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Historia 177056 — capítulo 2
Capítulo 2 Charlie y Lilian aparecieron una colina abajo de La Madriguera. Los hechizos protectores les impedían aparecerse dentro de esta, por lo que ellos tuvieron que caminar un largo trecho hasta llegar al pórtico de la casa. Lilian no pudo evitar suspirar al observar la casa. Seguía igual que Lilian la recordaba. Las luces estaban encendidas, y pareja haber un estruendo en la cocina, lo que significaba que había muchas personas allí. —Extrañaba estar aquí—admitió en un susurro a Charlie. Charlie sonrió de oreja a oreja ante eso, orgulloso de escuchar eso de su hogar en Londres. —Debe ser una reunión de la orden—Charlie dijo al notar la mirada curiosa de Lilian ante el estruendo que parecía haber en la cocina. —¿Todavía existe la orden?—ella pensaba que como Dumbledore había muerto, y él había sido el creador...pero no. Al parecer aun existía. Charlie simplemente asintió. Lilian se acerco y toco suavemente la puerta. La cocina quedo en total silencio en ese momento. Lilian sintió su corazón dar un vuelco al escuchar pasos acercándose a la puerta. La puerta se entreabrió, y una varita los apuntó. —¿Quien esta allí?—preguntó una voz masculina. Lilian la reconoció como la voz de Bill Weasley. —Soy yo, Charlie—Charlie dijo, claramente cansado de contestar tantas preguntas—Vengo con Lilian. —Pruébalo—Bill ordenó. Lilian rodó sus ojos, claramente cansada. —Cuando nos conocimos por primera vez me puse muy roja porque creía que eras exageradamente apuesto—Lilian dijo sin esperar por alguna pregunta—Algo que Fred y George te contaron inmediatamente. Tu te reíste y dijiste que yo era adorable. Eso me hizo sonrojar aun más. Charlie aguantó una risa burlona. Él recordaba ese día, y había sido muy divertido ver a alguien tan fría como Lilian sonrojandose solo por un hombre. Al otro lado de la puerta Bill sonrió. —¿Charlie?—Bill preguntó—¿Por qué no tienes una novia aun? Charlie se sonrojó. Esa era la mejor pregunta que Bill pudo encontrar, porque sinceramente él y Charlie eran los únicos que sabían la respuesta. —Soy aromantico y asexual—Charlie admitió. Lilian parpadeo. De todo lo que ella hubiera creído ella nunca pensó que esa fuera la razón. Fred y George bromeaban sobre que Charlie debía ser gay, pero hacia más sentido el que Charlie no sintiera ninguna emoción romántica ni sexual por nadie. —Oh—ella dijo—Creí que era porque estabas enamorado de tus dragones. Bill soltó una pequeña carcajada, abriendo la puerta totalmente. —Muy gracioso, hermano—Charlie rodó sus ojos, entrando por la puerta con las maletas de Lilian y las suyas. Él abrazó a su hermano antes de soltar las maletas y encaminarse a la cocina. Lilian entro también, pero esta se había distraído al ver las cicatrices en el rostro de Bill. Ella había escuchado lo sucedido, como Fenrir Greyback lo había mordido y lastimado, pero nunca se imagino lo distorsionado que se veía su antes apuesto rostro. —Ven aquí, pelirroja—Bill sonrió—Se que me veo feo, pero creo que merezco un abrazo, ¿no? Lilian negó con la cabeza suavemente, regañándose a si misma por haberse quedado mirando. Ella se acerco y ambos se abrazaron. —Yo opino que sigue luciendo muy apuesto—dijo una voz desde las escaleras con un muy fuerte acento francés—Incluso más, sus cicatrices demuestran lo valiente que es. Ellos se separaron, y Lilian le sonrió a Fleur Weasley. Ambas eran grandes amigas. Siendo las únicas dos chicas del Torneo de los Tres magos amabas se habían hecho muy buenas amigas allí. —Hey, Flor—Lilian sonrió. —Hola, Lirio—sonrió Fleur, acercándose y abrazándola con mucha fuerza. —Te vez bien—Lilian dijo, separándose para ver mejor a su amiga.