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Historia 177056 — capítulo 3
Capítulo 3 Lilian tuvo que admitir que pasar desapercibida fue más difícil que nunca. El callejón estaba lleno de los seguidores de Voldemort, de trabajadores del Ministerio de Magia, de carteles de "SE BUSCA VIVO O MUERTO" de ambos Harry y ella... Por eso, cuando ella llegó frente a la tienda de los gemelos se sintió tan aliviada que corrió hasta la puerta, abriéndola y entrando a la tienda haciendo un poco de ruido. Con un suspiro pesado ella se dejo recargar sobre la puerta. Un segundo después, dos varitas apuntaban a su garganta, y ella rodó los ojos. —Saben—Lilian dijo, quitándose su sombrero y permitiendo que su fiero cabello cayera sobre sus hombros y espalda, ignorando las dos varitas que aun apuntaban a su garganta—Debo admitir que en persona la tienda se ve incluso mejor que en fotos. Hubo una pequeña pausa en la que Fred y George Weasley la observaron sin parpadear, y Lilian casi llora cuando ella tuvo la oportunidad de observarlos mejor. Seguían igual que siempre, tal vez un poco más apuestos, pero seguían siendo aquellos apuestos pelirrojos de los que Lilian nunca se pudo deshacer. —Georgie...—Lilian dijo suavemente—Tu oreja...Ella ya lo sabia, pues los gemelos le escribían constantemente, más en persona...era doloroso ver la venda sobre donde antes estaba su oreja izquierda. —¿Qué pretendes?—gruñó Fred, haciendo más presión sobre la garganta de la pelirroja. En su rostro habia un odio tan intenso que Lilian tuvo que tragar por un segundo. Al parecer los mortifagos se habían intentado hacer pasar por ella mas de una vez en el pasado.—¿Crees que somos imbéciles? —¿Debo contestar a eso?—Lilian sonrió sarcásticamente, intentando demostrarles sutilmente que si era ella. —No tememos a ningún mortifago—George dijo, fulminándola con la mirada—Así que más te conviene que te lares por donde mismo viniste. —¡Por Merlin!—Lilian rodó los ojos—¿Cuando te crecieron los pantalones, George? Creía que seguías siendo el mismo chico que le temía al calamar gigante. —La guerra le hace eso a cualquiera—Fred dijo al mismo tiempo que George se sonrojaba y murmuraba un "No le tenia miedo al calamar gigante." Hubo otra pausa, más las varitas nunca abandonaron el cuello de la chica. Lilian los observo atentamente, poniendo en sus ojos lo mucho que los amaba a ambos e intentando que ellos vieran que si era ella, y no una impostora. —¿Eres tu?—George susurró, sus ojos brillando con una ilusión que le partió el corazón a Lilian. —¿Quien más si no yo?—Lilian sonrió, intentando aguantar las ganas de echarse a llorar y abrazarlos como si no hubiera un mañana. —Pruébalo—susurró Fred, un poco más frío en los ojos que su gemelo. Lilian pensó entonces en las miles de memorias que compartía con los gemelos. No había un solo momento que ella pudiera expresar en palabras, pues todos habían sido maravillosos en su propia forma, y todos eran especiales. —"Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas—Lilian susurró, y luego continuó, justo como siempre hacia cada vez que pensaba en una genial broma—Y nunca lo han sido. Más al tenerlos a ustedes dos aquí, mis queridos pelirrojos, solo puedo decirles que yo, su amada líder la Cornamenta, ha descubierto la mejor manera de molestar a los Slytherins. Están dispuestos a acompañarme en esta tan peligrosa aventura?" Solo entonces ella notó lo infantil que esas palabras habían sonado, pero era una pequeña clave que los gemelos y ella habían creado, era una forma pomposa de comportarse que había empezado como broma hacia Percy, pero había sido adoptada por ellos a través de los años. En ese mismo instante Fred y George dieron tres pasos hacia atrás, sus ojos abiertos de par en par observando a la chica frente a ellos. La varita de Fred toco el suelo. —Eres tu—Fred susurró—Estas aquí. —Regresaste—George susurró. Lilian sonrió al ver que sus palabras tenían el efecto esperado en ellos. —"Travesura realizada"—ella dijo, fingiendo una sonrisa y una inclinación pomposa. Al enderesarse ella no pudo evitar sollozar al ver las miradas de los gemelos. Su mundo entero se vino abajo en ese momento, su resolución y fachada de chica mala y fría se rompió al encontrarse con las miradas estupefactas y llenas de emoción de los gemelos Weasley. Sin esperar ni un solo segundo más los tres se sumieron en un abrazo profundo, y por primera vez desde que Lilian regreso a Londres se sintió bien. No se podía comparar lo que había sentido años estar con Remus, más estar con los gemelos la hizo sentir completa otra vez. Y ella lloro abrazándolos.Y ellos también lloraron, pues su mejor amiga había por fin regresado.
