Forks.  Al entrar, lo primero que Lilian hizo fue cerrar la ventana de un golpe. Ella siempre la tenia abierta, pero era por si Edward venia. Pero Edward ahora no estaba, y ella ya no era Isabella Swan.  Con un movimiento de su varita, sus verdaderas pertenecías empezaron a empacarse en el baúl que ella había tenido escondido de la vista de los vampiros. Observándose al espejo, Lilian hizo una mueca de disgusto.  —Soy tan patética—se dijo a si misma, viendo como sus mejillas estaban aun muy rojas y mojadas a causa de las lagrimas. —Pero no más—ella continuó, parándose frente al espejo como si estuviera hablando con alguien—No más niñita débil. No más muñequita de trapo. No más Isabella Swan. ¿Es esto lo que querías, eh, Voldy? Pues esto es lo que tendrás. Lilian Potter regresa, imbécil.  Lilian pudo escuchar la escalofriante risa de Voldemort en su cerebro, algo que en otro momento la hubiera preocupado, pero todo era parcialmente su culpa. Ella se había descuidado, ella había dejado de asistir a las clases que Snape le daba, ella se había descuidado...Y ella lo sabia. Ella sabia que Voldemort probablemente observaba cada movimiento que ella daba, cada sentimiento que ella sentía, cada respiro que ella daba...y todo era su culpa, por pensar que Edward era más importante que el peligro al cual ella se podría enfrentar por tener a Voldemort husmeando en sus pensamientos.  —No más—Lilian repitió, usando todo su poder mental para bloquear su cerebro. Ciertamente, ella no estaba segura de cuanto duraría, o de cuanto resistiría su mente el ser penetrada por un mago oscuro, pero de algo estaba segura: no se dejaría pisotear por nadie más.  ...<>... Al bajar las escaleras, Lilian se detuvo, esperando a que Charlie apareciera. —¡Vaya!—dijo la voz de Charlie detrás de ella. Lilian se volteó, y vio a Charlie observándola con una pequeña sonrisa. —Regresaste—dijo, refiriéndose a su imagen. Lilian se había vuelto a vestir como antes de llegar a Forks. Ella tenia puesta una blusa roja que le llegaba a medio estomago, unos pantalones negros que se ajustaban a todas sus curvas, unas botas con tacón, una chaqueta de cuero que había pertenecido a su padre, y su larga cabellera de rizos salvajes estaba recogida en una cola de caballo revocada. Sus labios estaban pintados de color rojo sangre, y sus ojos solo tenían un poco de delineador negro.—Estamos en guerra, Charlie—Lilian sonrió secamente—Debemos irnos ya. Charlie asintió, despegando su vista del atuendo de la joven. —Ya hechice este pueblo—Charlie le dijo—Nadie será capaz de recordarnos. —Los Cullen's lo harán—Lilian susurró—Ellos no están aquí para hechizarlos...—¿Sabes a donde vamos?—Charlie preguntó, sacándola de pensamientos. —¿A la Madriguera?Charlie asintió. Ambos dieron una media vuelta con sus varitas en mano, y se desaparecieron de allí.