—El matrimonio te sienta bien. Fleur se rió encantada. —Me hubiera gustado que estuvieras en la boda—suspiró la francesa. —A mi también—Lilian suspiró—Pero no pude. —Lo sabemos—Bill le aseguro amablemente. —¿Como fue estar en América?—Fleur preguntó animadamente. Lilian dejo de sonreír entonces, el frío de sus ojos regresando. —Preferiría no hablar de eso—ella dijo—Estoy cansada....—Oh. Claro, perdón. Ven, pasa a la cocina, allí esta la orden. Bueno...la mitad de la orden. Lilian quiso decir que prefería subir a descansar, pero seria muy rudo y descortés hacerlo, por lo que se dejo ser arrastrada por la rubia hasta la cocina. Al entrar, ella vio a la mayoría de la orden sentados en la pequeña mesa de los Weasley, hablando suavemente sobre algo mientras Molly Weasley preparaba la comida. Por un segundo, Lilian se sintió como si estuviera en Grimmuald Place, y medio espero ver a Sirius allí, charlando con Remus. Pero, obviamente no fue así. Remus estaba hablando suavemente con Tonks, la cual estaba agarrada de su brazo con un poco de preocupación. El primero en verla fue Remus. Él levantó la vista por un segundo, y al verla sus ojos se abrieron de par en par. Remus quedo parado inmediatamente, causando que la orden lo mirara. —Lily—el susurró de su nombre casi hizo que Lilian se echara a llorar. No había notado cuanto extrañaba a Lupin como ahora que lo veía. —Hey, Remus—Lilian dijo, una sonrisa sincera surcando su rostro. Hubo un pequeño jadeo cuando todos notaron la presencia de la chica allí. Lupin rápidamente se abrió paso entre ellos y abrazó a Lilian. Ella se dejo envolver en el fuerte pero cálido abrazo del viejo amigo de su padre. —Lily...—Lupin susurró, su rostro escondido en el cabello de la chica. Lilian, por su parte, tenia su rostro escondido en su pecho. Ella aguantó un sollozo. Realmente había extrañado a Lupin. Lo único que ella quería era abrazarlo y nunca soltarse de ese agarre que tanta seguridad le daba. Pero lamentablemente tuvo que separarse de Lupin cuando Molly Weasley corrió a saludarla. Lilian no se había separado bien de Lupin cuando Molly ya la había atrapado en un gran abrazo. Lilian rió un poco, y le devolvió el abrazo a la madre de sus mejores amigos. —Lilian, cariño—la Sra. Weasley medio sollozo—Estas aquí, regresaste...—Sí—Lilian dijo, intentando sonreír, pero sus músculos no se lo permitieron. Su intento de sonrisa salió más como una mueca. —Ya regrese, Sra. Weasley. —¿Estas bien?—la Sra. Weasley la observó detalladamente—Estas pálida. ¿Donde estabas? —Eh, Sra. Weasley, prefiero no hablar de eso ahora...—Lilian dijo incomoda. —Por supuesto—dijo Molly—¿Tienes hambre? Lilian se encogió de hombros, no tenia hambre, pero tampoco estaba llena. Mientras la Sra. Weasley se apresuraba a buscarle un plato con comida, Lilian se volteo hacia el resto de la orden. Era claro que no todos confiaban en ella, pero a Lilian eso no le importaba. Ella tampoco confiaba en ellos. —Hazte a un lado, Dora,—Lilian dijo, dándole un guiño a la mujer del pelo rosa chicle—Quiero sentarme junto a Remus. La metamorfomaga se hizo a un lado rápidamente, una sonrisa en su rostro. Lilian tomo asiento entre medio de ambos. Remus rápidamente tomo su mano en la suya, y Tonks coloco la suya en el muslo de la chica. Lilian observo por un segundo ambas manos, y sus ojos se abrieron de par en par. —¿Debo sentirme ofendida de no haber sido invitada a la boda?