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—¿Estas diciéndome que las personas que lastimaron a Lily estarán aquí esta noche?—Lupin preguntó, sus ojos verdes abiertos de par en par con incredulidad. Él junto a su esposa Tonks estaban hablando con Molly y Arthur Weasley sobre la reunión de esa noche. —No—Molly negó con la cabeza—Estoy diciéndote que no estamos un 100% seguros de que sean ellos. —¡Pues yo estoy 100% seguro de que Lily va a explotar cuando los vea!—Lupin dijo, agarrándose el cabello con irritación—¿Como se les ocurre permitir que vengan? —No seamos negativos, pueden ser otros Cullen...—Arthur dijo lentamente. —¡Con el apellido nada más!—Tonks bufó, hablando por primera vez desde que el tema fue traído—Tienen que ser ellos. Molly dijo algo más, pero Remus levantó su mano. —¿Tienen idea de lo que sucederá si esos Cullen's son los mismos que Lilian conoció en Forks? Saben lo destrozada que ella va a quedar. Yo se perfectamente lo que sucederá. Y déjenme decirles, que lo primero que ella hará es irse de esta casa. Molly y Arthur se vieron preocupados. —Ella no compartirá casa con las personas que tanto daño le han hecho—Lupin continuó—Ella misma lo dijo, odia a los hipócritas. —¿Que podemos hacer?—Molly dijo frustrada—Necesitamos toda la ayuda que recibamos. La guerra...esta cada vez peor y se avecina cada vez más cerca.—La solución ciertamente no es aceptar a unas sanguijuelas en la orden—Lupin habló, su tono de voz calmado, pero lleno de irritación. —Remus...—Tonks dijo, interrumpiendo cualquier otra conversación, ella se aguantó de su brazo con fuerza. Todos se voltearon hacia ella. La metamorfomaga no se veía muy bien, su cabello rosa chicle había cambiado a un verde pálido, y su rostro había tomado prácticamente el mismo color. —Dora—Lupin dijo rápidamente, preocupación brillando en todos sus ojos. Él rápidamente la sostuvo, poniendo uno de sus brazos en su espalda para ayudarla.—¿Estas bien? —No me...no me siento muy bien...—ella admitió. En ese mismo momento sus ojos rodaron y ella se desmayó. Remus rápidamente la tomo en brazos antes de que su cuerpo tocara el suelo. Molly rápidamente estuvo al lado de ambos, preocupación en su rostro mientras empezaba a chequearla. Remus suspiró y negó con la cabeza cuando Molly se vio incluso aun más preocupada. —No es nada—Lupin aseguró, moviendo con dulzura un mechón de cabello que estorbaba la frente de la joven mujer. Era obvio como en sus ojos se notaba todo el amor que él sentía por ella, pero había algo en sus ojos que preocupó a los demás. Era una pena y un estrés horrendo que parecía desbordársele. —¿Como que no es nada?—Molly dijo exaltada—¡Se desmayo!—Dora esta embarazada—Lupin admitió, pesar en su voz.