—preguntó Lilian, sin poder evitar sonreír socarronamente ante las miradas de sorpresa de Tonks y Lupin. Al final, Lupin sonrió. —Te dije que era observadora—le sonrió a su esposa. —Acabo de notarlo—Dora respondió, sonriendo un poco divertida. —Fue una boda sencilla—Lupin explicó en una voz suave, para no interrumpir la conversación de la orden—Solo nosotros dos y los testigos. —Oh—Lilian dijo—Felicidades, supongo. —Gracias—asintió Dora. La Sra. Weasley regreso con su comida, y mientras Lilian comía tranquilamente, ella observaba el resto de la conversación de la orden. Hablaban de todo lo que ella ya sabia, los nuevos ataques de Voldemort, los mortifagos siendo profesores de Hogwarts, Snape siendo el director, Harry estando desaparecido. —Mi pregunta es—Lilian saltó cuando un miembro de la orden empezó a decir como Harry no debió haber desaparecido así.—¿Por qué no estoy yo con él? Creía que Dumbledore había dejado muy en claro que cuando el día llegara ustedes debían llamarme para yo ir con mi hermano a la caza de los Horocruxes. Todos se movieron incómodamente. —Y no vengan con la excusa de que no sabían donde yo estaba, porque todos ustedes lo sabían—Lilian continuó, cruzando de brazos, observando a todos a los ojos. El silencio reino en la habitación. Todos se miraban los unos a los otros, más no se atrevían a devolverle la mirada a la primogénita Potter. —¡Contesten!—Lilian gruñó irritada. —No confiamos en ti—habló la mujer que Lilian reconoció como Hestia Jones. Algo valiente de su parte, Lilian tuvo que aceptarlo. Los demás continuaron en silencio, más asintieron ante las palabras de Hestia. —Bien—Lilian dijo, su mirada todavía puesta en la orden—Porque yo tampoco confió en ustedes. Con eso, ella se levanto de la mesa, miro a la Sra. Weasley, la cual negaba con la cabeza, claramente en desacuerdo con ellos. —¿Sra. Weasley, le molestaría si yo paso la noche aquí?—Lilian preguntó. —Por supuesto que no, cariño—Molly respondió inmediatamente, levantándose ella también de la mesa. —Estaré arriba entonces—Lilian dijo—¿La habitación de los gemelos sigue libre? Molly asintió, y Lilian salió de allí sin decir otra palabra. Ella movió su varita mientras caminaba, y su baúl la siguió escaleras arriba. Ella subió hasta la habitación de Fred y George, donde ella abrió la puerta. Ella entro y tuvo que sonreír al sentir el olor a pólvora y al perfume de los gemelos. Observando al rededor, ella pudo ver que esta habitación estaba justo como los gemelos la habían dejado. Estaba revolcada y llena de productos de bromas sin terminar. Al pensar en eso, Lilian recordó que ella aun no había visitado la tienda de los gemelos. Eso estaba en su lista de cosas que hacer ahora. Ella se dejo caer en una de las camas—la de Fred, ella creía, mientras su baúl se quedaba inmóvil a su lado. Ella enterró su rostro en la almohada, e inconscientemente sus ojos se llenaron de lagrimas. Su fachada de chica fría se desmorono en un segundo después de sentir el aroma de Fred en la almohada. Ella extrañaba a Fred y a George más que a nadie, y ella estaba segura que en momentos como esos ellos la habrían hecho sentir mejor inmediatamente. Pero ellos no estaban allí, y Lilian se encontró a si misma sola por primera vez después de hace mucho tiempo. En Forks ella nunca tuvo privacidad, pues si no era Charlie chequeándola era Edward metiéndose a su habitación. Y....la soledad nunca le hacia nada bueno a Lilian. Ella inconscientemente empezó a pensar en Forks, y al pensar en Forks ella pensó en Edward, y al pensar en Edward pensó en Cedric, al pensar en Cedric ella pensó en Harry, y al pensar en Harry pensó en sus padres... Y las lagrimas empezaron a bajar por sus mejillas como un río desbordándose. Ella pensó en como había visto a su padre morir frente a sus ojos mientras ella se escondía debajo de una mesa. Su mente se salto un par de años, y ella recordó como Cedric se había lanzado entre el rayo asesino que iba directo hacia ella, y de como el cuerpo sin vida de su primer novio se sentía sobre sus brazos. Luego, pensó en el pobre Harry, de como se encontraba ahora solo con sus mejores amigos en la peligrosa caza de Horocruxes. Al final, el recuerdo más resiente y doloroso de ellos regreso: Edward mirándola con frialdad y odio mientras decía que no la quería, que nunca lo había hecho...y de como eso se sentía como haber perdido a Cedric otra vez. Un suave toque en la puerta hizo que Lilian se tragara sus sollozos mientras se hacia la dormida, enterrando más fuertemente su rostro en la almohada. —¿Lily? Ella se forzó a si misma a no sollozar, más estuvo segura que su cuerpo temblaba a causa de las lagrimas y los sollozos silenciosos. Lupin rápidamente cerró la puerta y se apresuro a llegar a su lado. —Oh, Lily....—el movió sus manos como si fuera a abrazarla, pero se detuvo al instante que empezó a moverse. Él sabia como ella odiaba ser tocada sin su permiso. —Vete, Remus—Lilian dijo, su voz sonando entrecortada por la almohada y las lagrimas—Quiero estar sola. —Cuando estas sola nunca pasa nada bueno—Lupin le recordó amablemente. —¡¿Y eso que importa?!—Lilian estalló, levantándose de la almohada y fulminando a Remus con su mirada. —Tu y todos ellos tienen el derecho de no confiar en mi. Hacen bien, de hecho, no soy una buena persona. Nunca lo he sido.—¿De que hablas?—Lupin la interrumpió, sonando incrédulo—Lily, yo confió en ti, todos nosotros lo hacemos. —La orden no confía en mi—Lilian señaló—Y hacen bien, soy peligrosa, soy mala...—No eres mala, Lily—Lupin la interrumpió otra vez—Solo has tenido una vida difícil. —Tu también—Lilian le recordó—Y no eres como yo. Yo estoy destinada a ser mala, tal ves es tiempo de que lo admita y se termine todo esto...—Lily—Lupin dijo con su tono más paciente—Tu no estas destinada a ser mala. Tienes un papel importante en la guerra, pero solo tu decides de que lado te iras. Solo tu decides si eres bueno o malo. Lilian sollozó un poco, y Lupin volvió a verse como si quisiera abrazarla, pero se detuvo a si mismo otra vez, algo que Lilian notó, pero no dijo nada. —Solo quiero ser buena—Lilian sollozo—Pero no puedo. Cada vez que creo estar haciendo lo correcto algo malo sucede. Cada vez que intento ser buena esa oportunidad se me es arrebatada. Tal vez ese es mi destino, Remus, tal vez es una señal de que debo aceptar a Voldemort... Los ojos de Lupin se abrieron de par en par. Él separo a Lilian de él, y la obligo a mirarlo a los ojos. —Quiero que me escuches bien, Lily—él dijo firmemente, sus ojos verdes penetrando en los esmeralda de la chica—No importa que lugar tomes, si al lado de Voldemort como su...pareja, o al lado de Harry, como su hermana y la salvadora; yo siempre estaré aquí para ti. Siempre contaras con mi apoyo. Lilian lo observó, sus ojos aun brillando con lagrimas. —¿Hablas en serio? Lupin asintió, y Lilian volvió a abrazarse a él. —Gracias, Lunático—ella susurró. Estuvieron así por un largo rato, ambos sin decir nada ni moverse. Después de un rato Tonks se les unió, abrazándose a Lilian por el otro lado. Lilian suspiró y se atrevió a cerrar los ojos por unos minutos. El sueño la venció inmediatamente. .... La mañana siguiente Lilian despertó sintiéndose desorientada. Ella observo el techo de la habitación por varios