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Lilian soltó una carcajada profunda. Ella, Fred y George estaban sentados de forma India en la sala de estar de los gemelos mientras varias cajas de pizza y cervezas de mantequilla yacían por todo el lugar. Lilian se sentía más feliz de lo que se había sentido en años. Ella había vuelto a ser la Lily Potter bromista que era antes de convertirse en la tonta Isabella Swan, o en la fría Lilian Potter. Y eso se sentía genial. —Entonces, Angelina dijo que sí, ¡Y George casi se desmaya!—Fred rió. Lilian rió con él mientras que George se sonrojaba. —¿Me culpas? ¡Me dijo que si después de meses de ignorarme! Eso hizo que ambos se rieran aun más. Cuando la risa murió, Lilian tuvo que sonreír sinceramente a ellos. —Extrañaba esto—ella admitió.—Awwwww—Fred dijo con tono burlón—Nosotros también te extrañábamos, Lily Bell. Él hizo ademan de abrazarla, pero Lilian le dio un manotazo ante el tono que el pelirrojo uso. George se rió ante eso. —Lily Bell—Lilian repitió con una pequeña sonrisa—Hace mucho tiempo nadie me llamaba así. —¿Como te llamaban en Forks? ¿Izzy? Lilian hizo una mueca de asco. —Bella—ella corrigió. Ambos gemelos hicieron una mueca también. —Como Lestrange—Fred señaló. —Urgh, lo sé—Lilian dijo rodando sus ojos—Fue el mayor cambio que pude hacer. No podía decir que me llamaba Lilian, porque no es un nombre tan común, y mucho menos podía decir que odiaba ser llamada Isabella o Bella o Izzy, por lo que...ese se convirtió en mi nombre.—Que aburrido—Fred bufó. —Dímelo a mi—Lilian suspiró. —¿Oye, ya hablaste con la orden?—Fred preguntó mientras se levantaba y botaba a la basura la ultima botella vacía de cerveza de mantequilla. Ella agradeció de sobremanera que los gemelos cambiaran de conversación tan rápidamente, pues realmente temía que alguno de ellos preguntara sobre Edward, pues ella les contó sobre él un par de veces. —La primera noche que llegue—dijo Lilian, levantándose y ayudándoles a recoger un poco.—Debieron haber visto sus caras al verme. Pareció que hubieran visto al mismo Voldy. Fred y George tuvieron que sonreír ante eso, y ante el tonto apodo que le habían puesto al mago tenebroso cuando Lilian noto que ninguno de ellos quería decir "Voldemort". —¿Te dijeron algo sobre Harry?—George preguntó. —No—Lilian dijo frustrada, pasando una mano por su cabello—No se absolutamente nada de Harry, y eso es tan fucking frustrante. Ustedes saben que sin mi Harry no lograra vencer a Voldemort. Me necesita tanto como yo lo necesito a él. —Y Voldy también te necesita—Fred dijo por lo bajo, pero Lilian y George lo escucharon. —Eso es lo que preocupa a la orden—Lilian dijo, señalándolo con un dedo—Todos piensan que por la estúpida obsesión que Voldemort tiene conmigo yo voy a unirme a él. Todos parecen olvidar que él es el causante de todos mis dolores y de todo lo malo que me ha sucedido en la vida. Además de que tiene casi 72 años. —Son idiotas—Fred rodó los ojos. George asintió de acuerdo con las palabras de su gemelo. —Como sea,—Lilian dijo—No pienso romperme la cabeza con esos ignorantes. Ella movió su melena de forma un poco arrogante, causando que Fred y George compartieran una sonrisa. Lilian se volteó y se coloco la capa sobre su cuerpo y escondió su cabello bajo el sombro puntiagudo otra vez. Al estar lista ella miro con una ceja alzada a los gemelos, los cuales no le quitaban la vista de encima. Ella medio sonrió ante eso, un poco confusa. —¿Qué tanto me miran?—ella preguntó con una risita. —Nada—Fred sacudió su cabeza, sus labios turnándose en una sonrisa tierna—Es solo que...—...Te extrañamos....—George siguió. —...Mucho—terminaron ambos al unísono. Lilian sonrió a ambos de forma tierna, sus ojos brillando de forma que casi nunca lo hacían, sus hoyuelos marcándose de forma adorable que les robo el aliento a ambos pelirrojos. —Yo también los extrañé—Lilian dijo. El pequeño momento de los tres fue roto cuando Fred tuvo que observar el reloj en su muñeca izquierda. Él rodó los ojos y suspiró. Era hora de ir a la Madriguera para la reunión de la Orden. —¿Listos para irnos?—preguntó. —¿Tenemos qué?—Lilian suspiró—Me gusta estar aquí. Ambos gemelos se observaron ante ver a una Lilian tan diferente a la fría Lilian de la cual se habían acostumbrado después de la muerte de Cedric y lo ocurrido en el cementerio. —Puedes venir cuando quieras—Fred dijo suavemente, su voz tomando un tono de suavidad y dulzura que casi nunca tomaba. —También te puedes quedar a dormir aquí cuando quieras—George añadió. Lilian les sonrió a ambos ante eso. Los tres se acercaron a la pequeña, casi inexistente chimenea en el pequeño apartamento de los gemelos sobre la tienda. Era más sencillo viajar por polvos flu que por desaparición, también eso te ahorraba el tener que identificarte con los demás cuando entrabas a la Madriguera. Lo único malo era el ministerio... —¿No que el Ministerio tenia récord de todas las chimeneas?—Lilian preguntó, frunciendo el entrecejo un poco. Fred y George le dieron una sonrisa socarrona a la chica. —De esta no—Fred dijo. Lilian medio asintió ante eso, pues no le pareció raro que los gemelos hubieran encontrado una forma de evitar al Ministerio. Los tres se apretujaron dentro de esta, y Fred fue el que lazó los polvos con el grito de "La Madriguera". Lilian se agarró fuertemente a ambos gemelos y cerró los ojos fuertemente. Ella odiaba viajar por polvos flu.