minutos, aun sin saber si levantarse o quedarse allí otro rato más. Después de observar el reloj a su lado en la mesita de noche, ella suspiró, era muy temprano aun, más el sueño no parecía querer regresar a ella. Ella se levanto, estando consiente de que afuera aun estaba oscuro. Tomo una ducha de dos horas, se vistió con un sencillo traje rojo con bandas doradas, dejo su indomable cabello suelto, y bajó lentamente las escaleras. Ya era de mañana, y en la cocina la Sra. Weasley le servia el desayuno a su esposo. Después de saludarlos a ambos, y explicar que no podía dormir—inventando una tonta excusa de que era a causa del cambio de horario, ella también empezó a comer. —¿Ginny esta en Hogwarts?—Lilian preguntó luego de un rato en silencio. —Sí—dijo el Sr. Weasley, su tono sonando preocupado. —¿No les preocupa?—Lilian preguntó a ambos—Escuche sobre los nuevos profesores....—Claro que nos preocupa—la Sra. Weasley dijo suavemente. —Pero fue su decisión—el Sr. Weasley continuó—No pudimos decir nada que lograra cambiar su mente. —Es muy valiente—Lilian dijo, ella si pudiera también regresaría a Hogwarts, solo para ver la expresión en el rostro de los mortifagos y de Snape. Pero ella ya tenia 19 años, no le valía de nada regresar a Hogwarts. Hubo una pausa en la que ellos se dedicaron a comer. Lilian saboreo las tostadas y el tocino de la Sra. Weasley. Definitivamente nadie cocinaba tan delicioso como ella. —¿Y Remus y Dora?—Lilian preguntó. —Están en su casa—el Sr. Weasley respondió—Vienen más tarde para la reunión de esta noche, la cual obviamente tu estas invitada. —No gracias—Lilian dijo—Prefiero no estar rodeada de hipócritas, conocí muchos de esos en Forks. El Sr. Weasley y la Sra. Weasley compartieron una mirada, algo que no fue ignorado por la chica. —Lily, hija...—empezó la Sra. Weasley. Lilian sintió una pulsada en su corazón al ser llamada así por su figura materna. —No se si te moleste nuestra pregunta, pero....¿Qué sucedió en Forks? Lilian bajo su tenedor al plato, y observó a la Sra. Weasley a los ojos. —¿Qué quieres saber?—preguntó ella, su tono de voz sonando tranquilo. —Charlie....Charlie nos contó todo—el Sr. Weasley admitió, a lo que Lilian suspiró irritada. —¿Si ya saben lo que sucedió por qué me preguntan?—sus ojos verdes hicieron que ambos se estremecieran momentáneamente. Ese día se veían más verde que esmeralda. Eran de un verde como el del Avada Kedavra. —Cariño, solo queremos saber si estas bien—la Sra. Weasley dijo suavemente. Lilian parpadeo un par de veces. Había olvidado como se sentía tener alguien que se preocupara por ti de verdad, no como Edward, el cual solo había mentido acerca de sus sentimientos. —¿Qué puedo decir? Me enamoré, me partieron el corazón....fin de la historia. Yo creía...—Lilian parpadeo un par de veces, ella ciertamente no quería hablar de ello, más se encontró a si misma incapaz de detener las palabras que salían de su boca. —Yo creía que él me amaba. Yo ciertamente lo amaba. Pero él...él solo me usó. Saben, nunca me había dolido algo como me dolieron sus palabras. Ni si quiera cuando Cedric...cuando Cedric y yo peleamos. Esto que estoy sintiendo...se siente como si me hubieran arrancado el corazón y se lo hubieran llevado lejos de mi....y odio eso. Hubo un corto silencio. Lilian se dio cuenta que esa era probablemente la primera vez que ella había sido así de sincera con los señores Weasley acerca de sus emociones. —Lily,—la señora Weasley dijo suavemente, acercándose y sentándose frente a ella—Cuando terminas con alguien siempre se va a sentir así. —No se sintió así cuando...—Lilian se interrumpió a si misma. No podía comparar esa situación. —El dolor que estas sintiendo—empezó el Sr. Weasley amablemente, tomando la mano de Lilian entre la suya con gentileza—Ese dolor que te lastima cada fibra del cuerpo...ese es el mejor dolor que puede sentir un humano. Ese dolor significa que tus sentimientos fueron reales, Lily. Ese joven podrá haber sido un idiota—disculpa la palabra—pero tu no lo necesitas. Lilian abrió su boca para decir algo, pero Molly la interrumpió. —Cariño, tu no necesitas un hombre en tu vida para ser feliz, mucho menos para sobrevivir. Ahora quiero que me escuches bien. ¿Me estas escuchando? Lilian asintió. —Si por alguna razón llegas a ver a ese joven otra vez en tu vida, quiero que te comportes bien Slytherin con él—Molly Weasley dijo. Lilian levantó sus cejas, agradándole la idea de portarse Slytherin con los Cullen.—Y no hablo de el mal Sytherin, hablo del orgullo Slytherin. Demuéstrale quien eres, demuéstrale lo que vales...—Me gusta su idea, Sra. Weasley, pero no creo que los vuelva a ver—Lily dijo. Otra vez, los señores Weasley compartieron una mirada. —¿Cual dices que era su nombre?—el Sr. Weasley preguntó. —Edward—Lily dijo—Edward Cullen. Otra vez ambos compartieron una mirada, pero esta vez fue una preocupada y alarmada. Lilian no se dio cuenta, ya que esta se levantaba de la mesa. —Estaré arriba—ella dijo—Gracias por sus lindas palabras. ... Cuando ella desapareció Molly y Arthur se miraron. —Esto no puede ser—él dijo—Tiene el mismo apellido de Esme y Carlisle, y si hacemos las cuentas...ellos se unieron a la orden ayer, justo cuando Lilian regresó. —¿Tu no crees que...?—Molly hizo una mueca de pena—¿No crees que tengan alguna relación con Edward? —Aun no lo podremos saber—Arthur dijo—Habrá que esperar a esta noche, cuando lleguen...—¿Crees que debemos avisarle a Lilian?—Molly se preguntó más a para si misma que para su esposo. Arthur negó con la cabeza lentamente. —No hasta que estemos seguros. Si le avisamos ella es capaz de irse, y como esta la cosa ahora...no le hará nada bien irse de esta casa. Molly asintió. Los ataques mortifagos eran más cada vez, y si alguno de ellos llegaba a ver a Lilian...nada bueno podría pasar. —No me gusta mentirle—Molly dijo—Sabes que no reaccionara bien cuando se entere. —Es por su bien—Arthur dijo, un poco indeciso. ... Arriba, Lilian se sentó en el centro de la habitación con sus piernas cruzadas mientras empezaba a rebuscar cosas en su baúl. Ella buscaba su capa más oscura y su sombrero puntiagudo del mismo color. Cuando los encontró, ella noto que necesitaba hacer algo con su cabello para que no se notara el rojo intenso de este. Después de todo lo que ella quería era pasar de incógnito. Ella intento hacerse una trenza en su cabello, pero este era tan rizo que no le fue posible. Ante eso ella suspiro irritadamente. Al final termino amarrando su cabello en una cebolla, y colocándose el sombrero lo más fuerte que pudo, de tal manera que todo su cabello quedo escondido tras su sombrero puntiagudo. Al colocarse la capa, ella se observo al espejo, un poco satisfecha ella tomo su varita y bajo las escaleras. —¿Lilian?—la Sra. Weasley preguntó al verla bajar—¿Vas a salir? Ella sonó alarmada, y Lilian sonrió secamente.—No te preocupes, Molly—dijo—Se cuidarme bien. Con eso, la chica Potter abrió la puerta, camino unos metros lejos del territorio y se desapareció. Apareció en el callejón diagon. Ella apretó más la capa sobre ella, intentando que nadie la viera, y se encamino hacia donde la tienda de los gemelos estaba. Era hora de ver a sus amigos otra vez.